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Opinión

¿Es ridículo reprobar a los niños? El Acuerdo 11/03/19

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385Grados / Tlaxcala / Abelardo Carro Nava / En su más reciente video (https://www.youtube.com/watch?v=EQciCdNgoZY), el Secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma Barragán, afirmó que es ridículo “reprobar” a los niños, ya sea por sus faltas de asistencia en preescolar o, en primero y segundo de primaria, por diversos problemas que se pueden presentar durante su formación en estos grados escolares y, por tal motivo, “sugiere”, para el primer caso, una reprobación a los padres de familia puesto que es su responsabilidad llevar a sus hijos a la escuela y, para el segundo, un acompañamiento personal (supongo del docente) para atender las problemáticas que viven los pequeños (supongo, en sus respectivos hogares). 

Lo anterior, derivado de lo que él llamó: “una crítica en las redes sociales” sobre las disposiciones normativas contempladas en el Acuerdo 11/03/19, por el que se establecen las normas para la evaluación del aprendizaje, acreditación, promoción, regularización y certificación de los educandos de la educación básica, publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF), hace unas semanas.

Pues bien, el pasado 2 de abril, a través de este espacio y otros, en donde tan amablemente me abren sus puertas para publicar algunas reflexiones en torno al tema educativo, abordé este tema, pensando en primera instancia, en lo que pasaría con los clubes escolares implementados a partir del Modelo Educativo 2017 y, en segunda, sobre los lineamientos que habrán de seguir los maestros y maestras, para evaluar el aprendizaje de sus alumnos. Debo reconocer que esta última parte, no lo hice a profundidad; sin embargo, dada la relevancia del tema que hoy nos ocupa, les dejo algunas ideas sobre ese Acuerdo y, desde luego, considerando las declaraciones realizadas por el Secretario. Veamos.

En el mencionado acuerdo se señala que:

a) Cambian los criterios de acreditación. En preescolar se acredita sólo por cursar el grado correspondiente. En primaria, para 1º y 2º grados, al igual que en preescolar, solo por cursar el grado correspondiente; en 3º, 4º y 5º, sólo con asistencia mínima del 80%, promedio mínimo final, en el grado escolar, de 6 y calificación aprobatoria en al menos 6 asignaturas del componente curricular campos de formación académica, y las áreas de artes y educación física del componente curricular áreas de desarrollo personal y social, cursadas; para 6º, sólo con asistencia mínima del 80% y promedio final mínimo de 6, en todas las asignaturas del componente curricular campos de formación académica, y las áreas de artes y educación física del componente curricular, áreas de desarrollo personal y social, cursadas. En secundaria, 1º y 2º grado, se podrá acreditar con la asistencia mínima de 80%, promedio final en el grado mínimo de 6 y calificación aprobatoria en al menos 6 asignaturas del componente curricular, campos de formación académica, y las áreas de artes y educación física, del componente curricular áreas de desarrollo personal y social, cursadas. El 3º de secundaria se acreditará al tener, un mínimo de 80% de asistencia y un promedio final mínimo de 6 en todas las asignaturas, del componente curricular campos de formación académica, y las áreas de artes y educación física, del componente curricular áreas de desarrollo personal y social, cursadas.

b) Cambios en los criterios de promoción, sobre todo en educación primaria, al establecer que, deberán promoverse los estudiantes simplemente con haber cursado el 1º y 2º grado, por lo que éstos, deberán ser promovidos al 3º. Y, en secundaria, el alumno de 1º y 2º grado, una vez cumplido lo que señala el artículo 11, fracción III, inciso b), deberá ser promovido al 3º.

Lo expuesto, parece ser el tema que le ocupó al Secretario de Educación y que lo llevó a difundir el video; no obstante, algunos colegas, como Ángel Díaz Barriga, en sus redes sociales, publicaron algunas ideas relacionadas con dicho tema (los invito a leerlo); no obstante, desde mi perspectiva, tanto el video como el Acuerdo al que he hecho referencia, ponen en el centro del debate nuevamente el quehacer docente que cada uno de los profesores desarrolla en sus respectivos centros de trabajo. Esto, porque por un lado al maestro como tal, se le deposita una responsabilidad que no le es ni ha sido reconocida y valorada como debiera, pero sí muy exigida: la formación de sus alumnos; y por el otro, el aprendizaje que de esa formación se desprende.

¿Formación no es lo mismo que aprendizaje? Como bien sabemos, la primera es más amplia, incluye aspectos que si bien es cierto son parte de ese aprendizaje, van más allá de las aulas escolares, por ejemplo, los problemas que suceden en casa o lo que su entorno le presenta cotidianamente como un hecho objetivado y que, sin el tratamiento que la escuela le brinda a través del docente, pude ser aprendido y aprehendido de forma incorrecta. En este sentido, bien valdría la pena preguntarse si el alumno va a la escuela a formarse y aprender; desde luego, la respuesta es inequívoca, asiste a ambas cosas. La diferencia radica en lo que brevemente le he expuesto y cuya responsabilidad recae en el maestro o maestra.

¿Cuántos niños no asisten a la escuela porque sus padres son comerciantes y los días viernes, sábados, domingos y lunes los apoyan en la venta de sus productos?, ¿cuántos niños no asisten a la escuela porque sus padres no tienen empleo y ni para el pasaje tienen?, ¿cuántos niños no asisten a la escuela porque sus abuelos se han hecho cargo de sus nietos dado que sus padres emigraron a Estados Unidos?, ¿cuántos niños no asisten a clases porque tienen que trabajar para apoyar económicamente en casa? En fin, son muchas las preguntas y, con seguridad, muchas las respuestas.

Si bien es cierto que éstas son dificultades que se viven en las escuelas, también es cierto, que no ha habido una política pública que atienda las problemáticas sociales y económicas que viven cientos de familias en nuestro país. Pensar en que los padres tendrían que estar “reprobados” porque no llevan a sus hijos a las escuelas, es simplista. Habría que pensar y repensar los niveles de desempleo que existen en México o, bien, los millones de mexicanos que viven en pobreza y pobreza extrema. ¿Algo podría hacerse al respecto? No lo dudo, pero esa no la responsabilidad del profesorado o, acaso éste, por más que hable con los padres de familia, los concientice sobre la importancia de la escuela y los sensibilice en cuanto a la responsabilidad que tienen para sus hijos, ¿les dará el recurso económico necesario para que los niños, sus hijos, asistan a la escuela, bien desayunados y con todos los materiales requeridos?

Ahora bien, se habla de un acompañamiento personal del profesor hacia los alumnos que no asistan con regularidad a la escuela; al respecto, ¿sabrá el Secretario cuántos niños hay en cada aula de cada institución educativa? Ciertamente hay importantes variaciones entre contextos y regiones del país, pero ¿cómo dar un acompañamiento personal si en muchas escuelas el número de alumnos rebasa los 30 o 35 o bien, las exigencias administrativas (burocráticas) hacia los maestros estrangulan su quehacer docente? No niego que parte de su papel como docentes, es hacer uso de la pedagogía y de las estrategias (didácticas) para que sus alumnos aprendan, a pesar de que éstos no asistan a la escuela; sin embargo, esas cuestiones pedagógicas y didácticas son, muchas veces rebasadas, por algunas de las cuestiones como las que he expuesto.

Finalmente, si hacemos un comparativo entre los distintos Acuerdos que se han publicado en esta materia, las variaciones son significativas; sin embargo, ¿cuáles han sido los resultados que se han obtenido con dichos cambios a los Acuerdos?, ¿cómo está la educación en México?, ¿cuál ha sido la capacitación, actualización y profesionalización que han recibido los maestros para que su trabajo sea mucho mejor del que ya vienen realizando? Sí, esta última pregunta, cobra singular relevancia porque en el sexenio pasado, el dinero que la Secretaría de Educación tenía destinado para ello, fue “bien” trabajado para posicionar la imagen de la reforma educativa y de Aurelio Nuño.

En suma, no es ridículo reprobar a los niños; éstos deben seguir con su formación escolar desde que ingresaron a la escuela, aún y a pesar de las dificultades que pueden o no vivir en sus hogares y contextos; no obstante, esa formación debe incluir entre otras cosas, una escuela debidamente equipada, con profesores altamente capacitados, con directivos que asumen su papel, con autoridades educativas que entiendan la importancia de la educación, y con una participación activa de los padres de familia puesto que éstos deberían contar con un empleo seguro, bien remunerado, y con el tiempo suficiente para asistir a los centros escolares de sus hijos.

Vaya, lo que es ridículo, es que se hayan realizado una serie de foros para que se conociera las problemáticas que viven cotidianamente los docentes y padres de familia, y muy poco, pero poquísimo, se haga al respecto. Eso, desde mi perspectiva, sí es ridículo, no el que se ponga en el centro del debate y (per) juicio (otra vez), el papel del maestro.

 

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La lucha por el control del SNTE: una tragicomedia muy mexicana 

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385 Grados / Tlaxcala / Abelardo Carro Nava / Mientras los encabezados de los periódicos nacionales evidencian una lucha férrea y desencarnizada por el control del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), dada la pronta elección de sus Directivas Seccionales; la verdad de las cosas es que, en cientos de escuelas, zonas escolares, unidades administrativas, académicas, etc., se vive la más pintoresca “tragicomedia mexicana”. El siguiente relato, como hay tantos en el magisterio, así lo demuestra:

“Hace un par de días, en mi escuela, hubo elecciones para renovar la Delegación Sindical. Llegaron varios maestros de otras escuelas y, como es obvio, los ‘candidatos”, sin previo proselitismo ni ‘proyecto sindical’, presentaron sus planillas. La cara de mis compañeros, y mía, reflejaba incredulidad y una aparente sorpresa porque, aunque fuimos avisados un día antes de que se realizaría la renovación y que seríamos sede, jamás imaginamos que ‘ciertos’ compañeros, que han sido parte de la Sección Sindical por años, se estuvieran ‘candidateando’… Cuando se instaló la mesa de los debates se registraron dos planillas y, de nueva cuenta, otra aparente sorpresa, en éstas había registrados compañeros de mi escuela (y de otras) a lo que, en ningún momento se les consultó si deseaban formar parte de alguna planilla. Lógicamente, algunos de ellos rechazaron la invitación (en las dos planillas) y los ‘candidatos” no tuvieron de otra más que ‘rogarle’ a otro compañero (o compañeros) para que participara con ellos. En ese ‘inter’ solo murmullos se escuchaban en la sala, pero lo que estábamos ahí presentes, teníamos claro el tipo de compromisos que se hacían de unos hacia los otros, con el propósito de que éstos se integraran a alguna de esas planillas. Pasados algunos minutos, hora y media aproximadamente, se retornó a los ‘trabajos’ y, al menos el ganador, logró los votos requeridos. Hubo muchas abstenciones y, por esta razón, quien presidió la mesa nos ‘regañó’, alzándonos la voz muy ‘feo’, hasta que uno de mis compañeros le pidió un poco de respeto… Aún recuerdo que, una compañera, de otra escuela, a la que en mi vida había visto, se acercó para pedirme que yo fuera parte de su planilla; no, no me pidió, yo sentí que me rogaba porque, así me lo dijo, quería llegar a la ‘grande’…”.

Relato que, insisto, hay por cientos en el magisterio. ¿Democracia en el SNTE?, ¿de qué tipo de democracia estamos hablando?

Desde luego, esto no es nuevo; quienes hemos tenido la oportunidad de observar estos procesos, conocemos muy bien todo lo que ocurre cuando se emite una convocatoria para renovar una dirigencia sindical. Ciertamente, alguien me podrá decir que los tiempos han cambiado y que las circunstancias que viven los maestros y el SNTE son diferentes; sin embargo, también es cierto que las “prácticas” tan “institucionalizadas” que se observan en el relato, han sido un continuum que, por más que se diga lo contrario, no han cambiado. Dicho de otra forma: se cambia, en los estatutos o reglamentos, el papel, las letras, los colores, el diseño, etcétera, pero los “haceres sindicales”, de ninguna manera, son los de antaño; tienen la misma esencia.

¿En algún momento llegaremos a tener prácticas diferentes al interior del SNTE? – Hace algunos días alguien me preguntaba –. Mi respuesta, aunque contenía cierto aire de optimismo, no fue la que mi inquirente esperaba; y no es para menos.

Días atrás leía que, ante las coyunturas políticas y gremiales, al interior de SNTE, se tiene que ser “institucional”. Término que bien a bien no logro comprender; sin embargo, quiero suponer que ser “institucional” significa aceptar que, aunque se sabe que en el SNTE algo está mal y podrido, se debe respaldar al dirigente o dirigencia sindical en turno, sencillamente porque el SNTE es el SNTE, y punto. En este sentido alguien, también hace tiempo me comentaba: “el malo no es el SNTE, los malos son sus dirigentes”. ¡Vaya par de argumentos! Muy cuestionables, por cierto.

Y es que mire usted, no es que se trate de identidad o sentido de pertenencia con relación a esta organización sindical; se trata de preguntarnos: ¿cómo se ha construido esa identidad y cuáles han sido sus fundamentos? Me explico.

Con paso de los años, al interior de las Secciones Sindicales del SNTE, y en el propio SNTE, se han puesto al descubierto una serie de fechorías relacionadas con fraudes, desvíos de recursos, acosos laborales, vejaciones y quien sabe cuántas linduras más; hechos que nos hablan de una evidente corrupción en esta organización sindical. No obstante, y a pesar de los hechos, hay quienes piden o exigen lealtad a través del concepto que, insisto, no acaba de encontrar forma y sentido en mi mente: “ser institucionales”. ¿Puede usted entender esto?, ¿puede entender usted que, a pesar de los actos de corrupción en los que se han visto involucrados ciertos dirigentes del SNTE, hay quienes piden y exigen que sus agremiados sean “institucionales”? Entonces, ¿ser “institucional” significa guardar silencio? O peor, aún, ¿ser “institucional significa estar en desacuerdo con todo, pero apoyar con todo a los dirigentes locales y nacionales en turno? ¿Alguien puede entender esto?

Sí, con seguridad alguien me podría decir que una probable explicación se halla en la Sociología, Antropología, o en la misma Historia. Y sí, con seguridad, a no pocos lectores les causará agrado estás líneas. No obstante, desde mi perspectiva, si en verdad se pretende “cambiar” al Sindicato, bien podría comenzarse a través del cuestionamiento, seguido de la exigencia de una rendición de cuentas, y el establecimiento de una cultura sindical, donde la lucha y defensa de los intereses de los trabajadores de la educación, sea una realidad y no una fantasía.

Ya lo decía Gil Antón hace un año: “Vi a un Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación al servicio de Nuño, al servicio de Chuayffet, a Juan Díaz de la Torre recibiendo 800 millones de pesos por hacer propaganda de una reforma que le rompía la cara a sus agremiados” (El Puntero, 28/09/2019).

En efecto, la tónica sigue siendo la misma y, aunque los nombres cambian o han cambiado, siguen dándose una serie de reformas que le rompen la cara a sus agremiados. ¿Hasta cuándo? Vaya menuda “tragicomedia” estamos viviendo; muy mexicana, por cierto.

* Tanto el título como la referencias que hago a lo largo de esta columna: “tragicomedia mexicana”, no es mía. De hecho, estas ideas, surgieron de haber visto un post de Erick Juárez, en Facebook: https://www.facebook.com/photo.php?fbid=2987693204626745&set=a.162127080516719&type=3&theater.

Referencias:

Milla, F. (28/09/2019). Ahora resulta que todos estaban en contra de reforma de 2013, yo vi al SNTE recibiendo 800 millones para hacer propaganda de reforma que rompía la cara a sus agremiados. Gil Antón. El Puntero.

Recuperado de: http://elpuntero.com.mx/n/106926

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Opinión

El SNTE y MxM: la pugna por las cuotas sindicales

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385 Grados / Abelardo Carro Nava / Hace unos días, vía Twitter, Maestros Por México (grupo elbista al interior del SNTE y que se autodenominó MxM), lanzó un tuit que me pareció de lo más desafortunado: “Hacer un nuevo sindicato de maestros duele a muchos, pero ante la negativa de los actuales dirigentes a convocar a elecciones y la complacencia de la @STPS_mx, la única salida del magisterio parece ser la creación de un nuevo sindicato, que sus cuotas no vayan al @SnteNacional” (https://twitter.com/PorMaestros/status/1223217204591759366). Y digo desafortunado porque, como parece obvio, confirma lo que desde hace tiempo he venido sosteniendo, que las cuotas sindicales son la gallina de los huevos de oro en el SNTE (y en otros sindicatos) y, por las cuales, a decir de esta agrupación de maestros, se hace necesario crear otro sindicato, ¿acaso no es prioridad de una organización sindical luchar por los intereses de los trabajadores, en este caso, de la educación? –me pregunté en ese entonces y me sigo preguntando–. Porque si la prioridad son las cuotas sindicales, surgen dos preguntas que me parecen de lo más relevantes, hoy que tanto se habla de una verdadera y efectiva “democratización sindical”: ¿para qué se ocupan las cuotas sindicales y cuál es destino final de dichas cuotas?

Cuestionamientos que pueden responderse de la siguiente forma; por lo que respecta al primero: si consultamos los estatutos del SNTE (de marzo de 2019), en su Artículo 24 se lee: “Las cuotas sindicales se aplicarán en forma proporcionalmente equitativa al sostenimiento de la agrupación y a la actividad sindical de sus órganos de gobierno, con base en el presupuesto anual de ingresos y egresos, garantizándose la asignación directa de participaciones a los Comités Ejecutivos Seccionales, Delegacionales, Representaciones de Centros de Trabajo y de Escuela; así como al financiamiento de las acciones y programas que el Sindicato apruebe para la consecución de sus objetivos estrictamente sindicales” (SNTE, 2019). Lo anterior significa, palabras más palabras menos, que esas cuotas se ocupan en los gastos de operación y sostenimiento de esa agrupación sindical. Sin embargo, por lo que respecta a la segunda pregunta, sobre el destino final de esas cuotas, la cosa se complica en demasía, porque no hay información que nos remita a los gastos que, semanal, mensual o anualmente, realizan los dirigentes y demás comisionados en el SNTE. Y es aquí donde la “puerca torció el rabo” porque, ante la opacidad en la rendición de cuentas de ese sindicato, sus agremiados, organizaciones civiles y el público en general, difícilmente pueden acceder y conocer cuánto ingresa, cuánto se gasta y, lo peor, de qué manera se dilapida el recurso que proviene del 1% del total del sueldo de los trabajadores de la educación (Véase los estatutos del SNTE, 2019, en su Art. 18, para confirmar el porcentaje que se le descuenta a un trabajador de la educación).

Al respecto, recuerdo que hace tiempo Aristegui Noticias, publicó una nota cuyo título dejó frío a más de uno: “El SNTE recibe más de 6 mdp diarios por cuotas sindicales” (Aristegui Noticias, 8/05/2012). En ésta se especificaba que, de conformidad con un informe oficial del Comité Ejecutivo Nacional del Sindicato presentado por Francisco Arriola, coordinador del Colegiado de Finanzas del SNTE y ex esposo de su ex lideresa sindical Elba Esther Gordillo, del 15 de enero al 15 de abril de 2012, el SNTE tuvo 585 millones 924 mil 480 pesos de ingreso bajo el concepto de cuotas, reportando ingresos totales por 683 millones 108 mil 489 pesos; y que más de la mitad de esos ingresos, alrededor de los 353 millones de pesos, se destinaban a pago de comisionados, viajes, hoteles, rentas, eventos, mantenimiento y conservación de inmuebles, alimentación durante cursos y talleres, compensación a delegados de su estructura gremial y personal administrativo y operacional, estudios e investigación de análisis políticos, liquidaciones, demandas y laudos. Aunado a ello, el mismo Arriola informó que 98 millones de pesos, fueron utilizados para “apoyos seccionales”, que abarcaban campañas, aviones, traslados, congresos, desplegados y difusión; mientras que otros 82 millones 493 mil pesos, fueron directamente para los gastos del Comité Ejecutivo Nacional del SNTE.

Años atrás, Otto Granados, quien fuera Secretario de Educación Pública en el último tramo de gobierno peñanietista, escribió sobre este asunto y lo publicó en el periódico Crónica.com.mx con el título: “La autocracia del SNTE”. En dicha columna, el ex funcionario federal, considerando varias fuentes de diversas entidades del país, refería que, en el SNTE, ingresaban por cuotas sindicales, entre mil 126 y dos mil millones de pesos anuales, y de los cuales, el comité nacional reintegraba a las secciones un 30-35%… las secciones recibían unos 450 millones y la dirigencia nacional retenía unos mil 100 millones, de los que disponía a discrecionalidad (Granados, 9/03/2006).

Ahora bien, llegado a este momento con seguridad usted se preguntará, si solamente las cuotas sindicales son la única vía, mediante la cual, el SNTE se “sostiene y opera”. Mi respuesta es contundente: no, no es la única vía, al menos, las que se conocen y se han hecho públicas en varios medios de comunicación, nos muestran otros datos. Veamos dos ejemplos.

El 8 de marzo de 2013, el periódico El Universal, publicó una nota que tituló: “SEP entregó a Sindicato 1,180 mdp en apoyos”. Según la nota, la Secretaría de Educación Pública le consintió al SNTE mil 180 millones de pesos como “apoyos y aportaciones” por “única vez” para el pago de sus congresos sindicales, campañas de comunicación sobre la Alianza por la Calidad de la Educación, y hasta por fomentar la cultura y los festejos del bicentenario de la Independencia y centenario de la Revolución (Martínez, 8/03/2103). Al respecto es importante destacar que, en tal nota, se mencionó que los recursos entregados al SNTE, eran independientes a las cuotas que entrega el gobierno federal al gremio de maestros. Obviamente, nunca existió un comunicado por parte del SNTE que desmintiera tal información.

El 4 de abril de 2017, el mismo periódico, El Universal, publicó otra nota que, pareciera ser diferente a la anterior, pero craso error de mi parte, es similar: “SEP da 550 mdp a SNTE para promover reforma”. En dicha nota su autora aseguraba, que la SEP había entregado al SNTE cuando menos 550 millones de pesos para promoción y apoyo en la implementación de la reforma educativa (Moreno, 4/04/2017). Como parece obvio, no existió ningún comunicado oficial por parte del SNTE que desmintiera esa información.

En consecuencia y para no darle más vueltas al asunto, en la renovación de las Directivas Seccionales del SNTE, ¿qué está en juego?, ¿las cuotas sindicales o la lucha de los intereses de los trabajadores de la educación? Como hemos visto a lo largo de estas líneas, al parecer, estamos ante una pugna por tener y/o mantener el poder económico y político de un grupo de “sindicalistas” que, por más que se diga lo contrario, representan lo mismo. No es que sean diferentes, al fin y al cabo, por años los que ahora forman parte de MxM fueron ese SNTE y, dentro de este “nuevo” SNTE, viven y perviven las prácticas tan arraigadas e indeseables que, con Elba Esther Gordillo, se consolidaron ¿cuál nuevo o renovado Sindicato?, ¿cuál lucha por los intereses de sus agremiados?

Con negritas:

Si usted es agremiado a este Sindicato y, alguna vez ha formado parte de alguna Delegación Sindical, sabrá que recibe sus “participaciones” sindicales en efectivo y, en el mejor de los casos, en un sobre amarillo, mismas que ascienden a 25 pesos por trabajador; esto, en el mejor de los casos, conforme a la planilla o estructura de dicha delegación sindical. Esto, si bien le va, más 100 pesos para la administración del sindicato y/ para los festejos del día del maestro o eventos de navidad (convivios). Sí, así como lo leyó usted, 25 pesos por trabajador considerado en la estructura de la delegación sindical, una cifra por demás ridícula comparada con lo que el CEN del SNTE retiene para sus propios gastos. ¿Cuál democracia sindical?

Referencias:

Redacción AN. (8/05/2012). El SNTE recibe más de 6 mdp diarios por cuotas sindicales. Aristegui Noticias.

Recuperado de: https://aristeguinoticias.com/0805/mexico/el-snte-recibe-mas-de-6-mdp-diarios-por-cuotas-sindicales/

Granados, O. (9/03/2006). La autocracia del SNTE. Crónica.com.mx

Recuperado de: http://www.cronica.com.mx/notas/2006/230215.html

Moreno, T. (4/04/2017). SEP da 550 mdp a SNTE para promover reforma. El Uninersal.

Recuperado de: https://www.eluniversal.com.mx/articulo/nacion/sociedad/2017/04/4/sep-da-550-mdp-snte-para-promover-reforma

Martínez, N. (8/03/2013). SEP entregó a sindicato 1,180 mdp en apoyos. El Universal.

Recuperado de: https://archivo.eluniversal.com.mx/nacion/204598.html

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Apuntes… ¿Funcionarios destruyendo el futuro?   

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385 Grados / Claudio Cirio Romero / Con mucho entusiasmo, no con ilusión, observo el evento que se desarrolla en una planta cervecera, en Monterrey, encabezada por el presidente Andrés Manuel López Obrador.  

El tema de la gira de fin de semana es el programa “Jóvenes construyendo el futuro”. Ya en otra columna escribí sobre el optimismo que me motiva esta política pública orientada a resolver parte del problema de desempleo en este espectro demográfico.

Veo a los jóvenes beneficiarios en esa planta y capto una mezcla de esperanza y… escepticismo. Sus experiencias recopiladas en un video me parecen dar la clave de esa impresión. Agradecen la oportunidad de trabajo, varios de ellos en áreas de su especialidad profesional. Cuentan que por primera vez son considerados y se animan a pensar que luego del año en que serán beneficiados por esta beca, cuyo monto se incrementa a 3,748 pesos al mes para este 2020, su futuro parece prometedor.

El discurso presidencial al respecto es, como todo él, honesto. La forma en que lo platica es hasta pedagógico. Se trata dice de que alguna empresas grandes, o pequeños talleres, acojan a los jóvenes, para que sean aprendices durante un año, incluso generando la posibilidad de que como ya los capacitaron, los contraten para seguir laborando. Profundiza en la reflexión y señala que a la par, los tutores correspondientes, pueden formar buenos ciudadanos, con valores y compromiso con el país. Ha señalado en esa gira que además al concluir ese ejercicio, él mismo, en su calidad de presidente de la república, les extenderá un certificado que a la vez será una carta de recomendación.

Considero a partir de ello que la proyección y la hechura de la política pública son buenas.

Lo que motiva la interrogante en el título de nuestros Apuntes de hoy, se refiere entonces a la etapa de la implementación. Es decir a lo que ocurre a ras de tierra al momento en que se instrumenta, bajo reglas de operación claras. Pero en un ambiente aún corruptogénico, se evidencia que el buen propósito se puede torcer cuando el “burócrata de ventanilla” que le toca decidir a quienes se beneficia, como becarios y como tutores, lo hace no sólo discrecionalmente sino en franca corrupción.

Hemos escuchado que la idea se ha torcido y que los vivales de siempre están aplicando viejas prácticas de clientelismo y simulación.

El mismo fin de semana que el Presidente gustosamente trabajaba con esto en el norte del país, en Tlaxcala nosotros nos enteramos de primera mano cómo están manipulando el programa vilmente.

Le ofrecen a los muchachos que “le entren”. “Entra a la plataforma y has la solicitud, tú no vas a hacer nada, sólo tienes que ir a cobrar y nos debes dar 1500; quinientos son para el que nos va a conseguir el apoyo”.

¿Quién consigue ese “apoyo”? ¿Un “coyote”? ¿Hay funcionarios del gobierno federal en la entidad coludidos? La respuesta a la primera pregunta es muy difícil de saber, el portador de la oferta, el presunto tutor, no lo va a denunciar. La de la segunda es que muy probablemente. Es decir se trata de un “político” o mejor dicho un grillero sin escrúpulos, influyente y con contactos en la dependencia responsable o que trabaja para generar una clientela política. Y finalmente la respuesta a la tercera pregunta necesariamente tiene que ser afirmativa. Tales prácticas corruptas no se pueden dar, si es que en la estructura gubernamental se está asumiendo, ya no digamos la orden, sino sólo el discurso del presidente, de que en su gobierno no se toleran lacras del viejo régimen como el influyentismo, el compadrazgo, o el amiguismo que son rostros nefastos de la corrupción.

Cierto, estos personajes no se encuentran quizá en los primeros escalones de la escalera que se tiene que barrer. Podemos tener la esperanza de que la escoba les llegará, pero en vía de mientras es obligación de los ciudadanos denunciarlo públicamente. ¿Hay una vía legal o formal para hacerlo? Quizá tenga que hacer una solicitud de información para tener claridad.

¿Digo algo que la gente común no sabe? Creo que no. ¿Le interesará a la Delegada, nuestra respetada, Lorena Cuellar, investigar para no permitir que esto ocurra? Confío en que sí.

Nota al margen. Sin profundizar en el análisis de la coyuntura en morena, considero que difícilmente Alfonso Ramírez Cuéllar podrá asumir en la práctica el cargo de presidente, y no precisamente porque en el TEPJF haya consigna.

e- mail: ccirior@yahoo.com.mx

twiter: @ccirior

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