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Opinión

El embate al normalismo mexicano: el caso Tlaxcala

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385 Grados / Tlaxcala / Abelardo Carro Nava / A partir de 1984, las escuelas normales del país han sufrido serios embates por parte de los gobiernos federales y locales en turno; embates que, indiscutiblemente, han mermado el propósito para el cual fueron creadas: la formación de maestros y maestras de México; y es que como sabemos, el Acuerdo Presidencial que se publicó en ese mismo año y, mediante el cual, se les dio un rango que las ubica como Instituciones de Educación Superior (IES), propició un serio reacomodo que las ha llevado a sufrir y/o padecer, las consecuencias de un neoliberalismo mal encauzado.

Para nadie es desconocido que, como IES, las normales del país, deben desarrollar y fortalecer tres áreas sustantivas que, a decir de la autoridad educativa que ha pisado la Secretaría de Educación Pública (SEP), gira su quehacer profesional: docencia, investigación y difusión y extensión de la cultura; sin embargo, las condiciones con las que operan (y que no ha sido atendidas como debieran por parte de la autoridad educativa federal y local), poco han favorecido dicho desarrollo y fortalecimiento y, aunque se han “aplicado” una serie de programas como el famoso PROMIN (Programa de Mejoramiento Institucional de las Escuelas Normales), mismo que ha sufrido con el paso del tiempo diversas variaciones que han concluido en lo que hoy se conoce como PACTEN (Plan de Apoyo a la Calidad Educativa y la Transformación de las Escuelas Normales), la verdad de las cosas, es que ese lastre, repito, neoliberal, sigue afectando sus estructuras normativas, organizativas y curriculares, que son fundamentales para lograr que, efectivamente, sean las instituciones educativas que México y la sociedad mexicana requiere.

En este sentido, un asunto que no es menor es que, las normales, por mandato constitucional, no gozan ni han gozado de la autonomía con la que cuentan las universidades; de ahí que pueda entenderse que, por ejemplo, en el ámbito curricular y presupuestal, éstas dependan del Estado a través de (antes del 2005) la Subsecretaría de Educación Básica y Normal (SEByN) y (después de esa fecha) de la Dirección General de Educación Superior para Profesionales de la Educación (DGESPE), motivo por el cual, hablar de esa autonomía en el subsistema normalista, se asemeja: a una quimera más que a una realidad palpable y plausible entre las escuelas formadoras de docentes.

¿Cuál es el motivo por el que las normales no gozan de esa autonomía si, en los hechos y por el Acuerdo Presidencial que he referido, son IES? La respuesta, aunque sencilla, conlleva varios puntos de análisis que, por obvias razones, no me dará tiempo abordar en este momento; sin embargo, puedo decir que esta falta de autonomía está ligada a la incapacidad gubernamental de ver más allá del propio Estado como “controlador” de todo lo que ocurre en el Sistema Educativo Mexicano (SEM). Por ello es que bien se afirma que la docencia es una profesión de Estado y, cuyo origen, se halla mayormente, en las escuelas normales del país.

Recordar que, en el sexenio Peñista, particularmente, durante la gestión de Aurelio Nuño y compañía, fueron brutalmente menospreciadas estas escuelas cuando éste último afirmó que “cualquiera podía ser maestro”, no es para menos; por el contrario, haber denostado el papel tan importante de las escuelas formadoras de maestros y maestras, fue uno de los tantos errores que los llevo a la ruina política y de la cual, no se han levantado ni se levantarán en los próximos años. Obviamente que dichos funcionarios, durante este tiempo, no estuvieron solos, los Consejeros del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), los acompañaron, y vean cuál ha sido el resultado y el destino de éstos. En fin.

Volviendo al tema que me ocupa y preocupa, debo de señalar un problema que lleva más de un mes, aunque en los hechos el conflicto data de más tiempo, que se ha suscitado en el Estado de Tlaxcala y, del cual, tanto el gobierno local y el propio Secretario de Educación Pública del mismo, no han atendido como debieran. Y es que las escuelas formadoras de maestros, desde el mes de enero de este año, entraron en paro de labores (https://www.elsoldetlaxcala.com.mx/local/paro-en-normales-por-falta-de-reconocimiento-de-plazas-2960542.html; https://385grados.com.mx/2019/01/siguen-en-paro-normales-en-tlaxcala-advierten-que-recrudeceran-acciones/); esto, por la falta de respuesta a las demandas, justificadas, de los profesores normalistas, entre las que destacan: falta de “conciliación”, ante el FONE, de plazas presupuestales asignadas a profesores con más de 15 años de servicio ininterrumpido; falta de concreción de los procesos de promoción a través de las Comisiones Dictaminadoras y que se derivan de la jubilación de profesores que laboraban en esas escuelas; falta de nombramiento de cuadros directivos en, al menos, dos instituciones formadoras de docentes; falta de apoyo económico (becas) para los estudiantes con posibilidades de acceder a un esquema de movilidad nacional e internacional; presunta asignación de horas/clave a personal que no labora en las escuelas normales de la entidad; falta de un proyecto institucional que encamine a las escuelas normales del Estado para consolidarse como IES (y que ya he referido); entre otras.

Problemas que, como he señalado, tienen ya varios meses e, incluso, años que se han gestado en el sector y que, la autoridad gubernamental y educativa, no ha resuelto cayendo en omisión, opacidad y negligencia en el ejercicio de sus funciones. Esta situación, trae a la mente, el cierre de dos escuelas formadoras de maestros en la entidad hace algunos años: la Escuela Normal de Educación Física “Revolución Mexicana” y el Centro de Estudios Superiores de Comunicación Educativa de Tlaxcala (CESCET) que formaba maestros en Secundaria con especialidad en Telesecundaria y que, por ser ambas dependientes del Estado y no de la Federación, un gobierno local de extracción priista, puso fin a las funciones que, tan importantes instituciones educativas, desarrollaban para beneficio del sector educativo y social en Tlaxcala y en la región. ¿Será que el actual gobierno, también de extracción priista, pretenda seguir los mismos pasos que su antecesor?, ¿esa es la política del nuevo gobierno encabezado por López Obrador?

¿Por qué, si hay maestros con más de 15 años de servicio ininterrumpido, no fueron “conciliadas” sus plazas ante el FONE?, ¿quién fue el responsable de no reportar el estado que guardan y guardaban esas plazas ante la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP)?, ¿por qué no se han nombrado cuadros directivos en, al menos, dos instituciones formadoras de maestros y solo se han asignado, temporalmente, a responsables de las direcciones?, ¿por qué no han procedido los procesos de promoción si, en los hechos, existe un reglamento que legitima y valida dichos procesos al interior de las normales y que la misma DGESPE dio a conocer el año pasado?, ¿por qué no se cuenta con un proyecto que de luz sobre el desarrollo y fortalecimiento de la capacidad académica y de infraestructura de las escuelas normales?, ¿por qué los estudiantes tienen que pagar sus propios trámites para la obtención de una beca de movilidad nacional e internacional si existen los recursos federales para tal propósito?, ¿por qué no se ha realizado una auditoría al subsistema de educación normal en la entidad que lleve a conocer el estado que guardan los recursos y la aplicación de los mismos?, ¿por qué si el mismo Secretario de Educación ha manifestado que el diálogo debe ser la bandera para resolver los conflictos, éste se ha negado la posibilidad de ello?, ¿por qué si las normales son parte de las IES a nivel nacional, no son tratadas como tales y se ha menospreciado su valor en la formación de docentes?

Preguntas y más preguntas que, con seguridad tienen una respuesta. Por lo pronto, hasta el momento en que cierro estas líneas, el conflicto que inició hace más de un mes persiste, y las normales del Estado se encuentran en paro. La insensibilidad con la que ha actuado el gobierno y los funcionarios de la SEPE-USET ha sido tal, que si en verdad, como ellos afirman, se debería de privilegiar el diálogo y la aplicación de la ley, deberían de estar presentes para llevarlos a cabo y atender las peticiones que, conforme a los derechos laborales que tienen los profesores como trabajadores de la educación, deberían ser otorgados. Su petición o las peticiones de los profesores, no están fuera de la ley; me consta y hay pruebas de ello.

Con negritas:

Por cierto, cuál es o será la sanción administrativa a la que se han hecho acreedores aquellos funcionarios que, en este caso, han sido omisos y negligentes en el cumplimiento de sus funciones. Me gustaría saberlo. Al tiempo.

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  1. Oralia Bonilla

    01/03/2019 at 8:33 PM

    Interesantes reflexiones.
    Abelardo: te sugiero la lectura de la evaluación que hace algunos años hizo la Maestra Justa Ezpeleta sobre el funcionamiento de las normales, en el marco del llamado PROMIN. Ahí podrás encontrar un estudio de casos que describe algunos elementos que influyen en la complejidad actual del funcionamiento de las escuelas normales.
    No es tan simple, hay mucha historia sedimentada en su configuración.
    Saludos
    Oralia Bonilla

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Opinión

Plazas automáticas para los egresados de normales: el dilema

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385 Grados / Abelardo Carro Nava / De nueva cuenta el presidente de la república, Andrés Manuel López Obrador, puso en el centro del debate nacional a las escuelas normales; esto, después de haber declarado el 12 de septiembre, durante “la mañanera” a la que nos tiene acostumbrados desde el inicio de su mandato, que los egresados de las normales contarían con una plaza o base (Profelandia.com, 13/09/2019) al terminar sus estudios. Lo anterior, de conformidad a las vacantes disponibles en el Sistema Educativo Mexicano (SEM).

Dicha declaración, como parece obvio, generó opiniones divididas y encontradas; como es de esperarse, algunos se opusieron a tal propuesta porque ello, aseguran, generaría un “monopolio” de las normales con relación a los lugares disponibles en el Sistema Educativo, así como también, a la continuidad de un “clientelismo y/o corporativismo” que se fortalecería por la injerencia en la asignación de esas plazas por parte de los grupos sindicales, específicamente, del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) y/o de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE); sin embargo, otros más, estuvieron a favor de tal anuncio porque, como bien afirmó el mandatario en esa conferencia: “si estudias en una escuela normal y te formas para ser maestro, por qué no habría de otorgársele una plaza cuando el alumno haya concluido sus estudios”.

Desde mi perspectiva, este debate, tan necesario en nuestro país, se quedó corto de miras porque las exposiciones, muy válidas por parte de quienes están a favor o en contra, no profundizaron en algunas cuestiones que son parte de este análisis, y que deben de ser reflexionadas para comprender el ya de por sí complejo entramado de lo que significa y es el normalismo en México. Veamos.

Por principio de cuentas, tal y como lo señalé en un breve comentario en mi página de Facebook; al parecer, en la declaración que hizo López Obrador ese 12 de septiembre, no se observó ni se escuchó el voto de confianza que un Presidente de la República envío a las normales y a sus principales actores: los normalistas. Tal parece, repito, que el mensaje no se comprendió y, en lugar de eso, éste se diluyó en la lucha que, durante el sexenio de Peña Nieto, se hizo más que evidente: dar o no dar una plaza o base a los egresados de las normales. Digo, como bien se sabe, esa lucha se dio por aquella torpe declaración (que tiempo después se transformó en acción) que afirmaba que “cualquiera podría ser maestro” (Profelandia.com, 7/03/2016) pero bueno, como sabemos, ésta fue una pésima forma de expresarse porque a través de ella, se denostó y agredió la profesión docente y al trabajo que se realiza en las normales; en fin.

En segundo lugar, otro mensaje que puede leerse de las palabras expresadas por este Presidente, es aquel que le significa al normalismo mexicano: un reto o, de plano, quemar el barco antes de que llegue a buen puerto. Es decir, que ante sus ojos los normalistas tienen la posibilidad de tomar ese voto de confianza para mejorar aquello que puede ser mejorado o bien, de quedarse con los brazos cruzados esperando que todo les llegue a las manos.

Asunto nada menor porque tales acciones, sobre todo la primera, les significarían un profundo y amplio ejercicio de autocrítica que, más allá de la pasión con la que se pueda defender el normalismo en nuestro país, dicha autocrítica, se antoja y hace tan necesaria en momentos en que la coyuntura política parece favorecerles. ¿No acaso les enseñamos a nuestros alumnos que el diagnóstico es fundamental para conocer el estado que guardan las cosas en una escuela de nivel básico, por ejemplo?, ¿no acaso los datos que nos arroje ese diagnóstico permitirán fijar los objetivos, metas, acciones, etcétera que podrían desarrollarse para el cumplimiento del propósito que se persiga?

Y es que, tan necesario es comenzar por reconocer que, como le he mencionado en múltiples ocasiones, el normalismo mexicano estuvo en el olvido; pero también lo es, el hecho de que ese olvido no tiene porqué significar un lamento. Es obvio, por décadas, muchos políticos, autoridades educativas, investigadores, académicos, comentaristas y hasta los propios profesores de las normales, enviamos a ese normalismo al baúl de los recuerdos: ¿conveniencia o un simple y llano conformismo? Con relación a este cuestionamiento, el debate seguramente se tornaría muy interesante; sin embargo, hay otros tres cuestionamientos que es necesario tomar en cuenta y que son parte de ese análisis que necesita surgir en las normales, en la Secretarías de Educación de los Estados y en la propia Secretaría de Educación Pública (SEP) la cual incluye, por su puesto, a la Subsecretaría de Educación Superior (SES) y a la Dirección General de Educación Superior para Profesionales de la Educación (DGESPE): qué normalismo queremos, para qué lo queremos, y por qué lo queremos. Preguntas, si usted gusta, sencillas, pero que pueden dar esa luz tan necesaria en el camino hacia el fortalecimiento de la educación normal en México.

Mentiría si dijera que en las normales todo es miel sobre hojuelas. Recuerdo haber escrito varios artículos sobre ello en este y otros espacios (ver, por ejemplo: http://www.educacionfutura.org/la-manzana-de-la-discordia-en-las-normales/); no obstante, esa errónea concepción y el lastre que ha acompañado diversas prácticas que acontecen al interior del normalismo, no se ha dado por gusto propio; por el contrario, en ello, tanto la parte oficial como sindical han sacado mucho provecho (y que los propios normalistas han “aceptado”, insisto, más por una imposición desde “arriba” que por gusto propio); éste, sobra decirlo, es sólo uno de los lastres que tanto ha dañado a las normales en su conjunto.

Pensar y repensar el normalismo es necesario, pero también lo es, comenzar con prácticas que tiendan a mejorar lo que de por sí ya se hace bien en las normales. Evidencia existe de que se viene trabajando para que los alumnos y sus egresados, cuenten con los conocimientos y habilidades para desempeñarse con solvencia en su desempeño profesional en el servicio público. Ahí se tienen los resultados de los exámenes de oposición para el ingreso al servicio profesional docente, habría que revisarlos. Lo importante aquí, es entender esa complejidad que resulta de la heterogeneidad; implementar, no cien políticas que tiendan a mejorar lo que se viene haciendo, por el contrario, diseñar e implementar las menos que den paso al fortalecimiento del que tanto se ha hablado en las últimas décadas. Como diría aquel, desterrar la corrupción que permea en el medio, e insertar prácticas transparentes, democráticas, justas y equitativas, que atiendan y satisfagan las necesidades de ese quehacer docente y de su comunidad, ¿no es necesario? ¿O acaso no se siguen designando “desde arriba” directivos “a modo” en las normales?, ¿acaso no se desconoce de qué manera se distribuye el presupuesto asignado a estas escuelas por parte de la autoridad educativa federal y estatal?, ¿acaso la visión que pueda tener un Secretario de Educación del país no entorpece la vida académica al interior de estas instituciones educativas?

El reto ahí está, la pregunta en todo caso sería si las comunidades normalistas le entrarían a ese cambio, a esas prácticas de transparencia y de rendición de cuentas, y a ese trabajo tan necesario e indispensable en las normales. Ese, desde mi punto de vista, es el dilema. Un dilema que implica hacer a un lado todo lo malo que vive y sobrevive en las normales, para dar paso a una reforma que comience desde las propias escuelas y por los normalistas, que verdaderamente transforme, desde sus cimientos, repito, la educación normal en México. ¿Quedarse de brazos cruzados? No lo espero.

Con negritas:

Ciertamente, hay voces en las Cámaras de “Representantes” del pueblo, que señalan que el Artículo 3º Constitucional elimina la posibilidad de que se otorgue una plaza a los egresados de las normales de manera automática, y es cierto; sin embargo, si el interés supremo en la educación de los niños y jóvenes de nuestro país es primero, legislar para que se logre este propósito: ¿no es estar a favor de este interés supremo? Claro, habría que recordarles a esos legisladores cómo es que llegaron a ocupar ese puesto, y si no fueron educados por un maestro y si es maestro, no les enseñó a leer, escribir y contar. Vaya, habría que preguntarles si les preguntaron a sus maestros si habían egresado de una escuela normal y lo que en ésta se enseñaba.

Al tiempo.

Redacción Profelandia.com (13/09/2019). Así justificó AMLO el acuerdo con la CNTE de plaza automática para normalistas. Profelandia.com.

Recuperado de: https://profelandia.com/asi-justifico-amlo-el-acuerdo-con-la-cnte-de-plaza-automatica-para-normalistas/?fbclid=IwAR1EmyfGU0-Py3MtRu8yXnV03Kaqmm6kI5iIQSvoB4h89SFSr6PlCAw4GOs

Redacción Profelandia.com. (7/03/2019). Cualquiera con título de licenciatura podrá ser maestro: Nuño. Profelandia.com

Recuperado de: https://profelandia.com/cualquiera-con-titulo-de-licenciatura-podra-ser-maestro-nuno/

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Opinión

La Casa del Jabonero…¿Se verán Anabell y Lorena en las boletas del 2021?

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Son dos mujeres que han tenido que luchar y enfrentar a un gobernador misógino. Ambas, aspiran a gobernar Tlaxcala.

Las encuestas las ubican como quienes tienen posibilidades de enfrentarse en las urnas, y que el electorado decida si tienen a una segunda gobernadora mujer.

Ellas son Lorena Cuellar Cisneros y Anabell Avalos Zempoaltecalt, una como coordinadora de delegaciones en el estado, y con todos los recursos disponibles para promocionar sus aspiraciones. Otra, como presidenta de la capital de Tlaxcala, y el haber regresado al PRI al gobierno municipal, luego que el PAN los derrotó tras 70 años en el poder.

Podríamos decir que la diferencia y la ventaja de Lorena Cuellar en las encuestas parece inalcanzable, pero en política nada está escrito.

Primero tienen que pasar la aduana en sus propios partidos como Morena y el PRI para poder materializar su sueño.

LORENA CUELLAR Y MORENA.

En su momento escribí que Lorena Cuellar Cisneros tiene todo para gobernar Tlaxcala, siempre y cuando haya aprendido la lección de 2016, momento que pudo haber hecho posible la tercera alternancia, pero los errores de campaña como la división entre sus cuadros, donde todos eran generales y nadie soldado, la llevó a perder ante Marco Mena, quien con la suma del PRI-PVEM-PANAL y PS tuvo 145 mil, 499 votos, por los 135 mil 743 de la hoy morenista con las siglas del PRD.

Los 124 mil votos de Adriana Dávila con el PAN hubieran sido la diferencia si se hubieran sumado para ganarle a la mega alianza del PRI; lo cual se volvió misión imposible ante el encono entre ellas y sus equipos. Ser orgullosas las llevó a sucumbir ante el priísta Marco Mena.

Lorena Cuellar tuvo que enfrentar a Mariano Gonzalez Zarur, quien la acorraló en el PRI y la obligó a renunciar a su militancia.

Hoy tiene las condiciones para armar su candidatura desde Morena, siempre y cuando supere sus propios demonios, y no pierda la nominación ante Joel Molina Ramírez o Ana LIlia Rivera, a quienes logró unir, pero en su contra.

Nadie duda que la ex alcaldesa capitalina tenga más fortalezas que debilidades, como el hecho de liderar los estudios de opinión. estructura propia y vastos recursos económicos para la movilización de una campaña.

Sin embargo, su talón de aquiles es que los equipos internos no le funcionan, y la falta de una cabeza que aglutine y sume en lugar de restar al interior de su estructura es vital, además que no cuenta con la simpatía de morenistas que se sienten relegados en el gobierno federal.

También debería apostarle a una estrategia de comunicación proactiva y no reactiva, pues pese a tener todo el poder que le confirió Andrés Manuel López Obrador, no existe la percepción entre los tlaxcaltecas que es la única que tiene posibilidades de ganar sin mayor problema.

Al interior de su equipo predomina la idea de que Lorena Cuellar es invencible en las urnas, pero de acomodarse una serie de factores entre los partidos opositores a Morena y sus aliados, podrían llevarse un chasco y sufrir su segunda derrota en las urnas.

La ventaja de la ex senadora es que su capital político  y económico es un atractivo electoral para cualquier partido político, y  dicen que el propio José Gilberto Temoltzin del Partido Acción Nacional le ha ofrecido abrirles las puertas, en caso que Morena se las cierre.

ANABELL ÁVALOS Y EL PRI.

Hoy por hoy es la priísta mejor posicionada en las encuestas y quien dicen tendría posibilidades de enfrentar a Lorena Cuellar con Morena.

Al igual que Lorena Cuellar tuvo que enfrentar los embates del gobernador Mariano González Zarur, quien no la dejó pasar a la candidatura al gobierno del Estado, y luego a la de la presidencia municipal, nominación que vino desde el Comité Ejecutivo Nacional del tricolor, en el afán de evitar una ruptura.

Pese a que estaba mejor posicionada en las encuestas que el propio Marco Mena, la alcaldesa optó por disciplinarse con el hoy gobernador priísta, con quien mantiene una relación de respeto, pese a que el mandatario tiene sus propias cartas en la sucesión de su partido como Florentino Domínguez Ordoñez, Anabel Alvarado, Manuel Camacho Higareda y el propio Noe Rodríguez Roldán.

La virtud de Anabel Avalos es jugar sus propias cartas y carrera, pues sabe que el 2021 podría ser su última opción para concretar su aspiración de gobernar su estado.

También se ha dicho que ante una posible designación de otro candidato en el PRI, la actual alcaldesa capitalina tendría que renunciar a su militancia y buscar una alianza de partidos opositores como el PAN, PRD, PAC- PT y otros, que la vuelvan competitiva en las urnas.

El otro factor que debe animar a la propia Anabel Avalos son las palabras de Marco Mena en la reunión priísta el pasado 31 de agosto, donde advirtió que no hay candidaturas predefinidas, que necesitan ir con los mejores candidatos en términos de peso y competitividad en la elección, aunado a que no será el partido que les otorgue la candidatura, sino van a ser ellos con la preferencia de la gente quienes las ganen.

Es decir si Anabel Avalos llega al momento decisivo como la mejor posicionada obligará a su partido a que la haga candidata y sumar otros institutos políticos a su causa, y de ser lo contrario, pues se abre el escenario de una tercera ruptura en el PRI, como ya sucedió en 1998 con Alfonso Sánchez Anaya y en 1994 con Héctor Ortiz Ortiz.

La ex delegada de la Sedesol tiene el reto de cambiar la percepción de aquellos que piensan que le quedó demasiado grande el cargo de alcaldesa , y cumplir con los servicios más básicos de atención de los capitalinos de una ciudad más segura y moderna.

Si bien es cierto que cumplió con dar atención a una demanda histórica de la basura con diez nuevos compactadores, y adquisición de patrullas para mayor seguridad, lo cierto es que la percepción por los incontables baches, entre ellos los de la colonia La Loma Xicohténcatl le he provocado desgaste a su gobierno.

Hoy, sin hacer campaña está colocada en las encuestas como la mejor posicionada del PRI, y dependerá de ella cumplir con un gobierno que satisfaga a los capitalinos, y que no se arrepientan de haberla llevado a la presidencia municipal.

También de fortalecer un equipo certero en comunicación y estrategia política, que no solo digan lo que ella quiera escuchar, sino lo que esta bien y lo que está mal, que sepa corregir una crisis y sobre el camino lo que puede ser una debilidad, convertirlo en fortaleza.

En fin, así las cosas entre estas dos políticas, faltará lo que suceda en un año, y lo que decidan el PRI y Morena. En el tricolor aun no se puede dar por muerto a Anabel Alvarado, Florentino Domínguez, y Noé Rodríguez. En Morena falta lo que hagan o dejen de hacer Joel Molina o Ana Lilia Rivera. En el PAN Juan Carlos Sánchez García o Minerva Hernández.  Al tiempo.

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Me lo contaron ayer….Si el PRD tiene que lidiar con sus alcaldes involucrados en escándalos mediáticos, el PRI no canta mal las rancheras.

Y para muestra está el presidente municipal de El Carmen Tequexquitla, quien fue vinculado a proceso por un Juez de Control del Centro de Justicia Penal Federal al ser hallado responsable del delito Contra el Funcionamiento del Sistema Nacional de Seguridad Pública, luego que en 2018 fueron detenidos por elementos de la Policía Federal cuatro sujetos que se ostentaron como elementos de la Dirección de Seguridad Pública Municipal de Tequexquitla, sorprendidos al momento de descargar valiosa mercancía de una camioneta robada.

El alcalde se dice inocente, y además culpa a los medios de comunicación por sus problemas legales, de quienes dice ya no contrata por que según él mienten.

Lo que no dice es que ya no le publican, por la llana razón de que es moroso y no tiene palabra.

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MENA, EVALUADO POR LOS CIUDADANOS Por Aurora Arenillas

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El Financiero difundió esta semana una encuesta que califica a los 32 gobernadores del país. En el caso de Tlaxcala, Marco Mena se coloca en el onceavo lugar, con una aprobación de 52 por ciento, arriba de la media nacional, que fue de 46 por ciento. En los rubros mejor calificados se encuentra el manejo de la economía, el turismo y la educación. De acuerdo a diversas cifras ajenas al gobierno estatal, Tlaxcala se coloca como referente en crecimiento económico, generación de empleo, turismo y combate a la pobreza y pobreza extrema, como resultado del trabajo emprendido en los últimos dos años. Revisemos. De acuerdo con el INEGI, la economía estatal fue la que más creció en el primer trimestre del año, y el IMSS mantiene a Tlaxcala entre los estados con mayor crecimiento proporcional en el número de trabajadores afiliados. También, la actividad turística crece a una tasa anual cercana al 7%, que podría mejorarse este año con las actividades conmemorativas de los 500 años del Encuentro de Dos Culturas. Y el impacto de la política social permitió que, en lo que va de esta administración, Tlaxcala fuera el tercer estado que más redujo el porcentaje de su población en pobreza y pobreza extrema, con disminuciones de 5.5 y 2.6 puntos porcentuales, respectivamente La medición de El Financiero es un reflejo del desempeño que tiene el actual gobierno. ¿Qué se puede mejorar? Sin duda. Ahí tenemos el programa Supérate, la estrategia estatal que busca reducir al mínimo la pobreza en Tlaxcala, que tendrá el acompañamiento técnico de la ONU para cumplir sus metas. También, el acercamiento con el Gobierno del Estado de Puebla para avanzar en una agenda de trabajo común que atienda los desafíos metropolitanos en materia de medio ambiente, seguridad pública e inversión privada. Podríamos incluir también el respaldo del gobierno federal para sacar adelante las obras en proceso, mejorar el sistema de salud y el sector educativo, incluso la atención de prioridades presupuestales, como lo ha gestionado el propio Marco Mena ante el Presidente de la República y su gabinete. No cabe duda: el que siembra, cosecha. Comentarios: arenillas87@hotmail.com

 

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