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Opinión

Primer periodo evaluativo: el teléfono descompuesto de la SEP

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385 Grados / Tlaxcala / Abelardo Carro Nava / En los últimos días, he conocido y escuchado las inquietudes, preocupaciones e incertidumbres que privan en buena parte de los docentes que laboran en preescolar, primaria y secundaria. ¿El motivo? Tiene que ver con el informe de calificaciones que los profesores, habrán de requisitar y “entregar” en los próximos días, con el propósito de dar cumplimiento a lo estipulado en el Acuerdo 12/05/18 (por el que se establecen las normas generales para la evaluación de los aprendizajes esperados, acreditación, regularización, promoción y certificación de los educandos de la educación básica), puesto que como se recordará, dicho acuerdo al dejar sin efecto el 696, prioriza el trabajo que se viene realizando en las escuelas de educación básica, conforme a lo dispuesto en el modelo educativo 2017.
Así, más allá de las temporalidades en cuanto a la planificación y evaluación que comprende el Plan 2011 aún vigente en 3º, 4º, 5º y 6º grado de primaria o, en 2º y 3º de secundaria, la verdad de las cosas es que, lo que se vive en este nivel educativo (el de básica), es algo que he denominado un verdadero “teléfono descompuesto”. Me explico.
La semana pasada, en este y otros espacios que tan amablemente comparten algunas de mis ideas, publiqué el artículo “Evaluación del 1er. Trimestre: ¿una tarea esclavizante para los maestros?”; mismo que generó algunas opiniones importantes e interesantes y que, más allá de estar en contra o a favor del contenido en dicho artículo, evidenciaron lo que es una realidad en el Sistema Educativo Mexicano (SEM): la desinformación que prevalece en sus distintos niveles. Tal parece entonces que ese “teléfono descompuesto” al que hago referencia en el presente texto, adquiere notoriedad y certeza, sobre todo, cuando las cosas no se hacen como debieran hacerse; y es que mire usted, la Secretaría de Educación Pública (SEP), particularmente en este sexenio, se ha caracterizado por estar lejos o muy lejos de lo que cada maestro y maestra de México vive en sus propios espacios, en sus escuelas y en sus salones de clase.
Como seguramente usted sabrá, en algunas zonas escolares existe información puntual, precisa y oportuna, sobre lo que implica la implementación del modelo educativo 2017 o, en este caso, de lo que conlleva la evaluación de los estudiantes en su primer periodo o en su primer trimestre (me gustaría que me compartiera sus experiencias); sin embargo, hay que reconocer, que también se hace presente el otro escenario, aquel que está relacionado con la falta de claridad, omisión u opacidad por parte de la autoridad educativa en turno, ya sea del centro de trabajo, del supervisor de zona o del jefe de sector. Vaya, en estos días, repito, en que he estado conversando y escuchando a algunos maestros de ese nivel educativo, expresiones como las que a continuación le expongo, han sido una muestra de lo que vive el profesorado en México: “hay que llenar el formato tal y como lo indicó el director de la escuela”; “hay que organizarnos, como docentes, para ver qué incluiremos en las recomendaciones que el formato exige”; “hay que esperar a que abran la plataforma para ver de cuántos caracteres está integrado el espacio para realizar los comentarios o recomendaciones”, entre otras.
Ciertamente generalizar sobre esta serie de expresiones no es del todo correcto, porque precisamente, repito, hay espacios en los que lo contrario a estas expresiones es evidente; y que bueno que sea así, que existan profesores y autoridades educativas que se preocupan y ocupan por realizar su quehacer educativo de la mejor forma; no obstante, permítame subrayar que, no es el común ni es lo que prevalece en el territorio mexicano, lo cual me lleva a reafirmar esa idea del “teléfono descompuesto” que expongo y a formular algunas interrogantes: ¿por qué si la evaluación, tal y como lo señala el Acuerdo 12/05/18 se fundamenta en la observación y el registro de lo que acontece en el aula y en los alumnos, los profesores deben llenar un formato con las indicaciones que el director, supervisor, jefe de sector o, en el mejor de los casos, que el asesor técnico pedagógico les ha brindado?, ¿por qué si la evaluación, tal y como lo señala el Acuerdo, es formativa, ésta debe responder a criterios administrativos y no pedagógicos y didácticos que se viven en el aula?, ¿por qué si la evaluación permite obtener información para una futura toma de decisiones (por parte del docente), ésta debe limitarse a expresar una recomendación en un renglón y medio?, ¿por qué si la evaluación se desprende de un proceso pedagógico que acontece en un espacio y momento determinado, se limita y reduce a una cuestión meramente administrativa?, ¿por qué si la evaluación es fundamental para reconocer logros y dificultades, no se acompaña de una debida capacitación y profesionalización del profesorado mexicano?, por qué si la evaluación es fundamental para comprender el fenómeno educativo, la SEP pero, sobre todo, las entidades federativas, no manejan la misma información con la idea de que ese “teléfono descompuesto” no arroje resultados que poco a nada tienen que ver con lo que tiene presupuestado?
Ahora bien, por lo que toca a las valoraciones y orientaciones que el docente debe colocar en el informe de calificaciones (parcial), el Acuerdo menciona que éstas deben estar sustentadas en las estrategias e instrumentos de evaluación que el profesor haya implementado con la finalidad de valorar el logro de los aprendizajes esperados; hecho que implica, llevar un proceso sistemático a través del cual, se obtenga la información que le permita realizar, por alumno, esa valoración sobre sus logros y dificultades a lo largo de un periodo determinado. Proceso sistemático que, no es nada sencillo, sobre todo, por la carga administrativa que hoy día al docente se le ha impuesto. Vaya, para nadie es desconocido que, en la “llenadera” de formatos, en la impartición de los clubes, en la planificación diaria, en la elaboración de sus respectivos materiales didácticos, en la atención de los padres de familia, en la ejecución de cada una de sus comisiones asignadas, además del pensamiento que realizan para identificar el proceso a través del cual sus estudiantes lograrán sus aprendizajes a lo largo del día, semana, mes, el tiempo que le queda al docente para sistematizar la información, recuperar evidencias (tangibles e intangibles) y evaluar a sus alumnos, es poco o muy poco. ¿Hablamos de sistematización entonces?
Sí, la evaluación es fundamental y necesaria porque contribuye a ese desarrollo de las facultades de los seres humanos. Sí, esa evaluación, requiere de procesos sistemáticos y ordenados que le permitan al docente valorar su trabajo y el que vienen realizando sus alumnos. Sí, la evaluación es importante como también lo es, una educación integral en la que todos los actores involucrados participen activamente en el proceso de enseñanza y de aprendizaje. Lamentablemente, no todos están viendo la evaluación de esta forma; la SEP tiene responsabilidad en ello, pero también, las condiciones que se viven en cada uno de los espacios escolares, por ejemplo: aquel docente de secundaria que tiene 6 o 7 grupos de 35 o 40 alumnos y que, por obvias razones, tiene que atender porque el personal no es suficiente para que compartan el trabajo de una asignatura de español, por ejemplo. ¿Se imagina lo que tendrá que realizar el docente para evaluar a más de 200 alumnos?, ¿y su planeación?, ¿y su sistematización?… ¿y sus demás actividades, la familia, por ejemplo?
Por lo que toca los clubes y las áreas de desarrollo personal y social, éste es un tema que me gustaría abordar en otro momento porque, aunque son parte de la evaluación que en este momento se tiene que realizar, desafortunadamente, en muchas escuelas, el trabajo aislado y la poca integración del personal para lograr proyectos integradores, no permite avanzar hacia el logro de los aprendizajes que el alumno requiere. Eso sí, los profesores frente a grupo se esfuerzan para abordar los aprendizajes clave y esperados que marcan los campos de formación académica, pero… ¿y el trabajo “integrador” dónde queda?
En suma, sí hay un teléfono descompuesto, y éste se ha dado gracias a la SEP y a la falta de una estrategia que le permita al maestro, contar con información certera y acorde a las necesidades que su contexto, su escuela, su aula y sus alumnos requieren.

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El normalismo mexicano: entre el olvido y la 4T

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385 Grados / Abelardo Carro Nava / El pasado 16 y 17 de mayo en el Estado de México, se desarrolló el Congreso Nacional para el Fortalecimiento y Transformación de las Escuelas Normales Públicas del País. A dicho Congreso asistieron, 255 delegados efectivos (maestros y maestras) que, conforme a la mecánica que estableció el Mecanismo de Coordinación Nacional de Autoridades de Educación Normal en su convocatoria publicada el 20 de marzo, pudieron participar en esta etapa nacional, pero sin que hubieran cubierto las dos etapas previas: la escolar y la estatal.

Los temas que se abordaron en las 5 mesas de trabajo, fueron: 1. El docente que queremos formar para la transformación del país. 2. La escuela normal, proyección hacia el futuro. 3. Desarrollo profesional de los formadores. 4. Autonomía para las escuelas normales: qué tipo de autonomía necesitamos. 5. Ruta curricular: qué hacer y hacia dónde ir. Temáticas que, como ya he dicho, se fueron construyendo a través de las etapas previas al Congreso Nacional y, en la que participaron, directivos, docentes y alumnos de las escuelas normales del país; vaya, los actores indiscutibles del normalismo mexicano y, cuya representación, la llevaron los delegados efectivos que líneas atrás refiero.

Éste, sin duda, fue un evento que estuvo enmarcado por varios símbolos, acontecimientos y acuerdos. Desde luego, cuando de normalismo hablamos, indudablemente los tres aspectos que he señalado, cobran sentido y más cuando por años, ese normalismo mexicano estuvo en el olvidado. Lanzar sendas culpas por ese desastre educativo sería lo de menos; considero, cada uno podría tener un juicio sobre las políticas educativas que, escasamente, implementaron los gobiernos priistas y panistas durante sus respectivos sexenios; no obstante, es necesario recalcar este hecho inobjetable: el subsistema de educación normal del país, estuvo, por décadas, en el olvido. ¿Revisamos las políticas educativas que se destinaron para el “fortalecimiento” y “transformación” de las escuelas normales? El espacio no me permite tanto. Sin embargo, debo señalar que los conceptos “fortalecimiento” y “transformación” datan de hace varios años, por ejemplo, cuando las escuelas normales aún se encontraban en la Subsecretaría de Educación Básica y Normal (https://www.dgespe.sep.gob.mx/public/ddi/promin/guias/ProMIN.pdf). Caray, ¿desde hace más de 15 años y no se ha avanzado en ese esquema, de fortalecimiento y transformación, al que en los discursos reiteradamente aluden las autoridades. En fin, ¿desea un dato más anejo? Le invito a consultar el texto “La educación normal en México” de Verónica Medrano (http://publicaciones.inee.edu.mx/buscadorPub/P3/B/108/P3B108.pdf), sobre todo, cuando habla de la existencia del famoso Programa para la Transformación y Fortalecimiento Académico de las Escuelas Normales de 1996. Sí, de 1996, es decir, llevamos poco más de 23 años, hablando de “fortalecimiento” y de “transformación” en las escuelas normales, y aún, en pleno 2019, lo repetimos.

Dicho lo anterior, resulta interesante cuestionarse: ¿por qué, de la noche a la mañana, se volteó la mirada a las escuelas normales y a sus respectivas comunidades normalistas?, ¿qué fue lo que generó tal mirada?, ¿cuál es la visión que se tiene con respecto al propósito de las normales contemplado en la Constitución y demás leyes secundarias? Repito, interesantes cuestionamientos que merecen un análisis y reflexión profunda por parte de todos los actores educativos, principalmente, los normalistas de México.

Nadie puede negar que, en su heterogeneidad, el normalismo mexicano atraviesa por sentidos problemas; le pongo un ejemplo de la dimensión de éstos: en la mesa 2, La escuela normal, proyección hacia el futuro, los delegados presentaron alrededor de 190 propuestas que pudieran atender las problemáticas existentes en sus respectivos estados y/o escuelas. Sí, alrededor de 190. Éstas, estuvieron relacionadas con infraestructura; capacitación, actualización y profesionalización docente; planes de estudio (mallas curriculares); investigación y extensión educativa; financiamiento; condiciones laborales; entre otras. Sí, con seguridad usted estará pensando que dichas propuestas, se relacionan con las problemáticas que no sólo se viven en el subsistema normalista, y es cierto. La pregunta en todo caso, independientemente de los acuerdos a los que se llegaron en esta mesa, sería: ¿cómo le van a hacer las autoridades para atender todas estas propuestas si, en el futuro inmediato, no se cuenta ni contará con un presupuesto robusto para la formación inicial de docentes? Ciertamente el recurso no lo es todo, pero de esa heterogeneidad normalista se desprende, grandes necesidades y grandes soluciones.

Ahora bien, por lo que respecta a la pregunta sobre el por qué, de la noche a la mañana, se volteó la mirada hacia las escuelas normales; pienso que, por un lado, se pretendió eliminar aquella afirmación atroz y denigrante que lanzó cierto Secretario de Educación “cualquiera puede ser maestro” y, por el otro, una posible solución que podría llevar a aminorar los males que aquejan al Sistema Educativo Mexicano (SEM) en cuanto al aprendizaje de las niñas y niños de México, es decir, desde sus cimientos.

Sobre este último asunto, lanzar campanas al vuelo es incorrecto. De sobra está decir, que el Mecanismo de Coordinación Nacional de Autoridades de Educación Normal, lo constituyen las Autoridades de este subsistema a nivel nacional; de hecho, por obra del espíritu santo, se constituyó una Junta (representantes de dichas autoridades de 5 regiones del país) que, conforme a atribuciones desconocidas, tienen como propósito conducir, orientar o dirigir las actividades de este congreso o, supongo, de otras relacionadas con la educación normal. ¿Acaso los maestros y maestras normalistas no pueden organizarse para proponer un esquema que permita una mejora sustantiva en sus respectivas escuelas o estados? Recordando a Manuel Gil Antón, tal parece que no solo los maestros de educación básica son catalogados por las autoridades como “infantes”, sino también, los de educación normal, puesto que etimológicamente tal concepto significa sin voz. En fin, solo fue un pequeño recordatorio.

Finalmente, por lo que respecta a los símbolos, me llamó la atención que el Secretario de Educación, Esteban Moctezuma Barragán sí haya asistido; en pasillos se murmuraba sobre ese suceso; no obstante, tres asuntos sobresalen de tal asistencia: 1. El que haya acudido para iniciar los trabajos del Congreso a una entidad donde el gobierno es de extracción priista y éste no está del todo bien, ni en su estado ni con la federación. 2. El que, en el protocolo de inauguración, no haya estado en el presídium el Director de la DGESPE (no así en el cierre de los trabajos cuando dicho Director si hizo acto de presencia). 3. El que, durante el acto protocolario de inicio de los trabajos, el Secretario no haya hecho mención del boletín No. 77 de la SEP, por el que se suspendió, a partir del 16 de mayo, cualquier evaluación magisterial.

Con negritas:

Una de las exigencias que merecen especial mención, fue la que hicieron tres de las cinco mesas en las que participaron maestros y maestras normalistas: la declaratoria de Congreso Permanente; es decir, puesto que los trabajos no se concluyeron en los dos días que estipuló la convocatoria, éstos deberían continuar, pidiendo para tal efecto que, en un plazo no mayor a 45 días, los delegados efectivos, que fueron parte de este primer proceso, fueran reunidos para continuar con dichos trabajos. Tal exigencia, fue escuchada y atendida y al final del Congreso, se hizo la declaratoria correspondiente.

Por cierto, ya que hablamos de Congreso, no estaría mal que el Director de la DGESPE y, sus respectivos asesores, se “empaparan” un poco más sobre lo que significa hacer un Congreso de este tipo. Vaya, desde la forma en que se eligen a los moderadores y relatores, hasta la forma en la que se tienen que leer en plenaria las conclusiones o la entrega de resolutivos ante quien corresponde, son aspectos que deberían ser tomados en cuenta para futuros encuentros. Ciertamente, los comentarios y exigencias que plantearon los normalistas permearon en la estructura de esa Dirección; de ahí que, a partir de este día, se haya hecho llegar un oficio a las autoridades educativas estatales sobre éstos y otros asuntos.

Veremos qué es lo que se viene y cómo se viene, ahora que se vive un normalismo en la era de la 4T que, por muchos años estuvo en el olvido. Aunque es de llamar la atención que, quien encabeza en este momento la DGESPE, estuvo durante tres años con el gobierno que tanto lastimó y ofendió al magisterio.

Al tiempo.

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Opinión 385… 1 de mayo

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385 Grados / Tlaxcala / Aurora Arenillas / Llegó el Día del Trabajo y con ello una serie de demandas del sector.

Los dirigentes sindicales, fieles a la tradición de legitimar su posición frente a su gremio, sacaron filo a sus principales críticas a las autoridades.

Ahí vimos al Secretario General del Sindicato del Cecyte, Zenón Ramos, quien manifestó que no se permitirá la atomización sindical como estrategia para reducir al individualismo la interlocución laboral y quitar los derechos a los trabajadores.

Sin embargo, no lo vimos manifestándose en la sede del Congreso de la Unión cuando se aprobó la reforma laboral.

Eso sí, amagó con que, si el 15 de mayo aún no hay un nombramiento del Director General de este subsistema, recurrirán a un paro indefinido de labores en los 32 planteles del Cecyte y los 15 del Emsad. A pesar de que la administración del subsistema no tiene adeudo alguno con ellos.

También vimos activo a al líder de la sección 31 del SNTE, Demetrio Rivas, quien para quedar bien con los maestros se aventó la puntada de decir que nadie tiene derecho a exigir a los docentes tlaxcaltecas excelencia en su desempeño, pues -supuestamente- trabajan en condiciones precarias de capacitación, infraestructura y remuneraciones.

¿Qué pasa entonces con los miles de padres de familia, que pagan con sus impuestos el salario y prestaciones de los maestros? ¿Ellos no les pueden exigir calidad en su desempeño a favor de sus hijos?

¿Qué pasa entonces con los estudiantes, que son las personas que reciben directamente sus servicios? ¿Ellos tampoco pueden exigir un trabajo digno y comprometido con su formación para el futuro?

Demetrio Rivas peca de ingenuo cuando señala que los salarios del gremio son raquíticos, cuando el grueso vive muy bien, tienen autos y viajan, porque son de los pocos trabajadores privilegiados con 90 días de aguinaldo y muchos días de vacaciones. Y sobre la capacitación, es claro que, si su vocación es enseñar, deben hacer lo propio para prepararse y no solo esperar a que el gobierno los capacite.

Algunas centrales obreras también se manifestaron en contra de “la nefasta figura del outsourcing que nulifica los derechos laborales de los trabajadores”, y “la corrupción, como flagelo de las sociedades modernas y causa de la pobreza de los pueblos” Pidieron libertad sindical, que la reforma laboral sea acorde a los convenios de la OIT y un nuevo sistema de justicia laboral.

Curiosamente, son temas que caen en la esfera de competencia federal, y sobre los cuales no se identificaron señalamientos directos contra “ya saben quién”.

Por lo visto es más sencillo repartir culpas que asumir responsabilidades.

Comentarios: arenillas87@hotmail.com

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¡Transitorio maldito! El Décimo Sexto. Por: Abelardo Carro Nava

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El pasado 24 de abril (y en la madrugada del 25), se dio un momento álgido en la Cámara de Diputados; esto, derivado de la discusión del dictamen de lo que el Presidente, López Obrador, llamó en campaña (y aún después de ésta) “la abrogación de la mal llamada reforma educativa” que, en su momento, se derivó del Pacto Por México y que, el ex presidente Peña Nieto, envío para su aprobación dándose ésta en 2013.

De esta forma, uno de los puntos que, en la discusión de ese 24 y 25 de abril, generó diversas reacciones en los distintos grupos parlamentarios, fue la propuesta de incorporación al dictamen del transitorio Décimo Sexto, mismo que a la letra dice: “Con la entrada en vigor de las presentes disposiciones, los derechos laborales de los trabajadores al servicio de la educación, se regirán por el artículo 123 Constitucional Apartado B. Con fundamento en este Decreto, la admisión, promoción y reconocimiento, se regirán por la Ley Reglamentaria del Sistema Para la Carrera de las y los Maestros”. Y digo que generó diversas reacciones, porque varios “representantes” del pueblo, estuvieron en contra, pero también, a favor de dicho transitorio. Sin embargo, una reacción que llamó la atención de propios y extraños, fue la de la Diputada del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Cynthia Iliana López Castro, quien en su intervención afirmó enfática y muy efusivamente: que el dictamen que se discutía contenía “un transitorio maldito, una manzana envenenada”; esto, porque como bien sabemos, los priistas siempre y en todo momento, del 2012 al 2018, apoyaron con todo la reforma educativa Peñanietista aunque, en esta ocasión, debo decirlo, apoyaron con todo la de López Obrador (MORENA). ¡Bendita política! En fin.

Ahora bien, no sé si usted se habrá preguntado (o al menos lo haya pensado), ¿por qué la Diputada lanzó tremendo sentimentalismo, nada barato y sí con cierto fundamento. La respuesta, como seguramente usted recordará, tiene que ver con la reforma al Artículo 3º Constitucional aprobado en 2013 y en el que se estableció: el ingreso, promoción, reconocimiento y permanencia de los trabajadores al servicio de la educación. Cosa más ruin y detestable fue ésta, porque si bien es cierto que, “seguramente”, por la cabeza de los legisladores pasó por su mente la idea de propiciar las condiciones necesarias para mejorar la “calidad” educativa; esta aberración, la de la permanencia, laceró a más no poder, los derechos laborales de los maestros y maestras de México.

Sí, se dijo, que ello permitiría contar con mecanismos transparentes de ingreso, promoción, reconocimiento y permanencia; sí, se dijo, que ello posibilitaría el contar con mejores profesores; sí, se dijo que ello generaría un cambio sustancial de la educación en nuestro país; sí, todo eso y más se dijo, lo que no se dijo, es que este “abrupto”, fue un atentado, como ya he dicho, a los derechos laborales de los maestros; tampoco se dijo, que la corrupción que prevaleció en las entidades federativas, generó toda clase de “argucias” para que ingresaran al SPD, aquellos que ni siquiera hicieron o presentaron un examen de oposición y, los que sí lo hicieron, aún siguen esperando turno en las oficinas de algún departamento de las diversas Secretarías de Educación de México; mucho menos se mencionó, que la Ley General del Servicio Profesional Docente (LGSPD), y lo que al Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) le toca, provocaron la mayor denostación magisterial que la historia educativa haya registrado. ¿Evaluaciones cercadas por policías y militares? ¡Qué gran ofensa para el magisterio mexicano!

Sí, aquello que defendió con ahínco la Sra. Diputada, se encuentra en lo que he descrito, brevemente, en el párrafo anterior. Sí, por ello puede entenderse su expresión “transitorio maldito”; y con seguridad es maldito, porque de cierta forma, al incorporarse los derechos laborales de los trabajadores de la educación al 123º apartado B, esa, la reforma del Pacto Por México, la de Mexicanos Primero, la de Peña Nieto (y de sus amigos priistas y panistas, principalmente), la que tanto lastimó a los maestros y maestras, pasó a la historia; así, ni más ni menos.

Ahora bien, es importante considerar que, si bien es cierto que esta aprobación, la del 24 y 25 de abril, tiene varios “asegunes”, y de los que poco a poco les iré comentando; considero, los maestros y maestras pueden celebrar el que se haya eliminado del artículo 3º el régimen de excepción que tanto los había castigado y/o sancionado. Ciertamente, las dirigencias de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) se manifestaron en contra de esta resolución; y hay razón en ello. Para dichas dirigencias, la abrogación propuesta por López Obrador tendría que haber dado un giro mayor al que se observó en ese momento; sin embargo, hay quienes afirman que la “madre de todas las batallas” se aproxima; esto, por lo que en su momento se habrá de trabajar para la concreción de las Leyes Secundarias que habrán de detallar, lo que en la Constitución se plasmó a partir de la aprobación, tanto en la Cámara de Diputados como en la de Senadores.

Ciertamente, hay quienes consideran que la aprobación del Décimo Sexto que ya he comentado, es un retroceso, y que la herencia y venta de plazas volverá a “regir” las formas de ingreso, promoción y reconocimiento. Se equivocan, como se han equivocado al afirmar: que la SEP fue colonizada, que el SNTE son todos los maestros, que la CNTE no tiene una propuesta educativa, y que los maestros y maestras de piso, no pensamos por nuestra propia cuenta. Sí, se equivocan.

Los tiempos señores, ya no son los mismos.

Con negritas:

Resultó interesante, derivado de la aprobación del dictamen que he referido, que se hable del derecho de los profesores de acceder a un sistema integral de formación, de capacitación y de actualización retroalimentado por evaluaciones diagnósticas; algo así como lo que en su momento conocimos como carrera magisterial, etcétera, etcétera, etcétera. Por lo que a mi toca puedo decir que, en el pasado, carrera magisterial funcionó favorablemente, hasta que algunos dirigentes del SNTE, conjuntamente con algunos de la SEP, pervirtieron y corrompieron dicho sistema. En su momento, conjuntamente con otros colegas, diseñamos Cursos-Talleres, Diplomados, entre otras posibilidades de capacitación y actualización para los profesores; éstos, con la rigurosidad que el caso ameritaba. O también, tuve la oportunidad de participar en el diseño de otras tantas cuestiones más, relacionadas precisamente con esa capacitación y actualización, y en las que sus productos, fueron sometidos a una valoración rigurosa ante la Comisión Estatal/Nacional Mixta de Escalafón quien (es), con instrumento en mano, revisaron de principio a fin los documentos entregados, ya sea para su impartición o mejora, debido a posibles áreas de oportunidad que se encontraron. ¿Estaremos hablando de Carrera Magisterial y de Escalafón nuevamente? Yo sí le entro.

Referencias:

Dictamen del 24 de abril y aprobado la madrugada del 25 del mismo mes. Recuperado de: https://www.facebook.com/IranSantiagoM/photos/pcb.385262568995726/385258478996135/?type=3&theater.

Redacción (24/04/2019). Dictamen de reforma educativa contiene un “transitorio maldito”, acusan diputados. Profelandia.com. Recuperado de: https://profelandia.com/reforma-educativa-tiene-un-transitorio-maldito-acusan-diputados/?fbclid=IwAR0HUGGNoWN_zb-K4gPlqBjpEOboh8IB2DHcUI16LhWeVrkLdTXamSntq-4

Noticias TM. (26/04/2019). Cynthia López castro, la única diputada del PRI que defendió la reforma educativa de EPN. Noticias TM.com.mx Recuperado de: https://www.noticiastm.com.mx/destacado/lopez-castro-defende-la-reforma-educativa/

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