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Opinión

Foros de consulta educativa: ¿qué consultar?

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385 Grados / Tlaxcala / Abelardo Carro Nava / Hace unos días, sostuve una amena e interesante conversación con algunos profesores de educación primaria y secundaria. Como parece obvio, el tema que dio para hablar en demasía fue el relacionado con los “Foros de Consulta” que el gobierno encabezado por el Presidente Electo, Andrés Manuel López Obrador, viene realizando en el país con el propósito de lograr un “Acuerdo Nacional Educativo”. Acuerdo que, a decir de muchos colegas, habrá de dar paso a la cancelación de la mal llamada reforma educativa que logró imponer el gobierno de Peña Nieto y compañía.

Así las cosas, llegado el tema de las propuestas, recuerdo que de la nada surgió una pregunta que a más de uno nos dejó pensativos por un momento: si la idea es realizar una serie de foros para recoger un cúmulo de propuestas que nos lleve a lograr un acuerdo educativo que beneficie a todos los mexicanos, ¿tendrían que realizarse dichos foros si necesariamente tiene que mejorarse prácticamente todo el Sistema Educativo Mexicano (SEM) dados los problemas que existen en los diferentes niveles y subsistemas educativos? La respuesta, aunque parece obvia, encontró sentido si volteamos a ver al país, tal y como Peña lo ha dejado en esta materia.

Sí, se hace necesaria la atención de los problemas existentes, y sí, se hace necesaria la realización (aunque a más de uno no nos guste) de los foros que, por arte de magia, lograrán ese Acuerdo Educativo como el que en su momento logró: Salinas en 1992 (Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica), Fox en 2002 (Compromiso Social por la Calidad de la Educación), Caderón en 2008 (Alianza por la Calidad de la Educación), Peña en 2012 (Pacto por México, que incluye sus famosas reformas estructurales, entre ellas, la educativa).

Y es que, mire usted, lejos de lo que el mismo foro o foros puedan representar, éste se hace necesario como un ejercicio democrático que todo gobierno que se diga democrático debe realizar… pero, ¿cuál es su fin educativo? En un instante iré a ello. Obviamente que, al plantear tal interrogante, en absoluto demerito la participación que los interesados puedan realizar en un momento determinado. Como se sabe, en los estados de Chiapas, Puebla, Durango y Nuevo León, ya se realizaron esos foros y, en próximos días, Veracruz, Estado de México y Tabasco, harán lo propio. Sí, en todos ellos han participado cientos de maestros, padres de familia, integrantes de la sociedad civil, entre otros actores, y cuya voz ha sido escuchada y, en su caso leída por quién sabe quién, pero que al final de cuentas, ha participado, y que bueno que sea de esta manera, puesto que esto abre la posibilidad para que el día de mañana, esos mismos actores participantes, exijan el cumplimiento de los acuerdos y/o propuestas que se derivaron de un evento en el que éstos participaron. Bendita democracia.

Ahora bien, por el tema educativo (al que aludía en el párrafo anterior) llama la atención que, en los formatos que se entregan a quienes acuden a este evento, estos solamente le destinen un espacio muy breve al tema del aprendizaje y la formación continua, y sí varias interrogantes al diagnóstico y a algo que no logro entender y que fue denominado “Propuesta de Guelatao”. Y bueno, sobre el perfil del egresado de una escuela pública, sobre la revalorización social del magisterio, y sobre el compromiso que asumiría cualquier ciudadano para la mejora de la educación pública, mejo ni hablamos, son tres rubros que se dejaron abiertos, sin ninguna opción a considerar, salvo la opinión que usted o yo pueda tener al respecto.

¿Es este un instrumento que recoja las problemáticas reales que lleven a formular una propuesta educativa de profundo calado? No, en absoluto. La respuesta es contundente en estos términos: si a usted le preguntaran qué tipo de educación quiere para sus hijos con seguridad la respuesta sería “la mejor”. Si en los formatos que les entregan a los participantes en los foros se cuestiona o solicita que se priorice o valore las necesidades en cuanto a equidad, calidad, fortalecimiento de la educación inicial, de las escuelas multigrado, de las escuelas tiempo completo, de la inclusión y atención de alumnos con discapacidad, que haya más universidades, más becas, etcétera, etcétera, etcétera, la respuesta, aunque parece obvia, lo llevaran a elegir una de las opciones que, tal vez, no represente o signifique su necesidad más apremiante. ¿Y entonces los formatos tienen cierto sesgo? Ya lo creo, aunque el sesgo no es realmente una preocupación que me agobie, lo que me causa cierto conflicto, es saber cómo le van a hacer para atender las necesidades que, por varios sexenios, se han dejado a la deriva y que nos han llevado a ocupar el lugar que conocemos en distintas pruebas nacionales e internacionales, o a las carencias que en varias regiones y entidades se observan con el simple hecho de salir y visitar una escuela del nivel educativo que usted guste.

No, el problema no es qué consultar, el asunto aquí es cómo se atenderán y fijarán esas prioridades. No, el problema no es la democracia, el asunto es cómo se aplica esa democracia.

Ciertamente el gobierno que en próximos meses entrará en funciones, no es del todo responsable del gran problema educativo que priva en México; no obstante, el que se realicen esos foros, sin mucha claridad y transparencia, y mucho menos, con información contundente, genera cierto “sospechosismo” de gobierno cuya bandera es la democracia y la rendición de cuentas.

Ya veremos…

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Apuntes… Ieshúa y Valeria   

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385 Grados / Tlaxcala / Leo el trabajo literario de Gerardo Laveaga con la admiración y el aprecio que permite la valiosa amistad de un hombre culto. Así desde el momento que recibía de sus manos su novela Valeria (Punto de lectura, 2014), publicada originalmente en 1987, sabía que escribiría estos Apuntes sobre ella y así comprobar una vez más que leer y escribir son dos partes de un mismo proceso intelectual.

La temática de la novela me lleva a El Evangelio según Jesucristo (Punto de lectura, 2001) publicado por primera vez en 1991, de José Saramago o a El evangelio de Lucas Gavilán (Punto de lectura, 2001) que vio la luz en 1989, de Vicente Leñero. Soy puntual respecto al año de la primera publicación de ambos libros para destacar que el de Laveaga es anterior y no les pide nada tanto en calidad narrativa como en su originalidad.

Así, Ieshúa y Valeria como personajes principales de una trama arrancada del llamado Nuevo Testamento, son los amantes ideales en belleza física para los tiempos de la Judea de Poncio Pilatos y el dominio Romano que serán separados por la política. Como obediencia de parte de ella, centralmente a Rubrio Fabato, su padre; y como rebeldía, por parte de él, por su lucha en pos de la libertad de su pueblo, el pueblo judío que alguna vez habría sido de Moisés.

Para Gerardo Laveaga ha sido atractivo, y considero que lo logra en demasía y sin aspavientos, con una narrativa sencilla y creíble, mostrarnos a un Nazareno mundano, pero admirable en su dimensión personal y colectiva. Que no necesita de magia o milagros para que lo sigan sus amigos primero y las multitudes después. Es la palabra, de un hombre embelesado por el Carpe Diem (de Horacio, “Aprovecha el día, no confíes en el mañana.”), el arma para convencernos de que hay que respetar de la ley aquello que nos permita vivir en armonía.

Nos muestra Gerardo, que si leemos los textos bíblicos, sobre el inspirador del cristianismo, como metáforas, y se contextualizan en algunos hechos históricos lo que tenemos es una recreación fascinante, no por el trillado misticismo del hombre que morirá en la cruz para salvar a la humanidad, sino del que puede sentir que puede ser el Mesías que está preparando la revolución como le dirá Judas Iscariote.

Una revolución fundada en cierto modo en el perdón. Hablando del “perdón como instrumento político… como un medio para evitar el resentimiento y, así actuar con entereza con cálculo”, dirá Fabato que en su momento querrá convencerlo, aprovechando su amor por Valeria, de servir a sus intereses. Para lo que lo llevará a la imperial ciudad de Roma, cuyas intrigas y excesos palaciegos lo único que lograran es lanzarlo directamente a la meditación profunda en el desierto.

De donde saldrá a enseñar sencillamente a “vivir con plenitud”. Por ello le consuela a la mujer adúltera haciéndole ver que lo suyo no es pecado sino “deseo de vivir”. Y luego de cinco días de discutir con Lázaro, en momentos con lágrimas en los ojos, el rabí, el maestro, le pide que salga de su casa a seguir ayudando a la gente en Betania; “Es como si te negaras a vivir” le espeta. Lo convence y su hermana María señalará: “le has hecho vivir de nuevo”. “Pero (escribe Laveaga) Martha fue más lejos: al resucitar a Lázaro, Ieshúa había hecho vivir de nuevo a una parte de la humanidad.” No hay milagro más que el de la palabra que convence.

Así todo el relato tergiversado por la teología sobre su divinidad, se derrumba literariamente hablando y surge el hombre de su tiempo, valeroso, lastimosamente humano que pugna por pensar en la igualdad “- Dios nos hizo hombre y mujer. ¿Por qué entonces permitimos que ellas caminen siempre atrás de su marido? ¿Acaso no son los dos hijos de mujer?”; y la dignidad, resulta vivificante la forma de reescribir la enseñanza, “- Y si además de la derecha –dijo Ieshúa- tu enemigo te golpea la mejilla izquierda, sitúate por encima de él: perdónalo. De nada serviría abrigar odio en tu corazón.”

Valeria, el personaje, contará en buena medida la segunda parte del relato, recordando el periplo del Nazareno, su regreso a Jerusalén, su detención, su suplicio y su muerte en la cruz, desde el dolor de la amante del hombre bello, fuerte e instruido.

Valeria, la novela nos trae a este presente del siglo XXI, una fascinante vida sobre el origen de la cristiandad, recordándonos que el trillado Jesucristo fue la mofa del “Ieshúa Nazarenus, Rex Iudaeorum”, que en el madero, “Quiso recordar a Horacio pero lo que se le vino entonces a la mente fue un salmo de David: Dios mío… ¿Por qué me has abandonado? Perros innumerables me rodean…”

Nota al margen. Aviso que estoy ya leyendo Si tú quieres, moriré (Planeta, 2018), la más reciente novela del mismo Gerardo Laveaga, anhelo que la podamos presentar aquí en Tlaxcala como ya lo platiqué con él y esto me motive a crear una videocolumna pronto.

e- mail: ccirior@yahoo.com.mx

twiter: @ccirior

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El SNTE: ¿calladito se ve más bonito?

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385 Grados / Abelardo Carro Nava / Aún recuerdo aquellos años en que el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) era el omnipotente en México y en América Latina. En los cafés, en las escuelas, en los centros de trabajo, en la Secretaría de Educación Pública (SEP), en varios lugares, tan sólo de escuchar: “ahí vienen los del SNTE”, significaba cierto temor, respeto y, podría decir, admiración. Claro, el poder político que llegó a representar, particularmente en manos de su ex lideresa vitalicia, La Maestra Elba Esther Gordillo Morales, le significó buenos dividendos. No obstante, los tiempos y circunstancias han cambiado y en, prácticamente, los últimos seis años, su figura se ha desdibujado aunque muchos afirmen lo contrario. Veamos.

Derivado del Pacto Por México, de la detención de La Maestra Gordillo – con la llegada a la dirigencia de Juan Díaz de la Torre – y del apoyo indiscutible en la implementación de la mal llamada reforma educativa impuesta por Peña Nieto en 2013, el SNTE perdió toda credibilidad y legitimidad ante el gremio que, en el papel, debería representar en la defensa irrestricta de los derechos laborales de los trabajadores de la educación adheridos a dicha organización sindical.

Para nadie es desconocido, la serie de injusticias laborales que se cometieron contra el magisterio, derivadas pues, de las modificaciones constitucionales y reglamentarias que fueron aprobadas en las Cámaras de Representantes y ante las cuales, el SNTE, sí, el SNTE, guardó silencio. Jamás escuché decir a Díaz de la Torre, ex dirigente sindical, “que la evaluación punitiva” violaba los derechos de los profesores; jamás escuché expresar a ese mismo ex dirigente sindical, que la desvalorización de una de las profesiones más nobles como lo es la docencia, fue una constante durante el periodo de Nuño al frente de la SEP; caray, jamás escuché decir, a quien por obligación tenía que defender esos derechos de los trabajadores de la educación, que lucharía porque los maestros y maestras de México, gozaran de todas las condiciones, habidas y por haber, para que éstos realizaran su labor de la mejor manera posible en sus respectivos centros de trabajo. No, jamás lo escuché decir tal o cual cosa, por el contrario, guardó silencio.

Y hoy, justamente cuando las cosas han cambiado, cuando en el poder se encuentra ya no en un “amigo” sino en un político diferente; cuando la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) se ha posicionado en el terreno político; cuando otro grupo disidente como lo es Maestros Por México (MXM) ha partido a la mitad a ese sindicato; cuando su partido político (Nueva Alianza) perdió su registro a nivel nacional; el SNTE, sí, el SNTE, ha cambiado su discurso… pero no sus formas.

Irrisoriamente, por todos los medios ha intentado posicionarse ante el gobierno federal, encabezado por López Obrador; ante el propio Secretario de Educación, Esteban Moctezuma Barragán; ante el gremio que dice representar; ante un posible electorado dada la reconfiguración en el plano nacional; y vaya, ante la sociedad en general; pero, desafortunadamente, ni lo uno ni lo otro ha logrado alcanzar.

Tal parece que, a quienes dirigen esta organización sindical, no les ha quedado claro que las dinámicas políticas ya no son las de antaño y, mucho menos, que las fuerzas políticas, y la manera de hacer política, han dado un giro de 380 grados. El Partido Revolucionario Institucional (PRI) o el Partido Acción Nacional (PAN) ya no son gobierno; es más, son una minoría que no ha logrado vislumbrarse como oposición y, en consecuencia, si alguna vez gozaron de los “favores” de estos partidos, hoy día, ¿tendrían que unir esfuerzos para contrarrestar al gobierno López-Obradorista? pregunta interesante que, tal vez, no encuentre cabida en sus pensamientos, primero, porque difícilmente pueden lograr acercamientos en el Congreso dada la falta de representantes emanados de ese sindicato y, segundo, porque… ¿quién quisiera tener un acercamiento con este sindicato si, lo que busca el grueso del magisterio, es una representación que vele por sus derechos cosa que éste no ha hecho?

Crisis de legitimidad, crisis de representación, crisis institucional, y quién sabe cuántas crisis más se viven al interior del SNTE.

Al parecer, dados los acontecimientos recientes, en cuanto a la exigencia de la abrogación de la mal llamada reforma educativa que Alfonso Cepeda lanzó a los cuatro vientos (https://www.elhorizonte.mx/nacional/snte-urge-a-legisladores-a-abrogar-reforma-educativa/2492431), el que alguna vez fuera conocido como el Sindicato más grande de América, se pierda por completo. Los maestros y maestras no olvidan la afrenta que vivieron durante seis largos años; dudo mucho que de esas crisis salga algo bueno porque, mientras no cambien sus prácticas, su forma de ver la política y, sobre todo, la elección de sus líderes, los supuestos cambios anunciados por sus actuales dirigentes, están destinados, desde el principio: al fracaso.

En suma, en más de una ocasión, en este y otros espacios, he dado cuenta de una serie de propuestas que podrían revitalizar la vida al interior del SNTE; sin embargo, ¿realmente esta organización sindical estará dispuesta a realizar una serie de cambios, necesarios y profundos en sus estatutos, que erradiquen esas prácticas nocivas y que, cual secreto a voces, viven y sobreviven en los centros de trabajo y/o delegaciones sindicales y que han dañado sus principios hasta el hartazgo?, ¿se podría contar con elección libres, democráticas y transparentes en ese sindicato, desarrollando otras formas que nada tienen que ver con las que conocemos y que tanto le han hecho daño?, ¿se podría retomar el principio básico y su razón de ser en cuanto a la defensa de los derechos laborales de sus agremiados? Retomar su origen, volver a lo básico y democratizar sus prácticas, ese sería un buen inicio. Lo demás, probablemente, por añadidura podría surgir, la pregunta es: ¿será posible dicho cambio?

Con negritas:

En días pasados, leí un comentario en Facebook que, pareciera ser simple y sin ningún fundamento pero que, desde mi perspectiva, deja ver el “desdibujamiento” al que he aludido; se los comparto: cada vez más el SNTE se parece a la CNTE; y es cierto. Valdría la pena, como lo he dicho, pensar y repensar qué es lo que está sucediendo al interior de ese sindicato. ¿De qué tipo de identidad estamos hablando?

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La Casa del Jabonero…¿Lorena Cuellar contra Lorena Cuellar?

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Los momentos de dificultad son naturales en cualquier empresa. Sin embargo, ante un acontecimiento negativo que va más allá de la normalidad y se torna público, en el cual la marca se ve perjudicada, llega la hora de apelar al manejo de crisis. Con ese nombre se conoce a la técnica de comunicación corporativa que tiene como objetivo evitar o suavizar la repercusión negativa del hecho en la prensa.

Los políticos no están exentos de una crisis, y tal parece que Lorena Cuellar enfrenta a Lorena Cuellar en su rumbo hacía la gubernatura de Tlaxcala, y que todos los días pone una piedra en su camino.

Mira que dinamitar su propia candidatura al marginar a los morenistas que se la jugaron y pusieron su tiempo y capital con Andrés Manuel López Obrador, se me hace una apuesta temeraria, y darse un tiro en el pie.

Los morenistas están enojados, y hace semanas uno de ellos le reclamó de forma airada a la delegada del bienestar en Tlaxcala, quien le reprochó la marginación que sufren, y amagó con recurrir al presidente López Obrador.

Optar por quedarse callada no es una opción en el manejo de crisis, y la diputada federal con licencia prefiere guardar silencio y pensar que con boletines sin mensajes, va a lograr controlar la opinión pública es un desacierto.

¿Quién comunica en su equipo?, ¿Se darán cuenta que tienen una crisis en manejo de imagen?.

Son preguntas que la propia Lorena Cuellar se tendría que contestar , y valorar si su equipo cumple con su trabajo de cuidar su imagen y los mensajes que emite a la opinión.

Una de las primeras dudas que suelen surgir en una crisis es: “¿debo hablar o permanecer en silencio?”. La omisión de las pautas negativas da al periodista o columnista el derecho de escribir lo que quiera.

En las últimas 48 horas el tema de Morena y la división que enfrenta con Lorena Cuellar por la imposición de sus “cuates”es tema de noticias y columnas periodísticas, y hasta el momento nadie de su equipo ha sido capaz de intentar revertir esa percepción.

Su equipo no encara toda esa información de la marginación de los morenistas y deja que los vacíos se llenen. El silencio también comunica.

Hace meses, y luego del avasallador triunfo de Morena en Tlaxcala, segunda entidad, solo por debajo de Tabasco, que le dio mas votos a López Obrador, nadie dudaba que Lorena Cuellar era la candidata natural al gobierno de Tlaxcala, y que no habría quien se le pusiera en el camino.

Todo estaba armado, y solo era cuestión de tiempo para que la ex priísta cumpliera su sueño de arribar y sentarse en la silla que hoy ocupa Marco Mena.

Sin embargo, en estos momentos el panorama no luce halagador, sino al contrario el horizonte se ve con nubarrones, y hasta la idea de que el candidato de Morena podría ser otro, y han empezado a sonar los nombres de Ana Lilia Rivera y el propio Joel Molina Ramírez.

Lorena Cuellar tiene la oportunidad de revertir su propia crisis, y no ser ella misma su propia enemiga, siempre y cuando exista cierta de dosis de autocrítica.

Viene la renovación de la dirigencia estatal de Morena, y todo indica que no será nadie del grupo de la coordinadora estatal de delegaciones quien se quede al frente.

Habrá qué ver si le alcanza con su personal que fue impuesto según en áreas claves de la nueva administración federal en Tlaxcala.

Habrá  qué esperar si le alcanza con su propia estructura para ganar la elección, sin las siglas de Morena.

Habrá qué analizar en su momento, si la creación de un nuevo partido en la entidad tiene una jugada de tres bandas.

Hoy, Lorena Cuellar tiene su destino en sus propias manos.

Lo cierto, es que si en política siembras vientos, cosecharás tempestades. Al tiempo.

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Me lo contaron ayer....Vaya lío en que se ha metido el diputado José María Méndez Salgado, pues resulta que según logró un convenio monetario con el Congreso del Estado y su empresa de comunicación Tlaxcala TV y/o Huamantla.org.

Es cierto, el congreso es libre de firmar convenios con los medios que quieran, pues lamentablemente se carece de criterios o políticas de transparencia a la hora de signar acuerdos.

Lo  curioso, es que si se confirma esta información, habrá que ver si no existe conflicto de intereses.

La otra…Un alcalde de la zona norte reveló que un diputado local le pidió la cantidad de 500 mil pesos por un  convenio de publicidad para su medio de comunicación, y a cambio, se lo regresaba en obras.

Por supuesto que el presidente lo mandó muy lejos. ¿Quién será el diputado local?. Adivinen.

 

 

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