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Opinión

¿Dónde está la delegada ante las demandas de la gente?

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385 Grados / Tlaxcala / Aurora Arenillas / Primero fueron las estancias infantiles, y ahora es el programa Prospera. 

385 Grados / Tlaxcala / Resulta que, con la desaparición de este programa federal y la reasignación de sus recursos para las becas del bienestar “Benito Juárez”, alrededor de 700 niños con discapacidad del Centro Regional de Desarrollo Infantil (Ceredi) en el estado, se quedaron sin la posibilidad de recibir sus tratamientos terapéuticos de manera gratuita.

Hasta el 31 de diciembre, el Ceredi, que operaba bajo un programa anexo al Prospera, atendía a cientos de infantes provenientes de familias de escasos recursos de diferentes municipios.

Hoy, los terapeutas y los padres de los menores que estaban inscritos, ven con preocupación que las promesas de campaña del Presidente Andrés Manuel López Obrador no se tradujeron en mejoras para sus hogares.

El personal del Ceredi está en incertidumbre por el cierre del programa y de su fuente de ingresos, y las familias de los infantes carecen de los recursos económicos para continuar dándole a sus hijos un tratamiento terapéutico que les permitiera mejorar su desarrollo.

La manifestación que emprendieron frente a las instalaciones del Palacio de Gobierno, al igual que lo hicieron trabajadores administrativos y operativos del programa Prospera y representantes de estancias infantiles, demuestra la desesperación a la que se enfrentan estos sectores afectados por las decisiones del nuevo gobierno federal.

Estas manifestaciones son reflejo de la indolencia de la Coordinación Estatal de Programas de Desarrollo, que evade respuestas a estos ciudadanos que solo piden el apoyo para mantener su fuente de trabajo y que los menores beneficiados con los programas federales sigan recibiendo ayuda.

A 100 días del inicio de la gestión lopezobradorista es claro que, en Tlaxcala, las expectativas de muchas personas que creyeron en un cambio se están disipando.

Y esto no tiene que ver con encuestas de popularidad, sino con el sentir de personas que, en nombre de la austeridad y del combate a la corrupción, se ven inmersas en agravios a su estabilidad.

Sería bueno conocer el posicionamiento de la delegada federal Lorena Cuéllar para conocer la manera en que responderá a demandas muy concretas de ciudadanos afectados por sus determinaciones.

Comentarios: arenillas87@hotmail.com

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El orgullo de ser tlaxcaltecas

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385 Grados / Aurora Arenillas / Tlaxcala / Ayer, Palacio de Gobierno fue sede de la presentación de los eventos conmemorativos de los 500 años del Encuentro de Dos Culturas.

Se trató de un evento muy significativo en términos de fija el eje de esta festividad: sentir el orgullo de ser tlaxcaltecas.

El Gobernador Marco Mena y la titular de la Comisión Especial de esta conmemoración, Anabel Alvarado Varela, establecieron en sus intervenciones la significancia de este aniversario.

Y es que no solo se trata de recordar la llegada de Hernán Cortés a Tlaxcala, sino comprende que este hecho es la causa de lo que hoy es México.

Ciertamente, la conmemoración es la oportunidad de promover a Tlaxcala, de difundir en México y el mundo su riqueza cultural, artística y sus ventajas competitivas para atraer mayor turismo y así potenciar su crecimiento.

Pero en el fondo, a lo que aspira el gobierno es que se entienda que, a la vuelta de cinco siglos de historia, hay un gran momento “para conocer, reconocer y reflexionar sobre la historia de México en el momento propio en su origen”.

Como lo expresó Marco Mena, la conmemoración es una ocasión para terminar con la falsa polémica sobre el papel de los tlaxcaltecas y destacar su rol en la historia prehispánica de Mesoamérica.

El carácter aguerrido del tlaxcalteca es lo que le permitió subsistir y ser reconocido como un pueblo “de profundas tradiciones y de historia radiante”.

En el patio central, se congregaron representantes de los ámbitos político, social y empresarial, quienes también coincidieron en la importancia de sacar el mayor provecho a este año.

Y aunque Anabel Alvarado enlistó una seria de eventos programados, dejó entrever que hay otros más de alto perfil que, sin duda, acapararán la atención de propios y extraños.

Confiemos, pues, en que el desarrollo de estas actividades contribuya a posicionar a Tlaxcala en un nivel superior de comprensión en torno a su trascendencia histórica, su capacidad competitiva, y sus logros sociales.

Comentarios: arenillas87@hotmail.com

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Opinión

La Casa del Jabonero…El tablero político del 2021 se mueve en Tlaxcala

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Parece que aun falta mucho para la sucesión en Tlaxcala, pero las piezas en el tablero político del relevo de Marco Antonio Mena Rodríguez empiezan a moverse.

Nadie puede negar que lleva mano el partido del Movimiento de Regeneración Nacional, instituto que con el efecto de Andrés Manuel López Obrador ha vuelto codiciada la candidatura al gobierno del Estado de Tlaxcala para el 2021.

Al menos son tres los nombres que suenan en Morena y ellos son Lorena Cuellar Cisneros, Ana Lilia Rivera y Joel Molina Ramírez.

La popularidad del presidente que llegó a sus primeros cien días de gobierno con los índices más altos de aprobación, según una encuesta de El Financiero, haría gobernador en automático a quien el partido propusiera en estos momentos.

Hace meses en campaña, nadie dudaba que Lorena Cuellar Cisneros era la candidata natural a gobernadora, sobre todo cuando fue designada como coordinadora de los programas federales en el estado.

Empero, las cosas cambiaron poco después, y para que la cuña apriete, fue el propio Ricardo Monreal   quien vino a alborotar el avispero, al placear a la senadora Ana Lilia Rivera y presumir que es la política de Tlaxcala más cercana a López Obrador, en lo que muchos consideraron al viejo estilo priísta, como un destape anticipado.

Lo cierto es que las palabras de Monreal Avila no cayeron nada bien en el bunker lorenista, y al día siguiente varios de sus simpatizantes trataron de derribar la versión del destape de Ana Lilia Rivera.

Otro que se metió a la lucha, es el actual presidente de Morena en Tlaxcala, Joel Molina Ramírez con su cargo doble de senador y dirigente, quien de forma astuta ha tejido una red de lealtades en su entorno, además que goza de amplia confianza de uno de los hijos del presidente de la República.

Hay que analizar las fortalezas y debilidades de estos tres personajes en lo que resta del camino de la sucesión, pues una división entre ellos podría complicar el escenario para Morena.

Lorena Cuellar Cisneros tiene la ventaja de una sólida estructura ajena al partido, la cual ha fortalecido a través de la asistencia social.

Se puede decir, que contrario a sus adversarios, si bien no al ciento por ciento, le ha apostado al manejo de la comunicación y la estructura de un discurso.

Entre sus desventajas, es que permea el mensaje de que aun no logra asentarse en su encargo, y las cosas no caminan bien en su relación obligada con el gobernador priísta Marco Antonio Mena Rodríguez, quien la derrotó en la pasada elección, herida que aun no cierra.

Hay protestas en Tlaxcala en contra del gobierno federal, sobre todo por el tema de la estancias infantiles, y de parte del equipo Lorenista faltan mensajes contundentes.

Ana Lilia Rivera cuenta con su perfil de luchadora social, y su cercanía con Andrés Manuel López Obrador, es un factor que puede pesar en la decisión final.

Para la oriunda de Calpulalpan no es importante el manejo de la comunicación, y su desdén hacía la prensa de Tlaxcala puede ser su talón de aquiles.

Y para muestra un botón: Al final de su primer informe de senadora que realizó en Tlaxcala, al menos cinco medios de comunicación le solicitaron una entrevista, y la señora los hizo esperar horas.

Nadie le puede negar que ha sido hábil y ha cosechado la popularidad de López Obrador, pero no tener una estrategia comunicativa, puede ser un craso error.

Joel Molina, político formado en el viejo PRI, sabe que quien no comunica está muerto, y por eso ha empezado a tejer una serie de alianzas para no descuidar ese rubro. Su ventaja es que ha hecho un sólido grupo, y ha sabido aglutinar a quienes no simpatizan con Cuellar y Rivera.

Y LA OPOSICIÓN APÁ.

Los partidos de oposición tienen la tarea compleja de no ser arrasados nuevamente en las urnas por Morena y sus aliados.

En el Partido Revolucionario Institucional (PRI), se manejan los perfiles de la actual alcaldesa Anabell Ávalos, quien en la última semana le dio un impulso a su gobierno al fortalecer un plan integral de seguridad pública con más de 20 patrullas y atender una demanda histórica de la recolección de basura, al comprar 10 compactadores.

No se descarta que la presidenta municipal decida romper con su partido y encabezar una alianza de partidos opositores a Morena, como ya lo hicieron en su tiempo Alfonso Sánchez Anaya y Héctor Ortiz Ortiz.

También han empezado a circular en el PRI, los nombres del actual secretario de Educación Pública, Manuel Camacho Higareda y el titular del Sepuede, Florentino Domínguez Ordoñez, quienes gozan de la confianza del gobernador priísta. Otro es Enrique Padilla, rector de la Universidad Politécnica de Tlaxcala, sobrino de Beatriz Paredes Rangel.

En el Partido Acción Nacional, las cosas no pintan optimistas, pues la actual senadora Minerva Hernández Ramos buscará por todos los medios ser la candidata a gobernadora, sin posibilidades reales de competir, aunado a que no goza de la simpatía de todos los panistas.

Un político que podría aglutinar a los panistas es el actual alcalde de Apízaco, Julio César Hernández Mejía, pero parece que no le interesa.

Quien anda desatado en sus aspiraciones, es el ex diputado local, Juan Carlos Sánchez García, político que mantiene una activa movilización con grupos del poder.

Por parte del Sol Azteca, no se perciben figuras que puedan despuntar como candidatos a gobernador, mientras que en el Partido Alianza Ciudadana deshojan la margarita si es Serafín Ortiz Ortiz.

Lo único cierto es que si van solos contra el que ponga Morena, corren el riesgo de ser avasallados, por lo que la opción que no se descarta descabellada es crear un candidato o candidata  en un solo frente para ser competitivos.

Lo que se avizora en estos momentos en que la elección de gobernador en el 2021 sería con tres alianzas.

Haga sus apuestas.

Morena-PT-Movimiento Ciudadano

PRI-Verde-Panal-PS.

PAN-PRD-PAC

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Me lo contaron ayer…NO me lo crea, pero de acuerdo a una encuesta que comenzará a circular en los próximos días, la morenista Lorena Cuellar Cisneros va a la cabeza en las preferencias electorales en la pregunta de ¿A quién consideras que tiene posibilidades de ser gobernadora?, seguida de la priísta Anabell Ávalos, y del panista Juan Carlos Sánchez García.

Habrá qué ver las tendencias cuando metan en el estudio de opinión a los senadores Joel Molina Ramírez y Ana Lilia Rivera, al igual que a los priístas. Al tiempo.

 

 

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Opinión

En las entrañas del normalismo: la reforma de la 4T

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385 Grados / Tlaxcala / Abelardo Carro Nava / Desde mi perspectiva, uno de los mayores errores que pudo haber cometido el presidente Miguel de la Madrid Hurtado, en materia educativa, fue haber logrado y publicado el Acuerdo 23/03/1984 por el que se estableció que la educación normal en su nivel inicial, y en cualquiera de sus especialidades, tuviera el grado académico de licenciatura, sin considerar en dicho planteamiento, algunos otros aspectos jurídicos que propiciaran que la incorporación de las escuelas normales, como Instituciones de Educación Superior (IES), fuera acorde a sus propias necesidades de desarrollo. Claro, se dijo, el cambio era en “pro” de la modernidad y del progreso, y porque la formación de docentes tendría que tener un carácter profesionalizante para que sus egresados, contaran con los elementos que la misma profesión, la sociedad y el mundo exigía en ese momento.

Derivado de tal Acuerdo, y de las complejidades que trajo consigo ciertas políticas descentralizadoras de la década de los 90, entre ellas el Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica (ANMEB), las escuelas normales quedaron a la deriva o, mejor dicho, en un “limbo” administrativo y jurídico que, para acabar pronto, aún en muchos estados de la República Mexicana, las ubica, insisto, administrativa y jurídicamente, en diferentes niveles educativos, ya sea en los departamentos educación básica, en educación media superior o, en alguna Subsecretaría de Educación Superior. Asunto nada menor este éste puesto que, al no sufrir una reforma constitucional que les otorgara autonomía como a las Universidades y que las ubicara en el lugar que como IES deberían ocupar, la dependencia total, en todos los sentidos, del Estado, ha complicado su desarrollo, en estos casi 35 años en los que, al menos en el papel, son IES.

¿Qué hubiese pasado si se les hubieran otorgado las condiciones mínimas necesarias para que, progresivamente, se consolidaran como IES? Digo, hablar de las tres áreas sustantivas (docencia, investigación y difusión) que deben desarrollar parece ser algo sencillo; sin embargo, las normales, por excelencia, han puesto su atención en esa área que, por su importancia pedagógica y didáctica, ocupa un lugar preponderante en su quehacer educativo: la docencia. Esto significa, ¿que no se hayan dado avances considerables en la investigación y la difusión?; tal como la conciben las universidades, no lo creo, lo que si tengo presente, porque me consta, es que tienen esquemas muy particulares de extender sus servicios, así como también, muchos progresos en lo que se refiere a investigación e investigación educativo. Espero en algún otro momento, hablar de ello.

Ahora, si bien es cierto que a partir del 2005 el Subsistema de Educación Normal del país, se le confirió a la Dirección General de Educación Superior para Profesionales de la Educación (DGESPE), puesto que antes de ese año se ubicaba en la Subsecretaría de Educación Básica y Normal, también es cierto, que lo descrito en párrafos anteriores, con esta medida, no se resolvió. Las escuelas normales en nuestros días, siguen estando ubicadas en niveles educativos que poco favorecen su desarrollo y consolidación como verdaderas IES. Insisto, el limbo jurídico y administrativo en el que viven y se mantienen, poco ha favorecido su pleno desarrollo; por ejemplo, ¿pueden las normales diseñar, aplicar y evaluar sus propios planes y programas de estudio? La respuesta es contundente: no. Entonces, ¿cómo se espera que logren ser una IES si por mandato constitucional y reglamentario, siguen dependiendo de las disposiciones oficiales que establece el Estado en esta materia?

Aunado a esta situación, un tema que es parte de este análisis, es el relacionado con lo que acontece, precisamente, en el orden local, puesto que mientras la federación establece sus propias políticas para que las normales trabajen en la formación de docentes, en el ámbito estatal, las cosas suelen ser muy complicadas. Por ejemplo, hoy día existe el Programa de Fortalecimiento de la Calidad Educativa (derivación de lo que en su momento se conoció como PROMIN, PEFEN y PROFEN); programa mediante el cual, las normales pueden acceder a recursos (etiquetados) de la federación para, por ejemplo, fortalecer su capacidad académica; sin embargo, en varias entidades del país, las oficinas, departamentos o áreas a las que se encuentran adscritas, establecen los “proveedores” que habrán de impartir cursos, talleres, conferencias, etcétera, obtenidos a través de la elaboración de los proyectos de las propias normales. ¿Por qué estas escuelas no pueden contratar a sus propios proveedores para el logro de este propósito?, ¿hasta cuándo se va a depositar la confianza en dichas instituciones?, ¿por qué se les sigue considerando como “infantes” a las que se les debe de dar el trato que corresponde a esa etapa de la vida del ser humano?

El meollo del asunto es muy sencillo, y del cual he dado cuenta en múltiples ocasiones en este y otros espacios, al igual que muchos reconocidos colegas y especialistas en la materia, como Ángel Díaz Barriga, Patricia Ducoing, entre otros: la autonomía.

Desde mi perspectiva, mientras no se toque el tema de la autonomía de las escuelas normales, el problema jurídico y administrativo, y los que de ello se desprende, seguirá latente.

Hace unos días, escuchaba y leía con atención, lo que el actual Subsecretario de Educación Superior, Francisco Concheiro, explicaba sobre el papel de las escuelas normales en el país. Por sus declaraciones, puedo vislumbrar que se aproxima una nueva reforma al modelo educativo que, hace unos meses (agosto de 2018), se implementó en la educación normal en el país; esto, derivado de la implementación del Modelo Educativo 2017 que impuso Peña Nieto y compañía. Caray, apenas han pasado algunos meses desde que se implementó la “malla curricular 2018” en las normales, y ya se piensa en realizar algunos ajustes a sus planes de estudios (que por cierto siguen sin estar terminados) o implementar un nuevo modelo educativo. Lo anterior, considerando la disputa y división que generó esta “reforma” al interior del normalismo mexicano entre sus defensores y detractores.

Me parece interesante que cada gobierno intenté mejorar lo que, desde su perspectiva, puede mejorar. Es sensato el que se tenga la intención de llevar a cabo diversas acciones para lograr una mejora en la educación, especialmente, en la educación normal de México. No obstante, ahora que se viene la probable aprobación de la reforma educativa que propondrá el gobierno de López Obrador en próximos días, ¿no valdría la pena que se analizara la pertinencia de la autonomía de las escuelas normales escuchando las voces de sus principales actores: los normalisitas?, ¿no valdría la pena considerar un congreso nacional para este propósito? Un tema tan importante como lo es éste, no debería limitarse a una encuesta vía internet. Urge el espacio de diálogo, pertinente y profundo, muy profundo, sobre ello.

En este sentido, se habla de que algunas instituciones participarán en el diagnóstico que habrá de realizarse sobre el normalismo mexicano; esto, con la intención de que se obtenga un panorama general de las normales y se elabore una propuesta acorde a las necesidades y demandas de estas escuelas formadoras de docentes.

Estudios se han realizado al respecto, por ejemplo, el que hace años realizó Justa Ezpeleta, sobre el impacto del PROMIN en las normales; el de Verónica Medrano que, si bien no aborda las complejidades del normalismo desde lo cualitativo, si ofrece datos que permitirían contar con una mirada sobre el fenómeno que estoy comentado; o bien, los propios estudios que en este ámbito también ha realizado Graciela Cordero y otros; en fin, trabajos hay para dilucidar las entrañas del normalimo mexicano. ¿Cuándo se le dará la oportunidad a los normalistas para que expongan sus propios argumentos y estudios?

Con negritas:

Me parece que una propuesta, acertada, que hace tres años implementó la DGESPE para que los normalistas expusieran los estados que guardan sus investigaciones, fue el Congreso Nacional de Investigación sobre Educación Normal (CONISEN); un espacio que, sigo pensando, es importante para la difusión del conocimiento; no obstante, considero que su formato podría permitir el diálogo abierto y plural en el más amplio sentido de la palabra. Como sabemos, es imperativo que, en materia de investigación, aceptemos la crítica, pero lo más importante, es que fomentemos la autocrítica puesto que ello, nos permitirá avanzar en el camino correcto en cuanto al ámbito institucional, profesional y, porque no, personal se refiere.

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