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Opinión

Aquí Xicohténcatl… Estiaje, contaminación y sobreexplotación se acaban el agua en Tlaxcala

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385 Grados / Pedro Morales / Tlaxcala / El estado de Tlaxcala, alejado de las costas y carente de grandes ríos, enfrenta cada año una temporada de estiaje cada vez más cruda y agresiva que merma sus recursos naturales, principalmente el agua, recurso que cada día se agota más y más.

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Una vez alterado el ambiente por el cambio climático, los hombres del campo ubican la temporada de estiaje desde su inicio en octubre-noviembre y su conclusión con la temporada de huracanes a partir de los meses de abril-mayo.
Incendios, una imparable contaminación y la sobreexplotación de los mantos acuíferos profundos como resultado del abuso humano y el crecimiento demográfico desordenado abaten los pozos para el suministro.
Paralelamente la contaminación de los cuerpos de agua y la sobreexplotación por el surgimiento de nuevos asentamientos humanos desordenados ya tienen efectos en la naturaleza.
La laguna de Acuitlapilco, donde se bañó la Malinche se ha secado, solo quedan remanentes de su grandeza, su abatimiento ocurre por la perforación de pozos a su alrededor que han succionado al agua de los mantos profundos.
La muerte de miles de peces en Santa María Texcalac y la muerte de ganado en la zona de San Cosme Xaloztoc son otros efectos del estiaje, los animales desesperados toman agua envenenada y mueren en el campo.
Es relevante la muerte de miles de peces en Texcalac, por causas que no se han aclarado pero que de una u otra forma desembocan en la contaminación del agua a partir de procesos industriales.
El campo de Tlaxcala depende en gran medida del temporal, pero el factor del cambio climático alteró de manera importante el reloj biológico, de tal suerte que la temporada de estiaje se prolonga.
La tala inmoderada en los bosques de la montaña de la Malintzi, en la zona de la sierra nevada del Ixta-Popo en territorio de Calpulalpan y Nanacamilpa y la deforestación en la Sierra Norte de Tlaxco son la causa de la sequía.
Junto con las heladas de fin de año, los campos se tornan secos y las prácticas ancestrales de la quema de pastizales, para limpia de las tierras de labor de maleza son la principal causa, son incendios provocados.
Además existe la creencia de que al quemar la hierba, esta aporta en la ceniza nutrientes que sirven a los nuevos cultivos, pero lo cierto es que si en la actualidad no se aplican fertilizantes, simplemente los cultivos se malogran.

EL DESTINO YA NOS ALCANZÓ
Estudios realizados por especialistas de la UNAM advierten que en cinco años los mantos freáticos de Tlaxcala se verán abatidos de manera importante; si no se toman medidas al respecto.
Se puede constatar que en la región sur de Tlaxcala, donde existen las mejores tierras de riego, el agua se encontraba a flor de tierra, no menos de cincuenta centímetros y se obtenían pozos.
Pero el agua se acaba, el gobierno de Mariano Piña Olaya en Puebla perforó un pozo profundo junto a la empresa Hylsa en el municipio de Xoxtla y cada día se lleva a la capital poblana miles de metros cúbicos del subsuelo de Tlaxcala.
Los efectos a largo plazo ya se registran con el abatimiento de los pozos artesianos y la más grave señal de alarma ha sido el abatimiento de la laguna de Acuitlapilco.
En los últimos 25 años se ha extinguido 80 por ciento de los 230 manantiales que existían en Tlaxcala, lo que responde, entre otras causas, al incremento de 600 por ciento en la demanda de agua para consumo humano y a los elevados índices de contaminación.
Pero sobre todo al descuido de las autoridades y mal manejo que hace la población del recurso, aseguró José Luis Oropeza Mota coordinador del programa de manejo de cuencas del Colegio de Posgraduados, institución de enseñanza e investigación en ciencias agrícolas.
El especialista -quien fue invitado por el Congreso local para hablar sobre el tema con motivo del Día Mundial del Agua- insistió en que “al ritmo que vamos, se prevé que en el futuro inmediato este recurso sea cada vez más escaso y esté más contaminado”.
Lamentó que, a pesar de ser un asunto trascendental, las autoridades ni siquiera se preocupen por diseñar y poner en marcha políticas adecuadas para el cuidado de este recurso natural.
Según sus cálculos, entre junio y septiembre se registra en el país una precipitación pluvial equivalente a mil 528 kilómetros cúbicos, que serviría para satisfacer hasta ocho veces el consumo nacional, pero 72 por ciento de esa cantidad no se utiliza.
“Si aprovecháramos el porcentaje que se pierde por evaporación y escurrimientos, México tendría alrededor de 14 mil metros cúbicos extras al año por persona”, refirió.
En Tlaxcala, las precipitaciones anuales se ubican en 2 mil 740 millones de metros cúbicos en promedio, pero tres cuartas partes de ese volumen se evaporan y sólo 365 millones de metros cúbicos se filtran y llegan a mil 100 pozos que suministran el líquido para todos los usos.
Reportes oficiales indican que los altos niveles de morosidad en el pago por el servicio, el incremento en la demanda, los elevados índices de contaminación en los afluentes.
La falta de infraestructura y la obsolescencia del equipo existente, que provoca un desperdicio de 40 por ciento del agua, pero sobre todo la carencia de una cultura para cuidarla han colocado a Tlaxcala en una situación “altamente preocupante” que, de no atenderse, derivará en escasez del líquido en poco tiempo.
A ello se suma que los 112 sistemas “formales” de tratamiento de aguas negras que hay en la entidad tienen deficiencias de operación por falta de mantenimiento.
Esa situación se refleja en los bajos niveles de saneamiento de las aguas residuales, que en las zonas urbanas del estado se ubica en 40 por ciento y en las áreas rurales apenas en 17 por ciento.
Todo eso repercute en que 60 por ciento de las aguas residuales tengan como destino final el río Zahuapan, que se ha convertido en un gran drenaje a cielo abierto, al que se vierten aproximadamente 32.5 millones anuales de metros cúbicos de aguas negras.

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Qué tipo de maestro queremos en las normales

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385 Grados / Abelardo Carro Nava / La implementación al cuarto para las doce del “nuevo” modelo educativo para la educación normal, trajo consigo diversas reacciones en el subsistema normalista. Subsistema que, pocas veces, tiene reacciones como las que pudimos observar semanas atrás en diferentes medios de comunicación. Esto, derivado de la política que la Dirección General de Educación Superior para Profesionales de la Educación (DGESPE) impulsó de 2014 a la fecha.
Curiosamente, el tema que movilizó a diversos integrantes de las normales, no fue precisamente el de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, desaparecidos hasta el momento; tampoco, la falta de claridad en la aplicación de varios millones de pesos en las escuelas normales rurales del país; mucho menos, la implementación de unas normas que regulan, a partir de febrero, la vida interna de las instituciones formadoras de docentes. Se trató pues, como decía, de la implementación de un plan de estudios, inacabado y que pretende implementarse a partir del ciclo escolar 2018-2019.
El debate entre quienes demandamos un aplazamiento en dicha implementación para el ciclo escolar 2019-2020, y quienes estuvieron a favor de su puesta en marcha en un par de meses, fue intenso; lleno de momentos álgidos pero también, de posicionamientos que más allá de una probable confrontación que pueda existir entre ambas posturas, ha venido aportando un diálogo que me parece importante seguir haciendo: la educación normal que se brinda en México.
Ciertamente, por mandado constitucional, las escuelas normales no son autónomas; eso lo sabemos muy bien quienes nos encontramos inmersos en el ámbito educativo. Sin embargo, bien valdría la pena preguntarse si, a la luz de los distintos acontecimientos educativos que a diario se hacen latentes en nuestro país, la educación normal debe continuar o estar sujeta a las disposiciones y/o visiones del propio Estado o de las autoridades que actúan en nombre de ese Estado. Estoy hablando desde luego, de una autonomía institucional. ¿Similar a las de las Universidades? No lo tengo claro aún, lo que si sé es que urge que se visualice un esquema diferente y se conciba de manera diferente al medio normalista en comento.
En este escenario, un asunto que me pareció de lo más importante, tiene que ver con la participación de estudiantes normalistas de la Benemérita Escuela Normal Veracruzana (BENV) cuando, a partir del diálogo que su comité estableció para decidir si fijaban un posicionamiento o no, dada la información con la que se contaba en esos momentos sobre la puesta en marcha de ese “nuevo” modelo educativo; al final de día, optaron por emprender una manifestación en la que participaron dichos alumnos, personal administrativo y docente que labora en esa prestigiada normal de México.
Asunto nada menor si consideramos que la Normal Veracruzana “Enrique C. Rébsamen”, es una institución educativa donde las formas de organización académica, administrativa y estudiantil, propias del normalismo mexicano, cobran vida. Y cobran vida porque sus integrantes, han trabajado por muchos años en la formación de estudiantes que, una vez en servicio, logran enfrentar, con la capacidad y habilidades que el ejercicio docente requiere, los grandes retos y/o problemas que trae consigo el Sistema Educativo Mexicano (SEM).
Esta situación, aunada a la exposición de otros tantos jóvenes y maestros de otras escuelas normales que, debo decirlo, también se manifestaron – de manera digital vía redes sociales – a favor de la implementación de la propuesta curricular que la DGESPE vino trabajando, repito, de unos meses a la fecha; habla pues, de un normalismo vigoroso que tiene la preocupación y ocupación en y por la formación de los futuros maestros de México.
Lamentablemente, a la voz de una canción conocida por todos los mexicanos y cuyo estribillo dice: “los mariachis callaron”, la DGESPE, hasta el momento en que cierro estas líneas, guardó y ha guardado un silencio absoluto entorno a lo que a varios, me incluyo, nos preocupa y ocupa. Las razones, solamente el o los funcionarios que la representan la conocen. Puede deducirse, pero lo que no acaba de entenderse, es el por qué de ese silencio si, según se dice, fue una propuesta que gozó del respaldo de las normalistas de México.
En este sentido, es importante dejar en claro que, el normalismo mexicano es heterogéneo y, tal vez, complejo de entender. Las políticas que desde hace varias décadas y que los mismos gobiernos han implementado con el propósito de “impulsarlo” o detenerlo, han sido las que, muy probablemente, han propiciado esa heterogeneidad a la que hago referencia.
Una muestra de ello, fue precisamente las diversas expresiones que durante poco más de tres semanas se manifestaron con relación a este tema. Diversas, disímbolas, desiguales, heterogéneas, como sólo se viven en el normalismo en México. ¿Debilidad? En absoluto, cada una de estas escuelas normales tienen clara la misión que deben cumplir. No, no se trata de un deber abstracto ni de un imaginario infértil; se trata pues, de una formación con todo lo que la pedagogía y la didáctica implica.
Y es precisamente en estos dos últimos conceptos donde, desde mi perspectiva, se debe fortalecer el debate. No, no se trata de traer a colación una didáctica como la que Juan Amos Comenio planteaba en su momento. No, no se trata de fijar una postura radical a partir de la pedagogía clásica, por ejemplo. Se trata pues, de pensar y repensar qué tipo de maestro queremos. Y es ahí donde el aplazamiento cobra sentido porque, más allá de la posible “armonización” que debe darse con la educación básica, se tiene que partir no del modelo educativo que planteó la Secretaría de Educación Pública (SEP) cuya esencia se halla en una corriente neoliberal desgastada y cuyos resultados no han sido muy buenos, por cierto; se trata pues, de considerar las realidades que se viven en ese nivel educativo para que el docente o futuro docente se forme en consecuencia. ¿De qué sirve trabajar a través de lo que se conoce como “aula invertida” si las condiciones en las que viven millones de mexicanos no son las que se requieren para este propósito?, ¿de qué sirve la educación socioemocional si el gobierno no hace su parte y no trabaja para disminuir los índices de inseguridad que prevalecen y siguen creciendo en México?
Con negritas:
El 20 y 21 de junio, en la Ciudad de Saltillo Coahuila, la DGESPE comenzó con la “habilitación” de las mallas curriculares y los cursos que habrán de implementarse en las escuelas normales a partir de agosto de ese año; dicha “habilitación” podría ser pertinente si los cursos ya estuvieran concluidos, pero como aún no lo están, ese trabajo se queda así, entrecomillas y con puntos suspensivos.

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Opinión

Apuntes… La buena política en Tlaxcala  

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385 Grados / Claudio Cirio Romero / Serafín Ortiz Ortiz, exrector de nuestra Universidad Autónoma de Tlaxcala, ha decidido tomar como bandera de su campaña electoral para diputado local en el Distrito 07 “La Buena Política”, desde su Partido Alianza Ciudadana, aliado con el PAN y el PRD.

He señalado en Facebook que me parece una magnífica bandera por ser un planteamiento teórico de Michelangelo Bovero. Planteamiento que conoce bien Serafín, de manera directa, puesto que con el italiano ha formado la “Escuela para la Buena Política” en Tlaxcala, desde noviembre del 2015.

En el documento que se puede revisar en el hipervínculo del párrafo anterior se dice por ejemplo que “…frente a los cambios referentes a los liderazgos de la vida pública que reducen las campañas electorales a duelos personales por la conquista del poder ¿qué pasa con la representación del pluralismo político?; y frente a la idea de “quien gana se lo lleva todo” no es un abuso de la regla de la mayoría.”

Es decir que la conquista del poder en el juego democrático tiene que democratizarse aún más en la medida en que el demos, o sea el pueblo, no tiene el verdadero poder de decisión frente a una boleta, ya que hay una serie de condicionamientos sociales, económicos y políticos que lo obstaculizan. Pero no porque haya una fuerza oscura que manipula la democracia, sino porque falta la luz de la lucidez de una ciudadanía activa por informada y formada cívica y políticamente hablando desde la familia y la escuela.

En la calle la gente que critica al candidato del PAC, puede llegar a cuestionar eso de la “buena política” porque considera, digamos que normal, la “mala política” vigente. Donde por ejemplo se debe aceptar que los políticos de profesión al buscar el poder público, sea lógico que se enriquezcan. Es decir que se corrompan obteniendo beneficios económicos adicionales a su salario gracias al cargo obtenido.

Y lo interesante del planteamiento: la solución no estaría en que los políticos de profesión, por obra de un milagro colectivo, o porque pueda funcionar un Sistema Nacional Anticorrupción, ya no hacen esa mala política; sino porque generacionalmente se logre una ciudadanía, a mediano y largo plazo, que sea capaz de entender que la buena política inicia con la participación consciente en la vida pública de un país. Es decir dejando la apatía o la idiotas, como llamaban los antiguos griegos, a la no participación.

Es decir, el meollo del asunto está en enfocar las baterías a la educación política en la juventud (digamos que en el bachillerato y la universidad), como continuidad de lo que desde hace varios años se llama en nuestros niveles básicos (primaria y secundaria) educativos la “formación cívica y ética”.

No tengo la menor duda de que mi amigo Serafín Ortiz Ortiz, por su sólida formación académica se estaría planteando: de llegar nuevamente a la cámara de diputado local, continuar la promoción de una tarea titánica como ésta en Tlaxcala. Desde luego habrá quien no coincida en mi apreciación y enumere argumentos en contra, pero particularmente pienso que pocos candidatos tienen idea de la enorme dimensión del verdadero cambio que esto representaría.

He dicho, igual en el feis, que particularmente tengo claro que votaré el 1 de julio por morena en todas las boletas, excepto en una, y ella será la de diputados locales, porque como además va por la vía plurinominal, quiero contribuir con mi voto, como lo hice en 2013 para dar oportunidad a planteamientos radicales y casi utópicos como el de Bovero, que Serafín Ortiz retoma con dignidad en nuestra entidad, con la experiencia importante de haber posicionado a nuestra Universidad Autónoma de Tlaxcala en el sitio que ocupa en el concierto nacional de las escuelas de educación superior en México.

Y no, no pienso que sea un ser perfecto, como tampoco lo pienso de Andrés Manuel López Obrador o Ana Lilia Rivera, solo me dan la confianza suficiente para sufragar por ellos y decirlo abiertamente, con la libertad por la que lucho todos los días en mi espacio laboral.

Nota al margen. Hoy viernes 22 de junio a las cinco de la tarde, en el Centro Cultural “Casa de la Nube”, mi amiga y colega socióloga, Tere González Presenta su disco “Tierra de maíz”, todos están invitados.

e- mail: ccirior@yahoo.com.mx

twiter: @ccirior

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Opinión

Resentimiento en la opinión de Aurora Arenillas

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Sumamente lamentable resulta la actitud facciosa de Nydia Cano Rodríguez, fundadora y representante de la empresa “Pronto”, cuyo resentimiento contra el PRI ahora la lleva a intervenir en las elecciones, atacando a sus abanderados.
Cano se asume más como política que como empresaria; tiene la sangre caliente porque careció de sensibilidad y talento para lograr la operación de su empresa dentro de los márgenes de la ley.
Recordemos que, de manera unilateral, lanzó públicamente su plataforma digital, careciendo de permisos para ello. Ello provocó la reacción de los taxistas establecidos, que advirtieron que mientras ellos pagan impuestos y cumplen con una normatividad, los de Pronto los eluden.
La reacción poco inteligente de Nydia Cano la llevó a confrontarse con la Secte y el Congreso local; en vez de tejer fino y construir acuerdos para abrir brecha a su nuevo servicio, decidió incurrir en actos de presión que evidenciaron su carácter intransigente. Ello quedó demostrado al perder un juicio de amparo, en el cual, la autoridad jurisdiccional estableció que no podía obligar al Congreso a legislar en esta materia.
Ahora arremete abiertamente contra Arnulfo Arévalo Lara, quien busca la reelección por el XI Distrito; dice que si le fuera a pedir su voto se lo negaría, porque como Presidente de la Comisión de Movilidad Comunicaciones y Transportes no legisló para legalizar las plataformas digitales. Sin embargo, el planteamiento es necio, porque ella no es de ese distrito, y porque la resolución del amparo indica que no hubo omisión en el actuar de los diputados de ese distrito.
NEPOTISMO
No cabe duda que, en familia, la vara que mide es muy corta.
En una entrevista, Alejandra Ramírez, candidata a la diputación federal por el II Distrito, hizo evidente que tiene muy en alto el apellido Ortiz y, por ende, el legado de su tío, el ex gobernador Héctor Ortiz.
Afirmó que él fue un mandatario que realmente hizo mucha obra de infraestructura y que generó muchos empleos, mientras que el gobierno que lo sucedió, encabezado por Mariano González Zarur, solo se dedicó a descalificar sin fundamento y a desemplear a miles de familias.
Sin embargo, fueron otras instituciones ajenas al estado las que calificaron muy mal la gestión de su tío.
Por ejemplo, en 2010, el Tecnológico de Monterrey ubicó a Tlaxcala en el lugar 27 del ranking nacional de Competitividad Global, cinco posiciones abajo respecto a su medición de 2007, debido a su deteriorada “Eficiencia gubernamental” (lugar 19), su insuficiente “Infraestructura” (22), su limitada “Eficiencia de negocios” (23) y el peor “Desempeño económico” del país (Último sitio nacional).
Además, según el IMSS, de 2005 a 2009, la generación de fuentes laborales se desplomó en 10.1%, por la pérdida de 7 mil 175 empleos, evidencia de un severo deterioro del empleo formal en zonas urbanas como resultado de un manejo inadecuado de la economía estatal.
En abril de 2008, la periodista Fátima Monterrosa puso en evidencia que el nepotismo había sido institucionalizado por Héctor Ortiz, al ubicar al menos 27 miembros de su familia, entre hermanos, primos, cuñados, sobrinos -incluida Alejandra Ramírez-, medios hermanos, su cuñada y hasta el yerno de su cuñada, quienes ocupaban cargos dentro del gobierno estatal y de la UAT.
Con la investigación titulada “Tlaxcala. El Reino del Nepotismo”, publicado en la revista Emeequis, la marca Ortiz se vino abajo.
DESUNIÓN
Y ya que hablamos de Alejandra Ramírez, resulta que, junto con la candidata al Senado de la coalición Juntos Haremos Historia, Ana Lilia Rivera, evidenció diferencias con los candidatos presidenciales de sus respectivas alianzas.
Alejandra sostiene que sus propuestas no están alineadas al proyecto de Ricardo Anaya, ya que de lo contrario sería incongruente representar al pueblo y estar subordinada a la autoridad. Por su parte, Ana Lilia se pronunció a favor de eliminar el Impuesto Sobre la Renta, mientras que Andrés Manuel López Obrador ha señalado que mantendrá el ISR sin cambios, es decir, con una tasa de 30 y hasta 35 por ciento para personas física y morales.
Así las cosas, eso de la unidad y la cohesión solo es de dientes pa’fuera.
MENTIRAS
Ciertamente, desde la oposición, es más fácil despotricar. Nadie los obliga a decir la verdad.
De acuerdo a Guadalupe Sánchez, candidata a Diputada Federal por el III Distrito de la coalición Por México al Frente, en estos días, el partido en el gobierno reparte despensas, apoyos y dinero en efectivo. Asimismo, Reyes Ruiz, candidato a diputado del PT por el IV Distrito local, dijo que, en una colonia de Apizaco, le ofrecieron la compra de votos a su favor, lo cual calificó de pareció, porque aseguró que, en ninguna de las elecciones en las que ha participado, ha incurrido en esa actividad.
Sin embargo, en ningún de estos casos, que apenas son referencia de muchos otros, los denunciantes han presentado cargos formales ante la autoridad competente.
Todo forma parte de su circo mediático en el que se avienta lodo, no solo a los oponentes, sino al proceso electoral en su conjunto.  No obstante, esta actitud irresponsable es la que hace mentiroso a más de un candidato.
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