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Opinión

Otra mirada… Celebrar la vida

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385 Grados / Tlaxcala / Ranulfo Rojas Bretón / Me ha llamado la atención que el papa Francisco repetidamente convoca a “celebrar”. Dice el papa que el creyente debe estar pronto a “celebrar los pequeños logros”. Me parece que es consciente de que en estos tiempos llenos de dificultad, el hecho de poder vivir experiencias que nos alegren, aunque sea un poco, no pueden pasar desapercibidas y por tanto, hay que celebrarlas. Así que un nacimiento, un bautizo, la compra de un auto, o un terreno, o un negocio que se emprende, en fin, tantos episodios de vida hay que celebrarlos.
Cuando presido un matrimonio, normalmente recomiendo a las parejas que la fecha de matrimonio se convierta en un momento celebrativo, que festejen no solo el día que se casan, sino que a partir de esa fecha cada año puedan festejar su primer aniversario, su segundo, su tercero, y así cada año. Porque la fecha de boda cambia radicalmente sus vidas y la alegría del matrimonio se deben prolongar año tras año. Además me parece que el hecho de tener festejo y recordar, rejuvenece el deseo matrimonial y el gusto de seguir compartiendo la vida tal y como lo decidieron en la fecha escogida. Celebrar ayuda a renovar las convicciones y las promesas dichas en el rito matrimonial. Quien no celebra corre el riesgo de olvidar y con ello dejar de cumplir o de mantener fresca la ilusión del comienzo.
He vivido con mucha alegría el celebrar un año más de vida y celebrar un aniversario más de vida sacerdotal. Recuerdo que Mons. Trinidad Medel Pérez (DEP) obispo de Tula, una vez que el Obispo Luis Munive me otorgara las “cartas dimisorias” documento que se extiende para que un obispo autorizado, ordene válidamente a un sacerdote que por Derecho no le corresponde –en mi caso yo era Diácono de la Diócesis de Tlaxcala y por tanto mi obispo era Don Luis Munive-, me preguntó si había una fecha que me gustaría para mi ordenación y yo presto le contesté: “el 27 de mayo que es día de mi cumpleaños, por ser una fecha significativa y porque además era viernes y eso favorecería para que algunos de los sacerdotes amigos de Tlaxcala pudiese acompañarme”. El me comentó que a él le hubiese gustado ordenarme el domingo de la Santísima trinidad porque era el día de su santo y yo era el primero que ordenaría sacerdote, pero que le parecía buena la idea de que fuese un viernes y finalmente se decidió que el viernes 27 de mayo de 1988 en la Catedral de Tula me ordenara sacerdote.
Cada año que Dios me ha dado la oportunidad de vivir he celebrado con quienes me rodean. Ha habido momentos difíciles, alegres, dolorosos, tensos, de todo ha habido, pero como bien el papa Francisco lo dice: “hay que aprender a sembrar aun entre lágrimas”. Siempre celebrando y siempre feliz de poder crecer, madurar y con la visión de “Remar Mar Adentro” es decir: mirar el pasado con gratitud, vivir el presente con pasión y abrirse al futuro con esperanza.
Te pregunto: ¿Eres de los que celebran acontecimientos importantes en tu vida o eres de los que ven con tristeza la vida y sientes que cada momento es gris, doloroso y que la vida no te presenta nada bueno? Si crees que la vida es sufrimiento andas por el camino equivocado. Aunque haya momentos complicados y dramáticos, siempre, siempre habrá porqué gozar y alegrarse. Siempre saldrá una luz en medio de la oscuridad y una brizna de paz y tranquilidad se dejará sentir cuando parezca que todo es nubarrones porque alguien lo prometió: “yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin de los tiempos”.

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Opinión

Otra mirada… Caravana Migrante

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385 Grados / Ranulfo Rojas Bretón / Vaya complicación que tiene que enfrentar el gobierno mexicano ante el fenómeno que se está dando en la frontera sur con los miles de hondureños, salvadoreños y guatemaltecos que en una acción coordinada intentan llegar a los Estados Unidos mediante la llamada “Caravana Migrante”. No se trata de una acción espontánea, de hecho no es la primera caravana, pero por el número que rebasa varios miles se trata de un desafío a la diplomacia, la humanidad, los valores de solidaridad, ayuda mutua y respeto que pregona nuestra cultura mexicana.

No se puede obviar la presión que desde los Estados Unidos ejerce el presidente Trump que quiere impedir a toda costa la llegada de la caravana a su territorio. Ha pedido a México que los detenga, exagera al decir que son “unos criminales”, no sorprende porque es el lenguaje común del presidente americano. También llama la atención aunque es explicable que el gobierno de Guatemala no haya cerrado su frontera o haya exigido un paso legal, es obvio que no intentaron detener la caravana y llegados a la frontera con México pasaron el problema a la guardia fronteriza.

Las escenas que vimos por los diferentes medios de dar el llamado “portazo” típico de algunos eventos como partidos de futbol, o conciertos donde la masa empuja hasta tirar las rejas, lo vimos en la frontera. Lamentablemente, también vimos las escenas de algunos migrantes arrojando piedras a la policía federal y el uso por parte de éstos de gas lacrimógeno, dañando a mujeres y niños. Finalmente los federales lograron bloquear a la caravana e impedir la entrada masiva y sin control. La caravana está sobre el puente y en las calles y plazas de Ciudad Tecún Umán de Guatemala, mientras que en Ciudad Hidalgo de México se vive la tensión.

El presidente Peña en un mensaje le apostó a un ingreso ordenado, seguro y legal, esto es a garantizar que quienes tengan papeles podrán pasar, que habrá permisos de residencia temporal, pero lo cierto es que muchos de ellos, tal vez la mayoría, no tiene ningún papel y, con ello, el ingreso legal no podrá realizarse.

Hay organizaciones de apoyo a esta caravana pero el papeleo y apoyo por razones obvias es tan lento que mientras se hacen los trámites se está provocando una crisis humanitaria ahí en el puente, donde todos están expuestos a los rayos del sol, al frío, al hambre, a la ausencia de servicios sanitarios, por días no se han bañado aunque tal vez esto sea lo menos preocupante. Hay algunos que han regresado a su tierra, pero la mayoría está con la esperanza de entrar a México y seguir rumbo a los Estados Unidos.

¿Qué hacer ante esta situación?

Vaya papa caliente en las manos del gobierno mexicano, y en una situación “sui generis”, el presidente electo, parece ya estar participando con declaraciones, incluso ofreciendo visas de trabajo. No sé si esto sea legal o correcto, cuando el gobierno del presidente Peña aún no termina, pero de que influye para bien o para mal -eso depende de quien haga la lectura-, influye.

Por otra parte, está la cuestión de actuar por humanidad o cuidar la diplomacia porque supongo que tampoco sería correcto abrir las fronteras y dejar pasar a todos sin control. No sé tampoco qué tan posible sería recibir legalmente a todos y ofrecerles casa, trabajo, servicios que el gobierno no ha podido ofrecer a sus mexicanos.

Se cuestiona de quién será el problema, de un gobierno que está a menos de 40 días de dejar el gobierno, o de un gobierno que está por entrar pero que aún no podría legalmente participar.

 

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Malos gobiernos municipales en Tlaxcala con Aurora Arenillas 

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Diversos conflictos municipales se han gestado en las últimas semanas.
El deterioro institucional es claro en todos los casos.
Prevalecen señalamientos de corrupción, desvío de recursos y abuso de poder.
Tal parece que en los ayuntamientos las autoridades se regodean por el mero hecho de sentirse autoridad y ejercer poder por los beneficios personales que ello conlleva.
Sin embargo, pierden de vista que la estela de impunidad que dejan a su paso afecta la convivencia social y la credibilidad ciudadana en el primer nivel de gobierno.
En localidades como Ixtenco, Xaltocan, Calpulalpan, Axocomanitla y Españita, la desconfianza en las presidencias municipales es una realidad.
Los problemas de gobernabilidad en tales comunas se han contenido; sin embargo, es un hecho que siguen latentes porque no se han resuelto de fondo.
En Ixtenco, un grupo de pobladores rechaza la reciente reincorporación del edil Miguel Ángel Caballero Yonca, quien fue suspendido 180 días por el Congreso local, tras la violencia que generó su decisión de recuperar, de modo violento, la alcaldía el pasado 14 de marzo, misma que estaba en manos de ciudadanos inconformes.
En Xaltocan, hay inconformidad porque el alcalde interino, Ignacio Vázquez, participó en el asalto a un ciudadano en Apizaco, y está enfrentando el proceso legal correspondiente.
En Calpulalpan, hay regidores y ciudadanos que acusan al alcalde Neptalí Gutiérrez de desvío de recursos y enriquecimiento ilícito, pero también de las agresiones y amenazas que sufrió el presidente de comunidad de San Marcos Guaquilpan, tras denunciar presuntos actos de corrupción en la Presidencia Municipal.
En Axocomanitla, la síndica presentó al Congreso local una solicitud para que separen de sus funciones a la presidenta municipal Martha Palafox, así como la tesorera, Yuridia Zamora, ante indicios de corrupción y malversación de recursos públicos, mismos que motivarían anomalías en la cuenta pública.
Y en Españita, el regidor Óscar Ávila dio nota nacional al ser señalado como presunto responsable de la golpiza que sufrió Carolina Ramírez, exsecretaria del ayuntamiento, junto con su madre, el pasado fin de semana, luego de que la agredida denunciara al regidor de acoso sexual.
Es claro que los abusos y excesos han dejado una marca negativa en la imagen de estas administraciones municipales.
Ojalá aún tengan los ediles la oportunidad de enmendar la situación en sus comunas, a fin de que sus conflictos no escalen más, ya que, en varios casos, la ciudadanía ha tomado la iniciativa y no está dispuesta a ceder ante lo que bien calificarían como malos gobiernos.
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El INEE: su desaparición

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385 Grados / Tlaxcala / Abelardo Carro Nava / ¿Qué pasaría si el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) desapareciera? Fue una interrogante que me formulé desde que integrantes del grupo parlamentario de Morena (con mayoría tanto en la Cámara de Diputados como en la de Senadores) anunciaron que presentarían una iniciativa con la finalidad de reformar varias fracciones del artículo 3º y 73º de la Constitución Política Mexicana y, de esta manera, desaparecer a dicho Instituto. 

Interrogante cuya respuesta pareciera fácil de responder; sin embargo, considero que los argumentos que deben emanar al respecto, deben estar fincados en el conocimiento de causa, y no en la simpleza que conlleva un asunto meramente demagógico y electorero. Me explico.

Como seguramente ustedes conocen, la reforma educativa propuesta por Peña Nieto y compañía, trajo varias modificaciones a la Constitución Política Mexicana en los artículos 3º y 73º, incluyendo las que se desprendieron de la Ley General de Educación (LGE), de la Ley del Servicio Profesional Docente (LGSPD), y lo concerniente al INEE y su autonomía (para ejercer las funciones que le fueron conferidas conforme a la Ley del INEE). Con ello, se dijo, se impulsaría una calidad educativa que mejoraría en sí, prácticamente, a todo el Sistema Educativo Mexicano (SEM).

Recuerdo muy bien que por el 2012 y 2013, el debate se torno intenso entre investigadores, intelectuales, académicos, profesores y organizaciones civiles; todos sus argumentos, desde luego, emanados desde su conocimiento, ideología e interés político. A veces a favor, otras, en contra, pero lamentablemente no se prestó atención ni se escuchó a un actor que, por más que se diga lo contrario, resultó, resulta y resultará, fundamental en un proyecto de tal envergadura: el maestro.

La idea fue “mejorar la calidad de la educación” y punto. No hubo más, no hubo menos; y para lograr este propósito, se comenzó evaluando al maestro. No está por demás decirlo pero esta decisión, fue el mayor error que se cometió, puesto que como también sabemos (y quiero pensar que en ese entonces los integrantes del INEE también lo supieron), el conjunto de elementos que forman parte del SEM para el logro de dicha “calidad” educativa, son diversos. De ahí que “pensar” o tan sólo imaginar que se daría un paso monumental para alcanzar la meta prometida en cuanto a la calidad educativa se refiere, se convirtió en un sueño guajiro que, hasta el momento en que cierro estas líneas, sigue sin tener forma y sí escaso sentido.

Ahora bien, si de manera concreta usted me preguntara qué es lo que obtuvo con la evaluación docente del 2015 a la fecha, mi respuesta sería concreta: medianamente una “conquista” política por parte de la autoridad educativa. ¿Por qué afirmo esto? Porque a través de la evaluación se sometió al maestro. “Te evalúas o te vas”, prácticamente fue el eslogan que empleó Nuño para “controlar” al magisterio. En consecuencia, evaluación y política, fueron dos elementos clave mediante los cuales se agredió brutalmente al profesorado mexicano. ¿Por qué el discurso político no fue diferente? Sencillamente, había que darle un nombre al malo del cuento y, en este caso, tuvo que ser el maestro. Claro, el Sindicato ya estaba “vendido”.

¿Por qué no se reconoció y evidenció la serie de políticas erradas que los gobiernos panistas y priistas cometieron y, en lugar de ello, se arremetió contra el maestro?, ¿por qué no se reconoció y evidenció el lastre educativo que ha venido dejando el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE)?, ¿por qué no se reconoció y evidenció el despilfarro de dinero que, desde el gobierno federal, se realizó en nombre de una “supuesta” calidad educativa?, ¿por qué se buscó un culpable, cuyo estado de indefensión, fue notorio al no contar con un Sindicato que defendiera sus derechos laborales?, ¿por qué se fabricó una película cuyo villano tuvo que ser quien se desempeñaba en las aulas, sin las condiciones mínimas necesarias, para el logro de su tarea educativa? La pregunta es por qué y la respuesta también lo es.

Así, ante tales cuestiones: ¿qué hizo el INEE? o, más bien, ¿qué hicieron los integrantes de ese Instituto cuya autonomía ha sido incierta desde su nacimiento? Cierto, a veces, generar propuestas para que la evaluación educativa se realizara conforme a criterios específicos (aunque no muy claros) para que la Secretaría de Educación Pública (SEP) los aplicara. Podríamos pensar entonces que su trabajo lo realizaron; sin embargo, no sé si usted recuerda, pero la aplicación de exámenes “militarizados” (lo defino así por la participación de las fuerzas de seguridad federales y locales en buena parte de las entidades), donde el estar sentados frente a un monitor para contestar una serie de preguntas que, muchas veces, diferían de lo que el maestro vivía en el aula, no puede ser catalogado, como un trabajo que permitiera valorar el quehacer docente y, por lo tanto, hablar de una mejora educativa y de la tan prometida calidad que, desde hace varios años, se viene anunciando, no es un logro que pudo haber tenido un gobierno o el propio Instituto.

¿Qué pasaría entonces si el INEE desapareciera? a) los integrantes de su Consejo dejarían ese trabajo y, con seguridad, se dedicarían a continuar con sus investigaciones que, dicho sea de paso, muchos hemos leído, analizado y debatido en nuestras clases; b) los maestros no vivirían presa de ese desasosiego que les significa salir sorteados para presentar su examen de desempeño, pero eso sí, realizando su trabajo; c) las autoridades educativas, tal vez, continuarían “simulando” trabajar en pro de esa calidad educativa; d) el SNTE retomaría las prácticas a las que por muchos años estuvo acostumbrado; e) organizaciones civiles, como Mexicanos Primero, continuarían impulsando su propia agenda de trabajo, etcétera, etcétera, etcétera… ¿Y los niños? Con seguridad padeciendo el lastre que las políticas educativas, esas malas políticas, vienen dejando desde hace muchos pero muchos años.

No, no se trata de desaparecer un Instituto por un asunto político-electorero, la educación va más allá de ello; se trata pues, de darle a cada cual lo que corresponde y hacer lo que a cada uno le corresponde; sin embargo, mientras el SEM en su conjunto no sea atendido como debiera atenderse, ni la evaluación, ni las políticas educativas, ni las autoridades educativas, ni las organizaciones civiles, podrán brindar o exigir una educación, ya no de calidad, sino pertinente a las demandas que el mundo nos plantea a cada instante.

Podemos tener el mejor esquema de evaluación, podemos tener el mejor examen para valorar el desempeño del docente, podemos tener al mejor Instituto de Evaluación, podemos tener al mejor Secretario de Educación, podemos tener al mejor Presidente de México, pero si no atendemos las grandes desigualdades sociales y eliminamos la corrupción que vive en México, todo será en vano, como hasta el momento así ha sido o… ¿acaso Nuño ha sido requerido por el Congreso o por alguna autoridad para que dé cuenta del dinero que utilizó de la SEP para posicionar su imagen?

Con negritas:

Desde que la evaluación se puso en marcha: ¿han ingresado los mejores maestros al SEM?, ¿se han atendido los “beneficios” que traerían consigo las promociones a cargos directivos?, ¿se ha evaluado el desempeño de los maestros?, ¿se está evaluando en México? Si las respuestas fueran afirmativas o negativas, qué y quiénes se han encargados de realizar esos estudios y cuál han sido sus resultados. Caray, curiosamente cuando termino estas líneas, sigo preguntándome: ¿por qué no se ha escuchado al maestro?

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