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Opinión

Qué tipo de maestro queremos en las normales

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385 Grados / Abelardo Carro Nava / La implementación al cuarto para las doce del “nuevo” modelo educativo para la educación normal, trajo consigo diversas reacciones en el subsistema normalista. Subsistema que, pocas veces, tiene reacciones como las que pudimos observar semanas atrás en diferentes medios de comunicación. Esto, derivado de la política que la Dirección General de Educación Superior para Profesionales de la Educación (DGESPE) impulsó de 2014 a la fecha.
Curiosamente, el tema que movilizó a diversos integrantes de las normales, no fue precisamente el de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, desaparecidos hasta el momento; tampoco, la falta de claridad en la aplicación de varios millones de pesos en las escuelas normales rurales del país; mucho menos, la implementación de unas normas que regulan, a partir de febrero, la vida interna de las instituciones formadoras de docentes. Se trató pues, como decía, de la implementación de un plan de estudios, inacabado y que pretende implementarse a partir del ciclo escolar 2018-2019.
El debate entre quienes demandamos un aplazamiento en dicha implementación para el ciclo escolar 2019-2020, y quienes estuvieron a favor de su puesta en marcha en un par de meses, fue intenso; lleno de momentos álgidos pero también, de posicionamientos que más allá de una probable confrontación que pueda existir entre ambas posturas, ha venido aportando un diálogo que me parece importante seguir haciendo: la educación normal que se brinda en México.
Ciertamente, por mandado constitucional, las escuelas normales no son autónomas; eso lo sabemos muy bien quienes nos encontramos inmersos en el ámbito educativo. Sin embargo, bien valdría la pena preguntarse si, a la luz de los distintos acontecimientos educativos que a diario se hacen latentes en nuestro país, la educación normal debe continuar o estar sujeta a las disposiciones y/o visiones del propio Estado o de las autoridades que actúan en nombre de ese Estado. Estoy hablando desde luego, de una autonomía institucional. ¿Similar a las de las Universidades? No lo tengo claro aún, lo que si sé es que urge que se visualice un esquema diferente y se conciba de manera diferente al medio normalista en comento.
En este escenario, un asunto que me pareció de lo más importante, tiene que ver con la participación de estudiantes normalistas de la Benemérita Escuela Normal Veracruzana (BENV) cuando, a partir del diálogo que su comité estableció para decidir si fijaban un posicionamiento o no, dada la información con la que se contaba en esos momentos sobre la puesta en marcha de ese “nuevo” modelo educativo; al final de día, optaron por emprender una manifestación en la que participaron dichos alumnos, personal administrativo y docente que labora en esa prestigiada normal de México.
Asunto nada menor si consideramos que la Normal Veracruzana “Enrique C. Rébsamen”, es una institución educativa donde las formas de organización académica, administrativa y estudiantil, propias del normalismo mexicano, cobran vida. Y cobran vida porque sus integrantes, han trabajado por muchos años en la formación de estudiantes que, una vez en servicio, logran enfrentar, con la capacidad y habilidades que el ejercicio docente requiere, los grandes retos y/o problemas que trae consigo el Sistema Educativo Mexicano (SEM).
Esta situación, aunada a la exposición de otros tantos jóvenes y maestros de otras escuelas normales que, debo decirlo, también se manifestaron – de manera digital vía redes sociales – a favor de la implementación de la propuesta curricular que la DGESPE vino trabajando, repito, de unos meses a la fecha; habla pues, de un normalismo vigoroso que tiene la preocupación y ocupación en y por la formación de los futuros maestros de México.
Lamentablemente, a la voz de una canción conocida por todos los mexicanos y cuyo estribillo dice: “los mariachis callaron”, la DGESPE, hasta el momento en que cierro estas líneas, guardó y ha guardado un silencio absoluto entorno a lo que a varios, me incluyo, nos preocupa y ocupa. Las razones, solamente el o los funcionarios que la representan la conocen. Puede deducirse, pero lo que no acaba de entenderse, es el por qué de ese silencio si, según se dice, fue una propuesta que gozó del respaldo de las normalistas de México.
En este sentido, es importante dejar en claro que, el normalismo mexicano es heterogéneo y, tal vez, complejo de entender. Las políticas que desde hace varias décadas y que los mismos gobiernos han implementado con el propósito de “impulsarlo” o detenerlo, han sido las que, muy probablemente, han propiciado esa heterogeneidad a la que hago referencia.
Una muestra de ello, fue precisamente las diversas expresiones que durante poco más de tres semanas se manifestaron con relación a este tema. Diversas, disímbolas, desiguales, heterogéneas, como sólo se viven en el normalismo en México. ¿Debilidad? En absoluto, cada una de estas escuelas normales tienen clara la misión que deben cumplir. No, no se trata de un deber abstracto ni de un imaginario infértil; se trata pues, de una formación con todo lo que la pedagogía y la didáctica implica.
Y es precisamente en estos dos últimos conceptos donde, desde mi perspectiva, se debe fortalecer el debate. No, no se trata de traer a colación una didáctica como la que Juan Amos Comenio planteaba en su momento. No, no se trata de fijar una postura radical a partir de la pedagogía clásica, por ejemplo. Se trata pues, de pensar y repensar qué tipo de maestro queremos. Y es ahí donde el aplazamiento cobra sentido porque, más allá de la posible “armonización” que debe darse con la educación básica, se tiene que partir no del modelo educativo que planteó la Secretaría de Educación Pública (SEP) cuya esencia se halla en una corriente neoliberal desgastada y cuyos resultados no han sido muy buenos, por cierto; se trata pues, de considerar las realidades que se viven en ese nivel educativo para que el docente o futuro docente se forme en consecuencia. ¿De qué sirve trabajar a través de lo que se conoce como “aula invertida” si las condiciones en las que viven millones de mexicanos no son las que se requieren para este propósito?, ¿de qué sirve la educación socioemocional si el gobierno no hace su parte y no trabaja para disminuir los índices de inseguridad que prevalecen y siguen creciendo en México?
Con negritas:
El 20 y 21 de junio, en la Ciudad de Saltillo Coahuila, la DGESPE comenzó con la “habilitación” de las mallas curriculares y los cursos que habrán de implementarse en las escuelas normales a partir de agosto de ese año; dicha “habilitación” podría ser pertinente si los cursos ya estuvieran concluidos, pero como aún no lo están, ese trabajo se queda así, entrecomillas y con puntos suspensivos.

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Opinión 385… Tlaxcala en positivo

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385 Grados / Aurora Arenillas / I. Como lo expresó el Gobernador Marco Mena, hay elementos para “pensar a Tlaxcala en positivo”.

Ayer, el Zoológico del Altiplano presentó dos leones blancos de cuatro meses de edad, los primeros de la especie en nacer como gemelos en un sitio público en México.
La noticia corrió como pólvora, porque Xonotli ya tiene compañía.
Al nacer los cachorros pesaban 500 gramos y medían 18 centímetros, pero ahora, estos felinos tienen cuatro meses de edad, pesan alrededor de 20 kilogramos, y miden 60 centímetros.
Gracias a los Programas de Bienestar Animal y Reproductivo, los leoncitos gozan de una buena salud, y el zoológico de Tlaxcala cuenta con dos nuevas razones para ser visitado.

II. El tlaxcalteca José Sabino Odilón Xochipiltecatl Carvente, de 85 años de edad, se convirtió en toda una personalidad en redes, luego de que su nieta informó por Twitter que obtuvo su certificado de secundaria.
La noticia se hizo viral y tuvo cobertura nacional, ya que el señor Xochipiltecatl Carvente recibió muchas felicitaciones en redes sociales por cursar y acreditar su educación secundaria de acuerdo al Plan de Estudios vigente, en el Instituto Tlaxcalteca para la Educación de los Adultos, con un promedio de 8.7.
Merecido el reconocimiento del secretario de Educación, Manuel Camacho, al esfuerzo y dedicación de don José por concluir con éxito este nivel educativo.
Definitivamente, ello demostró que no hay edad para cumplir metas.

III. Y ya que hablamos de metas, podemos hablar del cumplimiento de dos.
En educación, el Sistema Estatal de Becas se consolida. El componente “Tu Prepa Terminada” arrancó con un monto de 30 millones de pesos en beneficio de tres mil 971 estudiantes, y se lanzó la convocatoria para el componente “Beca Gobernador”, que brindará mil dólares a solicitudes aprobadas para jóvenes que estudian en el extranjero.
Además, la beca “Los mejores mil” contará con 40 millones para igual número de estudiantes de nivel licenciatura o ingeniería, y la “Beca Tecnológica y Universitaria”, que operará a partir del próximo ciclo escolar, tendrá una inversión de 60 mdp.
Hablamos de una Inversión de 130 millones que da cumplimiento a uno de los compromisos de campaña del actual gobierno, que representa una importante oportunidad para que más estudiantes de educación media superior y superior culmine su preparación.
Y en empleos, también hay buenas noticias.
Por primera vez en la historia de Tlaxcala, la generación de empleo formal alcanza la cifra récord de más de 100 mil plazas laborales registradas ante el Seguro Social, lo que refleja el crecimiento constante y sostenido que registra el estado durante el año y medio de gobierno.
Esto significa que, en este periodo, uno de cada diez empleos con seguridad social se generó durante la actual administración estatal, lo que indica que la economía marcha bien y las condiciones para invertir en la entidad siguen siendo atractivas para los hombres de negocios.

 

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¿Va para atrás la evaluación educativa?

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385 Grados / Abelardo Carro Nava / De nueva cuenta, la evaluación docente y la cancelación de la reforma educativa salieron a relucir, una vez que el candidato de Morena, Andrés Manuel López Obrador, venció apabullantemente en las urnas el pasado 1 de julio a sus símiles: Ricardo Anaya, José Antonio Meade y Jaime Rodríguez “El Bronco”. 

Tal y como se imagina, hasta el momento en que cierro estas líneas, se ha dicho y ha pasado de todo: que si se cancelará o no la reforma educativa; que si ésta será sometida a una consulta para que se construya otra con la participación de propios y extraños; que si la evaluación será el punto medular de la discusión; que si ésta dejará de ser punitiva; o por el contrario: que dicha reforma no debe ser cancelada dado el derecho que tienen los niños a recibir una educación de calidad; que es una obligación del Estado mexicano, a través de sus instituciones, asegurar que haya una educación que responda a los requerimientos que la sociedad demanda; que si la evaluación docente reconoce el mérito y las “buenas” prácticas docentes. Sí, todo eso se ha dicho… y varios etcéteras más.

En este orden de ideas, mucho de lo que se ha venido comentando y ha pasado en el terreno político y educativo en estos días, tiene que ver con las declaraciones que ha realizado quien, se dice, podría ocupar la Secretaría de Educación Pública (SEP), Esteban Moctezuma. Y no es para menos puesto que éste, en una entrevista que le otorgó a Carlos Loret de Mola en su noticiero matutino “Despierta con Loret”, afirmó que la mejor forma de evaluar a los maestros sería con los aprendizajes de sus alumnos.

Dicho lo anterior, varios investigadores, académicos, maestros y colegas, fijamos una postura al respecto. Personalmente, deseo compartirles una reflexión más, sobre lo que implica la evaluación en el ejercicio docente. Veamos.

Lamentablemente evaluar, así como se lee y como ha sido expresado por ciertos políticos (por ejemplo Aurelio Nuño y compañía) que, dicho sea de paso, poco o muy poco saben al respecto, se antoja fácil, puesto que alude al hecho de calificar el trabajo que, en este caso, realiza el profesor frente a sus alumnos; sin embargo, para quienes nos encontramos insertos en el terreno educativo, ésta, la evaluación, tiene otras connotaciones, un tanto diferentes a las que ciertamente los políticos plantean. Vaya, asegurar que de la noche a la mañana la educación en nuestro país mejoraría, con una evaluación que “supuestamente” evaluó el desempeño de los maestros, fue y es por demás irrisorio; porque por más que se diga lo contrario, dicha evaluación por su propia naturaleza es subjetiva, dada la relación existente entre el objeto evaluado, el evaluador y quien es evaluado.

¿Asunto complicado? Efectivamente. No obstante, sobre el tema existe bastante literatura y bastantes experiencias que nos indican que, a pesar de que esa evaluación esta permeada por esa subjetividad que planteo en el párrafo anterior, puede lograrse si se establecen los indicadores a través de los cuales el objeto evaluado (en este caso el proceso de enseñanza y aprendizaje) puede evaluarse. Y es aquí donde el asunto se pone interesante puesto que, por un lado, tenemos la práctica que el docente realiza en su salón de clase pero, por el otro lado, el aprendizaje que puede o no ocurrir en sus alumnos. Estamos hablando entonces, de un proceso que, aunque está ligado a un momento de enseñanza donde la didáctica cobra vida, no necesariamente produce un aprendizaje en los seres humanos. Tal parece que, con estos argumentos, el hecho evaluativo trae consigo diversos procesos: el del propio objeto de evaluación, el del evaluador y el del sujeto que es evaluado.

Entonces, ¿para qué se establecen los indicadores si el alumno puede o no aprender lo que el maestro le coloca en su proceso? Precisamente para que, a través de estos indicadores, se pueda valorar las actividades que el docente implementa con la finalidad de generar un aprendizaje en sus alumnos. En este sentido es importante mencionar, que un examen no asegura que el alumno haya o no aprendido el contenido, lección o tema que el docente haya desarrollado y, tampoco asegura, que el propio docente pueda sentirse seguro y/o satisfecho en cuanto al abordaje de los contenidos cuyo fin haya sido propiciar esos aprendizajes en sus estudiantes. De ahí que es válido preguntarse: qué se está evaluando, para qué se esta evaluando, por qué se está evaluando… y agregaría: quién está evaluando.

Triada interesante y que, durante este sexenio no logró esclarecerse por completo, puesto que como sabemos, la evaluación docente se redujo a una mínima parte de lo que la evaluación representa: la “valoración” de los conocimientos, y el despido de los maestros. ¿Por qué afirmo esto? Porque ni el informe de responsabilidades, ni el proyecto de enseñanza, ni el examen de conocimientos, asegura la valoración al cien por ciento, de la capacidad que haya tenido el docente para la generación de aprendizajes, ni que éstos hayan sido adquiridos por sus alumnos y, mucho menos, que quienes hayan sido los sujetos evaluadores, hayan evaluado toda esa capacidad de los dos agentes evaluados: profesor y alumno.

Mucho queda por hacer; el diálogo, el debate, la discusión tiene que darse en un plano meramente académico. Ciertamente entiendo el lado político de las cosas; no obstante, si realmente deseamos contar con insumos que nos permitan mejorar lo que haya que mejorar, corregir lo que haya que corregir, destinar más recursos y capacitación donde tenga que ser destinado; pienso, estaremos dando un paso hacia el logro de lo que realmente queremos: una educación en el más amplio sentido de la palabra.

Sí, coincido, lo punitivo de la evaluación debe ser eliminado. Sí, coincido, la evaluación debe verse como un proceso de mejora constante. Sí, coincido con aquellas voces que afirman que la evaluación va más allá de pensar que, con que el alumno haya o no aprendido, se está avanzando. Sí, coincido, el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) debe de hacer su trabajo y replantear el esquema de evaluación que hasta el momento se está implementando. Sí, coincido, la Coordinación Nacional del Servicio Profesional Docente (CNSPD), debe ser eso, una coordinación que coadyuve al logro de los propósitos de la SEP, y no la instancia que determiné quién es un buen maestro y quién no lo es, o quién está capacitado para ser un maestro y quién no lo está.

Sí, en esos y otros asuntos, también coincido…

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Otra mirada… Vive la France

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385 Grados / Ranulfo Rojas Bretón / Francia campeón del mundo en el recién terminado Mundial de Fútbol celebrado en Rusia. Un mundial que nos dejó enseñanzas importantes para nuestra vida y no solo para el fútbol. Una de las más fuertes para nosotros los mexicanos es que, aunque nos duela, hay que reconocer que no basta el “imaginar cosas ching…” hay que prepararse y trabajar para que esas cosas que se imaginan puedan ser realidad. Y es que el triunfo contra Alemania, el primero en la historia de los mundiales, hizo albergar sueños que poco a poco fueron convirtiéndose en pesadilla para llegar al punto de partida y dejar para otra ocasión, no ya el ser campeones del mundo sino simplemente pasar al famoso quinto partido. De la mano de Juan Carlos Osorio, excelente metodólogo según muchos, vimos una preparación que a todos disgustaba, con eso de las famosas “rotaciones” que finalmente no se vieron en el mundial, pero que a juicio de muchos, –me incluyo- impidieron tener una preparación que permitiera “dominar un sistema” y saber a lo que se jugaba. Con más de cuarenta alineaciones, es difícil llegar a dominar un juego de conjunto y eso se reflejó en los partidos del mundial.
Pero, volviendo a Francia campeón, se ve el resultado de ser un país donde los principios de respeto y tolerancia son parte de la cultura. Desde el inicio de la Revolución Francesa a finales del siglo XVIII los principios de Libertad, Igualdad y Fraternidad, se fueron plasmando en el modo de convivir hasta llegar a ser en este momento un país con una diversidad racial y cultural impresionante. No es que hayan abatido la discriminación, pero la tolerancia se ve más en Francia que en otros países. Ejemplo de ello es el origen de la mayoría de los seleccionados franceses. El dominio de África es impresionante y la razón es la política de Francia como potencia expansionista en los siglos XVII, XVIII, XIX y XX, de tal manera, que los países que fueron dominados, al paso del tiempo han llegado a tener vínculos que les permite a sus ciudadanos adquirir la nacionalidad francesa.
Francia actualmente es un mosaico y la presencia africana es dominante. Una muestra es la selección francesa donde casi todos los jugadores han nacido fuera de Francia pero tienen la nacionalidad. Eso permite que se desarrolle una potencia impresionante que favorece el triunfo que hoy celebran. En 1998 la figura era el argelino Zinedine Zidane, hoy las figuras abundan y todos son de ascendencia africana. La tolerancia y respeto cultivados en Francia deben ser una enseñanza para la sana convivencia entre las diferentes naciones. Hay todavía un camino largo pero esperemos que pronto se pueda vivir “el respeto al derecho ajeno”.
Croacia, según muchos, es campeón del mundo porque se ha ganado el corazón de todos. Normalmente hay una disposición afectiva para el débil, pero este mundial permitió conocer un poco más de este pequeño país Balcánico de apenas cuatro millones de habitantes de mayoría católica. Hace tiempo, un amigo croata me permitió conocer un poco más el drama que vivió este país, tanto bajo la dominación de la desaparecida URSSS, bajo el líder Tito Khrushchev, como en la tristemente famosa “Guerra de los Balcanes” en la que a finales de los ochentas se enfrentaron Serbios, Bosnios y Croatas en una guerra cruel que destruyó a esos países. Un país de luchadores y que hoy son reconocidos por sus triunfos en los mundiales.
Felicitaciones a Francia y de manera especial a Croacia que con poco ha hecho mucho.

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