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Opinión

El reglamento a normales: poco ruido, pocas nueces

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385 Grados / Tlaxcala / Abelardo Carro Nava / En estos días en los que el normalismo mexicano aparece de nueva cuenta en el escenario nacional; esto por la aprehensión de un delincuente de “poca monta” apodado del “Ranas,” pero que figuró –a decir de las propias autoridades de la Procuraduría General de la República (PGR)– en la desaparición de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa, Gro., dos eventos, también normalistas y disímbolos entre sí llamaron mi atención y que, en su momento, publiqué (brevemente) en mi página de Facebook: a) los resultados que la Dirección General de Educación Superior para Profesionales de la Educación (DGESPE) dio a conocer con relación a la participación de varios docentes normalistas de todo el país, en el 2º Congreso Nacional de Investigación sobre Educación Normal (CONISEN) próximo a celebrarse en Aguascalientes; b) y, la publicación del Reglamento de Ingreso, Promoción y Estímulos (RIPE) que habrá de regular dichos procesos al interior de las escuelas normales de México.

Con relación al primero asunto, los datos que pude obtener de la página de la DGESPE son contundentes: para el 2º Congreso Nacional de Investigación sobre Educación Normal, se aprobaron 284 ponencias, 57 carteles, 54 talleres, 31 presentaciones de libros, 6 revistas y 12 videos. Contribuciones que, como ya he dicho (pero que en este momento complemento), fueron elaboradas por docentes y alumnos de las escuelas normales del país que así desearon participar. En números cerrados: 444 contribuciones se expondrán del 20 al 23 de marzo en Aguascalientes, Ags., sede de dicho Congreso.

Estos datos indudablemente invitan a la reflexión, análisis y a las posibles líneas de investigación que de tal evento puede desprenderse, y que en estudios como los que Verónica Medrano, Graciela Cordero o Patricia Ducoing vienen realizando sobre la educación normal, pueden exponerse y/o abordarse, porque a fuerza de ser sincero tenemos que reconocer, que los normalistas vienen haciendo investigación e investigación en serio.
Ahora bien, estos mismos datos, que son datos que usted puede consultar, repito, en la página de la DGESPE, me generaron, como ya decía, una serie de inquietudes y que ahora les comparto: ¿se imagina lo que pasaría si la Secretaría de Educación Pública (SEP), a través de la DGESPE, convocara a los normalistas a un Foro Nacional para discutir, mediante una serie de propuestas curriculares, el plan de estudios que esa dependencia está diseñando en “ciertos” espacios y con “algunos” colegas, con el propósito de armonizarlo al nuevo modelo educativo?, ¿se imagina lo que habría pasado si se hubiera debatido entre los actores involucrados, el reglamento de ingreso, promoción y estímulos que ya entró en vigor a nivel nacional en el Subsistema normalista, pero que aún sigue debatiéndose en algunos estados porque pocas son las autoridades que conocen sobre las normales y sobre este asunto?, ¿se imagina lo que puede llegar a suceder si se ofrecen las condiciones para que los profesores y alumnos de las escuelas normales desarrollen y potencialicen sus capacidades, habilidades, valores e inteligencia en el campo que les compete y corresponde? Vaya, ¿por qué no hacerlo?
En reiteradas ocasiones he señalado (con conocimiento de causa) ciertas “áreas de oportunidad” – como en la SEP le llaman – en la propia SEP y también en la DGESPE, no obstante el CONISEN, desde mi perspectiva, ha sido uno de los aciertos que ha tenido esa Dirección que, dicho sea de paso, pudiera perfeccionar aún más, con el propósito de que más colegas normalistas puedan participar en el congreso en referencia.
Insisto, ¿por qué si los resultados fueron tan favorables, como los mismos datos lo demuestran y que les he compartido, no se tiene apertura en otros rubros como los que he referido?, ¿por qué las autoridades educativas estatales (por ejemplo) siguen haciendo oídos sordos a las voces que llaman al diálogo, al debate, al acuerdo, con el propósito de lograr los objetivos educacionales que se persiguen al interior de las normales?, ¿es temor, incertidumbre, desasosiego, o una simple, llana y vulgar imposición vertical que no admite otra opción, propuesta y visión de las cosas? Y es que mire usted (sigo con el ejemplo del Reglamento que ya entró en vigor), en el Acuerdo número 05/02/18 por el que se expiden las normas para el ingreso, promoción y otorgamiento de estímulos del personal académico en las escuelas normales y demás para la formación de maestros de educación básica dependientes de la Secretaría de Educación Pública, en los Transitorios, se lee:
“CUARTO.- Para cumplir con el artículo 2 de este Acuerdo y propiciar la articulación de la educación normal con los imperativos de la calidad educativa y de la inclusión, así como con las necesidades de desarrollo del país, la Secretaría de Educación Pública, con pleno respeto al federalismo educativo, promoverá entre las autoridades educativas de las entidades federativas que impartan educación normal y demás para la formación de maestros de educación básica, la adopción y aplicación de las disposiciones del presente Acuerdo.
Para tales efectos la Secretaría de Educación Pública propiciará la suscripción de convenios dentro de los treinta días naturales siguientes a la publicación del presente Acuerdo”.
Al respecto, ¿sabe lo que ha pasado en buena parte de las entidades del país? Poco o muy poco. Esa es la respuesta y esa es la pregunta, porque si usted revisa el artículo 2º al que hace referencia el transitorio, en éste se lee:
“A efecto de atender el mandato constitucional de la calidad en la educación, se precisa conveniente que estas Normas sirvan de lineamientos orientadores de carácter general para que las autoridades educativas de los Estados y los organismos descentralizados de éstos, facultados para prestar servicios de educación normal y demás para la formación de maestros de educación básica, las adopten en sus propias disposiciones”.
Y créame, las autoridades estatales se han tomado muy en serio su papel y estos lineamientos los están “adoptando” pero a sus propios “intereses”; intereses de las “autoridades” que muchos de ellos ni siquiera se relacionan con lo que en la educación normal acontece; ya sea porque éstos (las autoridades) no tienen ni la más mínima idea de lo que sucede en las escuelas normales, y, otros más que, para acabar pronto, tan conocen el subsistema de educación normal, que hacen todo lo contrario de lo que indica esa norma. Ciertamente, si usted revisa todo el reglamento, en ningún momento se estípula que la autoridad educativa estatal debe convocar a los maestros de las escuelas normales para que trabajen en esa “adopción” a la que se hace referencia; no obstante, ¿quién vive y vivirá los procesos de ingreso, promoción y estímulos en las normales?, ¿las autoridades que son “pasajeras” o los docentes cuya trayectoria la han construido o la vienen construyendo en esas instituciones formadora de docentes? Si esto no es miopía, entonces no sé qué cosa sea.
En suma, culmino mis ideas reflexionando sobre dos asuntos: a) ¿un reglamento realmente mejorará la calidad educativa en las escuelas normales? Porque, como se ha visto con la reforma educativa, reglamentar no es sinónimo de educar. ¿Acaso no aprendieron de esa experiencia en la DGESPE?; b) el diálogo, en un país democrático como el nuestro, a pesar de posicionamientos encontrados, debe ser la bandera que permita fortalecer lo que puede ser fortalecido, mejorar lo que pueda ser mejorado, y corregir lo que deba ser corregido; al final de cuentas, actores van, actores vienen, pero el Subsistema, las normales y los normalistas, ahí han estado, tan vivos entre sus actores, pero tan olvidados por sus gobiernos. Por tal razón, mientras no se erradiquen este tipo de pifias en las entidades (disculpen si generalizo porque reconozco que si hay sus raras excepciones en el país), la educación y los “sueños” secretariales se quedarán en eso, en meros intentos por mejorar la educación en los estados y en las normales.

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Idóneos y no idóneos: sin plaza y sin dinero

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385Grados / Tlaxcala / Abelardo Carro Nava / La Cuarta Transformación está en todo su esplendor, y hay quienes han lanzado campanas al vuelo pronosticando una mejora sustancial en la educación que se imparte en México. Claro, la llegada de López Obrador a la presidencia de la república, y el que Esteban Moctezuma haya llegado a ocupar la silla que alguna vez fue ocupada por Vasconcelos, da para eso y más. Sin embargo, ese ánimo transformador, reformador y lleno de esperanza, desde mi perspectiva, debe tomarse con cautela porque, tal y como lo hemos visto en estos días, la llegada del tabasqueño al poder y de Moctezuma Barragán a la Secretaría de Educación Pública (SEP), no necesariamente indica que ipso facto habrá un cambio radical en el Sistema Educativo Mexicano (SEM). Me explico.
La mal llamada Reforma Educativa que fue aprobada con “bombos y platillos” en el 2013, sigue causando estragos en cientos de profesores que, hasta la fecha en que cierro estas líneas, viven un calvario en cada una de las entidades de la república mexicana. Esto, por varias razones, pero destaco dos que me parecen fundamentales para comprender la complejidad que encierra el problema que dejó dicha reforma. Por un lado, tenemos las peripecias por las que han tenido que pasar, aquellos maestros y maestras que obtuvieron su “plaza” después de haberla obtenido tras participar en el concurso de Ingreso al Servicio Profesional Docente pero que, en los hechos, ésta no se les ha “asignado”, sencillamente porque en los estados las Coordinaciones del Servicio Profesional Docente, conjuntamente con los Departamentos de Relaciones Laborales y/o de Recursos Humanos, no han podido “asignar” las plazas que los concursantes obtuvieron en los procesos de admisión que la misma SEP impulsó desde hace más de tres o cuatro años. ¿Las razones? Falta de presupuesto, disponibilidad de lugares, escases de jubilaciones, etcétera, etcétera, etcétera; no obstante, las verdaderas razones son otras; éstas tienen que ver con los pequeños “cacicazgos” o “virreinatos” que se han construido en esos Departamentos y en las Dependencias como tales, que hablan, no precisamente de una falta de presupuesto, de jubilaciones o de disponibilidad de lugares, se trata más bien, de una serie de “corruptelas” en las que el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) está inmiscuido, así como también, la serie de “compadrazgos” y “amigos” de ciertos funcionarios que no han cumplido con lo que estable la Ley General de Educación (LGE) o lo que mandata la Ley General del Servicio Profesional Docente (LGSPD).

Evidencia para sustentar mis dichos hay mucha; basta con voltear la mirada a las diversas Dependencias o en los medios de comunicación de los diferentes estados, para comprobar que docentes “idóneos” siguen reclamando el lugar que les corresponde. Esto puede explicarse si consideramos un pequeño ejemplo: los datos nos dicen que en el periodo comprendido de 2014 a 2015 concursaron (ingreso) 181,521 aspirantes, de los cuales 69,499 resultaron idóneos, pero solamente se asignaron 34,750 lugares; en el periodo 2015-2016, participaron en el concurso 159,791 aspirantes, 74,068 resultaron idóneos, y solo se asignaron 40,737 plazas; en el 2016-2017, participaron 151,646 concursantes, y de estos 84,905 resultaron idóneos, pero solo se dieron 26,536 lugares (SPD, 25/01/2018). ¿Puede usted comprender dónde quedaron esos 126,449 idóneos a los que no se les asignó una plaza que, conforme a la ley, obtuvieron a través de un concurso?, ¿qué hará el actual Secretario de Educación ante ello?, ¿cómo poder cumplir con lo que estipula la ley si, en las entidades, viven una “camarilla” de “servidores públicos” que han hecho sus grandes negocios con la educación de México? En fin.
Ahora bien, por lo que respecta al asunto de los pagos de los profesores que laboran en el SEM, tengo que dividir necesariamente este asunto en dos: uno, que se refiere a las consecuencias que ha traído el famoso “FONE” (Fondo de Aportaciones para la Nómina Educativa y Gasto Operativo); y, por el otro, lo que esos profesores “idóneos” han tenido que pasar a partir de que lograron obtener su plaza en lo que va de este ciclo escolar.
Por lo que respecta al primer caso, muchos profesores en servicio han padecido las de Caín porque por irregularidades que cometieron las autoridades educativas en cada uno de los estados de la república mexicana éstos, los profesores, no han sido reconocidos por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), aun cuando dichos maestros, tengan en su haber más de 15 o 20 años de servicio ininterrumpidos. Situación bastante complicada porque si bien es cierto que, en muchos casos, el gobierno del estado ha asumido los pagos de esos profesores (a través de programas y presupuesto como el de Escuelas de Tiempo Completo), la verdad de las cosas es que al no estar reconocidos por la “Federación” siguen padeciendo el lastre que conlleva “lograr” que dichos estados les paguen sus horas/clave/plaza laboradas. Caso concreto, en el Estado de Tlaxcala, del 2015 a la fecha, existen docentes de educación básica y superior (escuelas normales) que siguen padeciendo el lastre que comento (agendatlaxcala, 29/11/2018).
Por lo que respecta al segundo caso, el de los profesores idóneos que, hasta la fecha en que cierro estas líneas, no han cobrado ni un solo centavo (cuando llevan más de tres meses y medio de trabajo); la situación es similar o peor a la anterior, puesto que estos profesores, aunque ya tienen el nombramiento en sus manos, insisto, hasta la fecha, no han recibido ni un solo quinto por el trabajo realizado en preescolar, primaria, secundaria, vaya, en todos los niveles. ¿No es motivo de angustia y desesperación?, ¿puede entenderse la indignación que estos profesores viven día con día?, ¿puede comprenderse el pesar por el que atraviesan sus familias?
Caray, ciertamente el gobierno corrupto de Peña Nieto y compañía se han ido. Bien merecido lo tenían; sin embargo, este asunto debe ser revisado y resulto a la brevedad posible por quienes han asumido el poder en estos días.
“Lanzar campanas al vuelo” no es malo, lo malo es que se lancen y no encuentren la forma ni el elemento que produzca el sonido. De ahí que me atreva a afirmar que si bien es cierto que es necesario la cancelación de la mal llamada reforma educativa, también es cierto que hay familias esperando que sus padres (profesores) lleven comida a casa, y perdón por el comentario, pero el hambre no espera.
Con negritas:
Quise titular de esta forma las ideas que le expongo en este texto con una sola intención: demostrar la innecesaria forma de clasificar a los maestros y maestras de México; hecho que se le atribuye al peñismo y al país que quiso construir Nuño y que en reiteradas ocasiones he referido: Nuñolandia. Esperemos que, con este nuevo gobierno, jamás se haga una distinción de este tipo en el magisterio mexicano, pues en tan noble profesión, no existen maestros de primera ni de segunda. Es maestro o maestra, y punto.
Referencias electrónicas:
AgendaTlaxcala. Noticias del Altiplano. Se manifiestan docentes normalistas, acusan anomalías. Recuperado de: https://www.agendatlaxcala.com/2018/tlaxcala-capital/se-manifiestan-docentes-normalistas-acusan-anomalias

 

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Otra mirada… La Guadalupana

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385 Grados / Tlaxcala / Ranulfo Rojas Bretón / La llegada de diciembre en México es muy especial no solo por las fiestas navideñas también hay una fiesta de importancia capital. Celebramos la fiesta de las apariciones de la Virgen de Guadalupe.

Se trata de una fiesta que tiene un arraigo histórico. Para muchos es la fiesta que da identidad a nuestra tierra. México es 100 % guadalupano, según lo dicen muchos analistas. La imagen de la Virgen de Guadalupe ha estado presente en los acontecimientos de la historia de México, trátese de la Independencia, de la Revolución Mexicana, de la Guerra Cristera y ha acompañado el caminar de los pueblos.

En cada lugar de la tierra mexicana, por muy alejada que se encuentre, siempre está presente alguna imagen de la Virgen.

Las carreteras se llenan de grupos de peregrinos que van rumbo a la Villa o de la Villa a sus respectivas tierras llevando el fuego guadalupano o las rosas del Tepeyac. Las celebraciones del 12 de diciembre tienen tanto colorido que siempre impacta. Los niños son vestidos a una usanza tradicional, con huipil, pantalón de manta, huaraches, sombreros, que casi siempre se rematan con la imagen de la Morenita del Tepeyac.

En la liturgia Católica, la oración de la misa pide que el pueblo mexicano “profundice su fe y busque el progreso de su tierra por caminos de justicia y de paz”. No se trata solo de una acción ritual sino de una convicción de trabajar por la tierra. Y me parece que debe ser una tarea de todos aquellos que mostramos el cariño guadalupano. No debemos quedarnos en el rito y solo en manifestaciones cultuales tradicionales. Debemos apoyar la transformación de nuestra tierra. Hay mucho por hacer y cada uno tiene que tomar responsabilidad.

CORRIDA GUADALUPANA

El sábado 15 se realizará la Corrida Guadalupana a beneficio del Seminario de Tlaxcala. Será una encerrona de despedida del maestro Federico Pizarro. Las 4 pm será la hora para que en Tlaxcala baje el telón de una carrera dedicada a la tauromaquia y hacerlo con elegancia, distinción y espiritualidad. El Torero Federico Pizarro, llamado “el artista de los ruedos”, se enfrentará a seis toris de distintas casas ganaderas de Tlaxcala. Seguro que valdrá la pena para quienes gustan de la fiesta brava estar presentes ahí en la plaza de Toros Jorge Aguilar “El Ranchero” y atestiguar una despedida.

Se juntaron varios actores de la Fiesta Brava y se solidarizaron con el Seminario. Ahora hay que sumarnos todos y colaborar con nuestra asistencia a la Plaza para ayudar a tan noble Institución. Ahí nos veremos y “que Dios reparta suerte”.

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¿M DE MARCO MENA O DE MAXICATZIN? Por Aurora Arenillas

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Llamó mi atención que, en conocida sección editorial de un diario regional, se publicara el siguiente comentario: “A 500 años, ¿la M es de Marco Mena o de Maxicatzin?” En la página del Gobierno del Estado, se publica una reseña histórica, que refiere, en tiempos prehispánicos, Tlaxcala fue una de las naciones que logró mantener su independencia ante el Imperio Mexica. Se encontraba dividida por 4 señoríos, cuyos líderes fueron “Maxixcatzin”, señor de Ocotelulco considerado como el señor principal, seguido en importancia por “Xicoténcatl -el viejo-”, jefe de Tizatlán, “Tlahuexolotzin” de Tepeticpac y “Citlalpopocatzin”, de Quiauixtlán. Y “hasta hoy sigue mostrando parte de su nacionalismo prehispánico”, anota. En el mensaje que emitió con motivo de su II Informe de Gobierno, Marco Mena recordó que hace 500 años “Tlaxcala fue una muestra sorprendente de posibilidades de acuerdo político y entendimiento de una coyuntura súbita y radicalmente distinta a lo que, en su momento, se entendía como normalidad”. “Esta capacidad de adaptación nos permitió mantenernos como sociedad unificada y reconocida con el nombre de Tlaxcala. En un mundo y época brutales pero fascinantes como fue el de la Conquista, y hasta el nacimiento de México como República federal, a principios del Siglo XIX, la característica de los tlaxcaltecas como gente aguerrida, permitió no solamente que subsistiéramos, sino que se nos reconociera como Estado. Nuevamente hoy Tlaxcala hará valer sus capacidades, por un lado, de adaptarse a las nuevas condiciones y, segundo, hacerlo con éxito”, expuso. Ciertamente, la cobertura de los medios pasó inadvertida esta parte del mensaje del mandatario estatal que, sin duda, tiene un importante significado político. En los últimos años, los indicadores de desarrollo económico y social se han movido favorablemente. Por ejemplo, al principio de la década, Tlaxcala ocupaba el tercer lugar nacional de pobreza, y ahora se ubica en el séptimo lugar. Los niveles de empleo formal eran inferiores a los 70 mil, y ahora se acercan a los 102 mil. Y la recepción de Inversión Extranjera Directa de los dos últimos años está cerca del récord histórico estatal con casi 223 millones de dólares anuales, el mejor indicador de los últimos 6 años. Por supuesto, la trayectoria y preparación académica del Gobernador Mena le permite contar con una perspectiva muy clara del devenir histórico estatal, y en esa medida, asume la responsabilidad de poner sobre relieve el papel de Tlaxcala en el contexto de modernidad del México actual. Hoy hay un Tlaxcala diferente, en marcha, que construye sus oportunidades con el talento de sus líderes y el esfuerzo de su gente. Y en el caso de Marco Mena, debe hacerse notar su capacidad para construir acuerdos. No es solo el hecho de que el trabajo de gestión de inversión pública y de promoción de inversión privada le permita al estado incorporarse a los rieles del progreso, sino que el liderazgo de personajes como el Gobernador Mena favorece que el estado lo haga con éxito. Y prueba de ello fue haber logrado que el Presidente Andrés Manuel López Obrador lo reconociera como máxima autoridad política en la entidad durante su vista en septiembre pasado, y que el nuevo Ejecutivo federal concediera su respaldo para sacar adelante proyectos de infraestructura de alto impacto, incluso, estrategias de desarrollo social como el audaz programa “Supérate”, que pretende erradicar la pobreza extrema en los 60 municipios de Tlaxcala. Si Maxixcatzin fue considerado el señor principal de los 4 señoríos tlaxcaltecas, se puede advertir que Marco Mena es, en estos momentos, el principal jefe político del estado, le pese a quien le pese. Comentarios: arenillas87@hotmail.com

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