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Opinión

Apuntes… La buena política en Tlaxcala  

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385 Grados / Claudio Cirio Romero / Serafín Ortiz Ortiz, exrector de nuestra Universidad Autónoma de Tlaxcala, ha decidido tomar como bandera de su campaña electoral para diputado local en el Distrito 07 “La Buena Política”, desde su Partido Alianza Ciudadana, aliado con el PAN y el PRD.

He señalado en Facebook que me parece una magnífica bandera por ser un planteamiento teórico de Michelangelo Bovero. Planteamiento que conoce bien Serafín, de manera directa, puesto que con el italiano ha formado la “Escuela para la Buena Política” en Tlaxcala, desde noviembre del 2015.

En el documento que se puede revisar en el hipervínculo del párrafo anterior se dice por ejemplo que “…frente a los cambios referentes a los liderazgos de la vida pública que reducen las campañas electorales a duelos personales por la conquista del poder ¿qué pasa con la representación del pluralismo político?; y frente a la idea de “quien gana se lo lleva todo” no es un abuso de la regla de la mayoría.”

Es decir que la conquista del poder en el juego democrático tiene que democratizarse aún más en la medida en que el demos, o sea el pueblo, no tiene el verdadero poder de decisión frente a una boleta, ya que hay una serie de condicionamientos sociales, económicos y políticos que lo obstaculizan. Pero no porque haya una fuerza oscura que manipula la democracia, sino porque falta la luz de la lucidez de una ciudadanía activa por informada y formada cívica y políticamente hablando desde la familia y la escuela.

En la calle la gente que critica al candidato del PAC, puede llegar a cuestionar eso de la “buena política” porque considera, digamos que normal, la “mala política” vigente. Donde por ejemplo se debe aceptar que los políticos de profesión al buscar el poder público, sea lógico que se enriquezcan. Es decir que se corrompan obteniendo beneficios económicos adicionales a su salario gracias al cargo obtenido.

Y lo interesante del planteamiento: la solución no estaría en que los políticos de profesión, por obra de un milagro colectivo, o porque pueda funcionar un Sistema Nacional Anticorrupción, ya no hacen esa mala política; sino porque generacionalmente se logre una ciudadanía, a mediano y largo plazo, que sea capaz de entender que la buena política inicia con la participación consciente en la vida pública de un país. Es decir dejando la apatía o la idiotas, como llamaban los antiguos griegos, a la no participación.

Es decir, el meollo del asunto está en enfocar las baterías a la educación política en la juventud (digamos que en el bachillerato y la universidad), como continuidad de lo que desde hace varios años se llama en nuestros niveles básicos (primaria y secundaria) educativos la “formación cívica y ética”.

No tengo la menor duda de que mi amigo Serafín Ortiz Ortiz, por su sólida formación académica se estaría planteando: de llegar nuevamente a la cámara de diputado local, continuar la promoción de una tarea titánica como ésta en Tlaxcala. Desde luego habrá quien no coincida en mi apreciación y enumere argumentos en contra, pero particularmente pienso que pocos candidatos tienen idea de la enorme dimensión del verdadero cambio que esto representaría.

He dicho, igual en el feis, que particularmente tengo claro que votaré el 1 de julio por morena en todas las boletas, excepto en una, y ella será la de diputados locales, porque como además va por la vía plurinominal, quiero contribuir con mi voto, como lo hice en 2013 para dar oportunidad a planteamientos radicales y casi utópicos como el de Bovero, que Serafín Ortiz retoma con dignidad en nuestra entidad, con la experiencia importante de haber posicionado a nuestra Universidad Autónoma de Tlaxcala en el sitio que ocupa en el concierto nacional de las escuelas de educación superior en México.

Y no, no pienso que sea un ser perfecto, como tampoco lo pienso de Andrés Manuel López Obrador o Ana Lilia Rivera, solo me dan la confianza suficiente para sufragar por ellos y decirlo abiertamente, con la libertad por la que lucho todos los días en mi espacio laboral.

Nota al margen. Hoy viernes 22 de junio a las cinco de la tarde, en el Centro Cultural “Casa de la Nube”, mi amiga y colega socióloga, Tere González Presenta su disco “Tierra de maíz”, todos están invitados.

e- mail: ccirior@yahoo.com.mx

twiter: @ccirior

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1 Comentario

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  1. Daniel Espejel

    22/06/2018 at 5:02 PM

    Interesante la postura sobre la buen política y, coincido a varios de los planteamientos en su artículo. Me queda claro el sufragio por el que le pregunté. Le saludo con gusto y me quedo con que “la buena política inicia con la participación consciente en la vida pública de un país” pero no sólo la buena política, sino la política en general, más allá de los partidos.

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Opinión

Café Político con Emelia Higueras Zamora…A propósito de las fechas patrias…

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Emelia Higueras Zamora[1]

Empieza este mes, estimado(a) lector(a), con las esquinas coloridas en cualquier cuadro principal de nuestra ciudad, o de su ciudad; con banderas, adornos, aretes, collares, moños, vestidos, trajes y de todo aquello que nos recuerda el aniversario de la Independencia de México. Aunado a eso, se exalta la idea de nuestra “identidad regional”, comprando artículos locales, lo cual es algo muy oportuno, sin embargo, ¿Por qué  comprar identidad regional?

Si bien, al comprar en mercados locales, tiendas o misceláneas, tianguis, productos hechos a mano, mercados alternativos y artesanías se incentiva la economía local de una región, estas acciones sólo son temporales o más bien circunstanciales; ya que en ningún momento son acompañadas del resto de los ingredientes socioculturales. Tan solo en algunos municipios, de nuestro hermoso estado, con población indígena y con prácticas políticas basadas en usos y costumbres, se puede observar que la población ha dejado de vestir prendas representativas a su comunidad y, en cuestión de la lengua náhuatl sólo se escucha en algunos eventos oficiales locales.

Ante la gama de opciones para comprar, comprar y comprar, valdría la pena aplicar “la regla de las tres erres”; es decir, reduce, reutiliza, recicla. Si los partidos políticos lo hicieron ¿por qué nosotros como ciudadanos no? Habría que recordar que en las pasadas elecciones concurrentes muchos candidatos a puestos de elección federal y local fueron reutilizados y reciclados, así también alianzas partidistas reducidas.

Respondiendo a la pregunta, considero que si cada uno se siente orgulloso de su identidad regional, simplemente lo transmite, lo vive, lo usa y no necesita comprarla. Circulan en redes sociales casos de experiencias en otros estados en donde algunas primarias públicas incentivan a sus alumnos a vestir trajes típicos un día a la semana, o de secundarias que enseñan bailables regionales. Claro, aún nuestras autoridades educativas no se atreven a experimentarlo. Como tampoco se atreven, otras autoridades políticas, a seguir los ejemplos de vida de nuestros ilustres héroes nacionales.

Pero, no nos pongamos tristes y melancólicos celebrando un aniversario más de nuestra independencia, así que si en su armario tiene alguna prenda, algún collar, algún sombrero, lo invito a que reutilice, recicle y reduzca.

[1] Analista Política. Contacto: meya7609@gmail.com

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Apuntes… México 1968: LITEMPO-1  

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385 Grados / Tlaxcala / Claudio Cirio Romero / En El 68. Los estudiantes, el presidente y la CIA (Ediciones Proceso, abril de 2018), Sergio Aguayo afirma que “… cuando Díaz Ordaz fue nombrado candidato a la presidencia (obvio por el Partido Revolucionario Institucional, digo yo), la CIA colaboró con su campaña entregándole «400 dólares al mes» entre «diciembre de 1963 y noviembre de 1964»”.

La Central Intelligence Agency (CIA), creada en 1947, después de la segunda guerra mundial por el Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica Harry S. Truman, se sabe tiene personal en sus embajadas en todo el mundo, además de que recluta y le paga a personas de cada uno de los países para obtener información medular. Cosa que nunca ha sorprendido a nadie, pero en el caso de México y por los sucesos de 1968 sí resultó grave que se revelará que el propio Díaz Ordaz era LITEMPO-1 “agente de apoyo de la Estación” aquí, por lo que se encontraba literalmente en su nómina, e igual pasaría con otros dos expresidentes de la república, Adolfo López Mateos y Luis Echeverría Álvarez.

Con el libro Aguayo nos convida un ejercicio para “repensar el 68”, e inicia diciendo, que en ese año se exigió “a un régimen todopoderoso y malhumorado, reducir la violencia estatal, transparentar la toma de decisiones y abrir canales a la participación ciudadana.” En realidad era un régimen autoritario en toda la extensión de la palabra, pero no importa respetamos la mesura del académico del Colegio de México porque sabemos de su compromiso con la lucha por la democratización mexicana.

Ejercicio útil y bien llevado a través de diez capítulos y un epílogo, en el que de manera clara hace señalamientos valientes pero sin animosidad de ningún tipo. Por ejemplo, desde el primer capítulo afirma que “Como hipótesis de trabajo, puede argumentarse que al menos Winston Scott (Jefe de la Estación), y por omisión la CIA y el gobierno estadounidense, fueron corresponsables de las muertes y el sufrimiento causado el 2 de octubre y que eso mismo ha sucedido en otras tragedias mexicanas.”

Y así como ese señalamiento, a 50 años de los hechos realiza lecturas a la luz de conceptos más conocidos hoy que entonces. Así puede enfatizar que en el punto transitorio del pliego petitorio de los estudiantes se exigía un “diálogo público”. “En suma, fin a la violencia y a la opacidad, respeto a la libertad de expresión y manifestación, transparencia y rendición de cuentas.” Desde luego que en ese año esa opacidad y esa falta de transparencia y rendición de cuentas, tanto gobernantes como la mayoría de los gobernados lo veían como normal.

Igual muestra algunos signos del régimen autoritario y vertical, como el culto a la personalidad del presidente, quien en su informe del 1 de septiembre de ese año, remarca nuestro estudioso, “Habló durante tres horas y treinta y cinco minutos ante el Congreso de la Unión, y lo interrumpieron con aplauso y ovaciones en ¡84 ocasiones!”

Con toda la confianza de su quehacer intelectual, Aguayo confirma que respecto a los estudiantes movilizados, “Cuando constató la profundidad del descontento, el presidente tomó la decisión final: serían aniquilados.”

Operación militar que sabemos se desarrolló el 2 de octubre en la Plaza de la Tres Culturas de Tlatelolco, último bastión del movimiento, en dónde, entre los diversos cuerpos de militares y granaderos se dio ataque de “todos contra todos”. Respecto al General Hernández Toledo, quien encabezaba al cuerpo de paracaidistas, “…había órdenes de tumbarlo”. Increíblemente “En menos de dos minutos la plancha fue desocupada por la multitud.” Y “En ese ambiente fantasmagórico, se realizó la evacuación de los 2,369 detenidos y el traslado de los líderes identificados a celdas del Campo Militar número 1.”

Redondea Sergio Aguayo que a partir de ahí se dará una batalla entre el “relato oficial”, “Historia frágil por falsa, por improvisada y porque era rechazada por el Secretario de la Defensa” y el “Relato ganador”, el de “Una red plural de personas bien diversas y sin un plan determinado (que) construyeron la interpretación que triunfó porque estaba basada en los hechos y en el deseo de cambios por medios no violentos.”

En el epílogo titulado “Las tumbas de Heberto Castillo, Gustavo Díaz Ordaz y Winston Scott”, dice, equivocándose pienso, que “es imposible recuperar biografías individuales,…” Espero un día poder proporcionarle un ejemplar de Una voz desde la masacre. Escaramuzas del último orador en Tlatelolco 1968, de David Vega Becerra (Segunda Edición de autor, junio 2018).

Nota al margen. Digo en una capsula que he grabado para el INAI, que lo importante de la socialización del Derecho de Acceso a la Información Pública está en aprender a aprovechar la utilidad de esa información pública para tomar decisiones y resolver problemas individuales y colectivos. Los invito a participar en la Consulta Pública del Plan Nacional de Socialización del DAIP.

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La Casa del Jabonero…La seguridad y el nuevo comisionado en Tlaxcala

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Bien dice el dicho que mas vale tarde que nunca, y parece que el gobernador Marco Mena prefirió hacer algo después de lo previsto, a que no hiciera nada.

Y es el caso de la Comisión Estatal de Seguridad Pública, donde se hizo el relevo y el mandatario designó a Eduardo Valiente Hernández como Comisionado Estatal de Seguridad.

Los palmarés de Eduardo Valiente suenan buenos, quien es Licenciado en Derecho, además de que cuenta con una maestría en Administración y una especialidad en Administración de Proyectos -ambas por la UDLAP-, y tiene un diplomado en Mando Policial por el CIDE.

El nuevo Comisionado Estatal de Seguridad también tiene capacitaciones en Liderazgo y Administración Policial por el Buró Federal de Investigación de Estados Unidos (FBI, por sus siglas en inglés), por la Policía Nacional de Colombia y por la Real Policía Montada de Canadá.

Entre los cargos que ha desempeñado en su carrera, iniciada en 1983, destacan su titularidad como Comisario General de la Policía Federal, Comisionado Estatal de Seguridad Ciudadana del Estado de México, Subsecretario de Seguridad del Estado de México, y Comisario Coordinador en Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila.

Hasta ahí suena bien, y parece que Eduardo Valiente tiene el perfil necesario para combatir a la delincuencia en Tlaxcala, la cual no está exenta de este fenómeno nacional e internacional.

Eduardo Valiente Hernández fue el cuarto comisionado de Seguridad Ciudadana del gobernador mexiquense, Eruviel Ávila, y luego salió del mismo.

Si bien Tlaxcala no tiene los índices de violencia del Estado de México al liderar los primeros lugares en delitos como extorsión y robo de vehículo (con y sin violencia), cuenta con sus complicaciones propias.

Primero, y el reto principal es recuperar la confianza de la policía que sentía lastimada por el anterior comisionado Hervé Hurtado Ruiz, que ni siquiera uniformes dignos era capaz de darles.

Segundo, el robo de llantas y autopartes por parte de una banda al parecer originaria del estado vecino de Puebla, ha escalado de forma alarmante en el municipio de Tlaxcala y otros circunvecinos.

En Tlaxcala dirán misa, pero el hecho de que en menos de una semana se haya registrado el robo de llantas a vehículos de lujo en la prolongación Morelos, lugar ubicado a unos metros de la CES, de la alcaldía capitalina, y del Palacio de Gobierno, habla que algo está pasando.

El principal objetivo del nuevo comisionado y el titular de la PGJE será sentarse con alcaldes y ponerlos a trabajar en el combate a la delincuencia, pues deben entender que la chamba es de todos, y que los ediles no se echen a la hamaca. La otra es el combate al huachicol.

¿Y Hervé Apá? 

Muchos se preguntan cvál fue el pecado de Hervé Hurtado Ruiz, quien llegó al cargo con toda la confianza y respaldo de quien despacha en Plaza de la Constitución pero resulta que al paso de los meses algo pasó y este personaje fue obligado a pedir su licencia y retirarse.

Quiénes estaban en el círculo de seguridad, dicen que uno de sus pecados fue dejar de asistir a las reuniones del gabinete dónde analizaban el combate a la delincuencia.

Otros, que la falta de atención a las demandas de los policías y la falta de sensibilidad como cuando ni siquiera bajó al homenaje de una mujer caída en el cumplimiento de su deber.

No faltan quienes especulan con el tema de que fue rebasado por la delincuencia, sin embargo habrá que destacar que bajo su mando hubo operativos exitosos.

En fin ,se podrá especular mucho, pero lo real es que algo hizo mal para que lo renunciaran al cargo, y que ni siquiera estuvo en la ceremonia de la entrega de la CES a su sucesor. Y lo curioso, que en el boletín oficial del relevo, no fuera merecedor de alguna línea.

Me lo contaron ayer….Sumamente patéticas resultaron las declaraciones del ex diputado federal Ricardo García Portilla, quien a más de dos meses de la elección del 1 de julio sale de las sombras para achacarle los resultados del PRI en Tlaxcala al Gobernador Marco Mena y al dirigente del partido.

Seguramente el mandatario ya está grande para que lo defiendan y saldrá a dar su postura, pero se le olvida al ex diputado federal que el tsunami de AMLO no lo paraba nadie, y que el mensaje fue también para diputados federales grises que no apoyaron las campañas del partido que le dio el escaño en la cámara baja del Congreso de la Unión.

Pareciera que aún le guarda resentimiento a Marco Mena por haberle ganado la candidatura a la gubernatura en el proceso interno de 2016, o más bien parece un mensaje del marianismol, luego que algunos alfiles del ex mandatario fueron removidos por la falta de resultados.

Varios priístas han dicho en corto que García Portilla no está en condiciones de reclamar algo, cuando está documentado que según traicionó al PRI, ayudando a Morena y al PAN.

Los mismos que ayudaron en su momento a ganar a Ricardo García la diputación federal comentan que no tiene calidad moral para calificar lo sucedido, ni para responsabilizar a nadie de su partido, quienes según cuyos excesos personales lo separaron de la senda de algo mejor, de ahí que, ahora, no tenga más que hacer que recurrir a eventos deportivos.

Es cierto, culpables en la derrota puede haber muchos, pero cobrar y estirar la mano como diputado priísta, y apoyar a los adversarios, eso si habla mal de un político.  ¿O no?

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