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Opinión

Apuntes… 1968: Una luz de ocho segundos  

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385 Grados / Tlaxcala / Claudio Cirio Romero / Me resulta realmente impactante que una noche previa a concluir la lectura de Esa luz que nos deslumbra (Grijalbo 2018) de Fabricio Mejía Madrid, tenga la impresión de haber soñado el final de la historia que recrea, sobre el movimiento estudiantil de 1968, que prolonga prácticamente a hasta nuestros días. Diré luego por qué. Sobre el título del artículo no diré nada, lo tendrán que descubrir leyendo el libro.

En veinte años que llevo indagando sobre el tema y escribiendo a propósito de esas lecturas considero que esta novela es las más completa y lacerante sobre aquellos acontecimientos que se conmemoran hoy a cincuenta años de distancia.

Así se lo comento a mi amigo David Vega, sobreviviente de aquel dos de octubre, como orador en turno a la hora que caen las bengalas sobre la Plaza de las tres culturas, y le muestro algunas páginas. Porque la narración de Fabricio tiene la virtud, en principio de apegarse a datos fidedignos sobre los hechos, que me hacen pensarla como una verdadera novela histórica. Despojada de prejuicios o inclinaciones ideológicas que la hacen en principio creíble pero cruda e increíblemente digerible. Su personaje guía, un burócrata ermitaño tartamudo de la Secretaría de Hacienda, que mirará escéptico las protestas estudiantiles, le ayudará a contar no sólo lo ocurrido en las calles y las plazas del entonces defe, sino en los más oscuros, de tanta luz que los puebla, pensamientos y emociones de los personajes más destacados del movimiento.

Porque Mejía Madrid, logra hacer de las personas involucradas, a las que nombra con sus nombres de pila, verdaderos personajes de novela; que viven o vivieron entre la realidad y la ficción de su trabajo. Así no importa si Ledezma realmente existió y fue el burócrata que en el desagravio a la bandera del 28 de agosto baló como borrego y los demás lo siguieron. Sino que atemperar un relato que en otras ocasiones suele contarse con excesos de heroicidad o estridencia.

En tales condiciones de acometer la empresa de contar lo ya muchas veces contado, pero con las fuentes más recientes de información a la mano, el escritor describe a los actores del conflicto con un realismo alarmante. Un Díaz Ordaz oblicuo y paranoico (descrito con mayor amplitud en su otra novela Disparos en la oscuridad, 2011) al frente de un Estado que sirviendo a la Patria, reprime y asesina sin piedad. Un Luis Echeverría sucesor del trono sexenal que no va a dejarse tantear por los estudiantes y preparará un segundo Tlatelolco, el 10 de junio de 1971, con un cuerpo de choque. Los Halcones, del cual aún se sienten coletazos.

Y estudiantes, con su característica irreverente al poder, pero inteligente por su formación no sólo académica o técnica, sino también de la ideología mundial (el “fantasma que recorre al mundo” dijeron Marx y Engels) inconforme con las injusticias sociales cometidas desde el poder político y económico avalado por el ideológico de los entonces medios masivos de comunicación. Muy humanos en sus voces y sus actos aparecerán en parte de la historia, la Nacha, la Tita, Álvarez Garín, Guevara Niebla, Pepe Revueltas, Pablo Gómez, González de Alba, Hernández Gamundí, Cabeza de Vaca, Sócrates Amado Campus Lemus, Heberto Castillo y entre tantos otros más Eduardo Valle “El Búho” y Roberto Escudero.

Destaco a esto dos últimos porque ellos inspiraran (¿así se puede decir?) el título de la novela. Con su suerte, prácticamente concluirá el relato.

Pero antes, en la página 124, Mejía Madrid, destacará las palabras de “El Búho”, en el zócalo al concluir la Marcha del Silencio, el 13 de agosto, “Estamos viendo una luz negada por muchos años. Hay que cuidarnos de que esta luz que nos deslumbra no nos ciegue. Porque si esto sucede, perderemos el paso…” Luego, al final regresará a Valle Espinoza saliendo clandestino del país, hacia Estados Unidos, con papeles confidenciales sobre la “narco democracia mexicana” luego del magnicidio de Colosio en 1994, que habría obtenido como agente secreto de la PGR.

Antes de ir con Escudero y el final que soñé, pienso; déjenme contarles un dato más que supongo serviría para tener mayor precisión en el relato. Le muestro a mi amigo Vega que el escritor efectivamente lo pone en la lista de los oradores aquel dos de octubre, pero entre López Osuna y él ubica (página167) a “José González Sierra: saludos de solidaridad desde Francia, Suecia y República Checa”. “Esa es la versión de Álvarez Garín, pero es equivocada, cosa que nunca aceptó” me responde. Pienso y le digo, “creo que debemos hacerle llegar a Fabricio un ejemplar de tu libro (Una voz desde la masacre, Segunda edición 2018).”

Trece páginas en vorágine dedica el autor nacido en 1968, en el XXXVIII apartado de la novela a contar con un febril realismo dramático, y por tanto novelesco, las últimas horas de reflexión retrospectiva, luego de caer envuelto en llamas, de un Roberto Escudero tan lúcido como el alcohol, ingerido por muchos años, pudiera posibilitarle. Reivindica un talante humano y filosófico que en el 68 se habría volcado en las asambleas estudiantiles aportando profundidad a las inasibles coyunturas político-sociales de esos casi tres meses del movimiento. Entran como balas a mi entendimiento las tres últimas líneas de ese capítulo y con ello dejo esta reseña: “El ruido del gas emergiendo. Durante unos instantes miró la llama creciendo al abarcar la totalidad de la cabeza del fósforo. Luego lo acercó a la hornilla. Esa luz que nos deslumbra.”

Nota al margen. Un verdadero fruto del esfuerzo, considero, es que Una voz desde la masacre, de mi amigo David Vega, libro al que le he dedicado mucho trabajo, haya sido seleccionado por el Centro Cultural Universitario Tlatelolco de la UNAM, para publicarse en una colección de nueve, que conmemoran los cincuenta años del 68.

e- mail: ccirior@yahoo.com.mx

twiter: @ccirior

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Crece la inversión y el empleo en Tlaxcala

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385 Grados / Tlaxcala / Aurora Arenillas / La Secretaría de Trabajo y Previsión Social (STPS) informó que, en el primer cuatrimestre del año, Tlaxcala se ubicó entre las cinco entidades del país con mayor crecimiento en la generación de empleo formal, al registrar un incremento de 49.3 por ciento, en comparación con el mismo periodo del 2018.

De enero a abril de este año, en el estado se crearon mil 508 puestos laborales registrados ante al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), cifra que supera los mil 10 empleos que se registraron en los primeros cuatro meses del año pasado.

Es así que las estadísticas advierten que Tlaxcala se posicionó entre los estados con mayor dinamismo en la creación de empleos formales, y ello se debe a que la promoción de la inversión privada en la entidad está dando resultados.

En enero, se inauguró la empresa Sonavox Electronics, compañía de capital chino dedicada a la producción de bocinas para la industria automotriz, que invirtió 90 mdp para su instalación en CIX II, Huamantla.

En febrero, abrió la empresa Ensambles Bancor, dedicada a la fabricación de aparatos electrodomésticos, que invirtió 60 millones de pesos en su panta en Teolocholco, y en abril inició la instalación de paneles solares del Parque “Magdalena II” de la empresa italiana Enel Green Power, que invierte 150 millones de pesos en Hueyotlipan, en una de las plantas de energía renovable más grandes y modernas del país.

Y este mes, arrancó operaciones la empresa Color Link México, que invirtió 100 millones de pesos para su instalación en Huamantla para fabricar cosméticos.

A la par de los anterior, las autoridades estatales han atendido a diversos inversionistas interesados en hacer negocios en Tlaxcala.

Ejemplo de ello son los empresarios de la compañía Blue Tissue, dedicada a la fabricación de papel que se instalará en Yauhquemehcan, así como los representantes de la empresa Parque Industrial Mexicali (Pimsa), que desarrollan parques industriales en el país, y los representantes de Industria BM Group, que invertirá más de 280 mdp en su planta en CIX I, en Tetla, en su planta del ramo automotriz.

Es claro que la inversión extranjera a Tlaxcala procedente de 23 países confirma el buen clima económico del estado para el desarrollo de negocios, y que el crecimiento en la generación de puestos laborales, en una consecuencia natural de ello.

APERTURA HACIA LAS PLATAFORMAS

Por cierto, una encuesta realizada por 385 Grados arrojó que 97.7% de los encuestados están de acuerdo con la entrada de aplicaciones de movilidad, tipo Uber y Cabify, en la entidad.

Consideran que las ventajas de contar con aplicaciones de movilidad en Tlaxcala son la modernidad y la inversión (41.9%), oportunidades de autoempleo (34.9%) y el aumento del turismo (11.6%).

Por ello, estimaron en su totalidad que el gobierno debería apoyar su llegada a Tlaxcala.

En relación a los hábitos de uso de transporte en el estado, los encuestados afirmaron que el principal medio para moverse en la ciudad es el transporte público (41.9%), seguido del auto propio (37.2%), y el taxi (4%).

Es claro que los ciudadanos buscan opciones y que los servicios actuales no le son suficientes.

Comentarios: arenillas87@hotmail.com

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El normalismo mexicano: entre el olvido y la 4T

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385 Grados / Abelardo Carro Nava / El pasado 16 y 17 de mayo en el Estado de México, se desarrolló el Congreso Nacional para el Fortalecimiento y Transformación de las Escuelas Normales Públicas del País. A dicho Congreso asistieron, 255 delegados efectivos (maestros y maestras) que, conforme a la mecánica que estableció el Mecanismo de Coordinación Nacional de Autoridades de Educación Normal en su convocatoria publicada el 20 de marzo, pudieron participar en esta etapa nacional, pero sin que hubieran cubierto las dos etapas previas: la escolar y la estatal.

Los temas que se abordaron en las 5 mesas de trabajo, fueron: 1. El docente que queremos formar para la transformación del país. 2. La escuela normal, proyección hacia el futuro. 3. Desarrollo profesional de los formadores. 4. Autonomía para las escuelas normales: qué tipo de autonomía necesitamos. 5. Ruta curricular: qué hacer y hacia dónde ir. Temáticas que, como ya he dicho, se fueron construyendo a través de las etapas previas al Congreso Nacional y, en la que participaron, directivos, docentes y alumnos de las escuelas normales del país; vaya, los actores indiscutibles del normalismo mexicano y, cuya representación, la llevaron los delegados efectivos que líneas atrás refiero.

Éste, sin duda, fue un evento que estuvo enmarcado por varios símbolos, acontecimientos y acuerdos. Desde luego, cuando de normalismo hablamos, indudablemente los tres aspectos que he señalado, cobran sentido y más cuando por años, ese normalismo mexicano estuvo en el olvidado. Lanzar sendas culpas por ese desastre educativo sería lo de menos; considero, cada uno podría tener un juicio sobre las políticas educativas que, escasamente, implementaron los gobiernos priistas y panistas durante sus respectivos sexenios; no obstante, es necesario recalcar este hecho inobjetable: el subsistema de educación normal del país, estuvo, por décadas, en el olvido. ¿Revisamos las políticas educativas que se destinaron para el “fortalecimiento” y “transformación” de las escuelas normales? El espacio no me permite tanto. Sin embargo, debo señalar que los conceptos “fortalecimiento” y “transformación” datan de hace varios años, por ejemplo, cuando las escuelas normales aún se encontraban en la Subsecretaría de Educación Básica y Normal (https://www.dgespe.sep.gob.mx/public/ddi/promin/guias/ProMIN.pdf). Caray, ¿desde hace más de 15 años y no se ha avanzado en ese esquema, de fortalecimiento y transformación, al que en los discursos reiteradamente aluden las autoridades. En fin, ¿desea un dato más anejo? Le invito a consultar el texto “La educación normal en México” de Verónica Medrano (http://publicaciones.inee.edu.mx/buscadorPub/P3/B/108/P3B108.pdf), sobre todo, cuando habla de la existencia del famoso Programa para la Transformación y Fortalecimiento Académico de las Escuelas Normales de 1996. Sí, de 1996, es decir, llevamos poco más de 23 años, hablando de “fortalecimiento” y de “transformación” en las escuelas normales, y aún, en pleno 2019, lo repetimos.

Dicho lo anterior, resulta interesante cuestionarse: ¿por qué, de la noche a la mañana, se volteó la mirada a las escuelas normales y a sus respectivas comunidades normalistas?, ¿qué fue lo que generó tal mirada?, ¿cuál es la visión que se tiene con respecto al propósito de las normales contemplado en la Constitución y demás leyes secundarias? Repito, interesantes cuestionamientos que merecen un análisis y reflexión profunda por parte de todos los actores educativos, principalmente, los normalistas de México.

Nadie puede negar que, en su heterogeneidad, el normalismo mexicano atraviesa por sentidos problemas; le pongo un ejemplo de la dimensión de éstos: en la mesa 2, La escuela normal, proyección hacia el futuro, los delegados presentaron alrededor de 190 propuestas que pudieran atender las problemáticas existentes en sus respectivos estados y/o escuelas. Sí, alrededor de 190. Éstas, estuvieron relacionadas con infraestructura; capacitación, actualización y profesionalización docente; planes de estudio (mallas curriculares); investigación y extensión educativa; financiamiento; condiciones laborales; entre otras. Sí, con seguridad usted estará pensando que dichas propuestas, se relacionan con las problemáticas que no sólo se viven en el subsistema normalista, y es cierto. La pregunta en todo caso, independientemente de los acuerdos a los que se llegaron en esta mesa, sería: ¿cómo le van a hacer las autoridades para atender todas estas propuestas si, en el futuro inmediato, no se cuenta ni contará con un presupuesto robusto para la formación inicial de docentes? Ciertamente el recurso no lo es todo, pero de esa heterogeneidad normalista se desprende, grandes necesidades y grandes soluciones.

Ahora bien, por lo que respecta a la pregunta sobre el por qué, de la noche a la mañana, se volteó la mirada hacia las escuelas normales; pienso que, por un lado, se pretendió eliminar aquella afirmación atroz y denigrante que lanzó cierto Secretario de Educación “cualquiera puede ser maestro” y, por el otro, una posible solución que podría llevar a aminorar los males que aquejan al Sistema Educativo Mexicano (SEM) en cuanto al aprendizaje de las niñas y niños de México, es decir, desde sus cimientos.

Sobre este último asunto, lanzar campanas al vuelo es incorrecto. De sobra está decir, que el Mecanismo de Coordinación Nacional de Autoridades de Educación Normal, lo constituyen las Autoridades de este subsistema a nivel nacional; de hecho, por obra del espíritu santo, se constituyó una Junta (representantes de dichas autoridades de 5 regiones del país) que, conforme a atribuciones desconocidas, tienen como propósito conducir, orientar o dirigir las actividades de este congreso o, supongo, de otras relacionadas con la educación normal. ¿Acaso los maestros y maestras normalistas no pueden organizarse para proponer un esquema que permita una mejora sustantiva en sus respectivas escuelas o estados? Recordando a Manuel Gil Antón, tal parece que no solo los maestros de educación básica son catalogados por las autoridades como “infantes”, sino también, los de educación normal, puesto que etimológicamente tal concepto significa sin voz. En fin, solo fue un pequeño recordatorio.

Finalmente, por lo que respecta a los símbolos, me llamó la atención que el Secretario de Educación, Esteban Moctezuma Barragán sí haya asistido; en pasillos se murmuraba sobre ese suceso; no obstante, tres asuntos sobresalen de tal asistencia: 1. El que haya acudido para iniciar los trabajos del Congreso a una entidad donde el gobierno es de extracción priista y éste no está del todo bien, ni en su estado ni con la federación. 2. El que, en el protocolo de inauguración, no haya estado en el presídium el Director de la DGESPE (no así en el cierre de los trabajos cuando dicho Director si hizo acto de presencia). 3. El que, durante el acto protocolario de inicio de los trabajos, el Secretario no haya hecho mención del boletín No. 77 de la SEP, por el que se suspendió, a partir del 16 de mayo, cualquier evaluación magisterial.

Con negritas:

Una de las exigencias que merecen especial mención, fue la que hicieron tres de las cinco mesas en las que participaron maestros y maestras normalistas: la declaratoria de Congreso Permanente; es decir, puesto que los trabajos no se concluyeron en los dos días que estipuló la convocatoria, éstos deberían continuar, pidiendo para tal efecto que, en un plazo no mayor a 45 días, los delegados efectivos, que fueron parte de este primer proceso, fueran reunidos para continuar con dichos trabajos. Tal exigencia, fue escuchada y atendida y al final del Congreso, se hizo la declaratoria correspondiente.

Por cierto, ya que hablamos de Congreso, no estaría mal que el Director de la DGESPE y, sus respectivos asesores, se “empaparan” un poco más sobre lo que significa hacer un Congreso de este tipo. Vaya, desde la forma en que se eligen a los moderadores y relatores, hasta la forma en la que se tienen que leer en plenaria las conclusiones o la entrega de resolutivos ante quien corresponde, son aspectos que deberían ser tomados en cuenta para futuros encuentros. Ciertamente, los comentarios y exigencias que plantearon los normalistas permearon en la estructura de esa Dirección; de ahí que, a partir de este día, se haya hecho llegar un oficio a las autoridades educativas estatales sobre éstos y otros asuntos.

Veremos qué es lo que se viene y cómo se viene, ahora que se vive un normalismo en la era de la 4T que, por muchos años estuvo en el olvido. Aunque es de llamar la atención que, quien encabeza en este momento la DGESPE, estuvo durante tres años con el gobierno que tanto lastimó y ofendió al magisterio.

Al tiempo.

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Opinión 385… 1 de mayo

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385 Grados / Tlaxcala / Aurora Arenillas / Llegó el Día del Trabajo y con ello una serie de demandas del sector.

Los dirigentes sindicales, fieles a la tradición de legitimar su posición frente a su gremio, sacaron filo a sus principales críticas a las autoridades.

Ahí vimos al Secretario General del Sindicato del Cecyte, Zenón Ramos, quien manifestó que no se permitirá la atomización sindical como estrategia para reducir al individualismo la interlocución laboral y quitar los derechos a los trabajadores.

Sin embargo, no lo vimos manifestándose en la sede del Congreso de la Unión cuando se aprobó la reforma laboral.

Eso sí, amagó con que, si el 15 de mayo aún no hay un nombramiento del Director General de este subsistema, recurrirán a un paro indefinido de labores en los 32 planteles del Cecyte y los 15 del Emsad. A pesar de que la administración del subsistema no tiene adeudo alguno con ellos.

También vimos activo a al líder de la sección 31 del SNTE, Demetrio Rivas, quien para quedar bien con los maestros se aventó la puntada de decir que nadie tiene derecho a exigir a los docentes tlaxcaltecas excelencia en su desempeño, pues -supuestamente- trabajan en condiciones precarias de capacitación, infraestructura y remuneraciones.

¿Qué pasa entonces con los miles de padres de familia, que pagan con sus impuestos el salario y prestaciones de los maestros? ¿Ellos no les pueden exigir calidad en su desempeño a favor de sus hijos?

¿Qué pasa entonces con los estudiantes, que son las personas que reciben directamente sus servicios? ¿Ellos tampoco pueden exigir un trabajo digno y comprometido con su formación para el futuro?

Demetrio Rivas peca de ingenuo cuando señala que los salarios del gremio son raquíticos, cuando el grueso vive muy bien, tienen autos y viajan, porque son de los pocos trabajadores privilegiados con 90 días de aguinaldo y muchos días de vacaciones. Y sobre la capacitación, es claro que, si su vocación es enseñar, deben hacer lo propio para prepararse y no solo esperar a que el gobierno los capacite.

Algunas centrales obreras también se manifestaron en contra de “la nefasta figura del outsourcing que nulifica los derechos laborales de los trabajadores”, y “la corrupción, como flagelo de las sociedades modernas y causa de la pobreza de los pueblos” Pidieron libertad sindical, que la reforma laboral sea acorde a los convenios de la OIT y un nuevo sistema de justicia laboral.

Curiosamente, son temas que caen en la esfera de competencia federal, y sobre los cuales no se identificaron señalamientos directos contra “ya saben quién”.

Por lo visto es más sencillo repartir culpas que asumir responsabilidades.

Comentarios: arenillas87@hotmail.com

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