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En las entrañas del normalismo: la reforma de la 4T

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385 Grados / Tlaxcala / Abelardo Carro Nava / Desde mi perspectiva, uno de los mayores errores que pudo haber cometido el presidente Miguel de la Madrid Hurtado, en materia educativa, fue haber logrado y publicado el Acuerdo 23/03/1984 por el que se estableció que la educación normal en su nivel inicial, y en cualquiera de sus especialidades, tuviera el grado académico de licenciatura, sin considerar en dicho planteamiento, algunos otros aspectos jurídicos que propiciaran que la incorporación de las escuelas normales, como Instituciones de Educación Superior (IES), fuera acorde a sus propias necesidades de desarrollo. Claro, se dijo, el cambio era en “pro” de la modernidad y del progreso, y porque la formación de docentes tendría que tener un carácter profesionalizante para que sus egresados, contaran con los elementos que la misma profesión, la sociedad y el mundo exigía en ese momento.

Derivado de tal Acuerdo, y de las complejidades que trajo consigo ciertas políticas descentralizadoras de la década de los 90, entre ellas el Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica (ANMEB), las escuelas normales quedaron a la deriva o, mejor dicho, en un “limbo” administrativo y jurídico que, para acabar pronto, aún en muchos estados de la República Mexicana, las ubica, insisto, administrativa y jurídicamente, en diferentes niveles educativos, ya sea en los departamentos educación básica, en educación media superior o, en alguna Subsecretaría de Educación Superior. Asunto nada menor este éste puesto que, al no sufrir una reforma constitucional que les otorgara autonomía como a las Universidades y que las ubicara en el lugar que como IES deberían ocupar, la dependencia total, en todos los sentidos, del Estado, ha complicado su desarrollo, en estos casi 35 años en los que, al menos en el papel, son IES.

¿Qué hubiese pasado si se les hubieran otorgado las condiciones mínimas necesarias para que, progresivamente, se consolidaran como IES? Digo, hablar de las tres áreas sustantivas (docencia, investigación y difusión) que deben desarrollar parece ser algo sencillo; sin embargo, las normales, por excelencia, han puesto su atención en esa área que, por su importancia pedagógica y didáctica, ocupa un lugar preponderante en su quehacer educativo: la docencia. Esto significa, ¿que no se hayan dado avances considerables en la investigación y la difusión?; tal como la conciben las universidades, no lo creo, lo que si tengo presente, porque me consta, es que tienen esquemas muy particulares de extender sus servicios, así como también, muchos progresos en lo que se refiere a investigación e investigación educativo. Espero en algún otro momento, hablar de ello.

Ahora, si bien es cierto que a partir del 2005 el Subsistema de Educación Normal del país, se le confirió a la Dirección General de Educación Superior para Profesionales de la Educación (DGESPE), puesto que antes de ese año se ubicaba en la Subsecretaría de Educación Básica y Normal, también es cierto, que lo descrito en párrafos anteriores, con esta medida, no se resolvió. Las escuelas normales en nuestros días, siguen estando ubicadas en niveles educativos que poco favorecen su desarrollo y consolidación como verdaderas IES. Insisto, el limbo jurídico y administrativo en el que viven y se mantienen, poco ha favorecido su pleno desarrollo; por ejemplo, ¿pueden las normales diseñar, aplicar y evaluar sus propios planes y programas de estudio? La respuesta es contundente: no. Entonces, ¿cómo se espera que logren ser una IES si por mandato constitucional y reglamentario, siguen dependiendo de las disposiciones oficiales que establece el Estado en esta materia?

Aunado a esta situación, un tema que es parte de este análisis, es el relacionado con lo que acontece, precisamente, en el orden local, puesto que mientras la federación establece sus propias políticas para que las normales trabajen en la formación de docentes, en el ámbito estatal, las cosas suelen ser muy complicadas. Por ejemplo, hoy día existe el Programa de Fortalecimiento de la Calidad Educativa (derivación de lo que en su momento se conoció como PROMIN, PEFEN y PROFEN); programa mediante el cual, las normales pueden acceder a recursos (etiquetados) de la federación para, por ejemplo, fortalecer su capacidad académica; sin embargo, en varias entidades del país, las oficinas, departamentos o áreas a las que se encuentran adscritas, establecen los “proveedores” que habrán de impartir cursos, talleres, conferencias, etcétera, obtenidos a través de la elaboración de los proyectos de las propias normales. ¿Por qué estas escuelas no pueden contratar a sus propios proveedores para el logro de este propósito?, ¿hasta cuándo se va a depositar la confianza en dichas instituciones?, ¿por qué se les sigue considerando como “infantes” a las que se les debe de dar el trato que corresponde a esa etapa de la vida del ser humano?

El meollo del asunto es muy sencillo, y del cual he dado cuenta en múltiples ocasiones en este y otros espacios, al igual que muchos reconocidos colegas y especialistas en la materia, como Ángel Díaz Barriga, Patricia Ducoing, entre otros: la autonomía.

Desde mi perspectiva, mientras no se toque el tema de la autonomía de las escuelas normales, el problema jurídico y administrativo, y los que de ello se desprende, seguirá latente.

Hace unos días, escuchaba y leía con atención, lo que el actual Subsecretario de Educación Superior, Francisco Concheiro, explicaba sobre el papel de las escuelas normales en el país. Por sus declaraciones, puedo vislumbrar que se aproxima una nueva reforma al modelo educativo que, hace unos meses (agosto de 2018), se implementó en la educación normal en el país; esto, derivado de la implementación del Modelo Educativo 2017 que impuso Peña Nieto y compañía. Caray, apenas han pasado algunos meses desde que se implementó la “malla curricular 2018” en las normales, y ya se piensa en realizar algunos ajustes a sus planes de estudios (que por cierto siguen sin estar terminados) o implementar un nuevo modelo educativo. Lo anterior, considerando la disputa y división que generó esta “reforma” al interior del normalismo mexicano entre sus defensores y detractores.

Me parece interesante que cada gobierno intenté mejorar lo que, desde su perspectiva, puede mejorar. Es sensato el que se tenga la intención de llevar a cabo diversas acciones para lograr una mejora en la educación, especialmente, en la educación normal de México. No obstante, ahora que se viene la probable aprobación de la reforma educativa que propondrá el gobierno de López Obrador en próximos días, ¿no valdría la pena que se analizara la pertinencia de la autonomía de las escuelas normales escuchando las voces de sus principales actores: los normalisitas?, ¿no valdría la pena considerar un congreso nacional para este propósito? Un tema tan importante como lo es éste, no debería limitarse a una encuesta vía internet. Urge el espacio de diálogo, pertinente y profundo, muy profundo, sobre ello.

En este sentido, se habla de que algunas instituciones participarán en el diagnóstico que habrá de realizarse sobre el normalismo mexicano; esto, con la intención de que se obtenga un panorama general de las normales y se elabore una propuesta acorde a las necesidades y demandas de estas escuelas formadoras de docentes.

Estudios se han realizado al respecto, por ejemplo, el que hace años realizó Justa Ezpeleta, sobre el impacto del PROMIN en las normales; el de Verónica Medrano que, si bien no aborda las complejidades del normalismo desde lo cualitativo, si ofrece datos que permitirían contar con una mirada sobre el fenómeno que estoy comentado; o bien, los propios estudios que en este ámbito también ha realizado Graciela Cordero y otros; en fin, trabajos hay para dilucidar las entrañas del normalimo mexicano. ¿Cuándo se le dará la oportunidad a los normalistas para que expongan sus propios argumentos y estudios?

Con negritas:

Me parece que una propuesta, acertada, que hace tres años implementó la DGESPE para que los normalistas expusieran los estados que guardan sus investigaciones, fue el Congreso Nacional de Investigación sobre Educación Normal (CONISEN); un espacio que, sigo pensando, es importante para la difusión del conocimiento; no obstante, considero que su formato podría permitir el diálogo abierto y plural en el más amplio sentido de la palabra. Como sabemos, es imperativo que, en materia de investigación, aceptemos la crítica, pero lo más importante, es que fomentemos la autocrítica puesto que ello, nos permitirá avanzar en el camino correcto en cuanto al ámbito institucional, profesional y, porque no, personal se refiere.

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EL MÉRITO ES DE TODOS Por Aurora Arenillas

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 Hace unos días, el Gobernador Marco Mena dijo en un discurso público que “el crecimiento económico que registra Tlaxcala es resultado del esfuerzo de toda la población”. Tiene razón. Es importante que a una administración le toque gobernar en un momento en que los indicadores de crecimiento le son favorables, pero es honesto que reconozca que el trabajo de todos los sectores suma al resultado final. En efecto, el Gobierno hace su parte, estableciendo las directrices generales del desarrollo, priorizando los objetivos generales y planeando las acciones a llevar a cabo. Pero todos los que habitamos el estado tenemos un papel importante en la tarea de hacer que Tlaxcala siga creciendo y lograr que esta tendencia ayude a nuestras propias familias a salir adelante. Por eso es importante difundir los logros que dan a conocer instancias federales autónomas, como el Inegi, el IMSS y el Coneval, que, con hechos, demostran que Tlaxcala sigue adelante. Y la importancia de reconocer los avances que se han alcanzado es fortalecer el orgullo e identidad de ser tlaxcalteca. Ser primer lugar en crecimiento económico, uno de los ocho estados que más empleo formal genera proporcionalmente, el tercero en disminuir más sus niveles de pobreza y pobreza extrema, el segundo con la menor incidencia delictiva o el único sin deuda público, solo habla de trabajo y resultados. Y mantener una tendencia positiva en estos rubros, además de desarrollar obras de impacto regional e infraestructura básica en los municipios, y entregar estímulos a los elementos de seguridad pública, es favorable para el estado, pero sobre todo para las familias. A la administración que encabeza Marco Mena le toca consolidar el buen desempeño de la economía local y cuidar el presupuesto para responder a las necesidades de la población. La entidad ya merecía registrar un rendimiento positivo en sus cifras, y que un gobierno reconociera que el mérito es de todos. Comentarios: arenillas87@hotmail.com

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Una de las fortalezas del presidente López Obrador es sin duda el discurso

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385 Grados / Tlaxcala / SAGA / En las ruedas de prensa matutinas logra posicionar con facilidad los temas de su interés y al mismo tiempo consigue la legitimidad de las acciones de su gobierno y las de MORENA como partido político. Como empresario y político escucho noticias, sigo en redes sociales a diferentes políticos y observo con atención las reacciones de los mexicanos. Creo que uno de los principales retos del presidente López Obrador se llama “congruencia”.

La histórica votación que recibió y las mayorías obtenidas en el poder legislativo federal y congresos estatales son una tentación para pasar de la lucha social y democrática al autoritarismo y la polarización de la sociedad. En su conferencia de prensa matutina del 12 de agosto el Presidente López Obrador expresó frente a los medios de comunicación: “comento con todo respeto, que no se vaya a interpretar que estoy entrometiéndome en lo que corresponde al Poder Legislativo, pero hace falta trabajar más, es mucho tiempo el periodo en el que no se legisla, no se trabaja; tiene que ampliarse el periodo ordinario porque hay pendientes”.

El poder legislativo federal y varios estatales están atravesando por un momento que reclama congruencia y autonomía. Demostrar que son un poder soberano y que no son empleados del presidente es un reto que deben enfrentar y ratificar en los hechos la división de poderes. Sabemos que el presidente de la república es al mismo tiempo el jefe máximo de su partido político. Es evidente que este gobierno no es la excepción y es absolutamente lógico, ya que la votación que obtuvo MORENA y sus aliados es fruto del liderazgo del hoy Presidente López Obrador y no del trabajo de los partidos políticos o de liderazgos locales.

Debemos reconocer que los legislativos locales se han visto debilitados y han actuado como si trataran de hacer experimentos para medir la reacción de la opinión pública. Llama poderosamente la atención la reforma que aprobó el Congreso de Baja California, con la que buscan ampliar el periodo de 2 a 5 años, del Gobernador electo de MORENA Jaime Bonilla.

En una alianza bastante llamativa, los legisladores locales armaron una mayoría plural para aprobar una reforma que ha sido señalada como regresiva, autoritaria, antidemocrática y que violenta el pacto constitucional. En Tabasco se presentó una iniciativa que los medios de comunicación han bautizado como la “Ley Garrote” con la que pretenden encarcelar a los ciudadanos que hagan manifestaciones públicas.

El objetivo es garantizar el libre tránsito de las personas y al mismo tiempo justificar el uso de la fuerza pública y la prisión en contra de quienes se opongan públicamente por las decisiones del gobierno. A nivel federal, el trabajo pendiente al que se refiere el presidente López Obrador consiste en la aprobación de la revocación de mandato.

Con esta ley el titular del ejecutivo estaría apareciendo en una boleta o cedula de revocación en la misma fecha es que se desarrollarían las elecciones en el 2021, el efecto que buscan es evidentemente que la popularidad del presidente generé un efecto similar al del 2018 y aumentar su presencia en el poder legislativo y en los gobiernos estatales, congresos estatales y ayuntamientos.

En esa misma línea se encuentra la reforma con la que pretenden eliminar el “fuero”, la cual, si fuera aprobada en la antesala de las elecciones del 2021, ayudaría a sostener la popularidad del presidente de la república.

Siempre se ha señalado que los presidentes en turno han usado a la constitución como un traje a la medida y que han atropellado la autonomía del poder legislativo. Es necesario que los diputados federales y senadores de MORENA y sus aliados actúen como un poder al margen del ejecutivo y demuestren que están para ser un verdadero contrapeso. Los congresos estatales no deben ser laboratorios en donde se mida la reacción de la opinión pública.

Es claro que el activo más grande de este gobierno es su legitimidad y buscarán a toda costa sostener la popularidad del Presidente López Obrador. Pero con todo esto, estarán haciendo lo mismo que señaló el hoy titular del ejecutivo cuando era dirigente de partido y candidato a la presidencia en 2006 y 2012.

La congruencia y los resultados eficaces deben orientar las decisiones del presidente de la república. La popularidad no es una brújula oportuna para las acciones de gobierno.

¡MORENA debe aprender a ser un partido político democrático y no un órgano del estado subordinado al presidente! Hasta la próxima amigos! Juan Carlos Sánchez García.

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Los libros de texto gratuitos: entre lo político y lo didáctico

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385 Grados / Tlaxcala / Abelardo Carro Nava / Recuerdo una plática que hace algunos años sostuve con la maestra Raquel; una reconocida, admirada y respetada profesora de educación primaria en el Estado de Tlaxcala. 

El trabajo que realizaba en su escuela y con sus pequeños, siempre había llamado mi atención. Empleaba cualquier recurso y/o material que tuviera a la mano para lograr que sus alumnos aprendieran, ya sea una hoja de papel, un rompecabezas, unas piedritas, una corcholata, unos palitos de madera, unos cubitos de hielo, trozos de papel de colores, algún recorte de alguna revista, en fin, todo o, casi todo, era de utilidad para ella

Decía: “todo era útil siempre y cuando la intención didáctica no se perdiera”; y es cierto. Muy pocas veces, quienes nos encontramos inmersos en la docencia reflexionamos sobre ello. Pareciera ser que, el cúmulo de actividades plasmadas en las guías para el maestro, en los propios libros de texto o, peor aún, en los acuerdos que emanan de los Consejos Técnicos, definen la intención didáctica de cualquier contenido, y esto no es cierto. Se nos olvida que, si bien es cierto que el contenido es relevante para la generación de aprendizajes, la intención didáctica, es fundamental para favorecer los mismos, puesto que ésta se desprende de la habilidad del profesor o profesora al momento en que desarrolla su clase para que su alumno aprenda lo que ese contenido persigue.

Consecuentemente pregustarse: de qué manera se puede favorecer esa intención didáctica para que los alumnos logren los aprendizajes, qué recursos o materiales puedo emplear para que esa intención didáctica sea consistente y congruente con mis métodos de enseñanza, cómo es que el maestro o maestra hacen uso de esa habilidad para lograr que su alumno aprenda; es tan válido como pertinente; y es aquí donde precisamente entra el tema que me ocupa en esta ocasión puesto que, como sabemos en días pasados, se generó una polémica bastante interesante con respecto a los “libros de texto” que, supuestamente, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), implementará en varias escuelas del país en el ciclo escolar 2019-2020 (https://plumasatomicas.com/noticias/4t/revolucion-cubana-primaria-cnte/?fbclid=IwAR1r1S9meuN_3XFdzZfzC48r-m0ILsfrnfO9tcplxI1FC0QwevHPMyfBIIM) .

Tanto revuelo causó este asunto, que la misma Secretaría de Educación Pública (SEP), emitió un comunicado en el que especificaba, palabras más palabras menos, que los únicos libros de texto que se trabajarían en cada una de las escuelas del país, serían los autorizados por las instancias correspondientes (https://www.publimetro.com.mx/mx/noticias/2019/08/02/nadie-puede-sustituir-libros-de-texto-gratuitos-sep.html). ¿Tanta fuerza ha alcanzado la CNTE para que la propia SEP haya salido a desmentir lo que en las redes sociales circuló por varios días? – Me pregunté una y otra vez –. No obstante, quitado ese peso ideológico a la pregunta, surgió otra que me pareció más interesante: ¿qué tipo de libros de texto está elaborando la SEP?; porque si el problema se encuentra en la “ideología” que permea los libros de la CNTE, entonces, ¿cuál es la ideología que se encuentra inmersa en los que elabora la SEP?

Como sabemos, cada gobierno imprime su sello ideológico a los programas educativos que “diseña” e implementa, para el caso de México, cada sexenio (de esto ya he dado cuenta en este y otros espacios). Sin embargo, tal parece que la derecha y grupos afines al neoliberalismo, siguen presentes en la política educativa del Presidente López Obrador, claro, más por su Secretario de Educación, Esteban Moctezuma que por él mismo, pero bueno. Habría que preguntarle a este último, si conoce todos los “materiales”, guías y/o libros que se piden en varias escuelas (públicas y privadas) en varios estados del país con el propósito de que los alumnos aprendan o refuercen esos aprendizajes, ¿esos sí estarán permitidos?

Es cierto, constitucionalmente, el Estado está facultado para elaborar todos los planes y programas para la Educación Básica y Normal, así como también, los libros de texto (ver la Ley General de Educación vigente); sin embargo, incorporar temas como la Revolución Cubana o la Francesa, por ejemplo, significaría ¿un avance o un retroceso en pleno Siglo XXI cuando la información fluye a raudales a través de diversos canales? Vaya, ¿no se trata de que el alumno aprenda mediante la reflexión, el análisis y la comprensión? Entonces, ¿por qué no hablar de Ernesto “Che” Guevara, de Fidel Castro, de Vladimir Putín o de otros personajes afines al socialismo?

Recuerdo muy bien que en los planes de estudios para las escuelas normales para las Licenciaturas en Educación Primaria (1997), en alguna de las asignaturas que se impartían durante el primer o segundo semestre, se hacía un análisis de los Sistemas Educativos de diversos países pero, desafortunadamente, el de México no se incluía. Recuerdo también que, para que se lograra hacer un comparativo entre esos Sistemas y el nuestro sugería a mis estudiantes, consultar algunos temas del texto de Carlos Ornelas “El Sistema Educativo Mexicano. La transición de fin de siglo”, situación que nos permitía tener un panorama más amplio sobre la educación en diversos países de orbe y el nuestro. En fin.

Volviendo al tema que me ocupa, si no mal recuerdo, en el periodo de Vicente Fox en la presidencia de la República, se destinaron varios millones de pesos para la emisión de ciertos libros que, palabras más palabras menos, solo cumplieron el capricho de ciertos actores como los de la fundación Vamos México cuya presidenta era la esposa del presidente y, con seguridad, muy poco contribuyeron a la educación de los individuos (http://www.cronica.com.mx/notas/2002/19952.html?fbclid=IwAR0cUUi82pzngicDLcS79LXSkc0k87Rs66N5cZw7Q0O5fmzGAm55bHUQTYI). En consecuencia, pensar y repensar qué tipo de materiales y/o recursos emplean los maestros para el logro de los propósitos educativos, no es mala idea. Por el contrario, diseñar esquemas de trabajo que favorezcan no sólo leer el texto sino comprenderlo a partir de sus referentes iniciales propios del contexto en el que ha nacido, por ejemplo, es harto interesante, sobre todo, por el refuerzo que podría dársele a esa intención didáctica que todo docente imprime al dar sus clases. Entonces, ¿por qué quedarse con la idea de un solo libro de texto y un mismo material y/o recurso educativo?

Ojalá en la SEP se den tiempo para ello; a quienes, por cierto, no estaría nada mal informarles que la CNTE no elabora “libros de texto”; han elaborado desde hace mucho tiempo materiales didácticos que coadyuvan a la generación de aprendizajes en sus alumnos.

Ciertamente, habrá quienes me digan que muchos de ellos tienen áreas de oportunidad que deben atenderse, y es cierto; sin embargo, me quedo con la idea que la maestra Raquel me compartía hace tiempo: mientras no se pierda la intención didáctica para abordar el contenido propuesto, cualquier material y/o recurso es bienvenido; yo agregaría: si el principio es que nuestro alumno reflexione, analice y comprenda, diversos materiales y/o recursos, también son bienvenidos.

¿Por qué no hacerlo?

Referencias:

Arellano, S. (11/07/2002). La SEP financió 1.5 millones de libros de la fundación Vamos México. Crónica.com.mx.

Recuperado de: http://www.cronica.com.mx/notas/2002/19952.html?fbclid=IwAR0cUUi82pzngicDLcS79LXSkc0k87Rs66N5cZw7Q0O5fmzGAm55bHUQTYI

Michel. (6/08/2019). Se enseñará en primarias sobre la Revolución Cubana en próximo ciclo escolar. Plumas Atómicas.

Recuperado de: https://plumasatomicas.com/noticias/4t/revolucion-cubana-primaria-cnte/?fbclid=IwAR1r1S9meuN_3XFdzZfzC48r-m0ILsfrnfO9tcplxI1FC0QwevHPMyfBIIM

Redacción. (02/08/2019). Nadie puede sustituir libros gratuitos: SEP. Notimex.

Recuperado de: https://www.publimetro.com.mx/mx/noticias/2019/08/02/nadie-puede-sustituir-libros-de-texto-gratuitos-sep.html

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