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En las entrañas del normalismo: la reforma de la 4T

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385 Grados / Tlaxcala / Abelardo Carro Nava / Desde mi perspectiva, uno de los mayores errores que pudo haber cometido el presidente Miguel de la Madrid Hurtado, en materia educativa, fue haber logrado y publicado el Acuerdo 23/03/1984 por el que se estableció que la educación normal en su nivel inicial, y en cualquiera de sus especialidades, tuviera el grado académico de licenciatura, sin considerar en dicho planteamiento, algunos otros aspectos jurídicos que propiciaran que la incorporación de las escuelas normales, como Instituciones de Educación Superior (IES), fuera acorde a sus propias necesidades de desarrollo. Claro, se dijo, el cambio era en “pro” de la modernidad y del progreso, y porque la formación de docentes tendría que tener un carácter profesionalizante para que sus egresados, contaran con los elementos que la misma profesión, la sociedad y el mundo exigía en ese momento.

Derivado de tal Acuerdo, y de las complejidades que trajo consigo ciertas políticas descentralizadoras de la década de los 90, entre ellas el Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica (ANMEB), las escuelas normales quedaron a la deriva o, mejor dicho, en un “limbo” administrativo y jurídico que, para acabar pronto, aún en muchos estados de la República Mexicana, las ubica, insisto, administrativa y jurídicamente, en diferentes niveles educativos, ya sea en los departamentos educación básica, en educación media superior o, en alguna Subsecretaría de Educación Superior. Asunto nada menor este éste puesto que, al no sufrir una reforma constitucional que les otorgara autonomía como a las Universidades y que las ubicara en el lugar que como IES deberían ocupar, la dependencia total, en todos los sentidos, del Estado, ha complicado su desarrollo, en estos casi 35 años en los que, al menos en el papel, son IES.

¿Qué hubiese pasado si se les hubieran otorgado las condiciones mínimas necesarias para que, progresivamente, se consolidaran como IES? Digo, hablar de las tres áreas sustantivas (docencia, investigación y difusión) que deben desarrollar parece ser algo sencillo; sin embargo, las normales, por excelencia, han puesto su atención en esa área que, por su importancia pedagógica y didáctica, ocupa un lugar preponderante en su quehacer educativo: la docencia. Esto significa, ¿que no se hayan dado avances considerables en la investigación y la difusión?; tal como la conciben las universidades, no lo creo, lo que si tengo presente, porque me consta, es que tienen esquemas muy particulares de extender sus servicios, así como también, muchos progresos en lo que se refiere a investigación e investigación educativo. Espero en algún otro momento, hablar de ello.

Ahora, si bien es cierto que a partir del 2005 el Subsistema de Educación Normal del país, se le confirió a la Dirección General de Educación Superior para Profesionales de la Educación (DGESPE), puesto que antes de ese año se ubicaba en la Subsecretaría de Educación Básica y Normal, también es cierto, que lo descrito en párrafos anteriores, con esta medida, no se resolvió. Las escuelas normales en nuestros días, siguen estando ubicadas en niveles educativos que poco favorecen su desarrollo y consolidación como verdaderas IES. Insisto, el limbo jurídico y administrativo en el que viven y se mantienen, poco ha favorecido su pleno desarrollo; por ejemplo, ¿pueden las normales diseñar, aplicar y evaluar sus propios planes y programas de estudio? La respuesta es contundente: no. Entonces, ¿cómo se espera que logren ser una IES si por mandato constitucional y reglamentario, siguen dependiendo de las disposiciones oficiales que establece el Estado en esta materia?

Aunado a esta situación, un tema que es parte de este análisis, es el relacionado con lo que acontece, precisamente, en el orden local, puesto que mientras la federación establece sus propias políticas para que las normales trabajen en la formación de docentes, en el ámbito estatal, las cosas suelen ser muy complicadas. Por ejemplo, hoy día existe el Programa de Fortalecimiento de la Calidad Educativa (derivación de lo que en su momento se conoció como PROMIN, PEFEN y PROFEN); programa mediante el cual, las normales pueden acceder a recursos (etiquetados) de la federación para, por ejemplo, fortalecer su capacidad académica; sin embargo, en varias entidades del país, las oficinas, departamentos o áreas a las que se encuentran adscritas, establecen los “proveedores” que habrán de impartir cursos, talleres, conferencias, etcétera, obtenidos a través de la elaboración de los proyectos de las propias normales. ¿Por qué estas escuelas no pueden contratar a sus propios proveedores para el logro de este propósito?, ¿hasta cuándo se va a depositar la confianza en dichas instituciones?, ¿por qué se les sigue considerando como “infantes” a las que se les debe de dar el trato que corresponde a esa etapa de la vida del ser humano?

El meollo del asunto es muy sencillo, y del cual he dado cuenta en múltiples ocasiones en este y otros espacios, al igual que muchos reconocidos colegas y especialistas en la materia, como Ángel Díaz Barriga, Patricia Ducoing, entre otros: la autonomía.

Desde mi perspectiva, mientras no se toque el tema de la autonomía de las escuelas normales, el problema jurídico y administrativo, y los que de ello se desprende, seguirá latente.

Hace unos días, escuchaba y leía con atención, lo que el actual Subsecretario de Educación Superior, Francisco Concheiro, explicaba sobre el papel de las escuelas normales en el país. Por sus declaraciones, puedo vislumbrar que se aproxima una nueva reforma al modelo educativo que, hace unos meses (agosto de 2018), se implementó en la educación normal en el país; esto, derivado de la implementación del Modelo Educativo 2017 que impuso Peña Nieto y compañía. Caray, apenas han pasado algunos meses desde que se implementó la “malla curricular 2018” en las normales, y ya se piensa en realizar algunos ajustes a sus planes de estudios (que por cierto siguen sin estar terminados) o implementar un nuevo modelo educativo. Lo anterior, considerando la disputa y división que generó esta “reforma” al interior del normalismo mexicano entre sus defensores y detractores.

Me parece interesante que cada gobierno intenté mejorar lo que, desde su perspectiva, puede mejorar. Es sensato el que se tenga la intención de llevar a cabo diversas acciones para lograr una mejora en la educación, especialmente, en la educación normal de México. No obstante, ahora que se viene la probable aprobación de la reforma educativa que propondrá el gobierno de López Obrador en próximos días, ¿no valdría la pena que se analizara la pertinencia de la autonomía de las escuelas normales escuchando las voces de sus principales actores: los normalisitas?, ¿no valdría la pena considerar un congreso nacional para este propósito? Un tema tan importante como lo es éste, no debería limitarse a una encuesta vía internet. Urge el espacio de diálogo, pertinente y profundo, muy profundo, sobre ello.

En este sentido, se habla de que algunas instituciones participarán en el diagnóstico que habrá de realizarse sobre el normalismo mexicano; esto, con la intención de que se obtenga un panorama general de las normales y se elabore una propuesta acorde a las necesidades y demandas de estas escuelas formadoras de docentes.

Estudios se han realizado al respecto, por ejemplo, el que hace años realizó Justa Ezpeleta, sobre el impacto del PROMIN en las normales; el de Verónica Medrano que, si bien no aborda las complejidades del normalismo desde lo cualitativo, si ofrece datos que permitirían contar con una mirada sobre el fenómeno que estoy comentado; o bien, los propios estudios que en este ámbito también ha realizado Graciela Cordero y otros; en fin, trabajos hay para dilucidar las entrañas del normalimo mexicano. ¿Cuándo se le dará la oportunidad a los normalistas para que expongan sus propios argumentos y estudios?

Con negritas:

Me parece que una propuesta, acertada, que hace tres años implementó la DGESPE para que los normalistas expusieran los estados que guardan sus investigaciones, fue el Congreso Nacional de Investigación sobre Educación Normal (CONISEN); un espacio que, sigo pensando, es importante para la difusión del conocimiento; no obstante, considero que su formato podría permitir el diálogo abierto y plural en el más amplio sentido de la palabra. Como sabemos, es imperativo que, en materia de investigación, aceptemos la crítica, pero lo más importante, es que fomentemos la autocrítica puesto que ello, nos permitirá avanzar en el camino correcto en cuanto al ámbito institucional, profesional y, porque no, personal se refiere.

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El normalismo mexicano: entre el olvido y la 4T

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385 Grados / Abelardo Carro Nava / El pasado 16 y 17 de mayo en el Estado de México, se desarrolló el Congreso Nacional para el Fortalecimiento y Transformación de las Escuelas Normales Públicas del País. A dicho Congreso asistieron, 255 delegados efectivos (maestros y maestras) que, conforme a la mecánica que estableció el Mecanismo de Coordinación Nacional de Autoridades de Educación Normal en su convocatoria publicada el 20 de marzo, pudieron participar en esta etapa nacional, pero sin que hubieran cubierto las dos etapas previas: la escolar y la estatal.

Los temas que se abordaron en las 5 mesas de trabajo, fueron: 1. El docente que queremos formar para la transformación del país. 2. La escuela normal, proyección hacia el futuro. 3. Desarrollo profesional de los formadores. 4. Autonomía para las escuelas normales: qué tipo de autonomía necesitamos. 5. Ruta curricular: qué hacer y hacia dónde ir. Temáticas que, como ya he dicho, se fueron construyendo a través de las etapas previas al Congreso Nacional y, en la que participaron, directivos, docentes y alumnos de las escuelas normales del país; vaya, los actores indiscutibles del normalismo mexicano y, cuya representación, la llevaron los delegados efectivos que líneas atrás refiero.

Éste, sin duda, fue un evento que estuvo enmarcado por varios símbolos, acontecimientos y acuerdos. Desde luego, cuando de normalismo hablamos, indudablemente los tres aspectos que he señalado, cobran sentido y más cuando por años, ese normalismo mexicano estuvo en el olvidado. Lanzar sendas culpas por ese desastre educativo sería lo de menos; considero, cada uno podría tener un juicio sobre las políticas educativas que, escasamente, implementaron los gobiernos priistas y panistas durante sus respectivos sexenios; no obstante, es necesario recalcar este hecho inobjetable: el subsistema de educación normal del país, estuvo, por décadas, en el olvido. ¿Revisamos las políticas educativas que se destinaron para el “fortalecimiento” y “transformación” de las escuelas normales? El espacio no me permite tanto. Sin embargo, debo señalar que los conceptos “fortalecimiento” y “transformación” datan de hace varios años, por ejemplo, cuando las escuelas normales aún se encontraban en la Subsecretaría de Educación Básica y Normal (https://www.dgespe.sep.gob.mx/public/ddi/promin/guias/ProMIN.pdf). Caray, ¿desde hace más de 15 años y no se ha avanzado en ese esquema, de fortalecimiento y transformación, al que en los discursos reiteradamente aluden las autoridades. En fin, ¿desea un dato más anejo? Le invito a consultar el texto “La educación normal en México” de Verónica Medrano (http://publicaciones.inee.edu.mx/buscadorPub/P3/B/108/P3B108.pdf), sobre todo, cuando habla de la existencia del famoso Programa para la Transformación y Fortalecimiento Académico de las Escuelas Normales de 1996. Sí, de 1996, es decir, llevamos poco más de 23 años, hablando de “fortalecimiento” y de “transformación” en las escuelas normales, y aún, en pleno 2019, lo repetimos.

Dicho lo anterior, resulta interesante cuestionarse: ¿por qué, de la noche a la mañana, se volteó la mirada a las escuelas normales y a sus respectivas comunidades normalistas?, ¿qué fue lo que generó tal mirada?, ¿cuál es la visión que se tiene con respecto al propósito de las normales contemplado en la Constitución y demás leyes secundarias? Repito, interesantes cuestionamientos que merecen un análisis y reflexión profunda por parte de todos los actores educativos, principalmente, los normalistas de México.

Nadie puede negar que, en su heterogeneidad, el normalismo mexicano atraviesa por sentidos problemas; le pongo un ejemplo de la dimensión de éstos: en la mesa 2, La escuela normal, proyección hacia el futuro, los delegados presentaron alrededor de 190 propuestas que pudieran atender las problemáticas existentes en sus respectivos estados y/o escuelas. Sí, alrededor de 190. Éstas, estuvieron relacionadas con infraestructura; capacitación, actualización y profesionalización docente; planes de estudio (mallas curriculares); investigación y extensión educativa; financiamiento; condiciones laborales; entre otras. Sí, con seguridad usted estará pensando que dichas propuestas, se relacionan con las problemáticas que no sólo se viven en el subsistema normalista, y es cierto. La pregunta en todo caso, independientemente de los acuerdos a los que se llegaron en esta mesa, sería: ¿cómo le van a hacer las autoridades para atender todas estas propuestas si, en el futuro inmediato, no se cuenta ni contará con un presupuesto robusto para la formación inicial de docentes? Ciertamente el recurso no lo es todo, pero de esa heterogeneidad normalista se desprende, grandes necesidades y grandes soluciones.

Ahora bien, por lo que respecta a la pregunta sobre el por qué, de la noche a la mañana, se volteó la mirada hacia las escuelas normales; pienso que, por un lado, se pretendió eliminar aquella afirmación atroz y denigrante que lanzó cierto Secretario de Educación “cualquiera puede ser maestro” y, por el otro, una posible solución que podría llevar a aminorar los males que aquejan al Sistema Educativo Mexicano (SEM) en cuanto al aprendizaje de las niñas y niños de México, es decir, desde sus cimientos.

Sobre este último asunto, lanzar campanas al vuelo es incorrecto. De sobra está decir, que el Mecanismo de Coordinación Nacional de Autoridades de Educación Normal, lo constituyen las Autoridades de este subsistema a nivel nacional; de hecho, por obra del espíritu santo, se constituyó una Junta (representantes de dichas autoridades de 5 regiones del país) que, conforme a atribuciones desconocidas, tienen como propósito conducir, orientar o dirigir las actividades de este congreso o, supongo, de otras relacionadas con la educación normal. ¿Acaso los maestros y maestras normalistas no pueden organizarse para proponer un esquema que permita una mejora sustantiva en sus respectivas escuelas o estados? Recordando a Manuel Gil Antón, tal parece que no solo los maestros de educación básica son catalogados por las autoridades como “infantes”, sino también, los de educación normal, puesto que etimológicamente tal concepto significa sin voz. En fin, solo fue un pequeño recordatorio.

Finalmente, por lo que respecta a los símbolos, me llamó la atención que el Secretario de Educación, Esteban Moctezuma Barragán sí haya asistido; en pasillos se murmuraba sobre ese suceso; no obstante, tres asuntos sobresalen de tal asistencia: 1. El que haya acudido para iniciar los trabajos del Congreso a una entidad donde el gobierno es de extracción priista y éste no está del todo bien, ni en su estado ni con la federación. 2. El que, en el protocolo de inauguración, no haya estado en el presídium el Director de la DGESPE (no así en el cierre de los trabajos cuando dicho Director si hizo acto de presencia). 3. El que, durante el acto protocolario de inicio de los trabajos, el Secretario no haya hecho mención del boletín No. 77 de la SEP, por el que se suspendió, a partir del 16 de mayo, cualquier evaluación magisterial.

Con negritas:

Una de las exigencias que merecen especial mención, fue la que hicieron tres de las cinco mesas en las que participaron maestros y maestras normalistas: la declaratoria de Congreso Permanente; es decir, puesto que los trabajos no se concluyeron en los dos días que estipuló la convocatoria, éstos deberían continuar, pidiendo para tal efecto que, en un plazo no mayor a 45 días, los delegados efectivos, que fueron parte de este primer proceso, fueran reunidos para continuar con dichos trabajos. Tal exigencia, fue escuchada y atendida y al final del Congreso, se hizo la declaratoria correspondiente.

Por cierto, ya que hablamos de Congreso, no estaría mal que el Director de la DGESPE y, sus respectivos asesores, se “empaparan” un poco más sobre lo que significa hacer un Congreso de este tipo. Vaya, desde la forma en que se eligen a los moderadores y relatores, hasta la forma en la que se tienen que leer en plenaria las conclusiones o la entrega de resolutivos ante quien corresponde, son aspectos que deberían ser tomados en cuenta para futuros encuentros. Ciertamente, los comentarios y exigencias que plantearon los normalistas permearon en la estructura de esa Dirección; de ahí que, a partir de este día, se haya hecho llegar un oficio a las autoridades educativas estatales sobre éstos y otros asuntos.

Veremos qué es lo que se viene y cómo se viene, ahora que se vive un normalismo en la era de la 4T que, por muchos años estuvo en el olvido. Aunque es de llamar la atención que, quien encabeza en este momento la DGESPE, estuvo durante tres años con el gobierno que tanto lastimó y ofendió al magisterio.

Al tiempo.

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Opinión 385… 1 de mayo

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385 Grados / Tlaxcala / Aurora Arenillas / Llegó el Día del Trabajo y con ello una serie de demandas del sector.

Los dirigentes sindicales, fieles a la tradición de legitimar su posición frente a su gremio, sacaron filo a sus principales críticas a las autoridades.

Ahí vimos al Secretario General del Sindicato del Cecyte, Zenón Ramos, quien manifestó que no se permitirá la atomización sindical como estrategia para reducir al individualismo la interlocución laboral y quitar los derechos a los trabajadores.

Sin embargo, no lo vimos manifestándose en la sede del Congreso de la Unión cuando se aprobó la reforma laboral.

Eso sí, amagó con que, si el 15 de mayo aún no hay un nombramiento del Director General de este subsistema, recurrirán a un paro indefinido de labores en los 32 planteles del Cecyte y los 15 del Emsad. A pesar de que la administración del subsistema no tiene adeudo alguno con ellos.

También vimos activo a al líder de la sección 31 del SNTE, Demetrio Rivas, quien para quedar bien con los maestros se aventó la puntada de decir que nadie tiene derecho a exigir a los docentes tlaxcaltecas excelencia en su desempeño, pues -supuestamente- trabajan en condiciones precarias de capacitación, infraestructura y remuneraciones.

¿Qué pasa entonces con los miles de padres de familia, que pagan con sus impuestos el salario y prestaciones de los maestros? ¿Ellos no les pueden exigir calidad en su desempeño a favor de sus hijos?

¿Qué pasa entonces con los estudiantes, que son las personas que reciben directamente sus servicios? ¿Ellos tampoco pueden exigir un trabajo digno y comprometido con su formación para el futuro?

Demetrio Rivas peca de ingenuo cuando señala que los salarios del gremio son raquíticos, cuando el grueso vive muy bien, tienen autos y viajan, porque son de los pocos trabajadores privilegiados con 90 días de aguinaldo y muchos días de vacaciones. Y sobre la capacitación, es claro que, si su vocación es enseñar, deben hacer lo propio para prepararse y no solo esperar a que el gobierno los capacite.

Algunas centrales obreras también se manifestaron en contra de “la nefasta figura del outsourcing que nulifica los derechos laborales de los trabajadores”, y “la corrupción, como flagelo de las sociedades modernas y causa de la pobreza de los pueblos” Pidieron libertad sindical, que la reforma laboral sea acorde a los convenios de la OIT y un nuevo sistema de justicia laboral.

Curiosamente, son temas que caen en la esfera de competencia federal, y sobre los cuales no se identificaron señalamientos directos contra “ya saben quién”.

Por lo visto es más sencillo repartir culpas que asumir responsabilidades.

Comentarios: arenillas87@hotmail.com

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¡Transitorio maldito! El Décimo Sexto. Por: Abelardo Carro Nava

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El pasado 24 de abril (y en la madrugada del 25), se dio un momento álgido en la Cámara de Diputados; esto, derivado de la discusión del dictamen de lo que el Presidente, López Obrador, llamó en campaña (y aún después de ésta) “la abrogación de la mal llamada reforma educativa” que, en su momento, se derivó del Pacto Por México y que, el ex presidente Peña Nieto, envío para su aprobación dándose ésta en 2013.

De esta forma, uno de los puntos que, en la discusión de ese 24 y 25 de abril, generó diversas reacciones en los distintos grupos parlamentarios, fue la propuesta de incorporación al dictamen del transitorio Décimo Sexto, mismo que a la letra dice: “Con la entrada en vigor de las presentes disposiciones, los derechos laborales de los trabajadores al servicio de la educación, se regirán por el artículo 123 Constitucional Apartado B. Con fundamento en este Decreto, la admisión, promoción y reconocimiento, se regirán por la Ley Reglamentaria del Sistema Para la Carrera de las y los Maestros”. Y digo que generó diversas reacciones, porque varios “representantes” del pueblo, estuvieron en contra, pero también, a favor de dicho transitorio. Sin embargo, una reacción que llamó la atención de propios y extraños, fue la de la Diputada del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Cynthia Iliana López Castro, quien en su intervención afirmó enfática y muy efusivamente: que el dictamen que se discutía contenía “un transitorio maldito, una manzana envenenada”; esto, porque como bien sabemos, los priistas siempre y en todo momento, del 2012 al 2018, apoyaron con todo la reforma educativa Peñanietista aunque, en esta ocasión, debo decirlo, apoyaron con todo la de López Obrador (MORENA). ¡Bendita política! En fin.

Ahora bien, no sé si usted se habrá preguntado (o al menos lo haya pensado), ¿por qué la Diputada lanzó tremendo sentimentalismo, nada barato y sí con cierto fundamento. La respuesta, como seguramente usted recordará, tiene que ver con la reforma al Artículo 3º Constitucional aprobado en 2013 y en el que se estableció: el ingreso, promoción, reconocimiento y permanencia de los trabajadores al servicio de la educación. Cosa más ruin y detestable fue ésta, porque si bien es cierto que, “seguramente”, por la cabeza de los legisladores pasó por su mente la idea de propiciar las condiciones necesarias para mejorar la “calidad” educativa; esta aberración, la de la permanencia, laceró a más no poder, los derechos laborales de los maestros y maestras de México.

Sí, se dijo, que ello permitiría contar con mecanismos transparentes de ingreso, promoción, reconocimiento y permanencia; sí, se dijo, que ello posibilitaría el contar con mejores profesores; sí, se dijo que ello generaría un cambio sustancial de la educación en nuestro país; sí, todo eso y más se dijo, lo que no se dijo, es que este “abrupto”, fue un atentado, como ya he dicho, a los derechos laborales de los maestros; tampoco se dijo, que la corrupción que prevaleció en las entidades federativas, generó toda clase de “argucias” para que ingresaran al SPD, aquellos que ni siquiera hicieron o presentaron un examen de oposición y, los que sí lo hicieron, aún siguen esperando turno en las oficinas de algún departamento de las diversas Secretarías de Educación de México; mucho menos se mencionó, que la Ley General del Servicio Profesional Docente (LGSPD), y lo que al Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) le toca, provocaron la mayor denostación magisterial que la historia educativa haya registrado. ¿Evaluaciones cercadas por policías y militares? ¡Qué gran ofensa para el magisterio mexicano!

Sí, aquello que defendió con ahínco la Sra. Diputada, se encuentra en lo que he descrito, brevemente, en el párrafo anterior. Sí, por ello puede entenderse su expresión “transitorio maldito”; y con seguridad es maldito, porque de cierta forma, al incorporarse los derechos laborales de los trabajadores de la educación al 123º apartado B, esa, la reforma del Pacto Por México, la de Mexicanos Primero, la de Peña Nieto (y de sus amigos priistas y panistas, principalmente), la que tanto lastimó a los maestros y maestras, pasó a la historia; así, ni más ni menos.

Ahora bien, es importante considerar que, si bien es cierto que esta aprobación, la del 24 y 25 de abril, tiene varios “asegunes”, y de los que poco a poco les iré comentando; considero, los maestros y maestras pueden celebrar el que se haya eliminado del artículo 3º el régimen de excepción que tanto los había castigado y/o sancionado. Ciertamente, las dirigencias de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) se manifestaron en contra de esta resolución; y hay razón en ello. Para dichas dirigencias, la abrogación propuesta por López Obrador tendría que haber dado un giro mayor al que se observó en ese momento; sin embargo, hay quienes afirman que la “madre de todas las batallas” se aproxima; esto, por lo que en su momento se habrá de trabajar para la concreción de las Leyes Secundarias que habrán de detallar, lo que en la Constitución se plasmó a partir de la aprobación, tanto en la Cámara de Diputados como en la de Senadores.

Ciertamente, hay quienes consideran que la aprobación del Décimo Sexto que ya he comentado, es un retroceso, y que la herencia y venta de plazas volverá a “regir” las formas de ingreso, promoción y reconocimiento. Se equivocan, como se han equivocado al afirmar: que la SEP fue colonizada, que el SNTE son todos los maestros, que la CNTE no tiene una propuesta educativa, y que los maestros y maestras de piso, no pensamos por nuestra propia cuenta. Sí, se equivocan.

Los tiempos señores, ya no son los mismos.

Con negritas:

Resultó interesante, derivado de la aprobación del dictamen que he referido, que se hable del derecho de los profesores de acceder a un sistema integral de formación, de capacitación y de actualización retroalimentado por evaluaciones diagnósticas; algo así como lo que en su momento conocimos como carrera magisterial, etcétera, etcétera, etcétera. Por lo que a mi toca puedo decir que, en el pasado, carrera magisterial funcionó favorablemente, hasta que algunos dirigentes del SNTE, conjuntamente con algunos de la SEP, pervirtieron y corrompieron dicho sistema. En su momento, conjuntamente con otros colegas, diseñamos Cursos-Talleres, Diplomados, entre otras posibilidades de capacitación y actualización para los profesores; éstos, con la rigurosidad que el caso ameritaba. O también, tuve la oportunidad de participar en el diseño de otras tantas cuestiones más, relacionadas precisamente con esa capacitación y actualización, y en las que sus productos, fueron sometidos a una valoración rigurosa ante la Comisión Estatal/Nacional Mixta de Escalafón quien (es), con instrumento en mano, revisaron de principio a fin los documentos entregados, ya sea para su impartición o mejora, debido a posibles áreas de oportunidad que se encontraron. ¿Estaremos hablando de Carrera Magisterial y de Escalafón nuevamente? Yo sí le entro.

Referencias:

Dictamen del 24 de abril y aprobado la madrugada del 25 del mismo mes. Recuperado de: https://www.facebook.com/IranSantiagoM/photos/pcb.385262568995726/385258478996135/?type=3&theater.

Redacción (24/04/2019). Dictamen de reforma educativa contiene un “transitorio maldito”, acusan diputados. Profelandia.com. Recuperado de: https://profelandia.com/reforma-educativa-tiene-un-transitorio-maldito-acusan-diputados/?fbclid=IwAR0HUGGNoWN_zb-K4gPlqBjpEOboh8IB2DHcUI16LhWeVrkLdTXamSntq-4

Noticias TM. (26/04/2019). Cynthia López castro, la única diputada del PRI que defendió la reforma educativa de EPN. Noticias TM.com.mx Recuperado de: https://www.noticiastm.com.mx/destacado/lopez-castro-defende-la-reforma-educativa/

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