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Opinión

Los resolutivos de San Luis Potosí para la transformación de las normales

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385 Grados / Abelardo Carro Nava / Después de que el normalismo mexicano estuvo en el olvido por muchos años. Hoy, la inercia que trae consigo la reconfiguración del Sistema Educativo Mexicano con la “Cuarta Transformación” de México, parece abrir una posibilidad para que los normalistas tomen la bandera del cambio que es tan necesario en las escuelas normales de nuestro país; esto, sin perder la esencia que por varias décadas las ha caracterizado: la formación docente bajo la pedagogía y la didáctica que las permea hasta sus cimientos.

Para nadie es desconocido que, después del ataque brutal del que fueron objeto las normales durante el sexenio de Peña Nieto, particularmente, en la mísera gestión de Nuño Mayer y compañía, el normalismo mexicano entró en una incertidumbre que acabo por tener cierta claridad con los inicios de esa Cuarta Transformación a la que he hecho referencia. Ciertamente, llegó a la Subsecretaría de Educación Superior un personaje que, más que por voluntad propia, ha intentado atender las indicaciones de su jefe en cuanto a los compromisos de campaña que éste expresó a los cuatro vientos y que en los últimos meses ha venido confirmando en diferentes espacios: las escuelas normales deben fortalecerse (https://lopezobrador.org.mx/2019/03/29/anuncia-presidente-fortalecimiento-de-escuelas-normales-reitera-disposicion-de-dialogo-con-bases-magisteriales/); esto, con la intención de que su formación sea acorde a las exigencias y de formación que la misma sociedad reclama, pero también, para que sus egresados tengan mayores oportunidades de contratación una vez que hayan culminado sus estudios.

Buen gesto pareciera ser éste; sin embargo, al respecto bien valdría la pena preguntarse si, con el recorte presupuestal que afectó directamente ese “fortalecimiento” en este año, es decir 39% menos que el anterior (447.5 millones), se logrará el compromiso prometido (https://www.elsoldemexico.com.mx/mexico/sociedad/buscan-revivir-normales-con-39-por-ciento-menos-de-dinero-presupuesto-pef-educacion-2872547.html). ¿Hacer más con menos? Interesante pregunta que nos lleva a revisar lo que en estos días viene sucediendo en este Subsistema.

Como seguramente usted tiene conocimiento, en el mes de marzo, la Junta del Mecanismo de Coordinación Nacional de Autoridades de Educación Normal, cuya integración conforme a ciertos lineamientos, reglamentos, estatutos, etc., aun es desconocida e incierta, emitió una convocatoria para que las comunidades normalistas participaran en la formulación de propuestas para “fortalecer” y “transformar” las normales del país; propuestas que, una vez superadas las etapas que en dicha convocatoria se especificaban (escolar y estatal), y en las que se elegirían a los delegados (escolares, estatales y nacionales) efectivos, se expondrían los días 16 y 17 de mayo en Metepec, Estado de México, sede del Congreso Nacional para el Fortalecimiento y Transformación de las Escuelas Normales Públicas del país.

De los resolutivos de Metepec: https://www.siben.sep.gob.mx/congreso_nacionalen/index.php/principal/nacionales) y de las demandas plasmadas en los Acuerdos de varias mesas en las que trabajaron los más de 250 delegados nacionales que asistieron a éste, dicho Congreso fue declarado como “permanente”; esto, por la relevancia que significa construir un proyecto nacional de tal envergadura para “fortalecer” y “transformar” las normales.

Así pues, y en medio de un serio conflicto que enfrentó días después el titular de la Dirección General de Educación Superior para Profesionales de la Educación (DGESPE) por los cambios que se intentaron promover desde la cúpula directiva para que a la siguiente etapa no asistieran los 255 delegados nacionales sino 1 por entidad, el pasado 4 y 5 de julio, en el Estado de San Luis Potosí, con la asistencia de 230 delegados nacionales, se desarrolló la segunda fase del Congreso Nacional que he referido. Los resolutivos de San Luis Potosí, pueden consultarse en el enlace que en el párrafo anterior he colocado; sin embargo, no está por demás mencionar algunos pormenores que de éste se desprenden.

Dada la imperiosa necesidad de contar con un gran proyecto nacional para el “fortalecimiento” y “transformación” de las normales, puesto que los tiempos apremian y éste deberá culminarse antes de que fenezca el plazo de 180 días (derivado de las reformas que sufrió el Artículo 3º de nuestra Carta Magna) en el que se deberá entregar a los “representantes” del pueblo, un documento que podría regir la vida del normalismo en México; es que los delegados de las mesas de trabajo: 1. El docente que queremos formar para la transformación del país. 2. La escuela normal, proyección hacia el futuro. 3. Desarrollo profesional de los formadores. 4. Autonomía para las escuelas normales: qué tipo de autonomía necesitamos. 5. Ruta curricular: qué hacer y hacia dónde ir; se dieron a la tarea de construir diversas propuestas con el propósito de atender las diversas problemáticas que se viven en cada una de las normales de los estados de la República Mexicana.

Al respecto, debo señalar que el trabajo fue intenso, agotador, extenuante; no obstante, las discusiones, las divergencias y convergencias, fueron por demás enriquecedoras. Créame, los múltiples problemas que enfrentan las normales fueron planteadas, pero también, generaron un buen número de propuestas que podrían favorecer a estas instituciones cuyo objetivo es trascendental para la vida del país: la formación de docentes. En este sentido, es que le invito a que consulte los documentos referidos porque, como podrá darse cuenta, en éstos se vislumbra una mayor claridad sobre el normalismo con el que se quiere contar en los próximos años.

Ciertamente, habrá quién pueda señalar que hay fallas o se han cometido errores en la definición, conceptualización y/o en el planteamiento de las propuestas. Es obvio y puede ser que así sea. De hecho, un poco de autocrítica no le hace daño a nadie; sin embargo, los trabajos (apresurados como lo han sido) se han dado en términos profesionales y con un alto sentido de responsabilidad y compromiso por parte de quienes están participando en esta encomienda: los delegados.

Tal vez, hasta este momento, se haya dimensionado la enorme responsabilidad de la tarea que ha sido encomendada. Tal vez, hasta este momento, se haya comprendido la relevancia del proyecto nacional que necesitan las escuelas normales. Tal vez, hasta este momento, se vislumbre el normalismo que muchos mexicanos queremos. Tal vez, el cambio que siempre se ha construido en el imaginario normalista, por fin llegue a ser una realidad; esto, si se tome esa bandera de cambio en manos propias para lograr lo que siempre se ha exigido: la formación de maestros y maestras de México.

Con negritas:

Dada la declaración hecha por el propio Subsecretario de Educación Superior en cuanto a que el Congreso Nacional para el Fortalecimiento y Transformación de las Escuelas Normales Públicas, es un espacio “democrático y plural”; sería importante que tal funcionario repensará dichos términos. Las “intentonas” que ha propuesto la propia autoridad educativa para “asegurar” una mejor forma de trabajo con la disminución de delegados en dicho Congreso, han dejado mucho que desear, pero también, han dejado muy mal parado al propio Director de la DGESPE.

En política forma es fondo, sin embargo, la construcción de ese proyecto nacional se ha dado en términos académicos por parte de los delegados, ¿entonces? Dejémonos de cosas; puede ser que la desconfianza sea recíproca; no obstante de algo estoy seguro, porque así lo he visto y comprobado, los normalistas queremos un mejor normalismo, ¿qué es lo que quiere la autoridad educativa?; a la que por cierto, se le ha olvidado publicar los cursos de la malla curricular 2018 para las escuelas normales; de hecho, ha roto todos los esquemas y/o planteamientos sobre diseño curricular que han propuesto diversos especialistas en la materia, puesto que esa malla curricular (2018), ni se “piloteó” ni se ha culminado y, en el mencionado congreso, se habla de la construcción de un nuevo plan de estudios alineado a los principios de la Nueva Escuela Mexicana. Entonces, ¿qué piensa la autoridad educativa?, ¿qué se trabajará con planes de estudio inacabados o que se trabajará con otros que ya existen (2012), mientras se construyen otros?

Al tiempo.

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Crónica de una muerte anunciada: la estrategia para las normales.

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385 Grados / Abelardo Carro / Tlaxcala / La Estrategia para el Fortalecimiento y Transformación de las Escuelas Normales, anunciada por la Secretaría de Educación Pública en marzo de 2019, nació muerta. Varias razones existen para sostener este argumento. Vayamos por partes. Uno de los 10 puntos sobre la educación pública que el excandidato presidencial, y hoy Presidente de la República Mexicana, Andrés Manuel López Obrador, presentó en Guelatao, Oaxaca, al magisterio mexicano, particularmente el número 5, refería al fortalecimiento de las Escuelas Normales y a la Universidad Pedagógica Nacional para actualizar los métodos de enseñanza aprendizaje, y mejorar la educación del país (El Financiero, 12/05/2018).

De tal propuesta de campaña, y con el ánimo enardecido por la victoria electoral, la Secretaría de Educación Pública (SEP), a través de la Subsecretaría de Educación Superior (SES), la Dirección General de Educación Superior para Profesionales de la Educación (DGESPE), y el Mecanismo de Coordinación Nacional de Autoridades de Educación Normal (MCNAEN), publicaron en el mes de marzo de 2019, una convocatoria dirigida a la comunidad normalista de México, para que maestros, maestras y estudiantes normalistas, participaran en el Congreso Nacional para el Fortalecimiento y Transformación de las Escuelas Normales Públicas, que tendría lugar en la Ciudad de México el 6 y 7 de mayo. Hecho que, como se verá más adelante, cambió significativamente, por los acontecimientos que a continuación expongo.

Como sabemos, después de intensos jaloneos y debates sin muchos argumentos por parte de los legisladores de todos los partidos políticos, la noche del 24 y madrugada del 25 de abril, los Diputados aprobaron la reforma a los artículos 3º, 31º y 73º Constitucionales, y para esos mismos efectos, pasó al Senado (Expansión política, 25/04/2019); sin embargo, al no lograr los votos requeridos, ésta se regresó el 30 de abril a la cámara de origen, es decir, a la de Diputados, quienes el 8 de mayo la volvieron a votar y aprobar, y de inmediato, la turnaron a la de Senadores, para que, un día después, el 9 de mayo, ahora sí la aprobaran (Aristegui Noticias, 9/05/2019), siendo publicada en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el 15 de mayo, fecha en que se celebra el Día del Maestro en México.

De esta forma, con los ordenamientos generales ya aprobados y publicados en el DOF, el 16 y 17 de mayo, se desarrollaron los trabajos del Congreso referido, que, como se observa, cambió de sede y fechas a las planteadas originalmente (Ordenador periodismo digital, 17/05/2019). La razón se desconoce, aunque se supone. En éste, asistieron 255 delegados de las escuelas normales de todo el país para trabajar en la Estrategia de Fortalecimiento que la misma convocatoria señalaba. Al respecto, es importante mencionar que el secretario de Educación, Esteban Moctezuma, asistió al evento inaugural, quiero pensar, con el propósito de reafirmar el discurso presidencial: la mal llamada reforma educativa de 2013 había caído, y así fue.

No sé si hasta aquí haya usted percibido alguna pequeña ambigüedad en los hechos que voy describiendo, y es que, mientras por un lado, en diferentes etapas se desarrolló el congreso (escuela normal y estado), previas a la nacional, en las que se venía discutiendo sobre los 5 ejes propuestos: a) el docente que queremos formar; b) la escuela normal, proyección hacia el futuro; c) desarrollo profesional de los formadores; d) autonomía para las escuelas normales, ¿qué tipo de autonomía necesitamos?; e) ruta curricular, ¿qué hacer y hacia dónde ir?; por el otro lado, en el legislativo, la reforma educativa fue avanzando hasta ser aprobada y publicada en el DOF, ¿Hay congruencia en ello?

Sospecho que, por esa misma razón, al final de esa etapa del Congreso Nacional, se dijo que lo que Delegados Nacionales trabajarían, sería la base para el proyecto reglamentario de las Leyes Secundarias, mismas que se discutirían en 180 días, con la finalidad de que, ahora sí, se contara con las bases de un Proyecto Nacional de Escuelas Normales, vinculado a la transformación del país. Sin embargo, debo decirlo, esto no sucedió así.

De hecho, la mayoría de delegados exigió darle continuidad a los trabajos, puesto que, por la premura del tiempo, éstos no se concluyeron, y en razón de la tarea encomendada, que culminaría en un Proyecto Nacional, si se quería contar con un documento que atendiera a tal propósito, se tendría que declarar abierto y permanente dicho Congreso con la intención de seguir sesionando; hecho que se logró sin miramientos.

Dos etapas más vinieron en distintas fechas: la de San Luis Potosí, en julio; y la de Baja California Sur, en agosto. Se dijo de nueva cuenta que los tiempos apremiaban y que, por tales razones, los trabajos de cada una de las mesas en los que los Delegados se encontraban, tendrían que ser prácticamente exactos y perfectos, pues la fatídica fecha se acercaba para la discusión de las Leyes Secundarias, y por ello, habría que darle celeridad a tales cuestiones.

Así, el 29 de agosto, los delegados asistentes al Congreso cumplieron su parte, y entregaron lo que les fue requerido para que, se dijo, se integrara un documento que a su vez se entregaría a las instancias correspondientes para su consideración; sin embargo, debo decir que, en esa etapa del Congreso, se habló de la existencia de un “documento fantasma”, es decir, que existió porque fue elaborado por personal de Dgespe y especialistas de otras latitudes, pero que nadie vio ni conoció.

El argumento, también se dijo, es que aquel texto que los delegados iban construyendo tenía inconsistencias en la redacción, y que por estas razones, podría ser cotejado por personal de esa dependencia, para que, de ser el caso, se conformara un documento único (valga la redundancia), puesto que las visiones, con seguridad, serían las mismas. No obstante, repito, no se conoció el documento y es fecha que tampoco se conoce:

1) cuál documento fue entregado a la instancia correspondiente antes de la fecha señalada;

2) si sufrió cambio el documento elaborado y entregado por los Delegados Nacionales;

3) si de algo sirvió para el debate en las Cámaras de Representes lo que los mismos Delegados elaboraron.

Aspectos que, sin duda, cobran relevancia, porque de los trabajos de Baja California, se acordó que:

1) Se conocería el documento final (en la página de la DGESPE se halla un “documento final”, ver: https://www.siben.sep.gob.mx/congreso_nacionalen/uploads/Documento_final.pdf).), pero, irrisoriamente, ese no es el que se supone se entregaría, porque los diputados en comisiones “requerían” un texto más “ejecutivo”;

2) se asistiría (los Delegados Nacionales) a la Ciudad de México para hacer la entrega respectiva.

Dicho esto y, de nueva cuenta, si usted observa los acontecimientos que a la par se iban dando en otros terrenos (y por esas mismas fechas), las cosas no pintaban tal y como podría esperarse; por ejemplo, en la construcción de la Ley General de Educación (LGE), Ley General para el Sistema de Carrera de las Maestras y los Maestros (LGSCMyM), y Ley General para la Mejora Continua de la Educación (LGMCE), consideraban, entre otros aspectos, la incorporación de un artículo que señalaba que, para mejorar y garantizar la formación de los normalistas, el ingreso a estas instituciones correspondería a la demanda prevista en el proceso de planeación educativa de la autoridad competente, en cuanto a la demanda de profesores por región (Educación Futura, 18/07/2019), es decir, que a mayor demanda de profesores mayor sería la matrícula para las normales, y viceversa (Profelandia.com, 30/08/2019).

Curiosamente, repito, por esas mismas fechas, los Delegados del Congreso de Escuelas Normales debatían intensamente, y con todos los argumentos habidos y por haber, con la finalidad de entregar una propuesta que contemplara esa heterogeneidad normalista y, en consecuencia, se contara con un proyecto de gran envergadura, que no solo considerara el rubro de la matrícula en cuanto a su reducción sino en su ampliación y fortalecimiento (solo por citar un ejemplo); pero, lamentablemente, como se ha visto, del otro lado, en el de la arena política, la suerte de las escuelas normales estaba echada, y la estocada final estaba por ser clavada.

Esto último sucedió el pasado 20 de septiembre en la Cámara de Diputados (El Financiero, 19/09/2019), y el 26 de septiembre en la de Senadores (La Jornada, 26/09/2019); por primera vez en México, al aprobarse las Leyes Secundarias se cuenta ya con una carrera profesional con demanda controlada. Hecho por demás insólito e histórico, contrario a todas luces, a los planteamientos de los Delegados Nacionales, y a lo expresado en el discurso del Presidente López Obrador.

Y, por si fuera poco, días después (el 3 de octubre), el propio secretario de Educación, Esteban Moctezuma, se encargó de sepultar lo que en su inicio se conoció como la Estrategia Nacional de Fortalecimiento y Transformación de las Escuelas Normales, al anunciar en su comparecencia ante los diputados, por la glosa del informe, que en el mes de noviembre, dicha estrategia se presentaría (Milenio, 3/10/2019).

¿Cómo pensar que la estrategia que será anunciada por el secretario de Educación en el mes de noviembre contempla lo que los más de 200 Delegados estuvieron trabajando en las distintas etapas del Congreso si, por un lado, la reforma a los artículos 3º, 31º y 73º ya fue aprobada y publicada en el DOF, y por el otro, las Leyes Secundarias también fueron aprobadas, y en ambas, se manejan aspectos distintos a los que los propios Delegados plantearon en los distintos documentos?.

¿Cómo no pensar que el proceso democrático, plural y abierto, que se vivió al interior del Congreso Nacional para las Escuelas Normales, se tiró al cesto de basura, porque, como hemos visto, a la par en que ese ejercicio altamente democrático se desarrollaba, en el pleno de las mesas y por los Delegados Nacionales, en el otro, ya se fraguaba su muerte y sepelio?, ¿cómo pensar que México podrá avanzar si escuchamos de los políticos y funcionarios públicos discursos esperanzadores, pero en realidad siguen simulando y utilizando a sus principales actores, los maestros y estudiantes, para sus propios fines e intereses?.

¿Cómo pensar en un gran Proyecto Nacional para la Educación Normal, si, para acabar pronto, los acuerdos emanados de la última fase del Congreso Nacional de las Normales no se respetaron, y dudo mucho que hoy día se cumplan?, ¿cómo pensar que el recorte presupuestal afectará a las escuelas normales cuando se desconoce hacia qué rubros va dirigido dicho recorte, pero eso sí, la disputa política entre los integrantes del Mcnaen y algunos Delegados no es disputa, porque es la misma (al igual que la de los integrantes de Acción Nacional) en cuanto a pedir mayores recursos a la federación, pero sin que se conozca el destino final de éstos?.

¿Cómo no pensar que en las normales, con recurso y sin recurso, han salido avante durante los más de 50 o 60 años en que se mantuvo en el olvido? Sí, la estrategia nacional para el fortalecimiento y transformación de la educación normal, así con minúsculas, nació muerta, y hoy es su sepelio. ¿Una muerte anunciada? Aquí están los hechos.

Referencias:

 

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Los consejos técnicos: un espacio para el diálogo y… ¿Videos?

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385 Grados / Abelardo Carro Nava / Tlaxcala / Siempre he creído que el diálogo es el medio más valioso que tenemos los seres humanos para expresar infinidad de cuestiones que, como seres vivos pensantes (dotados de la capacidad de comunicar “algo” a través del habla y la palabra escrita), hacemos uso de él en diversos momentos de nuestra vida cotidiana. Dialogamos cuando viajamos en el transporte público con algún conocido, en una cafetería con los compañeros y amigos, en la casa con la familia, en la calle con los vecinos, en la escuela con nuestros compañeros y directivos, en fin. Se trata de una capacidad que, muchas veces, fluye y confluye hacia puntos diversos o bien, paralelos. El “meollo” de todo este asunto es que, indiscutiblemente, diariamente estamos dialogando, aunque no siempre seamos conscientes de ello.

¿Qué pasa cuando dicho diálogo se “rompe”? Como bien sabemos, el proceso comunicativo deja de tener sentido porque, a falta de un emisor, el receptor no existe y viceversa. Así pues, y con la intención de que dialoguemos los diversos actores educativos que nos encontramos inmersos en el Sistema Educativo Mexicano (SEM), principalmente, en las escuelas de nivel básico, la Secretaría de Educación Pública (SEP) implementó en todo el país desde el ciclo escolar 2013-2014, el Consejo Técnico Escolar, un organismo conformado por el director y el personal docente de la escuela y, cuya función principal, radica en la toma y ejecución de decisiones enfocadas a que el plantel cumpla con su función escolar: la “calidad” educativa (SEP, 09/01/2018).

En razón de ello, previo al inicio del ciclo escolar y, hasta el ciclo escolar pasado, todos los viernes de cada mes, los colectivos docentes y directivos se reunían en las escuelas con este propósito: vislumbrar “nuevas” formas a través de las cuales se dialogue, se tomen decisiones y se implementen ciertas acciones para mejorar aquello que podría ser mejorado; repito, todo en nombre del logro de la tan anhelada “calidad” educativa.

Prácticamente seis ciclos escolares han pasado desde su puesta en marcha y, a pesar de que han existido diversos estudios como los de Rosa María González, Humberto de la Garza y Elvira de León en 2017 en los que, por un lado, se expone que los Consejos Técnicos (CT) cumplen con el propósito que persiguen; en otros, como los de Adriana Carro, José Alfonso Lima y María Elza Carrasco en 2018, han expresado que no todo es miel sobre hojuelas y que, si bien es cierto que se avanza en ciertos temas, en otros, se tiene un estancamiento o un franco retroceso.

En cualesquiera de los casos, el punto medio en toda esta cuestión se clarifica si respondemos a la pregunta ¿qué ha hecho la SEP desde la implementación de los CTE y con las investigaciones que han surgido al respecto? Por principio de cuentas, bastaría con analizar la Guía de la Primera Sesión del Consejo Técnico Escolar para el ciclo escolar 2019-2020. En ella, además de los criterios que los colectivos escolares deben tomar en cuenta para su organización, así como también, para el perfeccionamiento del Programa de Mejora Continua, se invita a “escuchar y compartir” opiniones sobre el mensaje del Secretario de Educación Esteban Moctezuma Barragán.

De hecho, sobre esto último, en la agenda de trabajo viene marcada como una de las actividades la proyección del video con el mensaje de dicho Secretario para que, a su culminación, se analice y reflexione el contenido en tal mensaje. ¿Es esto necesario? Con seguridad, habrá quien me diga que es relevante, porque el funcionario público se somete al escrutinio del personal adscrito a las escuelas de México; sin embargo, otros, pensarán y afirmarán lo contrario.

Desde mi punto de vista, éste es un sinsentido porque si bien es cierto que el diálogo, como he dicho, es fundamental para conocer la opinión de los demás, también es cierto que hay de prioridades a prioridades y, tal mensaje: ¿qué abona a la tan anhelada “calidad” convertida hoy día en “excelencia” educativa? Y lo más importante, en este caso, el Secretario solamente funge como emisor del mensaje y… ¿cuándo fungirá como receptor? Me gustaría saberlo.

Entonces, ¿de qué diálogo estamos hablando? Ahora bien, ¿es obligatorio ver, escuchar y dialogar sobre el mensaje del Secretario referido?, ¿no es ésta una guía que puede o no ajustarse a las necesidades y requerimientos de la escuela y de su colectivo? Por principio de cuentas, sobre la segunda pregunta, contestaré de manera afirmativa; es decir, al ser una guía de trabajo, puede o no ser considerado ese punto en la agenda de trabajo.

No obstante, permítanme preguntarles si en sus centros de trabajo esto sucede. Es decir, ¿acaso el director o directora, en el mejor de los casos, no desarrolla las actividades tal y como fueron propuestas por la SEP previa reunión estatal de personal directivo? Sí, con seguridad, varias cuestiones sucederán alrededor de las decisiones que tiene en sus manos el personal directivo que dirige las escuelas y los CT, y es precisamente en ello, donde radica la importancia de este asunto: las decisiones que se toman al interior de las escuelas con relación a las “sugerencias” que mandata la SEP.

¿En verdad hay tanta libertad para salirse del guion a fin de abordar otros tantos temas de suma relevancia para la escuela, los maestros, niños y padres de familia? Y es que, mientras en nuestro país continuemos con un sistema vertical de decisiones y acciones, cual cascada que difícilmente permite que el río fluya en sentido contrario a ésta, las “mejoras” que se desprenden de ciertas bondades que el mismo diálogo brinda, tendrán resultados adversos.

En suma, considero importantísimo dialogar; esto, desde el plano de la gestión escolar, de las experiencias docentes para la generación de aprendizajes, desde la teoría para profundizar y enriquecer el conocimiento, desde el ejercicio docente, para proponer mejoras a los cientos de problemas y situaciones que se viven a diario en los centros escolares. En fin, desde mi perspectiva, sí se trata de dialogar, y no de ver videos con una visión unidireccional de las cosas que, entre otras, no permite el diálogo porque su emisor (en su expresión oral) no permite la recepción de lo que tengan que expresar los demás interlocutores.

Referencias:

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Y cuando desperté estaban ahí: los 43

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385 Grados / Tlaxcala / Abelardo Carro Nava / Son las 5 de la madrugada y el sonido que emiten los pajarillos a lo lejos anuncia el inicio de otra jornada. 

Mi cuerpo, aún cansado por las actividades realizadas el día anterior en el campo y en la escuela han causado serios estragos en mis ojos; estos, parecen no obedecer mi cerebro. Todo mi ser pide a gritos unos minutos más de sueño, pero mi mente envía otro mensaje: ¡tenemos que estar listos!

Somnoliento, me levanto de la cama. Los bostezos y las voces de mis compañeros apurando el vestir y la salida del dormitorio indican que será una andanza pesada. No es para menos, el calor y la humedad que se han sentido en los últimos días por estos lares, han sido extremos. Jamás imaginé que, en algún lugar de la tierra, pudiera sentir tanto calor. ¡Ah, cómo extraño mi pueblo! Allá cuando mucho llegamos a 24 grados y amanece fresco.

¡Vamos, el campo espera! –escuché expresar a alguno de mis compañeros–. Desde luego, todos apuramos el paso, tomamos las herramientas y nos dirigimos a esas tierras que, desde que ingresé a la escuela, hemos cuidado con verdadero esmero. Pudiera pensarse que es un trabajo pesado; sin embargo, de unos días para acá, he comprendido que no es diferente al que hago en mi casa. Mis padres, campesinos, y también los de mis compañeros, nos tienen acostumbrados a ello desde pequeños. Todo tiene sentido. Venimos de hogares humildes donde el trabajo es una constante y lo que aquí realizamos tiene un propósito educativo: comunidad le llaman y, en efecto, tiene sustento.

Unos cuantos metros y el sudor aparece en mi frente. La brisa del amanecer golpea en mi rostro. El calor, de nueva cuenta, hace acto de presencia; no obstante, éste despierta el deseo y logra que el cansancio desaparezca. Risas, chascarrillos y bromas a los “pelones” hacen que el trabajo sea más ameno. ¡Oye cuñado, pásame la pala! – me gritó el más pequeño –. ¡Debemos juntar toda la “yerba” y amontonarla para quitarla del terreno! – me siguió diciendo –.

Hemos terminado y, desde luego, el desayuno nos lo hemos ganado a pulso, pero antes un baño. El agua fría que recorre mi cuerpo limpia la tierra y produce una sensación de alivio y frescura sencillamente inimaginables. ¡Ah, qué delicia! Jamás había sentido tal suceso.

Ya en el comedor los chascarrillos siguen. Las risas brotan a carcajadas y, de vez en cuando, por esta razón, los alimentos salen de nuestras bocas. ¡Eres un manchado! – alguien a lo lejos expresaba – ¡Oigan, pero ya apúrense que el maestro siempre está puntual en el aula! – También a lo lejos se escuchaba –.

La docencia siempre había sido lo mío. Desde que estaba en la primaria, siempre me llamó la atención la forma en que el maestro nos enseñaba.

Aún recuerdo aquel día en que, por ser día del maestro, nuestro grupo preparó una poesía para dedicársela a nuestros profesores, el “maestrito de pueblo” le llamaban: ¡Deme permiso papá, que yo sea maestrito de pueblo, que marque programas justos, que trace caminos nuevos; deje que siembre la miel, deje que propicie el vuelo, de esa águila que parece no tener alas ni alientos; deje que escuche mi voz el militar y el gobierno, el sacerdote, el artista, el paria y el jornalero…! ¿Cómo olvidarla si hay huellas que marcan profundamente el alma?

¿Vocación, elección o decisión? No lo sé, lo que si tengo claro es que estar dentro de esta escuela me ha llenado de alegría y esperanza. ¿Podré dejar la misma huella en mis alumnos tal y como mis profesores la dejaron en mí? Tal vez, no lo sé, lo que sí sé es que desde el momento en que ingresé a la normal, la forma en que veo mi vida ha cambiado por completo. Ahora sé, que tengo que prepararme en algo que aún no logro comprender del todo: pedagogía e ideología, mis maestros y compañeros le llaman. Sí, una pedagogía que encuentra sentido en las escuelas y aulas, y una ideología que halla su razón de ser en la justicia, igualdad y democracia.

Las horas pasan, los aprendizajes fluyen y confluyen en un solo propósito: la formación del ser humano; ese ser tan imperfecto, pero con la capacidad suficiente para aprender y desaprender de nuevo.

La comida ha llegado y, como verdaderas almas que persigue el diablo, corrimos hacia el comedor. La sabiduría da hambre, mucha hambre, y mis compañeros y yo, fuimos una evidencia contundente de ello. De repente el murmullo crece; tenemos que prepararnos para las actividades del 2 de octubre. Fecha tan importante para nosotros porque a través de ella, se recuerda una de las agresiones más violentas de las que fueron objeto estudiantes en la Ciudad de México y en la que, como parece obvio, el grito de justicia no podía ahogarse en el silencio.

La consigna fue clara y contundente: ¡Salimos por la tarde a conseguir autobuses!

Temor, incertidumbre, inquietud y ansiedad, fueron las primeras reacciones que sintió mi cuerpo. Era natural, soy un ser humano que, a pesar de mis convicciones, siente todas estas cuestiones.

Partimos hacia un lugar conocido; el calor y la humedad eran intensos. La respiración se agitaba cada vez más, motivo de una evidente excitación aún desconocida hasta esos momentos. Comentarios por aquí, chascarrillos por allá; todo fluía sin contratiempos. El propósito estaba cumplido, aún y cuando tuvimos ciertas adversidades que propiciaron que el grupo tomara diferentes caminos.

Apenas habíamos avanzado unos cuantos metros y dos sonidos aparecieron: las sirenas de las patrullas y unos disparos al aire. Los gritos comenzaron, el desorden era elocuente; el rostro de mis compañeros cambió por completo. ¿Nos están disparando? – alguien preguntaba –. ¡Qué les pasa si somos estudiantes! – alguien más gritaba –. En mi mente no pudo dibujarse otra cosa más que aquella imagen de la matanza de los estudiantes en Tlatelolco. ¿Será que tendremos el mismo destino? – me cuestionaba –.

¡Tranquilos compañeros, no pasa nada! – alguien alzaba la voz esperando con ello darnos calma –. Sollozos, gritos, desesperación y el temor acrecentaba.

Hubo una pausa.

El camión se detuvo y varios de mis compañeros se bajaron a preguntar qué pasaba. ¿La respuesta? Una ráfaga de disparos que lesionaron a dos de ellos. Sollozos, gritos, desesperación y el temor nos controlaba. ¡No disparen, somos estudiantes! – de afuera se escuchaba –.

Fue una agresión directa, artera, desalmada. Lo que siguió después se quedó en mi memoria: mis compañeros tirados en el piso boca abajo, con las manos en la nuca y con un arma sobre su espalda.

De ellos, ya no supe nada. El silencio se hizo presente por un instante, la calma al parecer llegaba; sin embargo, tiempo después el infierno de nueva cuenta se desataba. ¿Mis padres, qué dirán mis padres?, ¿por qué pasa esto?, ¿por qué nos atacan? – en esos momentos me preguntaba –. Los balazos no cesaban; los gritos, la sangre y la locura se presentaba con su traje de gala.

El caos, como era de esperarse, fue una constante. Como pudimos, varios corrimos a refugiarnos, otros, no tuvieron la misma suerte y, con el transcurso de la noche y la llegada de otros compañeros que nos trasladaron a la escuela, caímos en cuenta que 43 nos faltaban.

Trago amargo; instantes que se quedan grabados en el corazón y el alma.

La respiración y sudoración no aminoraba, y de repente, pegué un salto en mi cama.

Giré rápidamente la cabeza y mis compañeros queridos ahí se encontraban.

¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!

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