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Opinión…LA RECTORÍA DE LA LABOR DE SEGURIDAD por Aurora Arenillas

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 A unos días de que Andrés Manuel López Obrador asuma la Presidencia de México, el Gobernador Marco Mena convocó a un encuentro con presidentes municipales y representantes del próximo gobierno federal para conocer aspectos de la nueva estrategia nacional de seguridad pública. En esta reunión a puerta cerrada, acudieron los futuros delegados Lorena Cuéllar Cisneros, Baldemar Cortés Meneses, Isela Rojas Amador y Jorge Atristain San Germán. Evidentemente, se trató de un encuentro oportuno. El tema de la seguridad es prioritario para todos los niveles de gobierno, y resulta positivo que el Ejecutivo estatal haya tenido la iniciativa de convocarlos para establecer nuevamente, y a propósito del arranque del nuevo gobierno federal, que se debe trabajar de manera coordinada bajo directrices eficaces. Es sabido que la administración lopezobradorista cuenta con un Plan Nacional de Paz y Seguridad; sin embargo, es fundamental que se sociabilice, que se engarce de manera puntual con los empeños que, desde lo local, se emprenden para inhibir la inseguridad. No es un asunto menor: de la seguridad depende atraer más inversiones generadoras de empleo, pero también mejores condiciones de vida para la gente. Es claro que los tiempos de campaña quedaron en el pasado, y que las pugnas políticas no pueden tener cabida si el interés de todos los actores es dar resultados. Marco Mena dejó patente que la rectoría de la tarea de seguridad pública en Tlaxcala es del Gobernador del Estado, y lejos de todo protagonismo, ha manifestado que su administración estará pendiente de las etapas de creación de la Guardia Nacional, para que, como Estado, también haga su parte y se sume al trabajo conjunto. Esa debe ser la actitud de las autoridades: la de sumar, la de contribuir, la de participar. Confiemos que, con tal actitud, las autoridades asuman el rol que les toca en esta importante tarea. Comentarios: arenillas87@hotmail.com

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Una lección para pensar y actuar…

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Con especial agradecimiento a las maestras:

Rocío Acosta, Lysseth Castellanos y Laura Muñoz, por sus comentarios. ¡Gracias!

385 Grados / Tlaxcala / Abelardo Carro NAVA / El día había llegado; y mi corazón no dejaba de latir apresuradamente, lleno de júbilo y algarabía. Todas, absolutamente, todas las emociones recorrían mi cuerpo. Y es que tales sensaciones no eran para menos; mis padres, justo el día en que cumplía 18 años, me habían permitido salir de fiesta por la noche con mis amigos. ¿El lugar? era lo de menos. En los pasillos de la escuela escuchaba decir que aquel “antro” era uno de los más concurridos y, por obvias razones, mi mente no dejaba de imaginar todos los momentos que pasaría con mis conocidos. ¡Sí, nos divertiremos!

¿Un poco de alcohol? ¡Desde luego! El festejo lo ameritaba, así como también, una sonrisa coqueta por acá, y una más por allá. ¿Qué podría pasar? ¡Nada! Todos, a esta edad, somos picaros y coquetos por naturaleza.

Recuerdo muy bien que los minutos pasaban muy lentos. Más que nunca, deseaba que las horas pasaran muy rápido; sin embargo, el maestro de matemáticas nos tenía ahí atorados, en el aula. ¡Caramba, por qué no se apura y termina de una vez su clase! – Mi mente expresaba –. Y es que, cómo no sentir cierto aire de desesperanza si mi ropa aún no me la probaba.

El timbre que anuncia el final de las clases sonó y, por primera vez, sentí que su sonido auguraba un viernes lleno de alegría y hermosos momentos.

Corrí como alma que lleva el diablo; vaya, ni de mis amigos me despedí, pero sabía bien que, a las nueve de la noche, pasarían por mí, a mi casa. ¿Llevará Carlos el carro de su papá? – Me preguntaba –. La verdad de las cosas es que no le di mucha importancia. El punto era llegar a mi cuarto y arreglarme lo mejor que pudiera.

¿Ya llegaste? – Inquirió mi madre, quien ya se encontraba poniendo la mesa con su ya conocido ramito de flores al centro, y sus “famosas” servilletas bordadas –. ¡No, soy un fantasma! – Le respondí irónicamente –. ¡Déjate de juegos y vente a comer! – Me reclamó con cierto aire de “enojada” –. ¡Ya voy mamá, solo no olvides que hoy es el día, mi día, y comeré lo más rápido que pueda porque tengo que arreglarme! – Respondí sin hacer mucho caso a su expresión y mueca en la cara –. Caray, ahora que lo pienso creo que, en ningún momento de mi corta vida, comí todo lo que mi madre nos había preparado en tan solo cinco minutos.

¡Listo! Ni un rastro de comida se podría hallar en mi plato; y de ahí, a mi cuarto.

El baño, fue de lo más relajante y estimulante. Las gotas “calientitas” que caían de la regadera hacían que mi piel se erizara. Claro, la emoción estaba al tope; ya me estaba imaginando bailando en el centro de la pista de aquel “famoso” antro. Tarareaba, claro que tarareaba. Mi felicidad era inmensa; no cabía en mi recámara.

La ropa, el calzado, el peinado, el perfume, todo estaba perfectamente alineado. Estaba al borde del delirio y la locura, contando los minutos para que mis amigos llegaran.

Quince minutos para las nueve de la noche, comenzó a latir con mayor fuerza mi corazón, creo yo, estaba a punto del infarto; y de repente, el “pitido” de un auto. Corrí hacia la puerta tan rápido como puede; vaya, creo que ni el mismo Usain Bolt me hubiera ganado.

¡Ya me voy má, le dices a mi papá que lo veo más tarde! – Expresé, o más bien, le grité desde el pórtico de la casa –. ¡No llegues tan tarde, por favor, nos tendrás con el pendiente! – Expresó mi mamá con ese dejo de preocupación que siempre la caracterizaba –. ¡No te preocupes Carlos, Andrea, Juan y Alicia, estarán conmigo todo el tiempo! – Unas palabras, y la seguridad de mi regreso a casa –.

Ya en el carro, recuerdo muy bien que Juan, viejo amigo de la secundaria, nos pidió que pasáramos a una de esas tiendas de conveniencia por un par de cervezas. ¡Claro, el motivo bien lo ameritaba! Así lo hicimos, compramos más que un par de latas y, ahí, fuera de la tienda, comenzaron los festejos. Risas, abrazos, felicitaciones, y la promesa de jamás separarnos. ¡Éramos amigos del alma!

Ya debidamente “animados” nos dirigimos al lugar reservado. Mis amigos y yo nos sentíamos los reyes del “antro”. La música, las luces, los chicos, las chicas, todos bailaban y brindaban por quién sabe qué cosas, pero ahí estaban.

La pequeña mesa que nos asignaron no podía haber sido la mejor. ¡Carlos, ahora si te luciste, mira nada más qué mesa nos reservaste! – Expresé con una gran sonrisa en la cara –.

Lo que siguió, fue lo que cualquiera pudiera haber esperado en una fiesta de cumpleaños. Mucho baile, muchas sonrisas, muchos abrazos; vaya, felicidad le llaman. De repente, sentí la mirada de un par de chicos en la cara, muy guapos, por cierto. ¿Y su sonrisa? Provocaron en mí un calor extraño. No le di mucha importancia, sino hasta el momento en que se me acercaron. ¡Vemos que están festejando!, ¿acaso es tu cumpleaños? – Me preguntaron –. Afirme con la cabeza mientras le daba un tremendo trago a mi vaso –. ¡Pues muchas felicidades, déjanos invitarte otro trago! No sé por qué lo acepté; sin embargo, recuerdo que de un solo golpe lo tomé.

La euforia crecía y la felicidad era verdaderamente apabullante. ¡Vamos a fumarnos un cigarro!, ¿quieres venir con nosotros? – Mis “nuevos amigos” me cuestionaron –. ¡Sí, vamos! Bien a bien no sé por qué los acompañe, de hecho, para ese momento de la noche, mi cuerpo ya lo sentía un poco mareado. Imaginé, era por el alcohol que había tomado. No había sido mucho, pero pensé que alguien que no toma una sola gota de alcohol, más que la que nuestros padres nos sirven cada fin de año, lo sentiría de esa manera.

La puerta por la que salimos daba a un oscuro callejón sin salida. Recuerdo que un frío intenso recorrió mi cuerpo. ¡Chicos, mejor me meto, aquí está muy oscuro y me da miedo! – Les expresé con cierto pánico y sintiendo una extraña sensación en mis adentros –. ¡No pasa nada!, ¿acaso no es tu cumpleaños?, ¡ven fuma un poco de hierba, vamos a festejarte como te lo mereces! – Me dijeron con cierto aire de ironía y sarcasmo –.

¡No, no quiero!

Lo que pasó después me dejó sin aliento. Un fuerte golpe en la cabeza, mientras la cara se me partía por los puñetazos que recibía, me dejo al borde de la inconsciencia. Grité estrepitosamente para que alguien me escuchara, mientras ellos, de mi ropa me despojaban.

Entre risas y valentonadas, desgarraron mi alma. Sí, aquella alma que, en sus 18 años de vida, no había conocido maldad alguna.

Entre gritos y llanto, me preguntaba, ¿por qué a mí?, ¿qué es lo que habré hecho para merecer esto?, ¿por qué? Sí, ¿por qué?

¡Dale duro, mételo más fuerte, que se trague todo! – Fueron algunos de los gritos que logré escuchar de mis atacantes –. Yo lloraba, gritaba, mientras el otro miraba y se carcajeaba.

Su aliento, alcohólico, y el olor que desprendía aquel cigarrillo, nauseas me causaba. Sin embargo, no podía hacer nada; mis manos estaban entumecidas y mis piernas, por una extraña razón, no podía cerrarlas.

¡Dios, dame fuerzas! ¡Qué ya acabe esto!

Y así fue; un piquete en mi vientre y un frío que recorría mi cuerpo, fue el anuncio de un final inesperado. Mis sueños, mis ilusiones, mi vida, ahí se iban quedando, entre cuatro paredes.

Sí, entre esas cuatro paredes que me recodaron, de golpe, lo corto de mi existencia y mi nombre.

Sí, mi nombre: Manuel; un chico que fue violado y asesinado por el simple hecho de ser hombre…

“De enero a septiembre de 2019, 2 mil 833 mujeres han sido asesinadas en México; sin embargo, de acuerdo con los datos del Observatorio Ciudadano Nacional de Feminicidios, solo 726 (25.6%) son investigados como feminicidios, mientras que los otros 2,107 asesinatos, como homicidios dolosos. ¿Ya te preguntaste qué pasaría si tales actos fueran una constante hacia los hombres?”

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El CNIV: ¿mismo traje, otros actores?

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385 Grados / Tlaxcala / Abelardo Carro Nava / Después de haber asistido al XV Congreso Nacional de Investigación Educativa (CNIV) del Consejo Mexicano de Investigación Educativa A.C., de regreso a casa, en alguna de las casetas de peaje que se encuentran en la autopista Acapulco-México, me encontré con los padres de familia de los 43 estudiantes desaparecidos de la Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa; como parece obvio, estos solicitaban una cooperación a los automovilistas para que les permitiera continuar con la búsqueda de sus hijos. Ello me llevó a modificar, de cierta manera, la serie de ideas que ya tenía en mente con la intención de exponer lo que, desde mi punto de vista, logré percibir en uno de los eventos que es de los más importantes en México.

Y es que mire, usted, tal parece que en nuestro país las realidades que vivimos a diario nos conducen a preguntarnos qué es lo que pasa con relación a tal o cual hecho y del que, por obvias razones, se desprende una serie de reflexiones como las que ahora le comparto.

Por un lado, tenemos lo que en cada sexenio se escucha decir hasta el hartazgo: con los cambios que habremos de implementar, ahora sí seremos un país moderno y desarrollado; con las políticas que implementaremos, ahora sí saldremos del “atolladero” en que nos metieron otros gobiernos; con las reformas a la Constitución que propondremos, ahora sí transitaremos de un estado corrupto a uno de derecho; con una nueva reforma educativa que impulsaremos, ahora sí en México habrá niños, jóvenes y adultos mejor formados, y maestros y maestras mejor pagados.

Vaya, que lindo se leen estas palabras que, como usted sabe, se repiten en diversos espacios hasta el cansancio; sin embargo, bien valdría preguntarnos si todo ello ya es una realidad “tangible o palpable” o si, como ha sucedido, es parte de ese discurso esperanzador y de cambio que se nos han prometido cada seis años pero que, lamentablemente, no ha llegado.

Digo, reza el refrán: del plato a la boca se cae la sopa; y es cierto. Más allá de filias y fobias –por aquello de las pasiones que mi comentario puede generar–, la verdad de las cosas es que estamos ante un escenario, particularmente educativo, que deja ver los mismos trajes, pero con diferentes actores. Me explico.

Después de la aprobación a las reformas a los artículos 3º, 31º y 73º constitucionales que propuso el gobierno lopezobradorista, así como también, de las leyes secundarias aprobadas en el legislativo hace unas semanas, tales como la Ley General de Educación (LGE), Ley General para el Sistema de Carrera de las Maestras y los Maestros (LGSCMyM) y la Ley General para la Mejora de la Educación (LGMCE); no olvidando, desde luego, las breves pinceladas sobre la Nueva Escuela Mexicana que, Esteban Moctezuma, Secretario de Educación Pública, nos regala a través de sus videos, pero también, de lo que se ha abordado sobre ésta en uno de los Consejos Técnicos Escolares (en el mes de agosto de este año, por ejemplo) es que puedo afirmar, que estamos, ante un rompecabezas educativo que, para acabar pronto, se explica a partir de la abrogación de una reforma laboral que le ha dado forma a otra de la misma naturaleza pero que, en los hechos, no resuelve (ni resolverá) los problemas (o grandes problemas) que enfrenta México.

Llegado a este momento de la lectura, con mucha seguridad usted se preguntará: ¿qué se puede hacer para revertir, gradualmente, los problemas educativos que conocemos? Desde hace más de quince años, diversos investigadores han realizado serios estudios con el propósito de generar conocimiento sobre y para la mejora del Sistema Educativo Nacional; sin embargo, los gobiernos o particularmente los representantes de esos gobiernos han hecho y deshecho lo que han querido.

De un Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica (ANMEB), hemos transitado a lo que hoy se ha llamado Nueva Escuela Mexicana (NEM); los resultados parecen obvios, y las condiciones en que se encuentra la educación en nuestro país, es una de las tantas realidades que palpamos los que a diario transitamos alguna de las calles y/o rincones de nuestra República Mexicana. ¿Qué hace falta para que logremos edificar una educación que satisfaga nuestras propias necesidades y demandas?, ¿mayores recursos económicos y financieros?, ¿mejores esquemas de formación inicial, capacitación, actualización y profesionalización docente?, ¿mejores diagnósticos que nos lleven a proponer formas de participación de los diferentes actores educativos y no educativos?, ¿mejores salarios y prestaciones para los maestros y maestras?, ¿mejoramiento de la infraestructura educativa de todos los niveles?, ¿mayores y mejores esquemas de participación social en el hecho educativo? Sí, con seguridad todo eso (y más) hace falta; no obstante, tal situación, me lleva a formular una interrogante más que, podría abarcar, las anteriores, ¿cómo cerrar la brecha de desigualdad que hoy enfrentamos ante un mundo que, a cada minuto, se convulsiona por diversos factores, particularmente, del económico? Sí, desafortunadamente todo se mueve y tienen que ver con el dinero: el capital, las inversiones, la tecnología y el medio ambiente (entre otros), pero específicamente, con el dinero. ¿Neoliberalismo le llaman algunos?

De esta forma, pregunto nuevamente, ¿qué ha hecho la investigación para aminorar estos males? Mi respuesta es inequívoca: generar conocimiento. ¿Qué tipo de conocimiento? Aquel que se desprende de la ciencia o del conocimiento científico. Los datos, las evidencias, los hechos verificables ahí están; corresponde a los tomadores de decisiones hacer lo conducente ¿Qué es lo que éstos han hecho? Los resultados los conocemos: 52.4 millones de mexicanos en pobreza y, de esos, 9.3 millones viven en extrema pobreza. Un dato que engloba TODO (valga la redundancia) y que explica TODO.

Esto último viene a colación porque en el CNIV tuve la maravillosa oportunidad de escuchar y observar el trabajo que presentaron unos estudiantes del Centro de Actualización del Magisterio de Chilpancingo; ahí, a través de sus historias de vida, pude constatar las grandes (o enormes) dificultades que muchos jóvenes guerrerenses enfrentan para acceder a una carrera profesional, por ejemplo; algunos de los factores que inciden en tal hecho son pobreza, inseguridad (ligada con la delincuencia del crimen organizado), discriminación y, en sentido estricto: exclusión social.

Sí, ésta fue una de las más de 1800 contribuciones aceptadas y que fueron presentadas por sus autores a lo largo de los 5 días en los que se desarrolló el evento que, dicho sea de paso, logró reunir a más de 4000 congresistas en esa entidad federativa. ¿Por qué aquellos tomadores de decisiones no acudieron a tal Congreso? Pregunta ingenua si usted gusta, pero que me permite responderla de la manera más sencilla posible: cada gobierno tiene su propia agenda y, en la que como parece obvio, la generación de conocimiento no forma parte de ella. ¿Menosprecio a la investigación educativa? No lo creo, más bien, creo se trata de una miopía disfrazada de un mismo traje, pero con diferentes actores que se dicen educativos.

Al tiempo.

Con negritas:

Desde este espacio envío una enorme felicitación a la expresidenta del COMIE, Angélica Buendía; su gestión inmejorable, pero su discurso inaugural, fue de lo mejor que he escuchado en los últimos años.

 

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Opinión

¿Por qué las escuelas no construyen su propio Consejo Técnico?

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385 Grados / Tlaxcala / Abelardo Carro Nava / A escasas horas de que se realice la Segunda Sesión Ordinaria de los Consejos Técnicos Escolares (CTE) en los cientos de centros educativos del país, las redes sociales se han inundado de “memes” cuyo contenido, es por demás, una muestra palpable del ingenio y humor mexicano, pero también, de los tropiezos que la Secretaría de Educación Pública (SEP) viene dando, ahora, con Esteban Moctezuma, al frente de tan importante dependencia federal.

Y es que mire usted, en primera instancia en esta Segunda Sesión, además de considerarse, como sugerencia, la proyección del video con el mensaje del Secretario de Educación, también se propone, un diálogo entre los integrantes del “colectivo docente” de los diferentes niveles que integran la educación básica; ello, con el propósito de que éstos se reconozcan como un solo nivel educativo dentro del Sistema Educativo Mexicano (SEM), así como también, con miras a constituirse en comunidades de profesionales para no dejar a nadie atrás, no dejar a nadie fuera.

Pero, por si esto fuera poco, la guía para esta sesión también propone: compartir los Programas Escolares de Mejora Continua, y las “Buenas” prácticas para la Nueva Escuela Mexicana (NEM) donde, como parece obvio, el hecho de “compartir” experiencias puede resultar benéfico y, podría decirse, satisfactorio para fortalecer esa NEM. Lo malo de este asunto, desde luego, tiene que ver con la serie de indefiniciones sobre diversas cuestiones que, la propia SEP, no ha definido, ni para ella misma, ni para los colectivos docentes (como así les llaman). Veamos.

¿Qué entendemos por Nueva Escuela Mexicana? Ciertamente, en el mes de agosto de este año, como parte de la fase intensiva del Consejo Técnico Escolar, en las escuelas se abordaron algunas “pinceladas” de lo que podría significar la NEM; sin embargo, hasta la fecha, los profesores y profesoras no tienen en sus manos, un documento que refiera bajo qué principios pedagógicos (ya no digamos epistemológicos) está sustentada dicha escuela, salvo por lo que éstos han llegado a conocer, repito, del ámbito legal, es decir, del constitucional, y en el cual se expresan conceptos relacionados con la “excelencia, humanismo, democracia, integralidad, educación sexual y la perspectiva de género” (Milenio, 26/08/2019). Esto, desde mi perspectiva, aunque puede considerarse como un elemento importante en la conformación de una idea sobre la NEM, no es en sí, la NEM. De hecho, como bien sabemos, el modelo educativo que pretende echarse andar a partir del ciclo escolar 2021-2022, aún se encuentra en construcción, pero eso sí, en la SEP, ya “andan con todo” trayendo de aquí para allá un modelo que aún no es modelo. ¿Puede usted entenderlo? Por cierto, en este sentido, no debe olvidarse que en esto ciclo escolar los maestros de los diferentes niveles educativos, continúan operando los planes de estudio 2011 y 2018.

Ahora bien, por lo que respecta al “reconocimiento” de un solo nivel educativo que refiere dicha guía, usted ¿cree que los maestros no se reconocen como integrantes de un nivel educativo?, ¿acaso las profesoras y profesores de educación preescolar no tienen claro lo que su nivel les demanda?, ¿acaso los de educación primaria no saben el trabajo que tienen que realizar con sus alumnos y en sus respectivas escuelas?, ¿acaso los de secundaria desconocen sus funciones en sus propios ámbitos de competencia? Desde luego que los conocen; de hecho, haciendo una analogía con lo que planeta Tony Becher, ellos tienen claro lo que sus “tribus y territorios” les significan. En consecuencia, ¿habrá descubierto la SEP el hilo negro que une el intricado SEM? ¡Vaya genios resultaron entonces!

Por lo que se refiere al hecho de “compartir” los Programas de mejora continua, y las Buenas prácticas que se llevan a cabo en los distintos centros educativos, pareciera ser, nada malo tendría tal asunto; lo que es increíble, es la ambigüedad en cuanto a lo que puede o no significar esas “buenas” prácticas, pero también, lo que en cada escuela se diagnostica, se planea y se desarrolla para atender las múltiples problemáticas que en ella permean. En principio, como bien sabemos, la palabra (ya no digamos el concepto) “buenas” tiene y adquiere diversos significados; esto, a partir de la subjetividad y de los referentes con los que cuente tal o cual individuo, luego entonces, si a algún grupo de personas se le preguntara qué entiende por “buenas” y se le agregara “prácticas docentes”, las respuestas, seguro estoy, serán tan diversas que se podría contar con un amplio catálogo de definiciones. En segundo lugar, el hecho de poner en común los Programas de Mejora, aunque podría tener ciertas bondades, la realidad de las cosas es que los diseños, los planteamientos, las propuestas, podrían ser tan diversas porque, para acabar pronto, la capacitación que han recibido los directivos a través de sus instancias correspondientes, ha sido tan diversa y tan confusa que, vaya, es probable que cada uno haya entendido algo diferente. En consecuencia, la diversidad, tanto en el contenido como en el diseño de esos Programas, será tan amplia y compleja, que no verá los resultados que la SEP espera porque sencillamente, en esta dependencia, no se ha trabajado para ello. ¿Mayor estrés para los profesores y directores? Ya veremos.

Finalmente, por lo que respecta al asunto de la “constitución” de comunidades de profesionales de la educación debo decir, que esa es la mayor contradicción que plantea la SEP en estos momentos porque si, como es sabido, los maestros son profesionales de la educación, ¿por qué no se les brinda la posibilidad de construir y desarrollar sus propios consejos técnicos escolares?

El peor error que tuvo Aurelio Nuño, ex Secretario de Educación, fue pensar a los docentes como infantes de la educación (término acuñado por Manuel Gil Antón) y, tal parece que, en la SEP, su legado sigue latente en los pasillos y en las oficinas que piensa, diseñan y elaboran las “guías” para los CTE y en otras tantas más donde, como se ha visto hasta el momento, reina la indefinición de un política educativa que trascienda la política, y que ha dado paso a lo que supuestamente se le ha llamado desde Palacio Nacional: la cuarta transformación de México.

Insisto, ¿hasta cuándo se verá a los maestros y maestras como profesionales de la educación?

Al tiempo.

Con negritas:

Una pregunta, tal vez incómoda que espero responda la gente de la SEP: ¿qué pasó con el traspaso de esta Secretaría a Puebla?

Referencias:

Ibarra, A. (10/11/2019). Los desatinos de los Consejos Técnicos Escolares. Profelandia.com.

Recuperado de:

Los desatinos de los Consejos Técnicos Escolares.

Martínez, S. (2/10/2019). El Consejo Técnico sin escuela mexicana. Educación Futura.

Recuperado de: http://www.educacionfutura.org/47699-2/

Redacción. Profelandia.com. (30/10/2019). Guía para la segunda sesión ordinaria del Consejo Técnico Escolar 2019-2020. Profelandia.com

Recuperado de: https://profelandia.com/guia-para-la-segunda-sesion-ordinaria-del-consejo-tecnico-escolar-2019-2020/

Redacción. Profelandia.com. (30/10/2019). ¿Qué son las sesiones de interniveles educativos? Profelandia.com

Recuperado de: https://profelandia.com/que-son-las-sesiones-de-interniveles-educativos/?fbclid=IwAR11B9IOnOnbSUC6gGpRXL6CalrkM8qbOZqxUBrjLy-yxxeuSb9m91kgwgc

Yañez, L. (26/08/2019). Nueva Escuela Mexicana, nuevas formas de enseñanza y aprendizaje. Milenio.

Recuperado de: https://www.milenio.com/aula/conoce-que-es-la-nueva-escuela-mexicana-y-su-modelo-educativo

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