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Opinión

Los libros de texto: un doble tránsito

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385 Grados / Abelardo Carro Nava / Uno de los grandes sueños que tuvo el ex secretario de Educación, Aurelio Nuño, fue ver cristalizado el modelo educativo que “tanto” trabajo le costó diseñar en las oficinas ubicadas en la calle de República de Argentina en la Ciudad de México y que, a decir de él, colocaría a la educación de nuestro país, en los primeros lugares del ranking mundial. Sí, dicho sueño está a punto de verse realizado. Sin embargo, le pediría que no lanzáramos campanas al vuelo porque, independientemente de que entre en vigor el modelo educativo para la educación obligatoria (2017); éste no precisamente nos llevará, ipso facto, a ser un país de primer mundo.

No, no crea ni considere que estoy menospreciando el trabajo que a diario realizan miles de maestros y maestras en sus centros escolares; por el contrario, reconozco la importante actividad que llevan a cabo en cada una de sus escuelas pero, como bien se dice, hay de realidades a realidades y, dado el caso, me gustaría compartirles algunas de las que he podido vislumbrar a partir del trabajo diario, en la interacción constante con mis alumnos, y del compartir experiencias con varios profesores de los distintos niveles educativos que conforman el Sistema Educativo Mexicano (SEM).

Como ustedes bien saben, el pasado 19 de junio, el titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Otto Granados, presentó los libros de texto gratuitos del nuevo modelo educativo, mismos que serán entregados a los docentes de México para que éstos a su vez, tengan en sus manos, las “herramientas” para concretar la “transformación educativa” de México.

Así pues, más allá de lo que el discurso pueda representar y/o significar dado el momento electoral que estamos viviendo. Personalmente, al igual que lo han hecho en estos días otros tantos apreciables colegas, me di a la tarea de descargar los materiales que la SEP difundió, como decía, el pasado 19 de junio, para analizar, al menos de manera inicial, algunos de los elementos que éstos contienen para, a partir de ello, comenzar con un análisis más profundo y, en la medida de mis o de nuestras posibilidades, compartir algunas de las reflexiones para que con ello, nos apoyemos en la comprensión de esos materiales, dado que como también sabemos, el curso sobre aprendizajes clave que la misma SEP ofreció en línea o los que en las distintas entidades de la República Mexicana se ofrecieron (y se seguirán ofreciendo), dejaron mucho que desear.

Pues bien, insisto, inicialmente, considero que los materiales tienen un diseño “bonito”, llamativo, colorido y, podría decir, que hasta atractivo y visualmente correcto. Se observa que hubo un cuidado en dicho diseño y en la elección de las imágenes que en sus interiores se miran. No obstante, como bien sabemos, las imágenes son importantes, sí, pero no fundamentales en el proceso de enseñanza y de aprendizaje – sobre todo cuando hablamos de estilos de aprendizajes en los niños – tal y como lo es el contenido, la intención didáctica de éste y las formas en las que puede planearse, trabajarse y evaluarse tal contenido. De ahí que tenga sentido, la aseveración que hace unos meses realizaba en cuanto a que, con el modelo educativo 2017, estábamos ante un “tránsito didáctico” que colocaba al centro al docente y los procesos de enseñanza, en lugar de ubicar en ese centro al proceso de aprendizaje y al alumno que es generador de dicho aprendizaje. Pongo un ejemplo: en el “Libro de la Educadora. Educación Preescolar” que la SEP elaboró, se recupera la idea de emplear láminas didácticas como un material de apoyo que de lugar a los procesos de interacción con los niños y entre ellos. En dicho libro se señala, la existencia de 33 láminas y, se tienen contemplado que se vayan construyendo otras más. De hecho, en ese mismo texto se define qué es una lámina didáctica: es una imagen que está diseñada para plantear situaciones de aprendizaje con distintas finalidades y diferentes grados de dificultad. Ojo con el término “plantear”, porque como tal, éste nos llevaría a preguntarnos: qué plantear, para qué plantear y por qué plantear, en este caso una situación de aprendizaje, con un grupo de niños en específico.

Continuo con este breve análisis. En las propuestas de situaciones didácticas que se presentan en ese libro para la educadora, se sugiere reiteradamente, que los niños lean y escriban (por ejemplo), lo cual no significa que éstos deban aprender a deletrear, a ejercitar, o trazar letras hasta aprender el abecedario para después formar sílabas y palabras, por el contrario, se trata pues (según el texto), de que los niños reconozcan sus capacidades, asumiendo (por parte del docente) que los pequeños leen cuando exploran un libro, cuando observan imágenes y textos escritos, cuando se fijan en los detalles, cuando piensan o imaginan de qué tratan éstas (y logran expresar ciertas ideas); o cuando toman el libro que alguien leyó para ellos y se lo cuentan a su compañero. De ahí que en ese mismo material pueda leerse, que esos supuestos o esas interpretaciones que hacen los niños, son actos de lectura no convencional pero que muestran procesos reflexivos que propician comprensión y construcción de significados.

Sigo con el planteamiento. En el apartado “Libros para los niños” que contiene el Libro para la Educadoras, se dice que: al instalar la situación de lectura cotidiana en el aula es importante que usted piense en las razones por las que propone una lectura cada día, la manera cómo va a leerla, los desafíos interpretativos del texto y, si es pertinente, cómo jugar con la expresión para despertar el interés de los niños… (además de que) mediante un acercamiento cotidiano con los libros y su intervención como educadora, los niños crearán una relación afectiva con sus libros y aprenderán a cuidarlos como objeto cercano y muy preciado.

Sí, todo eso se dice en el documento que refiero; lo que no se dice en el mismo, es cómo debe el docente desarrollar las habilidades que son propias de su ejercicio en un salón de clases donde, para acabar pronto, las problemáticas son divergentes. Me explico.

Recientemente, en una vista que tuve a una escuela primaria, en una charla que sostenía con una apreciable colega, ésta me comentaba que su grupo lo conforman 27 0 29 alumnos. De los cuales, 1 presentaba anacusia, 1 más hipoacusia, 3 de ellos ya habían sido diagnosticados (por especialistas externos dado que la escuela no cuenta con personal de USAER) con TDAH (trastorno por déficit de atención e hiperactividad), 4 alumnos vivían con sus abuelos porque sus padres se fueron al extranjero, 3 más presentaban síntomas diversos de agresividad moderada porque sus padres se estaban divorciando, 9 de ellos tenían sobrepeso, etc., etc., etc.; esto sin considerar todo el trabajo “administrativo” que tenía que realizar para subir los datos que el SISAT requería (por ejemplo), o bien, el que su propia comisión representaba al ser la responsable de Acción Social y organizar los famosos comités de participación social. Claro, entre otras tantas cosas más.

Sí, es interesante y harto halagador lo que el mismo libro de texto propone para la generación de aprendizajes en los pequeños. Sí, el diseño, los colores, las propuestas y las sugerencias para emplear los materiales, es harto bonito. Sin embargo, hay de realidades a realidades y, tal como la que acabo de plantear, hay cientos más que existen en el nivel básico del SEM. Ciertamente es obligación del docente atenderlas para que, en sus posibilidades, se subsanen. No obstante, aún sigo preguntándome si valió la pena gastar 2,700% en imagen de un secretario gris y parco, que en capacitar a cientos de maestros que viven a diario, problemas como los que le comento.

¿Un doble tránsito? Sí, uno que implica la didáctica como tal y el otro, lo que la misma realidad te arroja en la cara sin que haya esa una posibilidad de atenderla adecuadamente, simple y sencillamente, porque no existe apoyo real para el docente.

En fin, tiempo al tiempo.

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Prevenir y combatir el delito en Tlaxcala

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385 Grados / Tlaxcala / Aurora Arenillas / Mario Crosswell Arenas, Director General de la Oficina Coordinadora de Riesgos Asegurados (OCRA), es un colaborador habitual de FM Centro.
En los noticiarios de la radiodifusora apizaquense, aborda temas de seguridad pública, particularmente, lo que tiene que ver con el delito de robo de autos, que impacta en las aseguradoras.
En sus últimas entrevistas, ha llamado la atención el reconocimiento público a la labor de la Comisión Estatal de Seguridad (CES) para combatir dicho ilícito.
Y es que, en meses anteriores, sus comentarios advertían un crecimiento en esta actividad delictiva, y al mismo tiempo una disminución en la recuperación de vehículos por parte de las autoridades.
Ahora, ha observado que hay un descenso en la comisión de robo de vehículos en Tlaxcala, y al mismo tiempo un aumento en los índices de recuperación de los mismo.
Este dato es de considerar, precisamente, en el contexto de los últimos cambios que el Gobernador Marco Mena efectuó en la CES.
El nombramiento de Eduardo Valiente fue aplaudido por Crosswell, al recordar su experiencia y su colaboración con la OCRA a su paso por el Estado de México.
Que representantes de la iniciativa privada hagan estas observaciones debe ser un estímulo para que la autoridad avance en la mejora de sus procesos, principalmente, cuando se trata de temas sensibles, como la seguridad pública, que requieren de la participación de los sectores de la sociedad.
De acuerdo con Mario Crosswell, el nuevo Comisionado de Seguridad le solicitó su apoyo para poner en operación, en el marco de la Feria de Tlaxcala, una camioneta equipada con una antena capaz de leer los chips del Registro Público Vehicular (REPUVE), que ha permitido recuperaciones de unidades con reporte de robo.
Qué bueno que haya este tipo de colaboración, y ojalá que esta prevalezca, porque, como advierte el director de la OCRA, combatir el robo de vehículos, permite inhibir otros delitos, como el narcomenudeo, la extorsión y hasta el secuestro, porque se cometen recurrentemente con unidades robadas.
El mapa de incidencia delictiva nacional que publica el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) muestra que, en el periodo de enero-septiembre de este año, el Estado de Tlaxcala registró la tercera incidencia delictiva más baja del país, atrás de Nayarit y Campeche, y que la incidencia que reportó la entidad en los primeros nueve meses de este 2018 es 6.2% menor a la que registró en el mismo periodo de 2017.
¿Hay trabajo para prevenir y combatir el delito en la entidad? Por supuesto. Pero aún falta que estos números positivos se perciban en la ciudadanía, y para ello, la CES y las corporaciones municipales, junto con la PGJE y otros entes estatales y federales responsables del rubro de seguridad, deben redoblar sus esfuerzos para coordinarse mejor y mitigar la impunidad que lastima la confianza del ciudadano en los sistemas de seguridad y de justicia.
Comentarios: arenillas87@gmail.com

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Contra simulación, semiprofesionalización y botín, en la educación básica (I de II)

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385 Grados / Opinión / Juan Carlos GILBERT VILLEGAS / Reza el refrán que “Tanto peca el que mata la vaca, como el que le agarra la pata”, lo cual se ajusta perfectamente a lo que acontece en el actual escenario nacional, pero en este caso a lo que se vive en materia educativa, donde a raíz de las propuestas de reforma promovidas por las tres últimas administraciones públicas federales, dos PANístas y una PRIísta, se hace evidente que si bien hay quien mata la vaca, también hay quien le agarra la pata. En esta última certeza caben bien el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y muchos de los docentes que han aprovechado las oportunidades que ello les ha permitido.

También reza el refrán que “El pez por la boca muere” y de cara al ya no tan lejano cambio de titular del Poder Ejecutivo Federal, va siendo hora de que alguien le diga al ungido por la voluntad popular, que debe mesurar su actuación y lo que dice: la campaña ya termino y es hora de ser responsable.

La reforma educativa no se puede derogar de golpe y porrazo. No es una cuestión de simplemente mayoría en el Congreso de la Unión y en la gran mayoría de los congresos locales, para sostener que ésta se acabó. Los poderes legislativos no se rigen por caprichos u ocurrencias, como pareciera ha venido ocurriendo hasta el momento. El trabajo legislativo requiere seriedad y que dentro del mismo se procure escuchar, con responsabilidad, a todos los involucrados con la educación en México. Por lo tanto, si realmente se aspira a transformar al país, es necesario entender que los legislativos no son cotos de poder de MORENA, sino espacios que procuran ante todo la salvaguarda de las garantías de que gozan los mexicanos.

En materia educativa no todo lo que se hizo en el pasado estuvo bien, eso no se puede negar, pero tampoco todo estuvo mal. El carácter punitivo que se dio a la evaluación estuvo mal, no así el reconocimiento de que es necesario evaluar para contar con docentes que contribuyan a la calidad educativa.

Calidad educativa cuya delimitación, como exigencia nacional y no de los foros internacionales, debe discutirse a fondo para, a partir de ella, determinar qué enseñar y para qué, considerando que existen dos percepciones encontradas sobre dicha finalidad: 1) la de la Secretaría de Educación Pública (SEP) y sus diferentes niveles de toma de decisiones e implementación y 2) la de quienes se ven sometidos a las exigencias de la toma de decisiones y de la implementación. Desde esta premisa se establece la necesidad de contar con docentes que cuenten con los recursos indispensables constatados a partir de la oposición y las correspondientes evaluaciones al desempeño, no desde la óptica de la estandarización.

Me permito dar a conocer las propuestas que hace un mes, pese a la invitación formulada con mucha anticipación por un amigo muy cercano al morenismo tlaxcalteca, pese a que la misma fue registrada en tiempo y forma, no presente en el foro que, en el marco del Acuerdo Nacional sobre la Educación, se promovió para Tlaxcala el 29 de septiembre de 2018. La suspicacia me hizo plantearme si no estaría yo prestándome al juego de más de lo mismo a lo que ya nos tienen acostumbrados los políticos de ayer, de hoy y de siempre. Los foros han sido la tónica de todos los que llegan a gobernar, para justificar lo que se establece en materia de planeación del desarrollo nacional y legitimar en el discurso, frente a los gobernados, su compromiso con las demandas sociales como la educación.

Propuestas orientadas a superar la situación de simulación, semiprofesionalización y botín, en la que se encuentra sumida la educación en México, en los siguientes términos:

  1. Ante la actual situación de simulación que se experimenta, como consecuencia de la actuación de la SEP ante las instancias internacionales, respecto de que se está cumpliendo con los compromisos adquiridos, a refrendar en la cumbre educativa a realizar en 2030, en la que también caen las instancias locales y donde los supervisores, más preocupados por conservar sus cotos de poder, juegan un papel crucial al insistir en justificar con cifras que vamos bien y luego entonces las expectativas para una vida con mejores oportunidades para niñas, niños y jóvenes en México son altas, lo cual resulta una burda mentira, urge el establecimiento de un Consejo Ciudadano para la Evaluación y Seguimiento de la Política Educativa (CCESPE), garantizando el seguimiento y la retroalimentación de las políticas públicas en la materia y la adecuación de los compromisos internacionales a las circunstancias nacionales, con el firme propósito de obtener resultados factibles.

La finalidad: ser coherentes entre lo que se dice, lo que se hace y lo que se logra. No podemos seguir engañando a las niñas, niños y jóvenes mexicanos con el discurso de la inclusión, con procesos educativos de mala calidad que a la larga los condenas a su no inclusión en los escenarios educativos, laborales y profesionales, vigentes en la sociedad del conocimiento.

  1. La semiprofesionalización del sector educativo, que atenta contra cualquier disposición que vulnere la zona de confort de quienes han hecho del mismo un espacio para privilegiar intereses ajenos a la educación. Al interior de la SEP, como señala Romero (2016), se establecen cuotas de poder interburocrático que responden a determinados liderazgos que suelen decir si a todo lo que se les instruye, pero que en los hechos operan contracorriente en la medida que las disposiciones no favorecen el control del que disponen. En consecuencia, resulta indispensable la creación de Consejo de Selección del Personal Técnico Administrativo y Académico (CSPTAA), para elegir por oposición a los responsables de las diversas áreas de la Secretaría a nivel federal y en las instancias locales, integrado por representantes del Poder Legislativo, de las Universidades Públicas y de las Organizaciones No Gubernamentales (ONG’s), que trabajen en aspectos educativos, con la finalidad de acreditar la calidad profesional de quienes desempeñen dichas tareas en beneficio de las niñas, los niños y los jóvenes jóvenes de México.

Referencias

Romero Gonzaga, Rosalina (2016) – “Cambios y continuidades en la Subsecretaría de Educación Básica. Semi-profesionalización de los funcionarios de mando medio y superior (1982-2012). El caso mexicano”, en Revista IRICE No. 31 – 2016. Argentina. Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas – Universidad Nacional de Rosario. Pp. 97-128.

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Evaluación del 1er. Trimestre: ¿una tarea “esclavizante” para los maestros?

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385 Grados / Tlaxcala / Abelardo Carro Nava / Nuevamente el tema de la evaluación sale a relucir en el Sistema Educativo Mexicano (SEM); y no me refiero precisamente a los resultados que arrojaron las evaluaciones de desempeño a las que los profesores fueron “sometidos” en cada una de las entidades federativas del país en días pasados, sino a la evaluación de los aprendizajes de los alumnos de educación básica (del 1er. Trimestre), misma que se deriva del Acuerdo 12/05/2018 (por el que se establecen las normas generales para la evaluación de los aprendizajes esperados, acreditación, regularización, promoción y certificación de los educandos de la educación básica), que emana de la implementación del Modelo Educativo 2017. 

Como sabemos, este Acuerdo eliminó el 696, en el que se consideraba una evaluación bimestral de los aprendizajes de los educandos, pero con la llegada o implementación del Nuevo Modelo Educativo, dichas normas dejaron atrás con el propósito de que, ahora sí, se reconociera: “… que la evaluación ocupa un lugar protagónico para mejorar los aprendizajes de los estudiantes y la práctica pedagógica de los docentes, especialmente cuando se hace de manera sistemática y articulada con la enseñanza y el aprendizaje” (Acuerdo 12/05/2018). Desde esa perspectiva, “… evaluar promueve reflexiones y mejores comprensiones del aprendizaje al posibilitar que docente, estudiantes y la comunidad escolar, contribuyan activamente a la calidad de la educación” (Acuerdo 12/05/2018).

Y para el logro de tal propósito, se propuso en dicho Acuerdo, el 12/05/2018, realizar una evaluación que considere lo “cualitativo y cuantitativo”, en la que se describan los logros y dificultades de los alumnos a la vez que se asigne una calificación, considerando para tal efecto, la observación y el registro de la información por parte del docente, durante el desarrollo de sus actividades, lo cual implica: que dicho profesor tenga que planificar; que los alumnos se den cuenta de lo aprendido; que se tomen en cuenta los procesos de aprendizaje (no sólo los resultados); que se consideren las necesidades específicas de los alumnos y de los contextos en los que se desarrollan; que la información sobre el desempeño de los alumnos se obtenga de distintas fuentes (no sólo de las pruebas); que se fortalezca la colaboración entre los docentes, alumnos, padres de familia o tutores; y, que se actúe oportunamente para evitar el rezago o la deserción escolar (Acuerdo 12/05/2018).

Sí, de todo eso se trata y más. En palabras concretas, claras y precisas, se trata de que el docente sea un todólogo y no un generador de aprendizajes en sus estudiantes a través de la didáctica y la pedagogía.

Cierto es, que la evaluación de los aprendizajes es de suma relevancia en el ámbito educativo y, de manera especial para los docentes, puesto que les permite tener los elementos suficientes y necesarios para la toma de decisiones, no obstante, también es cierto, que cuanto ésta pierde esa esencia para convertirse en un proceso meramente burocrático y administrativo, la cosa no pinta de lo mejor para los involucrados en cada una de las escuelas de educación básica del país. Me explico.

En estos días, buena parte de los directivos de educación básica, fueron convocados por sus respectivas autoridades de las Secretarías de Educación Pública de sus entidades, para que recibieran un Curso-Taller (de un par de horas) cuyo propósito consistía en que éstos aprendieran sobre el llenado del Reporte de Evaluación para el ciclo escolar 2018-2019; para ello, se les pidió llevar consigo la documentación que podrían descargar de la página: http://www.controlescolar.sep.gob.mx/es/controlescolar/Formatos; y de la que, como ustedes saben, se puede obtener el Informe de Calificaciones de todos los grados de educación básica (de preescolar hasta la secundaria), mismo que deberá ser llenado por los profesores con la idea de que emitan el informe, POR ALUMNO, del 1er. Trimestre.

Desde luego que dicha capacitación fue poco fructífera, y esto tiene su razón de ser porque, por un lado, el personal de las Secretarías no se encuentra lo suficientemente capacitado para dar información precisa sobre el reporte a llenar y, por el otro, porque más que éste sea un ejercicio que le permitiría al docente recabar información sobre el proceso de enseñanza y de aprendizaje que vive cotidianamente con sus alumnos, se convierte (con esa “capacitación”) en una indicación y en una fecha de entrega sin que el contenido sea lo suficientemente valorado por la autoridad educativa en turno con la intención de que sea un refuerzo y/o apoyo a las decisiones que en lo sucesivo pudiera tomar el profesor o profesara de educación básica. Vaya, en concreto, se vuelve un simple y llano trámite que no persigue el propósito deseado.

Si usted ya revisó el formato del informe que deberá llenar (espero que así lo haya hecho porque la evaluación está cerca), se dará cuenta que, en éste, efectivamente, se incorporan varios recuadros, en los que se deberá colocar una evaluación (cualitativa, cuantitativa o ambas) pero, además, lo relativo a los ámbitos de autonomía curricular (clubes) y las respectivas recomendaciones y comentarios con relación a las unidades de aprendizaje que se desprenden de los componentes curriculares: formación académica, desarrollo personal y social y autonomía curricular. Desde luego, POR ALUMNO.

¿Hasta cuándo entenderán estos “genios” de la Secretaría de Educación Pública (SEP) que evaluar no es lo mismo que informar? El primero es más complejo, como sabemos, conlleva un ejercicio más profundo en que se ven inmersas diversas aristas, además de las interpretaciones que los docentes puedan realizar al respecto. El segundo, si bien es cierto que se desprende de ese ejercicio evaluativo, también es cierto, que no ha habido ni existido la suficiente capacitación hacia el magisterio (por el derroche de dinero que cometió Nuño y compañía) para que se cuente o se forme a un profesor etnógrafo (por así decirlo), cuya observación y registro, sea uno de los esquemas que domine como parte de su quehacer, además de lo que el proceso de enseñanza y de aprendizaje le implica y significa.

Caray, en este momento, cuando tengo en las manos, alguno de los documentos que las Secretarías de Educación Pública de los estados les hicieron llegar a los directivos para que asistieran a esa capacitación (de dos horas), es que me pregunto: ¿así se logrará la tan prometida y anhelada calidad educativa en México? Ya me imagino lo que los docentes tendrán que dejar de hacer en sus respectivas escuelas y aulas para cumplir con esa orden secretarial porque, de lo contrario, estarán sujetos a una sanción administrativa por pate de sus autoridades inmediatas.

De la forma y los criterios de acreditación y escala de calificaciones, mejor ni hablo por el momento; espero, abordarlo en próximos días. Lo curioso de todo este asunto es que, mientras más burocratizado se vuelve el SEM, más lejos estamos de lograr una verdadera revolución educativa para beneficio de los miles de niños y niñas de México.

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