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Opinión

Los libros de texto gratuitos: entre lo político y lo didáctico

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385 Grados / Tlaxcala / Abelardo Carro Nava / Recuerdo una plática que hace algunos años sostuve con la maestra Raquel; una reconocida, admirada y respetada profesora de educación primaria en el Estado de Tlaxcala. 

El trabajo que realizaba en su escuela y con sus pequeños, siempre había llamado mi atención. Empleaba cualquier recurso y/o material que tuviera a la mano para lograr que sus alumnos aprendieran, ya sea una hoja de papel, un rompecabezas, unas piedritas, una corcholata, unos palitos de madera, unos cubitos de hielo, trozos de papel de colores, algún recorte de alguna revista, en fin, todo o, casi todo, era de utilidad para ella

Decía: “todo era útil siempre y cuando la intención didáctica no se perdiera”; y es cierto. Muy pocas veces, quienes nos encontramos inmersos en la docencia reflexionamos sobre ello. Pareciera ser que, el cúmulo de actividades plasmadas en las guías para el maestro, en los propios libros de texto o, peor aún, en los acuerdos que emanan de los Consejos Técnicos, definen la intención didáctica de cualquier contenido, y esto no es cierto. Se nos olvida que, si bien es cierto que el contenido es relevante para la generación de aprendizajes, la intención didáctica, es fundamental para favorecer los mismos, puesto que ésta se desprende de la habilidad del profesor o profesora al momento en que desarrolla su clase para que su alumno aprenda lo que ese contenido persigue.

Consecuentemente pregustarse: de qué manera se puede favorecer esa intención didáctica para que los alumnos logren los aprendizajes, qué recursos o materiales puedo emplear para que esa intención didáctica sea consistente y congruente con mis métodos de enseñanza, cómo es que el maestro o maestra hacen uso de esa habilidad para lograr que su alumno aprenda; es tan válido como pertinente; y es aquí donde precisamente entra el tema que me ocupa en esta ocasión puesto que, como sabemos en días pasados, se generó una polémica bastante interesante con respecto a los “libros de texto” que, supuestamente, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), implementará en varias escuelas del país en el ciclo escolar 2019-2020 (https://plumasatomicas.com/noticias/4t/revolucion-cubana-primaria-cnte/?fbclid=IwAR1r1S9meuN_3XFdzZfzC48r-m0ILsfrnfO9tcplxI1FC0QwevHPMyfBIIM) .

Tanto revuelo causó este asunto, que la misma Secretaría de Educación Pública (SEP), emitió un comunicado en el que especificaba, palabras más palabras menos, que los únicos libros de texto que se trabajarían en cada una de las escuelas del país, serían los autorizados por las instancias correspondientes (https://www.publimetro.com.mx/mx/noticias/2019/08/02/nadie-puede-sustituir-libros-de-texto-gratuitos-sep.html). ¿Tanta fuerza ha alcanzado la CNTE para que la propia SEP haya salido a desmentir lo que en las redes sociales circuló por varios días? – Me pregunté una y otra vez –. No obstante, quitado ese peso ideológico a la pregunta, surgió otra que me pareció más interesante: ¿qué tipo de libros de texto está elaborando la SEP?; porque si el problema se encuentra en la “ideología” que permea los libros de la CNTE, entonces, ¿cuál es la ideología que se encuentra inmersa en los que elabora la SEP?

Como sabemos, cada gobierno imprime su sello ideológico a los programas educativos que “diseña” e implementa, para el caso de México, cada sexenio (de esto ya he dado cuenta en este y otros espacios). Sin embargo, tal parece que la derecha y grupos afines al neoliberalismo, siguen presentes en la política educativa del Presidente López Obrador, claro, más por su Secretario de Educación, Esteban Moctezuma que por él mismo, pero bueno. Habría que preguntarle a este último, si conoce todos los “materiales”, guías y/o libros que se piden en varias escuelas (públicas y privadas) en varios estados del país con el propósito de que los alumnos aprendan o refuercen esos aprendizajes, ¿esos sí estarán permitidos?

Es cierto, constitucionalmente, el Estado está facultado para elaborar todos los planes y programas para la Educación Básica y Normal, así como también, los libros de texto (ver la Ley General de Educación vigente); sin embargo, incorporar temas como la Revolución Cubana o la Francesa, por ejemplo, significaría ¿un avance o un retroceso en pleno Siglo XXI cuando la información fluye a raudales a través de diversos canales? Vaya, ¿no se trata de que el alumno aprenda mediante la reflexión, el análisis y la comprensión? Entonces, ¿por qué no hablar de Ernesto “Che” Guevara, de Fidel Castro, de Vladimir Putín o de otros personajes afines al socialismo?

Recuerdo muy bien que en los planes de estudios para las escuelas normales para las Licenciaturas en Educación Primaria (1997), en alguna de las asignaturas que se impartían durante el primer o segundo semestre, se hacía un análisis de los Sistemas Educativos de diversos países pero, desafortunadamente, el de México no se incluía. Recuerdo también que, para que se lograra hacer un comparativo entre esos Sistemas y el nuestro sugería a mis estudiantes, consultar algunos temas del texto de Carlos Ornelas “El Sistema Educativo Mexicano. La transición de fin de siglo”, situación que nos permitía tener un panorama más amplio sobre la educación en diversos países de orbe y el nuestro. En fin.

Volviendo al tema que me ocupa, si no mal recuerdo, en el periodo de Vicente Fox en la presidencia de la República, se destinaron varios millones de pesos para la emisión de ciertos libros que, palabras más palabras menos, solo cumplieron el capricho de ciertos actores como los de la fundación Vamos México cuya presidenta era la esposa del presidente y, con seguridad, muy poco contribuyeron a la educación de los individuos (http://www.cronica.com.mx/notas/2002/19952.html?fbclid=IwAR0cUUi82pzngicDLcS79LXSkc0k87Rs66N5cZw7Q0O5fmzGAm55bHUQTYI). En consecuencia, pensar y repensar qué tipo de materiales y/o recursos emplean los maestros para el logro de los propósitos educativos, no es mala idea. Por el contrario, diseñar esquemas de trabajo que favorezcan no sólo leer el texto sino comprenderlo a partir de sus referentes iniciales propios del contexto en el que ha nacido, por ejemplo, es harto interesante, sobre todo, por el refuerzo que podría dársele a esa intención didáctica que todo docente imprime al dar sus clases. Entonces, ¿por qué quedarse con la idea de un solo libro de texto y un mismo material y/o recurso educativo?

Ojalá en la SEP se den tiempo para ello; a quienes, por cierto, no estaría nada mal informarles que la CNTE no elabora “libros de texto”; han elaborado desde hace mucho tiempo materiales didácticos que coadyuvan a la generación de aprendizajes en sus alumnos.

Ciertamente, habrá quienes me digan que muchos de ellos tienen áreas de oportunidad que deben atenderse, y es cierto; sin embargo, me quedo con la idea que la maestra Raquel me compartía hace tiempo: mientras no se pierda la intención didáctica para abordar el contenido propuesto, cualquier material y/o recurso es bienvenido; yo agregaría: si el principio es que nuestro alumno reflexione, analice y comprenda, diversos materiales y/o recursos, también son bienvenidos.

¿Por qué no hacerlo?

Referencias:

Arellano, S. (11/07/2002). La SEP financió 1.5 millones de libros de la fundación Vamos México. Crónica.com.mx.

Recuperado de: http://www.cronica.com.mx/notas/2002/19952.html?fbclid=IwAR0cUUi82pzngicDLcS79LXSkc0k87Rs66N5cZw7Q0O5fmzGAm55bHUQTYI

Michel. (6/08/2019). Se enseñará en primarias sobre la Revolución Cubana en próximo ciclo escolar. Plumas Atómicas.

Recuperado de: https://plumasatomicas.com/noticias/4t/revolucion-cubana-primaria-cnte/?fbclid=IwAR1r1S9meuN_3XFdzZfzC48r-m0ILsfrnfO9tcplxI1FC0QwevHPMyfBIIM

Redacción. (02/08/2019). Nadie puede sustituir libros gratuitos: SEP. Notimex.

Recuperado de: https://www.publimetro.com.mx/mx/noticias/2019/08/02/nadie-puede-sustituir-libros-de-texto-gratuitos-sep.html

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Apuntes… Saldívar y la verdadera justicia 

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Nada más lacerante que ver cómo la corrupción en la impartición de justicia mexicana se piensa como “normal” e inevitable.

385 Grados / Tlaxcala / Claudio Cirio Romero / Nadie involucrado en un litigio judicial, me atrevo a afirmar, ya sea que haya sido beneficiado o perjudicado, puede afirmar que la justicia se imparte sin la necesidad de entregar dádivas (regalos, botellas caras de licor) o dinero en efectivo, para que abogados, jueces, magistrados del poder judicial federal o locales tuerzan las leyes para que las sentencias se dicten.

De una manera valiente el Ministro Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Arturo Saldívar Lelo de la Rea, lo ha aceptado así en su informe presentado a prácticamente un año de haber sido nombrado. La corrupción y el nepotismo, ha dicho con claridad, son cuestiones que un poder judicial federal renovado tiene que evitar.

Inaudito recuento de acciones realizadas en el incipiente, pero prometedor combate a tan dañinos males. Y anuncio valeroso de lo que se propone realizar en el futuro inmediato para erradicarlos. Se escucha más que honesto y decidido el ministro. Más de uno de los que escuchaban en la sala del evento y quizá de lo escuchaban a distancia o leyeron las notas periodísticas, y que pertenecen al gremio, tendrían que estar temblando, porque muy en concordancia con el discurso lopezobradorista ha sentenciado que acabarán con esos comportamientos, así como con la impunidad. La frase hecha se recupera aquí para enfatizar con claridad el propósito, “estamos limpiando la casa y no cejaremos en este compromiso”.

Largo ha sido el aplauso a Saldívar al terminar su alocución. Significativo en términos del punto de quiebre que se está planteando. Porque sencillamente se está anunciando que la justicia en México, a mediano plazo, va a dejar de ser la farsa macabra construida durante prácticamente cien años.

“Es que quieren su lana los magistrados, si no va a seguir en la cárcel, a pesar de que ya se demostró que no es culpable”. “Lo que pasa es que los del otro bando están dando más dinero a los jueces, pero ya encontramos a un abogado que es amigo de ellos y ya dijo que nos va a ayudar”. “Qué podemos hacer, si no le entramos con el regalo, ya me gasté ahorita más de diez mil pesos y me ha costado mucho encontrar el pomo que quieren”.

Así las frases que he escuchado de gente que lamentablemente está involucrada en litigios en esos oscuros tribunales. Por sociólogo que soy no me cuesta imaginar el sufrimiento, las penurias y las angustias que personas, sobre todo los pobres, viven en esos penosos tránsitos en los que la vida de un familiar o una propiedad bien ganada, están en juego.

Pensando en ello, escucho con atención al ministro presidente de la SCJN y no creo lo insólito del discurso. Un discurso fincado en la idea de que el Poder Judicial, necesita la confianza de la personas como su principal fuente de legitimidad. Un discurso que se pone en consonancia con el del titular del poder ejecutivo y habla de que la justicia debe dar prioridad a los “más pobres, los más desprotegidos, los olvidados, los marginados, los discriminados.” Un discurso que acepta que hay grupos vulnerables que en el pasado no han sido escuchados por los juzgadores: mujeres, indígenas, minorías sexuales.

Veo agigantado, por su estatura moral, a un ministro cuidadoso en sus artículos de opinión y su presencia en redes sociales como tuiter. Veo a un hombre comprometido con la idea, que hace un año pensar en esa investidura era imposible, de que debe acabarse con privilegios como los altos salarios. Un funcionario que con orgullo habla de austeridad y ahorro de recursos financieros con medidas administrativas sencillas.

Veo desde la cabeza de la, muchas veces, para no decir casi siempre, vilipendiada institución, la esperanza de que la justicia en México puede ser limpia y transparente. Le creo a Arturo Saldívar, su biografía me permite pensar que es el jurista que estos tiempos de cambio radical necesita. Recuerdo casi de memoria su papel en el caso Cassez, bien escrita por Volpi en su libro Una novela criminal (Premio Alfaguara 2018) y me declaro optimista. No me ilusiona, me anima a seguir luchando.

Nota al margen. ¿A algún amigo mío, sociólogo o no le interesaría un ejemplar del Calendario Veinte20 de efemérides sociológicas, que hicimos con estudiantes de sociología de nuestra Universidad Autónoma de Tlaxcala? Lo pondremos a circular en unos diez días y pueden hacernos ya sus pedidos.

e-mail: ccirior@yahoo.com.mx

twiter: @ccirior

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Ley General de Educación Superior: ¿cambios insuficientes?

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385 Grados / Abelardo Carro Nava / Tlaxcala / Debo reconocer que, en materia educativa, el actual gobierno ha propuesto diversas formas de participación de los actores que son parte del Sistema Educativo Nacional, pero también de aquellos que no lo son o que no forman parte de éste. A mi juicio, este es un ejercicio que vale la pena rescatar, dado que los foros de consulta (y los parlamentos abiertos) que se han desarrollado en nuestro país, con la finalidad de que los ciudadanos presenten propuestas que pueden o no ser incluidas en las leyes secundarias o en un ordenamiento legal superior, ha permitido observar las múltiples realidades que vive México, repito, en el ámbito educativo.

Esto viene a colación, por los Foros Estatales de Consulta del Anteproyecto de la Ley General de Educación Superior que se vienen realizando en el país puesto que, como se sabe, en próximas fechas, se estarán sometiendo a consideración del legislativo, las propuestas que de éstos surjan. Hasta el momento en que cierro estas líneas se han realizado 25 foros, mismos que han contado con la participación, a decir de la Secretaría de Educación Pública (SEP), de 5 mil 890 actores, provenientes de mil 184 instituciones de educación superior (SEP, 2019).

Insisto, nada más interesante que este ejercicio; no obstante, vienen a mi mente algunas dudas que, desde el momento en que se realizaron los Foros de Consulta para lograr un Acuerdo Nacional sobre Educación, formulé y di a conocer en este y otros espacios: ¿cuál es el procedimiento analítico que se sigue para desmembrar todos los datos con la idea de agruparlos, clasificarlos o categorizarlos?, ¿quién es la instancia responsable de este procesamiento de la información?, ¿cuál es el criterio que se emplea para determinar qué propuesta se incorpora y cuál no? Entre otras. Interesantes cuestionamientos que, de nueva cuenta, dejo a ustedes con la intención de que, ojalá algún día, encuentren respuestas.

Ahora bien, por lo que respecta al Anteproyecto de la Ley General de Educación Superior (LGES) que se está consultando, observo varias insuficiencias. Destacaré dos: la conformación del Consejo Nacional de Autoridades de Educación Superior (CONAES) planteado en el artículo 37º; y la enorme y profunda contradicción que han sufrido, sufren y sufrirán las escuelas normales e instituciones formadoras de docentes, artículos 26º al 30º. Veamos.

En 2004 se creó el Consejo Nacional de Autoridades Educativas (CONAEDU); esto, con el propósito de fortalecer los esquemas de coordinación para la planeación y toma de decisiones por los gobiernos, federal y estatales, para el desarrollo del Sistema Educativo Nacional y, en particular, de la educación superior, buscando también incidir, en el mejoramiento de la educación media superior. Como se sabe, en dicho consejo participan (solamente) las autoridades, federal y estatales. De ahí que, de ese tiempo a la fecha, se supone, estos actores han tomado decisiones que, de alguna forma, han impactado en la educación que se imparte en nuestro país. En este sentido, habría que preguntarse si, como suele suceder, dichas autoridades, cumplen o han cumplido con ese propósito, es decir, tomar decisiones que puedan beneficiar todo aquello relacionado con la educación en sus respectivas entidades. Esto, porque como parece obvio, cada autoridad educativa (nombrada cada sexenio a nivel federal o estatal), obedece a políticas claramente definidas por el gobierno federal en turno, pero también, a las que le mandata el gobernador de su estado.

Así, desde la conformación del CONAEDU, ¿cómo estamos? Pregunta interesante porque, para acabar pronto, los resultados ahí están, a la vista de todos y, desafortunadamente, no son muy halagadores que digamos. Al respecto, ¿sabe usted lo que hacen las Comisiones Estatales para la Planeación de la Educación Superior (COEPES) que precisamente se constituyeron para apoyar este propósito? Y si lo sabe, ¿conoce usted sus propuestas en materia educativa y los resultados que han obtenido en cada una de las entidades federativas a las que pertenecen?

En consecuencia, pensar en la conformación de un CONAES, así como está propuesta en el Anteproyecto de la Ley General de Educación Superior, es insuficiente. La experiencia nos dice que, toda autoridad educativa obedece a interés políticos más que educativos y, en consecuencia, en dicho consejo deberían considerarse, además del Titular de la Subsecretaría de Educación Superior de la SEP y de los Secretarios de Educación de los estados, a rectores, académicos, investigadores, estudiantes; en fin, a diversos representantes de las comunidades de las IES que las integran. ¿Es útil, para los efectos que se piensa, tener una CONAEDU “pequeñita” en educación superior?

Por lo que respecta al tema de las normales e instituciones formadoras de docentes, el punto es muy claro: son IES pero sin que se les conciba como IES. Y es que mientras el artículo de 15º del referido anteproyecto no aparecen estas instituciones como parte del Sistema Nacional de Educación Superior (no así el Consejo Nacional de Autoridades Educativas de Educación Normal que sí aparece como tal), del artículo 26º al 30º, se les considera como Subsistema “de escuelas normales e instituciones de formación docente”. ¿La diferencia entre las universidades y éstas? Al parecer, tiene que ver con el tema de la autonomía. Menuda situación es ésta porque, independientemente de que las normales y las instituciones formadoras de docentes desarrollen las tres áreas sustantivas que como IES les compete desarrollar (docencia, investigación y extensión), la verdad de las cosas es que, derivado de la reforma a la reforma educativa (artículos 3º, 31º y 73º constitucionales) aprobada hace unos meses, y de lo que se lo aprobó en esta misma instancia en las Leyes Secundarias (Ley General de Educación, Ley General para el Sistema de Carrera de las Maestras y los Maestro y Ley Genera de Mejora Continua de la Educación), hoy por hoy, esas normales y esas instituciones formadoras de docentes, siguen perdidas en el limbo jurídico y administrativo, hecho que representa un desacierto por parte de la política educativa mexicana del gobierno en turno. Sí, otra insuficiencia.

Resta mencionar pues, que con estas breves pero concisas ideas, seguro estoy, en los próximos días, será aprobada la Ley General de Educación Superior. Desafortunadamente, aunque los tiempos y la coyuntura política nos permitía vislumbrar un escenario (horizontal) diferente para las IES, el verticalismo seguirá latente, aún y cuando sus resultados no han sido los esperados desde hace ya, varios años.

Referencias bibliográficas:

Aboites, H. (7/12/2019). Ley General de Educación Superior. La Jornada.

Recuperado de: https://www.jornada.com.mx/2019/12/07/opinion/018a2pol?fbclid=IwAR3C4cz1ika6dj30U-tIzcpABG5L19woHyfq3VrLjhWYeJjHVPktmXcwi1Y

Moreno, C. y Muñoz, C. (9/10/2019). Una ley de educación superior en México, ¿para qué? Nexos Educación.

Recuperado de: https://educacion.nexos.com.mx/?p=1959

Poy, L. (27/11/2019). Nueva ley de educación superior busca eliminar clientelismo. La Jornada.

Recuperado de: https://www.jornada.com.mx/2019/11/27/sociedad/035n2soc?fbclid=IwAR2Cc4-qFwgUywkcQ7LLACSRkxYSf6tkwh1AzTAv957ofenlMt_EIoBxNGo

Rodríguez, R. (4/12/2019). Hacia la Ley General de Educación Superior. Educación Futura.

Recuperado de: http://www.educacionfutura.org/hacia-la-ley-general-de-educacion-superior/

SEP (2019). Boletín No. 244. Continúan los foros de consulta del anteproyecto de la Ley General de Educación Superior.

Recuperado de: https://www.gob.mx/sep/articulos/boletin-no-244-continuan-los-foros-de-consulta-del-anteproyecto-de-la-ley-general-de-educacion-superior

Ley para la Coordinación de la Educación Superior

Recuperado de: http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/182.pdf

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Opinión

Una lección para pensar y actuar…

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Con especial agradecimiento a las maestras:

Rocío Acosta, Lysseth Castellanos y Laura Muñoz, por sus comentarios. ¡Gracias!

385 Grados / Tlaxcala / Abelardo Carro NAVA / El día había llegado; y mi corazón no dejaba de latir apresuradamente, lleno de júbilo y algarabía. Todas, absolutamente, todas las emociones recorrían mi cuerpo. Y es que tales sensaciones no eran para menos; mis padres, justo el día en que cumplía 18 años, me habían permitido salir de fiesta por la noche con mis amigos. ¿El lugar? era lo de menos. En los pasillos de la escuela escuchaba decir que aquel “antro” era uno de los más concurridos y, por obvias razones, mi mente no dejaba de imaginar todos los momentos que pasaría con mis conocidos. ¡Sí, nos divertiremos!

¿Un poco de alcohol? ¡Desde luego! El festejo lo ameritaba, así como también, una sonrisa coqueta por acá, y una más por allá. ¿Qué podría pasar? ¡Nada! Todos, a esta edad, somos picaros y coquetos por naturaleza.

Recuerdo muy bien que los minutos pasaban muy lentos. Más que nunca, deseaba que las horas pasaran muy rápido; sin embargo, el maestro de matemáticas nos tenía ahí atorados, en el aula. ¡Caramba, por qué no se apura y termina de una vez su clase! – Mi mente expresaba –. Y es que, cómo no sentir cierto aire de desesperanza si mi ropa aún no me la probaba.

El timbre que anuncia el final de las clases sonó y, por primera vez, sentí que su sonido auguraba un viernes lleno de alegría y hermosos momentos.

Corrí como alma que lleva el diablo; vaya, ni de mis amigos me despedí, pero sabía bien que, a las nueve de la noche, pasarían por mí, a mi casa. ¿Llevará Carlos el carro de su papá? – Me preguntaba –. La verdad de las cosas es que no le di mucha importancia. El punto era llegar a mi cuarto y arreglarme lo mejor que pudiera.

¿Ya llegaste? – Inquirió mi madre, quien ya se encontraba poniendo la mesa con su ya conocido ramito de flores al centro, y sus “famosas” servilletas bordadas –. ¡No, soy un fantasma! – Le respondí irónicamente –. ¡Déjate de juegos y vente a comer! – Me reclamó con cierto aire de “enojada” –. ¡Ya voy mamá, solo no olvides que hoy es el día, mi día, y comeré lo más rápido que pueda porque tengo que arreglarme! – Respondí sin hacer mucho caso a su expresión y mueca en la cara –. Caray, ahora que lo pienso creo que, en ningún momento de mi corta vida, comí todo lo que mi madre nos había preparado en tan solo cinco minutos.

¡Listo! Ni un rastro de comida se podría hallar en mi plato; y de ahí, a mi cuarto.

El baño, fue de lo más relajante y estimulante. Las gotas “calientitas” que caían de la regadera hacían que mi piel se erizara. Claro, la emoción estaba al tope; ya me estaba imaginando bailando en el centro de la pista de aquel “famoso” antro. Tarareaba, claro que tarareaba. Mi felicidad era inmensa; no cabía en mi recámara.

La ropa, el calzado, el peinado, el perfume, todo estaba perfectamente alineado. Estaba al borde del delirio y la locura, contando los minutos para que mis amigos llegaran.

Quince minutos para las nueve de la noche, comenzó a latir con mayor fuerza mi corazón, creo yo, estaba a punto del infarto; y de repente, el “pitido” de un auto. Corrí hacia la puerta tan rápido como puede; vaya, creo que ni el mismo Usain Bolt me hubiera ganado.

¡Ya me voy má, le dices a mi papá que lo veo más tarde! – Expresé, o más bien, le grité desde el pórtico de la casa –. ¡No llegues tan tarde, por favor, nos tendrás con el pendiente! – Expresó mi mamá con ese dejo de preocupación que siempre la caracterizaba –. ¡No te preocupes Carlos, Andrea, Juan y Alicia, estarán conmigo todo el tiempo! – Unas palabras, y la seguridad de mi regreso a casa –.

Ya en el carro, recuerdo muy bien que Juan, viejo amigo de la secundaria, nos pidió que pasáramos a una de esas tiendas de conveniencia por un par de cervezas. ¡Claro, el motivo bien lo ameritaba! Así lo hicimos, compramos más que un par de latas y, ahí, fuera de la tienda, comenzaron los festejos. Risas, abrazos, felicitaciones, y la promesa de jamás separarnos. ¡Éramos amigos del alma!

Ya debidamente “animados” nos dirigimos al lugar reservado. Mis amigos y yo nos sentíamos los reyes del “antro”. La música, las luces, los chicos, las chicas, todos bailaban y brindaban por quién sabe qué cosas, pero ahí estaban.

La pequeña mesa que nos asignaron no podía haber sido la mejor. ¡Carlos, ahora si te luciste, mira nada más qué mesa nos reservaste! – Expresé con una gran sonrisa en la cara –.

Lo que siguió, fue lo que cualquiera pudiera haber esperado en una fiesta de cumpleaños. Mucho baile, muchas sonrisas, muchos abrazos; vaya, felicidad le llaman. De repente, sentí la mirada de un par de chicos en la cara, muy guapos, por cierto. ¿Y su sonrisa? Provocaron en mí un calor extraño. No le di mucha importancia, sino hasta el momento en que se me acercaron. ¡Vemos que están festejando!, ¿acaso es tu cumpleaños? – Me preguntaron –. Afirme con la cabeza mientras le daba un tremendo trago a mi vaso –. ¡Pues muchas felicidades, déjanos invitarte otro trago! No sé por qué lo acepté; sin embargo, recuerdo que de un solo golpe lo tomé.

La euforia crecía y la felicidad era verdaderamente apabullante. ¡Vamos a fumarnos un cigarro!, ¿quieres venir con nosotros? – Mis “nuevos amigos” me cuestionaron –. ¡Sí, vamos! Bien a bien no sé por qué los acompañe, de hecho, para ese momento de la noche, mi cuerpo ya lo sentía un poco mareado. Imaginé, era por el alcohol que había tomado. No había sido mucho, pero pensé que alguien que no toma una sola gota de alcohol, más que la que nuestros padres nos sirven cada fin de año, lo sentiría de esa manera.

La puerta por la que salimos daba a un oscuro callejón sin salida. Recuerdo que un frío intenso recorrió mi cuerpo. ¡Chicos, mejor me meto, aquí está muy oscuro y me da miedo! – Les expresé con cierto pánico y sintiendo una extraña sensación en mis adentros –. ¡No pasa nada!, ¿acaso no es tu cumpleaños?, ¡ven fuma un poco de hierba, vamos a festejarte como te lo mereces! – Me dijeron con cierto aire de ironía y sarcasmo –.

¡No, no quiero!

Lo que pasó después me dejó sin aliento. Un fuerte golpe en la cabeza, mientras la cara se me partía por los puñetazos que recibía, me dejo al borde de la inconsciencia. Grité estrepitosamente para que alguien me escuchara, mientras ellos, de mi ropa me despojaban.

Entre risas y valentonadas, desgarraron mi alma. Sí, aquella alma que, en sus 18 años de vida, no había conocido maldad alguna.

Entre gritos y llanto, me preguntaba, ¿por qué a mí?, ¿qué es lo que habré hecho para merecer esto?, ¿por qué? Sí, ¿por qué?

¡Dale duro, mételo más fuerte, que se trague todo! – Fueron algunos de los gritos que logré escuchar de mis atacantes –. Yo lloraba, gritaba, mientras el otro miraba y se carcajeaba.

Su aliento, alcohólico, y el olor que desprendía aquel cigarrillo, nauseas me causaba. Sin embargo, no podía hacer nada; mis manos estaban entumecidas y mis piernas, por una extraña razón, no podía cerrarlas.

¡Dios, dame fuerzas! ¡Qué ya acabe esto!

Y así fue; un piquete en mi vientre y un frío que recorría mi cuerpo, fue el anuncio de un final inesperado. Mis sueños, mis ilusiones, mi vida, ahí se iban quedando, entre cuatro paredes.

Sí, entre esas cuatro paredes que me recodaron, de golpe, lo corto de mi existencia y mi nombre.

Sí, mi nombre: Manuel; un chico que fue violado y asesinado por el simple hecho de ser hombre…

“De enero a septiembre de 2019, 2 mil 833 mujeres han sido asesinadas en México; sin embargo, de acuerdo con los datos del Observatorio Ciudadano Nacional de Feminicidios, solo 726 (25.6%) son investigados como feminicidios, mientras que los otros 2,107 asesinatos, como homicidios dolosos. ¿Ya te preguntaste qué pasaría si tales actos fueran una constante hacia los hombres?”

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