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Opinión

“En nombre de la calidad…”

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385 Grados / Tlaxcala / Abelardo Carro Nava / “En nombre de la calidad…” fue una de las expresiones que, el pasado 29 de septiembre, Ángel Díaz Barriga, emitió en el Foro de Consulta “Por un Acuerdo Nacional Educativo” que se efectuó en el estado de Tlaxcala. (https://www.youtube.com/watch?v=TQ–y2czf9g); esto como parte de los foros que el Presidente Electo Andrés Manuel López Obrador y, quien ha sido designado por este mismo como próximo Secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma Barragán, vienen organizando, y que en esta ocasión en esta bella tierra tuvo lugar, con la idea de lograr ese “Acuerdo” entre todos los agentes educativos y no educativos.

Y es que, mire usted, por principio de cuentas, debo decirle que he seguido prácticamente todos los foros que se han realizado desde que empezaron en Chiapas, seguido de Durango, Puebla, Nuevo León, Veracruz, Estado de México, Tabasco, Zacatecas, Aguascalientes, Baja California Sur, Sonora y Jalisco, y en ninguno se había dado la oportunidad de que un conocedor del Sistema Educativo Mexicano (SEM) y de los problemas que éste enfrenta, como lo es que Díaz Barriga, participara en tales eventos; y éste, déjeme decirle, fue un gran acierto.

Y fue un acierto, no porque no considere relevantes las propuestas que miles de maestros y maestras vienen realizando con la intención de ser escuchados en esos foros; por el contrario, éstas son fundamentales, porque nos permiten comprender lo que, tal vez a la luz de nuestros ojos, no logramos ver. En concreto fue un acierto porque los nueve puntos que este investigador mexicano planteó, recogen muchos de sentires, saberes y haceres de los profesores y, de manera puntual, los problemas que se han generado en México “en nombre de la calidad…” y que reiteradamente escuchamos en los distintos congresos, paneles, coloquios, diplomados (entre otros) a los que acudimos con la intención de seguir aprendiendo sobre el SEM y las posibles vías de solución a las problemáticas que vivimos a diario en nuestros centros de trabajo.

Cierto, el tema de la calidad educativa da para que podamos debatir ampliamente; de hecho, hay varias posturas, posicionamientos y/o argumentos que diversos investigadores, académicos, profesores, alumnos y colegas de la pluma y letras, hemos formulado y dado a conocer desde hace tiempo. Vaya, el debate podría ser tan rico, que podríamos pasarnos un buen tiempo hablando y/o escribiendo sobre ello.

Desde mi punto de vista, el problema no se encuentra del todo ahí, en el plano de la academia y generación de conocimiento (aunque también podríamos hablar mucho de ello); el meollo del asunto, se halla en la toma de decisiones que los gobiernos mexicanos han venido realizando para, a decir de ellos, lograr la tan anhelada calidad educativa en México. Pongo un ejemplo: resulta increíble que Manuel Bartlett Díaz, Ernesto Ponce de León, Fernando Solana Morales, José Ángel Pescador Osuna, Fausto Alzati Araiza, Miguel Limón Rojas, Reyes Tamez Guerra, Josefina Vázquez Mota, Alfonso Lujambio Irazábal, José Ángel Córdova Villalobos, Emilio Chuayffet Chemor, Aurelio Nuño Mayer y, recientemente, Otto Granados Roldán, no hayan tenido conocimiento sobre el estado en el que se encontraba el país en política, economía, cultura, sociedad y educación, durante los años en los que estuvieron al frente de la Secretaría de Educación Pública (SEP), con excepción del último referido. Todos ellos, educados en Universidades nacionales o extranjeras, y cuyo prestigio de éstas, es más que reconocido. ¿Acaso no les hablaron o estudiaron sobre las crisis económicas que han golpeado al país desde la década de los 70?

¿Si tenían conocimiento sobre el estado que guardaba el país porqué no voltearon la ecuación y en lugar de exigir mayor calidad educativa se comenzó por profesionalizar a los profesores, por ejemplo?, ¿si se tenía conocimiento, porqué no se exigió a costa de perder el puesto, el incremento del PIB para destinarlo al ámbito educativo?, ¿si se tenía conocimiento, porqué no se buscó otra alternativa pedagógica que coadyuvara a la formación de miles de mexicanos en los diferentes niveles educativos y se optó como única vía de solución la evaluación de alumnos y profesores?

Las respuestas a tales preguntas, se halla muy probablemente en las políticas neoliberales que se implementaron (más por obligación que por convicción) en nuestro país, y en los tecnócratas por los que, desafortunadamente, ha pasado la educación y que han considerado que la “calidad” se logra de la noche a la mañana.

En este sentido el tema de la calidad en la educación, aunque es más profundo, puede entenderse de la siguiente manera: si una panadería pretende ofertar su producto, ésta lo hace con la idea de que dicho producto se venda (lógica de mercado); para el logro de tal propósito, dispondrá de los mejores insumos (ingredientes) para que el producto se venda y se posicione en la preferencia de la gente. Ciertamente los insumos son importantes, pero lo verdaderamente relevante es el proceso como tal, mismo que se caracteriza por la suma de todos los elementos que el producto requiere para que goce de esa calidad y, de esta forma, cumpla con los parámetros que muy probablemente la sociedad requiera para su consumo.

Como hemos visto, dos elementos resultan importantes para el logro de la calidad: insumos y proceso (aunque hay más).

Pensemos ahora en términos educativos. ¿Dichos elementos aplican para el medio en el que nos encontramos insertos los maestros, alumnos y directivos? Si la respuesta es afirmativa, ¿cuáles son los insumos con los que cuenta el SEM?, ¿cuál es el proceso que existe en ese gran elefante reumático llamado SEM?

Si queremos hablar de calidad en la educación, o una educación de calidad, tendríamos pensar necesariamente en la serie de factores que afectan o no el proceso.

Lejos estamos del “Milagro Mexicano” y muy cerca de las “crisis” económicas a las que nos han sometido esos gobiernos tecnócratas y neoliberales. Cerca estamos de los problemas educativos que los maestros y maestras atendemos siempre dispuestos y lejos estamos de las visiones “Secretariales” a través de las cuales, México ha avanzado en economía, cultura y educación, solo por citar unos ejemplos. Sí, muy cerca y muy lejos…

En conclusión, coincido, en nombre de la calidad… se han cometido verdaderas barbaridades en el SEM; y muchos las hemos documentado a través del tiempo.

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Las estancias infantiles: entre lo urgente y lo importante.

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385 Grados / Tlaxcala / Abelardo Carro Nava / Gobiernos federales han ido y venido y el tema de la educación inicial sigue siendo un pendiente en la agenda educativa de éstos. Y es que mire usted, la reciente polémica que ha desatado el gobierno del Presidente López Obrador, en cuanto al recorte presupuestal que sufrirán las estancias infantiles subsidiadas por la que, hasta hace unos meses, era conocida como la Secretaria de Desarrollo Social (SEDESOL), ha puesto, de nueva cuenta, en el centro del debate, la pertinencia de considerar a esta educación, la inicial, en el esquema de la educación obligatoria enmarcada en el nivel básico, legalmente conformado por la educación preescolar, primaria y secundaria.

El tema en sí, no es para menos, pues resulta que, a decir de la actual Secretaría del Bienestar, diversas anomalías se encontraron en la operación del programa referido y que se relaciona con ese “subsidio” que se les entregaba a las estancias infantiles subrogadas por el Estado Mexicano. No obstante, permítanme desmembrar dicho tema con cierto detalle, porque como siempre digo, de éste mucha tela puede cortarse.

Pues bien, en mi paso por la educación preescolar, tuve la oportunidad de conocer a fondo el desarrollo y crecimiento del ser humano. Ya sea a través de las teorías existentes o bien, mediante la visita a diversas instituciones públicas y de orden privado que ofrecen una educación preescolar pero también, la inicial. En este sentido, el acercamiento que tuve con diversos especialistas en la materia me llevo comprender, que existen diversos momentos que son vitales para que los niños desarrollen sus capacidades y, para ello, la educación temprana o inicial, juega un papel preponderante en, repito, el desarrollo y crecimiento del ser humano. Hablar pues, de una formación armónica y un desarrollo equilibrado de los niños, desde su nacimiento hasta los 4 años, no es para para menos si, como sabemos, los primeros años de vida de los pequeños, son los que propician una maduración en sus capacidades innatas y natas (o de aprendizaje).

Ahora bien, si bien es cierto que esta educación comienza desde los cero (nacimiento) hasta los 4 años, he considerado que hay tres momentos que son claves y que, prácticamente, complementan el esquema de esa educación inicial, me refiero a las etapas prenatal, perinatal y posnatal; momentos que, no pueden soslayarse, puesto que conocer sobre el proceso de gestación, lo sucedido durante y después del parto, hoy por hoy, arrojan información valiosa para propiciar el desarrollo armónico de los niños y niñas. ¿Por qué es importante que las mujeres, durante el periodo de gestación, cuiden ese proceso y atiendan las indicaciones que especialistas en el ramo les brindan para que su embarazo se desarrolle favorablemente?, ¿por qué es de suma relevancia, contar con especialistas para que, en el momento del parto, la madre y la niña o el niño, reciban las atenciones necesarias para que no se presenten complicaciones que pueden generar algún problema posterior y mayúsculo en ellos?, ¿por qué es importante para los padres de familia, que el médico registre, por ejemplo, el perímetro cefálico del pequeño que recién se ha incorporado a este mundo?, ¿por qué es relevante, realizar una profilaxis de la oftalmía neonatal, con la finalidad de evitar que el niño o niña presente una infección que le pueda generar mayores complicaciones oculares a lo largo de su vida? Preguntas y más preguntas que, desde luego, tienen una respuesta y que, como bien decía, son relevantes dado que son parte de esa educación que más adelante recibirán, ya sea en la educación inicial o en la preescolar. En cualesquiera de los casos, quienes nos encontramos en el medio educativo, sabemos, no pueden soslayarse. En fin.

Volviendo al tema que me ocupa y me preocupa, al inicio de estas líneas, señalaba que la educación inicial ha sido un gran pendiente en la agenda educativa de los gobiernos federales, y en este caso, no pudo ser la excepción. Me explico.

Esta educación, sencilla y desafortunadamente en nuestro país, no ha sido del todo valorada como debiera puesto que, como ya decía, no forma parte de la educación básica. Se brinda como un apoyo a las madres y padres de familia, a través de la Secretaría de Educación Pública (SEP), el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el Instituto de Seguridad Social al Servicio de los Trabajadores (ISSSTE), y de numerosos centros de privados de atención infantil o maternal, lo que bien se conoce como estancias infantiles. Lo anterior, siempre y cuando, dichas madres y padres de familia, en el caso de las instancias públicas, cubran ciertos requisitos como trabajadores al servicio del estado o, en el caso de las particulares, cubriendo también, una serie de requisitos para que los niños puedan ingresar a esas estancias infantiles.

De esta forma, la mayor parte de la atención infantil que se brinda en México, se logra a través del IMSS, el ISSSTE y el DIF, mediante los Centros de Desarrollo Infantil (CENDI) o Centros Asistenciales de Desarrollo Infantil (CADI); no obstante, una parte de esa población, se atiende en las estancias infantiles privadas que, hasta hace unos días, eran subsidiadas por el Gobierno Federal.

¿Cuál es problema entonces si, por un lado, se tienen CENDI o CADI que reciben a cientos de niños y niñas y, por el otro, a estancias infantiles cuyo propósito y atención, es la misma que los primeros referidos? El problema, a decir del gobierno federal, no se halla en el propósito que es la atención temprana, sino en la corrupción que se encontró en la operación del Programa de Estancias Infantiles que operó la SEDESOL por mucho tiempo. Otra vez el asunto de la corrupción en gobiernos anteriores al actual.

En recientes declaraciones, la Subsecretaría del Bienestar, Adriana Montiel Rojas (Excelsior, 19/02/2019), apuntó varias anomalías en este rubro, destacan: a) de 9,582 estancias infantiles en el país, la mayoría está considerada como foco rojo; b) el 62.8% para el DIF, no cumplió con los requisitos de afiliación, la cuota en corresponsabilidad, es decir, la cuota que se cobraba de manera adicional a los padres no tenía regulación, pues el monto lo definía cada estancia; c) la detección de 311 casos de duplicidad del apoyo, es decir, las madres estaban afiliadas al IMSS, ISSSTE y aun así eran beneficiarias; d) la existencia de 80 mil niños fantasma de una lista de 330 mil; y un largo etcétera más.

Ciertamente, la corrupción es el gran problema que aqueja, no solo al sector educativo, sino a otros más que también son relevantes en el país. Bastaría con recordar lo que hizo Nuño con el recurso que estaba destinado para capacitación del profesorado mexicano; sin embargo, considero que en este tema, el gobierno federal no pudo y no supo resolver la disyuntiva entre lo urgente y lo importante que se deriva de una problemática como la que he expuesto, y vaya, mire que si analizamos bien las cosas, atender con urgencia el tema de la corrupción es importante, pero desde mi perspectiva es más importante, ofrecer las condiciones para que los niños se desarrollen favorablemente en contextos particularmente complejos como los nuestros.

Sí, creo que tuvo que revisarse el programa aplicado por gobiernos anteriores; sí, creo que debieron haber cambiado las reglas de operación de dicho programa; sí, creo que pudo haberse reglamentado mejor los requisitos para la apertura y permanencia de las estancias infantiles privadas; sí, creo que se pudieron emprender varias acciones con la finalidad de trabajar porque la educación inicial se tome y se tome en serio en nuestro país; no, no creo que la propuesta sea viable en cuanto la entrega de dinero que se realizará a los padres de familia para que ellos decidan dónde quieren que sus hijos reciban esa educación temprana (nada asegura que lo hagan); no, no creo que un estado fuerte, como el que pretende lograr el Presidente en turno, se logre con políticas “urgentes” puesto que éstas, para el caso que nos ocupa, requieren de un análisis minucioso y concienzudo. Estamos hablando pues, de la educación, pilar fundamental en los seres humanos.

En suma, era un secreto a voces la corrupción que existía en el programa puesto que gobiernos panistas y priistas, hicieron de las suyas para mantener una clientela a partir de otorgar ciertos beneficios a quien lo necesitaba; sin embargo, este problema, no se soluciona de facto, es decir, dándoles dinero a los padres de familia; por el contrario, las estancias infantiles, tuvieron que ser fortalecidas para que, al igual que los CENDI o CADI, operaran bajo reglas estrictas y bien diseñadas, dado que lo que está en juego, nada más y nada menos, es el desarrollo de los pequeños.

Con negritas:

Hace tiempo, varios colegas y un servidor propusimos la creación de una Licenciatura en Educación Inicial en la entidad en la que radico; y aunque el diseño curricular ya estaba bastante avanzado, “desafortunadamente”, las autoridades educativas locales, cuando se enteraron de tal propuesta, sencillamente no permitieron el desarrollo y culminación de la misma. ¿Para qué quieren una licenciatura en educación infantil si ya existen los preescolares? Fue la pregunta que nos hicieron y que nos dejó boquiabiertos.

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¿Qué intereses representa el diputado Ramiro Vivanco?

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385 Grados / Tlaxcala / Aurora Arenillas / ¿A qué intereses obedece la iniciativa del diputado local de Morena, Ramiro Vivanco Chedraui, para eliminar el tope máximo de endeudamiento público al que podrán acceder los municipios y el gobierno estatal?

Esta es una pregunta que debe hacerse la ciudadanía.

Analicemos.

El exdelegado de Semarnat en el sexenio de Enrique Peña Nieto subió a tribuna para proponer una reforma al artículo 101 de la Constitución local, a fin de eliminar el límite actual de deuda pública en municipios del 15 % y del Estado en 20 %, en relación a su presupuesto anual.

Además, planteó también la posibilidad de eliminar la restricción que establece que los gobiernos estatal y municipal no podrán contratar nuevos créditos si aún presentan saldos por cubrir.

Evidentemente, no es una propuesta financieramente responsable, aunque políticamente, sí representa beneficios particulares y de grupo.

El exgobernador José Antonio Álvarez Lima -hoy titular del Canal 11- fijó un duro posicionamiento cuando, durante la legislatura pasada, se modificaron los candados de endeudamiento, a efecto de darle mayor margen a las autoridades para adquirir préstamos bancarios y cumplir con compromisos de obra.

De entrada, manifestó que no había argumentos válidos ni razonables para que los municipios pidieran dinero prestado, ya que en Tlaxcala no hay realmente proyectos de desarrollo que exijan la contratación de deuda. Incluso, opinó que la medida, más allá de buscar el beneficio de la ciudadanía, era meramente populista.

“Ya tenemos muchos problemas en el país, como la corrupción o la ineficiencia financiera, para además agregar a ello las deudas”, dijo en amplia entrevista a un periódico de la entidad.

Y es que el ahora senador de Morena con licencia veía en dicha reforma que el endeudamiento sería un pretexto para no atender rubros sociales de importancia, ya que existiría un desorden financiero y un grave daño a las arcas que, por fortuna, en Tlaxcala aún no se conoce, justamente, porque el estado se ha distinguido por mantener deuda cero.

Ante este panorama, vale la pena preguntar: ¿a qué intereses obedece la iniciativa del diputado de Morena?

Mejor aún: ¿a quién representa Ramiro Vivanco en el Congreso local?

¿Será que estas incógnitas tienen que ver con el hecho de que el exfuncionario federal aún no presenta su 3de3?

Al abrir la puerta a la posibilidad de que los municipios se endeuden para financiar simples obras de urbanización, Vivanco Chedraui parece olvidar su paso por la Semarnat, ya que ese es el primer paso para seguir favoreciendo el crecimiento desordenado en las comunas.

Por ejemplo, quienes lotifican sus terrenos deberían estar obligados a proporcionar los servicios de agua potable, electrificación, drenaje, guarniciones, banquetas, y áreas verdes, entre otras. Sin embargo, hay ediles que fungen como almas de la caridad y se ponen a cubrir estas obras con dinero proveniente de las contribuciones del erario, desatendiendo las prioridades sociales.

¿Acaso el diputado local no se ha puesto a pensar que, autorizar a las comunas un endeudamiento sin reglas claras es, no solo el inicio de un desastre financiero como advirtió Álvarez Lima, sino también la generación de espacios de corrupción para que, entre otras cosas, se hagan negocios en contubernio con autoridades locales?

Suena bonito que el endeudamiento sea la puerta fácil para cumplir con los compromisos que los presidentes municipales adquirieron en campaña, pero es ingenuo pensar que tales “compromisos” estén alineados a las demandas de la población o siquiera plasmadas en sus planes de desarrollo. Basta ver el estado de sus cuentas públicas para notar que la eficiencia y la eficacia en la aplicación de los recursos públicos es por demás deficientes y hasta sospechoso.

Comentarios: arenillas87@hotmail.com

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Bienvenida la abrogación de la reforma educativa

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385 Grados / Abelardo Carro Nava / Aún tengo en la memoria las imágenes de cientos de maestros humillados, sobajados, menospreciados y agredidos por las evaluaciones militarizadas y punitivas que, en el sexenio peñista, se aplicaron a cientos de docentes a lo largo y ancho del territorio mexicano. Tal bajeza, según se dijo, era necesaria, pues para lograr la tan anhelada calidad educativa del intricado Sistema Educativo Mexicano (SEM), había que utilizar todos los recursos del Estado contra aquel que osara manifestar su rechazo, ante una reforma que colocaría a nuestro país en los cuernos de la luna.

En su momento, los partidos que pomposamente sellaron y aplaudieron incansablemente las reformas estructurales, entre ellas la educativa, poco hicieron para detener la salvaje denostación y desprecio que Peña Nieto y Aurelio Nuño, cometieron en contra de una de las profesiones más nobles que puede existir en el mundo: la docencia. Claro, lo importante era recuperar la rectoría de la educación y, para ello, era necesario contar con el apoyo de los partidos políticos puesto que éstos “representaban al pueblo”.

A la par que esto sucedía, algunas organizaciones civiles que, en su discurso, pugnaban porque la educación de millones de niños y jóvenes que asistían a las escuelas, fuera un derecho y un derecho que asegurara esa educación de calidad, se regocijaban con la aplicación de evaluaciones a diestra y siniestra, pues para ellos, evaluar y evaluar y evaluar, era el punto de partida para que se lograra esa efímera y subjetiva “calidad” que tanto hacía falta en México. Claro, no había más, la empresa y las escuelas, eran símiles y, por lo tanto, los maestros y maestras, obreros.

Indudablemente, algunos apreciables colegas, reconocidos investigadores, prestigiados académicos, entre otros, aplaudieron la autonomía que se le otorgó al Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), pues ese mismo ímpetu reformador que se deprendió de un presidente cuya popularidad se hizo mayúscula, más por su apariencia que por su inteligencia, hizo creer que las cosas cambiarían de la noche a la mañana. Soberbia y más soberbia. Claro, las atribuciones constitucionales y legales les hicieron pensar, a sus consejeros, que gozarían de un fuero que, cual diputados y senadores de esa y anteriores legislaturas, les permitiría hacer y deshacer lo que quisieran. Al parecer, el poder sería eterno.

Y qué decir del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), fiel o, mejor dicho, siempre fiel a sus usos y costumbres, se alineó al nuevo gobierno. Claro, La Maestra ya estaba tras las rejas y qué sentido tenía oponerse a lo que en su momento se llamó Pacto por México, qué sentido tenía defender los derechos laborales de los trabajadores de la educación, al fin y al cabo, la educación, según se dijo, era lo primero, y las reformas a los artículos 3º y 73º constitucionales, para ellos, fueron lo de menos. Claro, la permanencia en el servicio de sus dirigentes, nunca estuvo en juego.

Hoy día, algunas cosas han cambiado. Insisto, solo algunas, puesto que el vendaval de sucesos que ha traído consigo el triunfo de la izquierda en México, nos ha metido en una vorágine que, como alguien bien diría: es cosa de locos. Y es que mire usted:

El SNTE sigue siendo fiel a sus usos y costumbres y busca, a toda costa, alinearse con el nuevo gobierno. ¿Qué ha cambiado en ellos? La respuesta es sencilla: el discurso. Claro, los tiempos no están para no hablar de la defensa de los derechos de los trabajadores de la educación. Claro, los tiempos no están para que la dirigencia nacional no busque legitimarse ante sus agremiados. Claro, los tiempos no están para perder todas la prebendas y canonjías que han ganado y, mucho menos, para que Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), ni los Maestros Por México (MxM), les coman el mandado.

Por lo que respecta a mis apreciables colegas, reconocidos investigadores y prestigiados académicos que, en su momento, se regocijaron con la autonomía del INEE y de las evaluaciones en el magisterio, quiero pensar que, en estos días, han comprendido lo que significa “ser oposición”. De hecho, en estos días, he visto cómo es que se han formado ciertos grupos y redes de académicos cuya intención es de loable. Caray, en un país como el nuestro, todas las voces deben ser escuchadas y, perdón, en días pasados en las audiencias públicas que en San Lázaro se efectuaron, se escucharon esas voces; pregunto: ¿sucedió lo mismo con Peña Nieto y Aurelio Nuño? Una más, ¿por qué ninguno de esos estimados colegas cuestionó el papel que ha jugado Guevara Niebla, ex consejero del INEE, en la propuesta que ha lanzado el gobierno federal encabezado por AMLO? ¿Secretum foedus? En fin.

Y qué se puede decir de las organizaciones civiles que allá por el 2012 vivieron su esplendor con la llegada de Peña Nieto al poder. Hoy día, no encuentran cabida. Siguen buscando cómo lograr incidir en las políticas educativas desde su trinchera; sin embargo, esa trinchera, se ha quedado sin reservas. Valdría la pena lanzar un nuevo documental titulado: La Educación en Tiempos de Nuño: el despilfarro de los recursos del pueblo. Sería un éxito, lo aseguro.

Por lo que respecta a la propuesta que lanzaron los partidos políticos integrados por aquellos que en su momento apoyaron y aprobaron la reforma educativa en 2013, qué puede decirse. No han logrado entender que en el terreno político ya perdieron, y en el plano educativo, hablar de una involución educativa y una regresión al pasado, suena tan irrisorio como pensar que el hombre se baña dos veces en el mismo río.

¿Y el magisterio?, ¿y los maestros y maestras?, ¿qué ha pasado con ellos? Sin profundizar al respecto responderé que, inequívocamente, siguen padeciendo el lastre que dejó la reforma educativa del 2013, tanto en el plano laboral como en el educativo. Sí, así de simple y así de complejo. Por ello, es que efectivamente, le doy la bienvenida a la abrogación de esa mal llamada reforma educativa y, al mismo tiempo, exijo que el nuevo gobierno federal trabaje para que el magisterio mexicano, cuente con todas las condiciones habidas y por haber, para que éste realice su función en el ámbito que le corresponde.

Actualmente hay infinidad de problemas administrativos, pero también, hay incontables problemas (de todo tipo) en las escuelas que afectan la educación que deben o deberían recibir los niños, jóvenes y adultos. La tarea no es fácil; hace falta de la política para el logro de este propósito, no lo niego, pero propongo: que los políticos atiendan la política y los pedagogos, esos que no son otros sino los verdaderos maestros y maestras en las escuelas, participemos en la construcción de un modelo que encuentre sentido en nuestras aulas y en nuestras escuelas. Es una ecuación muy sencilla cuyos resultados pueden ser fructíferos. Partir desde el ámbito escolar y no desde un escritorio, puede ser benéfico para la educación en su conjunto.

En suma, calidad y excelencia, como parte de una política neoliberal, se lee y suena bonito, pero lo que el magisterio necesita es, menos palabras bonitas y más apoyo (de todo tipo) para que éste cumpla con su función, como siempre ha sido.

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