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Opinión

Cancelar la reforma educativa: lo sensato, lo correcto

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385 Grados / Abelardo Carro Nava / Recuerdo muy bien que el 2 de diciembre de 2012, un día después de que Peña Nieto asumió la Presidencia de la República, los dirigentes de los principales partidos políticos y éste firmaron en el Castillo de Chapultepec algo que conocimos como el “Pacto por México”. Un pacto que, a decir de muchos, traería grandes beneficios para los habitantes de este país.
Una serie de acuerdos y, en promedio, 95 compromisos fueron los que durante varias semanas trajeron vueltos locos a los medios de comunicación, locales e internacionales.
Así, resultado de tal acuerdo o “pacto” 11 reformas estructurales se impulsaron y, mediante 58 modificaciones a la Constitución, a 81 leyes secundarias y la creación de 3 nuevas instituciones de gobierno se logró concretar: la reforma laboral, la reforma energética, la reforma en telecomunicaciones y radiodifusión, la reforma hacendaria, la reforma financiera, la reforma educativa, la reforma político-electoral, la reforma en materia de transparencia, la nueva ley de amparo, el nuevo sistema penal acusatorio y las mejoras en materia de competencia económica.
5 largos años han pasado desde aquel entonces y, la verdad de las cosas, después de las elecciones del pasado 1 de julio en las que Andrés Manuel López Obrador arrasó en los comicios muy poco se habló al respecto porque en los hechos, los mexicanos evaluaron lo que en su momento los políticos acordaron y, bueno, el resultado usted ya lo conoce: Morena se llevó el carro completo. Así, sin más ni más: el carro completo.
De esta forma, a partir de que conocimos los resultados de esta elección, varios colegas, cuya voz se hace presente en diversos medios de comunicación, impresos y visuales, hemos aportado nuestro granito de arena con el ánimo de ejercer esa libertad de expresión que es tan suya como nuestra, pero también, para analizar los momentos como los que de ese domingo fuimos testigos. De ahí que me permitiré darles a conocer mi punto de vista, sobre un medio que por más de dos décadas tengo la grandiosa oportunidad de conocerlo, dados los anuncios que el ganador de esta elección ha hecho y que ha expresado a los cuatro vientos.
Sí, López Obrador y, quien ha sido designado (por él) para ocupar la Secretaría de Educación Pública (SEP), Esteban Moctezuma, han expresado que la reforma educativa se cancelará una vez que el primero tome las riendas del país. Nada más sensato, nada más correcto.
Y es que, hasta el momento en que cierro estas líneas, no me he enterado que en tales pronunciamientos, los aludidos, hayan planteado cosa diferente a la cancelación de esa reforma punitiva que atentó contra los derechos laborales de los más de un millón de maestros y maestras de México, y cuya aprobación se dio en las Cámaras de “representantes” del pueblo.
Sí, fue (así, en pasado) una reforma que agredió brutalmente a los que cada día entregan más allá de su vida en cada una de las aulas de los cientos de escuelas que integran los diferentes niveles educativos. Sí, fue una reforma que no valoró ni reconoció lo que cada día los mentores realizan en cada uno de sus espacios escolares. Sí, fue una reforma cuya base se construyó, a partir de los intereses corporativos y políticos entre un sindicato (SNTE) y un mal gobierno. Sí, fue una reforma educativa que, en términos sencillos y concretos, no atendió lo educativo y sí trasgredió la función social de los maestros.
Se dijo, en ese entonces, que era necesario recuperar la rectoría de la educación; sí, eso se dijo, pero no se dijo que en tal encomienda, los maestros serían los únicos afectados. ¿Qué hizo el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación? Nada. Por más absurdo que parezca, no hizo nada, y créame, el pasado 1 de julio a éste y al partido que en ese entonces edificó la maestra Elba Esther Gordillo, le cobraron la factura como deberían de habérselas cobrado: en las urnas. Nada más sensato, nada más correcto.
¿Qué beneficios trajo la reforma educativaCancelar la reforma educativa: lo sensato, lo correcto. como para que pensemos en que no debería ser cancelada? Siendo honestos, ninguno. Se habla de que el gran logro que tuvo esta modificación a las disposiciones legales trajo consigo la evaluación de los maestros, pero eso no es cierto; éstos, los maestros, en la década de los 90’s (por ejemplo) se sometían voluntariamente a una evaluación para ascender en su escalafón y, si aprobaban, lo hacían, tal y como estaba reglamentado. Ciertamente en este punto hay mucho que decir, sobre todo, por las inconsistencias y vicios que fueron apareciendo en Carrera Magisterial con el paso de los años, pero de que se evaluaban los maestros, se evaluaban.
Hablar de la creación de un Fondo de Aportaciones para la Nómina Educativa, o del Censo que permitió conocer el estado que guardan las instituciones educativas en el país, o de la refundación del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) son, entre otras cosas, una obligación que tenía que realizar el Gobierno de la República. No hay más no hay menos o… ¿acaso no considera usted que todas y cada una de las acciones que hoy se gritan como “buenos” logros de este gobierno, son las que tuvo que haber cumplido, ni siquiera, como parte de un “Pacto por México”?
Ciertamente, en política se dice que como parte de ese juego político se debe ejercer la negociación como punto medular para el logro de las políticas públicas, pero el resultado de dichas negociaciones ¿son en contra del pueblo, en este caso, de los maestros?
No, no se equivoquen, no es mi intención defender a ultranza la postura de quien aún no asume la Presidencia de México y ya se le está cuestionando. De hecho, desde esta humilde trinchera haré lo propio cuando haya que hacerlo. De eso pueden estar seguros.
No obstante, y con base en estos sencillos argumentos, permítanme afirmar que, en principio, cancelar la reforma laboral disfrazada de educativa: es lo sensato, es lo correcto. Ya después hablaremos de la incorporación de la educación de calidad como derecho, o bien, de la creación del Servicio Profesional Docente, o también, del “nuevo” modelo educativo que, hasta este momento, no ha sido tocado a fondo por quien en unos meses gobernará, y ya se le está atizando duro y en su terreno. No, no es que no sean importantes las cuestiones que menciono, desde mi punto de vista, son harto relevantes, lamentablemente el espacio que tan amablemente me ofrecen, no alcanza para abordar tantos temas con la calidad que se requiere. Ya habrá oportunidad para ello; de eso, también pueden estar seguros.

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Café Político con Emelia Higueras Zamora…A propósito de las fechas patrias…

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Emelia Higueras Zamora[1]

Empieza este mes, estimado(a) lector(a), con las esquinas coloridas en cualquier cuadro principal de nuestra ciudad, o de su ciudad; con banderas, adornos, aretes, collares, moños, vestidos, trajes y de todo aquello que nos recuerda el aniversario de la Independencia de México. Aunado a eso, se exalta la idea de nuestra “identidad regional”, comprando artículos locales, lo cual es algo muy oportuno, sin embargo, ¿Por qué  comprar identidad regional?

Si bien, al comprar en mercados locales, tiendas o misceláneas, tianguis, productos hechos a mano, mercados alternativos y artesanías se incentiva la economía local de una región, estas acciones sólo son temporales o más bien circunstanciales; ya que en ningún momento son acompañadas del resto de los ingredientes socioculturales. Tan solo en algunos municipios, de nuestro hermoso estado, con población indígena y con prácticas políticas basadas en usos y costumbres, se puede observar que la población ha dejado de vestir prendas representativas a su comunidad y, en cuestión de la lengua náhuatl sólo se escucha en algunos eventos oficiales locales.

Ante la gama de opciones para comprar, comprar y comprar, valdría la pena aplicar “la regla de las tres erres”; es decir, reduce, reutiliza, recicla. Si los partidos políticos lo hicieron ¿por qué nosotros como ciudadanos no? Habría que recordar que en las pasadas elecciones concurrentes muchos candidatos a puestos de elección federal y local fueron reutilizados y reciclados, así también alianzas partidistas reducidas.

Respondiendo a la pregunta, considero que si cada uno se siente orgulloso de su identidad regional, simplemente lo transmite, lo vive, lo usa y no necesita comprarla. Circulan en redes sociales casos de experiencias en otros estados en donde algunas primarias públicas incentivan a sus alumnos a vestir trajes típicos un día a la semana, o de secundarias que enseñan bailables regionales. Claro, aún nuestras autoridades educativas no se atreven a experimentarlo. Como tampoco se atreven, otras autoridades políticas, a seguir los ejemplos de vida de nuestros ilustres héroes nacionales.

Pero, no nos pongamos tristes y melancólicos celebrando un aniversario más de nuestra independencia, así que si en su armario tiene alguna prenda, algún collar, algún sombrero, lo invito a que reutilice, recicle y reduzca.

[1] Analista Política. Contacto: meya7609@gmail.com

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Apuntes… México 1968: LITEMPO-1  

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385 Grados / Tlaxcala / Claudio Cirio Romero / En El 68. Los estudiantes, el presidente y la CIA (Ediciones Proceso, abril de 2018), Sergio Aguayo afirma que “… cuando Díaz Ordaz fue nombrado candidato a la presidencia (obvio por el Partido Revolucionario Institucional, digo yo), la CIA colaboró con su campaña entregándole «400 dólares al mes» entre «diciembre de 1963 y noviembre de 1964»”.

La Central Intelligence Agency (CIA), creada en 1947, después de la segunda guerra mundial por el Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica Harry S. Truman, se sabe tiene personal en sus embajadas en todo el mundo, además de que recluta y le paga a personas de cada uno de los países para obtener información medular. Cosa que nunca ha sorprendido a nadie, pero en el caso de México y por los sucesos de 1968 sí resultó grave que se revelará que el propio Díaz Ordaz era LITEMPO-1 “agente de apoyo de la Estación” aquí, por lo que se encontraba literalmente en su nómina, e igual pasaría con otros dos expresidentes de la república, Adolfo López Mateos y Luis Echeverría Álvarez.

Con el libro Aguayo nos convida un ejercicio para “repensar el 68”, e inicia diciendo, que en ese año se exigió “a un régimen todopoderoso y malhumorado, reducir la violencia estatal, transparentar la toma de decisiones y abrir canales a la participación ciudadana.” En realidad era un régimen autoritario en toda la extensión de la palabra, pero no importa respetamos la mesura del académico del Colegio de México porque sabemos de su compromiso con la lucha por la democratización mexicana.

Ejercicio útil y bien llevado a través de diez capítulos y un epílogo, en el que de manera clara hace señalamientos valientes pero sin animosidad de ningún tipo. Por ejemplo, desde el primer capítulo afirma que “Como hipótesis de trabajo, puede argumentarse que al menos Winston Scott (Jefe de la Estación), y por omisión la CIA y el gobierno estadounidense, fueron corresponsables de las muertes y el sufrimiento causado el 2 de octubre y que eso mismo ha sucedido en otras tragedias mexicanas.”

Y así como ese señalamiento, a 50 años de los hechos realiza lecturas a la luz de conceptos más conocidos hoy que entonces. Así puede enfatizar que en el punto transitorio del pliego petitorio de los estudiantes se exigía un “diálogo público”. “En suma, fin a la violencia y a la opacidad, respeto a la libertad de expresión y manifestación, transparencia y rendición de cuentas.” Desde luego que en ese año esa opacidad y esa falta de transparencia y rendición de cuentas, tanto gobernantes como la mayoría de los gobernados lo veían como normal.

Igual muestra algunos signos del régimen autoritario y vertical, como el culto a la personalidad del presidente, quien en su informe del 1 de septiembre de ese año, remarca nuestro estudioso, “Habló durante tres horas y treinta y cinco minutos ante el Congreso de la Unión, y lo interrumpieron con aplauso y ovaciones en ¡84 ocasiones!”

Con toda la confianza de su quehacer intelectual, Aguayo confirma que respecto a los estudiantes movilizados, “Cuando constató la profundidad del descontento, el presidente tomó la decisión final: serían aniquilados.”

Operación militar que sabemos se desarrolló el 2 de octubre en la Plaza de la Tres Culturas de Tlatelolco, último bastión del movimiento, en dónde, entre los diversos cuerpos de militares y granaderos se dio ataque de “todos contra todos”. Respecto al General Hernández Toledo, quien encabezaba al cuerpo de paracaidistas, “…había órdenes de tumbarlo”. Increíblemente “En menos de dos minutos la plancha fue desocupada por la multitud.” Y “En ese ambiente fantasmagórico, se realizó la evacuación de los 2,369 detenidos y el traslado de los líderes identificados a celdas del Campo Militar número 1.”

Redondea Sergio Aguayo que a partir de ahí se dará una batalla entre el “relato oficial”, “Historia frágil por falsa, por improvisada y porque era rechazada por el Secretario de la Defensa” y el “Relato ganador”, el de “Una red plural de personas bien diversas y sin un plan determinado (que) construyeron la interpretación que triunfó porque estaba basada en los hechos y en el deseo de cambios por medios no violentos.”

En el epílogo titulado “Las tumbas de Heberto Castillo, Gustavo Díaz Ordaz y Winston Scott”, dice, equivocándose pienso, que “es imposible recuperar biografías individuales,…” Espero un día poder proporcionarle un ejemplar de Una voz desde la masacre. Escaramuzas del último orador en Tlatelolco 1968, de David Vega Becerra (Segunda Edición de autor, junio 2018).

Nota al margen. Digo en una capsula que he grabado para el INAI, que lo importante de la socialización del Derecho de Acceso a la Información Pública está en aprender a aprovechar la utilidad de esa información pública para tomar decisiones y resolver problemas individuales y colectivos. Los invito a participar en la Consulta Pública del Plan Nacional de Socialización del DAIP.

e- mail: ccirior@yahoo.com.mx

twiter: @ccirior

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La Casa del Jabonero…La seguridad y el nuevo comisionado en Tlaxcala

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Bien dice el dicho que mas vale tarde que nunca, y parece que el gobernador Marco Mena prefirió hacer algo después de lo previsto, a que no hiciera nada.

Y es el caso de la Comisión Estatal de Seguridad Pública, donde se hizo el relevo y el mandatario designó a Eduardo Valiente Hernández como Comisionado Estatal de Seguridad.

Los palmarés de Eduardo Valiente suenan buenos, quien es Licenciado en Derecho, además de que cuenta con una maestría en Administración y una especialidad en Administración de Proyectos -ambas por la UDLAP-, y tiene un diplomado en Mando Policial por el CIDE.

El nuevo Comisionado Estatal de Seguridad también tiene capacitaciones en Liderazgo y Administración Policial por el Buró Federal de Investigación de Estados Unidos (FBI, por sus siglas en inglés), por la Policía Nacional de Colombia y por la Real Policía Montada de Canadá.

Entre los cargos que ha desempeñado en su carrera, iniciada en 1983, destacan su titularidad como Comisario General de la Policía Federal, Comisionado Estatal de Seguridad Ciudadana del Estado de México, Subsecretario de Seguridad del Estado de México, y Comisario Coordinador en Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila.

Hasta ahí suena bien, y parece que Eduardo Valiente tiene el perfil necesario para combatir a la delincuencia en Tlaxcala, la cual no está exenta de este fenómeno nacional e internacional.

Eduardo Valiente Hernández fue el cuarto comisionado de Seguridad Ciudadana del gobernador mexiquense, Eruviel Ávila, y luego salió del mismo.

Si bien Tlaxcala no tiene los índices de violencia del Estado de México al liderar los primeros lugares en delitos como extorsión y robo de vehículo (con y sin violencia), cuenta con sus complicaciones propias.

Primero, y el reto principal es recuperar la confianza de la policía que sentía lastimada por el anterior comisionado Hervé Hurtado Ruiz, que ni siquiera uniformes dignos era capaz de darles.

Segundo, el robo de llantas y autopartes por parte de una banda al parecer originaria del estado vecino de Puebla, ha escalado de forma alarmante en el municipio de Tlaxcala y otros circunvecinos.

En Tlaxcala dirán misa, pero el hecho de que en menos de una semana se haya registrado el robo de llantas a vehículos de lujo en la prolongación Morelos, lugar ubicado a unos metros de la CES, de la alcaldía capitalina, y del Palacio de Gobierno, habla que algo está pasando.

El principal objetivo del nuevo comisionado y el titular de la PGJE será sentarse con alcaldes y ponerlos a trabajar en el combate a la delincuencia, pues deben entender que la chamba es de todos, y que los ediles no se echen a la hamaca. La otra es el combate al huachicol.

¿Y Hervé Apá? 

Muchos se preguntan cvál fue el pecado de Hervé Hurtado Ruiz, quien llegó al cargo con toda la confianza y respaldo de quien despacha en Plaza de la Constitución pero resulta que al paso de los meses algo pasó y este personaje fue obligado a pedir su licencia y retirarse.

Quiénes estaban en el círculo de seguridad, dicen que uno de sus pecados fue dejar de asistir a las reuniones del gabinete dónde analizaban el combate a la delincuencia.

Otros, que la falta de atención a las demandas de los policías y la falta de sensibilidad como cuando ni siquiera bajó al homenaje de una mujer caída en el cumplimiento de su deber.

No faltan quienes especulan con el tema de que fue rebasado por la delincuencia, sin embargo habrá que destacar que bajo su mando hubo operativos exitosos.

En fin ,se podrá especular mucho, pero lo real es que algo hizo mal para que lo renunciaran al cargo, y que ni siquiera estuvo en la ceremonia de la entrega de la CES a su sucesor. Y lo curioso, que en el boletín oficial del relevo, no fuera merecedor de alguna línea.

Me lo contaron ayer….Sumamente patéticas resultaron las declaraciones del ex diputado federal Ricardo García Portilla, quien a más de dos meses de la elección del 1 de julio sale de las sombras para achacarle los resultados del PRI en Tlaxcala al Gobernador Marco Mena y al dirigente del partido.

Seguramente el mandatario ya está grande para que lo defiendan y saldrá a dar su postura, pero se le olvida al ex diputado federal que el tsunami de AMLO no lo paraba nadie, y que el mensaje fue también para diputados federales grises que no apoyaron las campañas del partido que le dio el escaño en la cámara baja del Congreso de la Unión.

Pareciera que aún le guarda resentimiento a Marco Mena por haberle ganado la candidatura a la gubernatura en el proceso interno de 2016, o más bien parece un mensaje del marianismol, luego que algunos alfiles del ex mandatario fueron removidos por la falta de resultados.

Varios priístas han dicho en corto que García Portilla no está en condiciones de reclamar algo, cuando está documentado que según traicionó al PRI, ayudando a Morena y al PAN.

Los mismos que ayudaron en su momento a ganar a Ricardo García la diputación federal comentan que no tiene calidad moral para calificar lo sucedido, ni para responsabilizar a nadie de su partido, quienes según cuyos excesos personales lo separaron de la senda de algo mejor, de ahí que, ahora, no tenga más que hacer que recurrir a eventos deportivos.

Es cierto, culpables en la derrota puede haber muchos, pero cobrar y estirar la mano como diputado priísta, y apoyar a los adversarios, eso si habla mal de un político.  ¿O no?

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