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Opinión

Crónica de una muerte anunciada: la estrategia para las normales.

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385 Grados / Abelardo Carro / Tlaxcala / La Estrategia para el Fortalecimiento y Transformación de las Escuelas Normales, anunciada por la Secretaría de Educación Pública en marzo de 2019, nació muerta. Varias razones existen para sostener este argumento. Vayamos por partes. Uno de los 10 puntos sobre la educación pública que el excandidato presidencial, y hoy Presidente de la República Mexicana, Andrés Manuel López Obrador, presentó en Guelatao, Oaxaca, al magisterio mexicano, particularmente el número 5, refería al fortalecimiento de las Escuelas Normales y a la Universidad Pedagógica Nacional para actualizar los métodos de enseñanza aprendizaje, y mejorar la educación del país (El Financiero, 12/05/2018).

De tal propuesta de campaña, y con el ánimo enardecido por la victoria electoral, la Secretaría de Educación Pública (SEP), a través de la Subsecretaría de Educación Superior (SES), la Dirección General de Educación Superior para Profesionales de la Educación (DGESPE), y el Mecanismo de Coordinación Nacional de Autoridades de Educación Normal (MCNAEN), publicaron en el mes de marzo de 2019, una convocatoria dirigida a la comunidad normalista de México, para que maestros, maestras y estudiantes normalistas, participaran en el Congreso Nacional para el Fortalecimiento y Transformación de las Escuelas Normales Públicas, que tendría lugar en la Ciudad de México el 6 y 7 de mayo. Hecho que, como se verá más adelante, cambió significativamente, por los acontecimientos que a continuación expongo.

Como sabemos, después de intensos jaloneos y debates sin muchos argumentos por parte de los legisladores de todos los partidos políticos, la noche del 24 y madrugada del 25 de abril, los Diputados aprobaron la reforma a los artículos 3º, 31º y 73º Constitucionales, y para esos mismos efectos, pasó al Senado (Expansión política, 25/04/2019); sin embargo, al no lograr los votos requeridos, ésta se regresó el 30 de abril a la cámara de origen, es decir, a la de Diputados, quienes el 8 de mayo la volvieron a votar y aprobar, y de inmediato, la turnaron a la de Senadores, para que, un día después, el 9 de mayo, ahora sí la aprobaran (Aristegui Noticias, 9/05/2019), siendo publicada en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el 15 de mayo, fecha en que se celebra el Día del Maestro en México.

De esta forma, con los ordenamientos generales ya aprobados y publicados en el DOF, el 16 y 17 de mayo, se desarrollaron los trabajos del Congreso referido, que, como se observa, cambió de sede y fechas a las planteadas originalmente (Ordenador periodismo digital, 17/05/2019). La razón se desconoce, aunque se supone. En éste, asistieron 255 delegados de las escuelas normales de todo el país para trabajar en la Estrategia de Fortalecimiento que la misma convocatoria señalaba. Al respecto, es importante mencionar que el secretario de Educación, Esteban Moctezuma, asistió al evento inaugural, quiero pensar, con el propósito de reafirmar el discurso presidencial: la mal llamada reforma educativa de 2013 había caído, y así fue.

No sé si hasta aquí haya usted percibido alguna pequeña ambigüedad en los hechos que voy describiendo, y es que, mientras por un lado, en diferentes etapas se desarrolló el congreso (escuela normal y estado), previas a la nacional, en las que se venía discutiendo sobre los 5 ejes propuestos: a) el docente que queremos formar; b) la escuela normal, proyección hacia el futuro; c) desarrollo profesional de los formadores; d) autonomía para las escuelas normales, ¿qué tipo de autonomía necesitamos?; e) ruta curricular, ¿qué hacer y hacia dónde ir?; por el otro lado, en el legislativo, la reforma educativa fue avanzando hasta ser aprobada y publicada en el DOF, ¿Hay congruencia en ello?

Sospecho que, por esa misma razón, al final de esa etapa del Congreso Nacional, se dijo que lo que Delegados Nacionales trabajarían, sería la base para el proyecto reglamentario de las Leyes Secundarias, mismas que se discutirían en 180 días, con la finalidad de que, ahora sí, se contara con las bases de un Proyecto Nacional de Escuelas Normales, vinculado a la transformación del país. Sin embargo, debo decirlo, esto no sucedió así.

De hecho, la mayoría de delegados exigió darle continuidad a los trabajos, puesto que, por la premura del tiempo, éstos no se concluyeron, y en razón de la tarea encomendada, que culminaría en un Proyecto Nacional, si se quería contar con un documento que atendiera a tal propósito, se tendría que declarar abierto y permanente dicho Congreso con la intención de seguir sesionando; hecho que se logró sin miramientos.

Dos etapas más vinieron en distintas fechas: la de San Luis Potosí, en julio; y la de Baja California Sur, en agosto. Se dijo de nueva cuenta que los tiempos apremiaban y que, por tales razones, los trabajos de cada una de las mesas en los que los Delegados se encontraban, tendrían que ser prácticamente exactos y perfectos, pues la fatídica fecha se acercaba para la discusión de las Leyes Secundarias, y por ello, habría que darle celeridad a tales cuestiones.

Así, el 29 de agosto, los delegados asistentes al Congreso cumplieron su parte, y entregaron lo que les fue requerido para que, se dijo, se integrara un documento que a su vez se entregaría a las instancias correspondientes para su consideración; sin embargo, debo decir que, en esa etapa del Congreso, se habló de la existencia de un “documento fantasma”, es decir, que existió porque fue elaborado por personal de Dgespe y especialistas de otras latitudes, pero que nadie vio ni conoció.

El argumento, también se dijo, es que aquel texto que los delegados iban construyendo tenía inconsistencias en la redacción, y que por estas razones, podría ser cotejado por personal de esa dependencia, para que, de ser el caso, se conformara un documento único (valga la redundancia), puesto que las visiones, con seguridad, serían las mismas. No obstante, repito, no se conoció el documento y es fecha que tampoco se conoce:

1) cuál documento fue entregado a la instancia correspondiente antes de la fecha señalada;

2) si sufrió cambio el documento elaborado y entregado por los Delegados Nacionales;

3) si de algo sirvió para el debate en las Cámaras de Representes lo que los mismos Delegados elaboraron.

Aspectos que, sin duda, cobran relevancia, porque de los trabajos de Baja California, se acordó que:

1) Se conocería el documento final (en la página de la DGESPE se halla un “documento final”, ver: https://www.siben.sep.gob.mx/congreso_nacionalen/uploads/Documento_final.pdf).), pero, irrisoriamente, ese no es el que se supone se entregaría, porque los diputados en comisiones “requerían” un texto más “ejecutivo”;

2) se asistiría (los Delegados Nacionales) a la Ciudad de México para hacer la entrega respectiva.

Dicho esto y, de nueva cuenta, si usted observa los acontecimientos que a la par se iban dando en otros terrenos (y por esas mismas fechas), las cosas no pintaban tal y como podría esperarse; por ejemplo, en la construcción de la Ley General de Educación (LGE), Ley General para el Sistema de Carrera de las Maestras y los Maestros (LGSCMyM), y Ley General para la Mejora Continua de la Educación (LGMCE), consideraban, entre otros aspectos, la incorporación de un artículo que señalaba que, para mejorar y garantizar la formación de los normalistas, el ingreso a estas instituciones correspondería a la demanda prevista en el proceso de planeación educativa de la autoridad competente, en cuanto a la demanda de profesores por región (Educación Futura, 18/07/2019), es decir, que a mayor demanda de profesores mayor sería la matrícula para las normales, y viceversa (Profelandia.com, 30/08/2019).

Curiosamente, repito, por esas mismas fechas, los Delegados del Congreso de Escuelas Normales debatían intensamente, y con todos los argumentos habidos y por haber, con la finalidad de entregar una propuesta que contemplara esa heterogeneidad normalista y, en consecuencia, se contara con un proyecto de gran envergadura, que no solo considerara el rubro de la matrícula en cuanto a su reducción sino en su ampliación y fortalecimiento (solo por citar un ejemplo); pero, lamentablemente, como se ha visto, del otro lado, en el de la arena política, la suerte de las escuelas normales estaba echada, y la estocada final estaba por ser clavada.

Esto último sucedió el pasado 20 de septiembre en la Cámara de Diputados (El Financiero, 19/09/2019), y el 26 de septiembre en la de Senadores (La Jornada, 26/09/2019); por primera vez en México, al aprobarse las Leyes Secundarias se cuenta ya con una carrera profesional con demanda controlada. Hecho por demás insólito e histórico, contrario a todas luces, a los planteamientos de los Delegados Nacionales, y a lo expresado en el discurso del Presidente López Obrador.

Y, por si fuera poco, días después (el 3 de octubre), el propio secretario de Educación, Esteban Moctezuma, se encargó de sepultar lo que en su inicio se conoció como la Estrategia Nacional de Fortalecimiento y Transformación de las Escuelas Normales, al anunciar en su comparecencia ante los diputados, por la glosa del informe, que en el mes de noviembre, dicha estrategia se presentaría (Milenio, 3/10/2019).

¿Cómo pensar que la estrategia que será anunciada por el secretario de Educación en el mes de noviembre contempla lo que los más de 200 Delegados estuvieron trabajando en las distintas etapas del Congreso si, por un lado, la reforma a los artículos 3º, 31º y 73º ya fue aprobada y publicada en el DOF, y por el otro, las Leyes Secundarias también fueron aprobadas, y en ambas, se manejan aspectos distintos a los que los propios Delegados plantearon en los distintos documentos?.

¿Cómo no pensar que el proceso democrático, plural y abierto, que se vivió al interior del Congreso Nacional para las Escuelas Normales, se tiró al cesto de basura, porque, como hemos visto, a la par en que ese ejercicio altamente democrático se desarrollaba, en el pleno de las mesas y por los Delegados Nacionales, en el otro, ya se fraguaba su muerte y sepelio?, ¿cómo pensar que México podrá avanzar si escuchamos de los políticos y funcionarios públicos discursos esperanzadores, pero en realidad siguen simulando y utilizando a sus principales actores, los maestros y estudiantes, para sus propios fines e intereses?.

¿Cómo pensar en un gran Proyecto Nacional para la Educación Normal, si, para acabar pronto, los acuerdos emanados de la última fase del Congreso Nacional de las Normales no se respetaron, y dudo mucho que hoy día se cumplan?, ¿cómo pensar que el recorte presupuestal afectará a las escuelas normales cuando se desconoce hacia qué rubros va dirigido dicho recorte, pero eso sí, la disputa política entre los integrantes del Mcnaen y algunos Delegados no es disputa, porque es la misma (al igual que la de los integrantes de Acción Nacional) en cuanto a pedir mayores recursos a la federación, pero sin que se conozca el destino final de éstos?.

¿Cómo no pensar que en las normales, con recurso y sin recurso, han salido avante durante los más de 50 o 60 años en que se mantuvo en el olvido? Sí, la estrategia nacional para el fortalecimiento y transformación de la educación normal, así con minúsculas, nació muerta, y hoy es su sepelio. ¿Una muerte anunciada? Aquí están los hechos.

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Los consejos técnicos: un espacio para el diálogo y… ¿Videos?

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385 Grados / Abelardo Carro Nava / Tlaxcala / Siempre he creído que el diálogo es el medio más valioso que tenemos los seres humanos para expresar infinidad de cuestiones que, como seres vivos pensantes (dotados de la capacidad de comunicar “algo” a través del habla y la palabra escrita), hacemos uso de él en diversos momentos de nuestra vida cotidiana. Dialogamos cuando viajamos en el transporte público con algún conocido, en una cafetería con los compañeros y amigos, en la casa con la familia, en la calle con los vecinos, en la escuela con nuestros compañeros y directivos, en fin. Se trata de una capacidad que, muchas veces, fluye y confluye hacia puntos diversos o bien, paralelos. El “meollo” de todo este asunto es que, indiscutiblemente, diariamente estamos dialogando, aunque no siempre seamos conscientes de ello.

¿Qué pasa cuando dicho diálogo se “rompe”? Como bien sabemos, el proceso comunicativo deja de tener sentido porque, a falta de un emisor, el receptor no existe y viceversa. Así pues, y con la intención de que dialoguemos los diversos actores educativos que nos encontramos inmersos en el Sistema Educativo Mexicano (SEM), principalmente, en las escuelas de nivel básico, la Secretaría de Educación Pública (SEP) implementó en todo el país desde el ciclo escolar 2013-2014, el Consejo Técnico Escolar, un organismo conformado por el director y el personal docente de la escuela y, cuya función principal, radica en la toma y ejecución de decisiones enfocadas a que el plantel cumpla con su función escolar: la “calidad” educativa (SEP, 09/01/2018).

En razón de ello, previo al inicio del ciclo escolar y, hasta el ciclo escolar pasado, todos los viernes de cada mes, los colectivos docentes y directivos se reunían en las escuelas con este propósito: vislumbrar “nuevas” formas a través de las cuales se dialogue, se tomen decisiones y se implementen ciertas acciones para mejorar aquello que podría ser mejorado; repito, todo en nombre del logro de la tan anhelada “calidad” educativa.

Prácticamente seis ciclos escolares han pasado desde su puesta en marcha y, a pesar de que han existido diversos estudios como los de Rosa María González, Humberto de la Garza y Elvira de León en 2017 en los que, por un lado, se expone que los Consejos Técnicos (CT) cumplen con el propósito que persiguen; en otros, como los de Adriana Carro, José Alfonso Lima y María Elza Carrasco en 2018, han expresado que no todo es miel sobre hojuelas y que, si bien es cierto que se avanza en ciertos temas, en otros, se tiene un estancamiento o un franco retroceso.

En cualesquiera de los casos, el punto medio en toda esta cuestión se clarifica si respondemos a la pregunta ¿qué ha hecho la SEP desde la implementación de los CTE y con las investigaciones que han surgido al respecto? Por principio de cuentas, bastaría con analizar la Guía de la Primera Sesión del Consejo Técnico Escolar para el ciclo escolar 2019-2020. En ella, además de los criterios que los colectivos escolares deben tomar en cuenta para su organización, así como también, para el perfeccionamiento del Programa de Mejora Continua, se invita a “escuchar y compartir” opiniones sobre el mensaje del Secretario de Educación Esteban Moctezuma Barragán.

De hecho, sobre esto último, en la agenda de trabajo viene marcada como una de las actividades la proyección del video con el mensaje de dicho Secretario para que, a su culminación, se analice y reflexione el contenido en tal mensaje. ¿Es esto necesario? Con seguridad, habrá quien me diga que es relevante, porque el funcionario público se somete al escrutinio del personal adscrito a las escuelas de México; sin embargo, otros, pensarán y afirmarán lo contrario.

Desde mi punto de vista, éste es un sinsentido porque si bien es cierto que el diálogo, como he dicho, es fundamental para conocer la opinión de los demás, también es cierto que hay de prioridades a prioridades y, tal mensaje: ¿qué abona a la tan anhelada “calidad” convertida hoy día en “excelencia” educativa? Y lo más importante, en este caso, el Secretario solamente funge como emisor del mensaje y… ¿cuándo fungirá como receptor? Me gustaría saberlo.

Entonces, ¿de qué diálogo estamos hablando? Ahora bien, ¿es obligatorio ver, escuchar y dialogar sobre el mensaje del Secretario referido?, ¿no es ésta una guía que puede o no ajustarse a las necesidades y requerimientos de la escuela y de su colectivo? Por principio de cuentas, sobre la segunda pregunta, contestaré de manera afirmativa; es decir, al ser una guía de trabajo, puede o no ser considerado ese punto en la agenda de trabajo.

No obstante, permítanme preguntarles si en sus centros de trabajo esto sucede. Es decir, ¿acaso el director o directora, en el mejor de los casos, no desarrolla las actividades tal y como fueron propuestas por la SEP previa reunión estatal de personal directivo? Sí, con seguridad, varias cuestiones sucederán alrededor de las decisiones que tiene en sus manos el personal directivo que dirige las escuelas y los CT, y es precisamente en ello, donde radica la importancia de este asunto: las decisiones que se toman al interior de las escuelas con relación a las “sugerencias” que mandata la SEP.

¿En verdad hay tanta libertad para salirse del guion a fin de abordar otros tantos temas de suma relevancia para la escuela, los maestros, niños y padres de familia? Y es que, mientras en nuestro país continuemos con un sistema vertical de decisiones y acciones, cual cascada que difícilmente permite que el río fluya en sentido contrario a ésta, las “mejoras” que se desprenden de ciertas bondades que el mismo diálogo brinda, tendrán resultados adversos.

En suma, considero importantísimo dialogar; esto, desde el plano de la gestión escolar, de las experiencias docentes para la generación de aprendizajes, desde la teoría para profundizar y enriquecer el conocimiento, desde el ejercicio docente, para proponer mejoras a los cientos de problemas y situaciones que se viven a diario en los centros escolares. En fin, desde mi perspectiva, sí se trata de dialogar, y no de ver videos con una visión unidireccional de las cosas que, entre otras, no permite el diálogo porque su emisor (en su expresión oral) no permite la recepción de lo que tengan que expresar los demás interlocutores.

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Y cuando desperté estaban ahí: los 43

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385 Grados / Tlaxcala / Abelardo Carro Nava / Son las 5 de la madrugada y el sonido que emiten los pajarillos a lo lejos anuncia el inicio de otra jornada. 

Mi cuerpo, aún cansado por las actividades realizadas el día anterior en el campo y en la escuela han causado serios estragos en mis ojos; estos, parecen no obedecer mi cerebro. Todo mi ser pide a gritos unos minutos más de sueño, pero mi mente envía otro mensaje: ¡tenemos que estar listos!

Somnoliento, me levanto de la cama. Los bostezos y las voces de mis compañeros apurando el vestir y la salida del dormitorio indican que será una andanza pesada. No es para menos, el calor y la humedad que se han sentido en los últimos días por estos lares, han sido extremos. Jamás imaginé que, en algún lugar de la tierra, pudiera sentir tanto calor. ¡Ah, cómo extraño mi pueblo! Allá cuando mucho llegamos a 24 grados y amanece fresco.

¡Vamos, el campo espera! –escuché expresar a alguno de mis compañeros–. Desde luego, todos apuramos el paso, tomamos las herramientas y nos dirigimos a esas tierras que, desde que ingresé a la escuela, hemos cuidado con verdadero esmero. Pudiera pensarse que es un trabajo pesado; sin embargo, de unos días para acá, he comprendido que no es diferente al que hago en mi casa. Mis padres, campesinos, y también los de mis compañeros, nos tienen acostumbrados a ello desde pequeños. Todo tiene sentido. Venimos de hogares humildes donde el trabajo es una constante y lo que aquí realizamos tiene un propósito educativo: comunidad le llaman y, en efecto, tiene sustento.

Unos cuantos metros y el sudor aparece en mi frente. La brisa del amanecer golpea en mi rostro. El calor, de nueva cuenta, hace acto de presencia; no obstante, éste despierta el deseo y logra que el cansancio desaparezca. Risas, chascarrillos y bromas a los “pelones” hacen que el trabajo sea más ameno. ¡Oye cuñado, pásame la pala! – me gritó el más pequeño –. ¡Debemos juntar toda la “yerba” y amontonarla para quitarla del terreno! – me siguió diciendo –.

Hemos terminado y, desde luego, el desayuno nos lo hemos ganado a pulso, pero antes un baño. El agua fría que recorre mi cuerpo limpia la tierra y produce una sensación de alivio y frescura sencillamente inimaginables. ¡Ah, qué delicia! Jamás había sentido tal suceso.

Ya en el comedor los chascarrillos siguen. Las risas brotan a carcajadas y, de vez en cuando, por esta razón, los alimentos salen de nuestras bocas. ¡Eres un manchado! – alguien a lo lejos expresaba – ¡Oigan, pero ya apúrense que el maestro siempre está puntual en el aula! – También a lo lejos se escuchaba –.

La docencia siempre había sido lo mío. Desde que estaba en la primaria, siempre me llamó la atención la forma en que el maestro nos enseñaba.

Aún recuerdo aquel día en que, por ser día del maestro, nuestro grupo preparó una poesía para dedicársela a nuestros profesores, el “maestrito de pueblo” le llamaban: ¡Deme permiso papá, que yo sea maestrito de pueblo, que marque programas justos, que trace caminos nuevos; deje que siembre la miel, deje que propicie el vuelo, de esa águila que parece no tener alas ni alientos; deje que escuche mi voz el militar y el gobierno, el sacerdote, el artista, el paria y el jornalero…! ¿Cómo olvidarla si hay huellas que marcan profundamente el alma?

¿Vocación, elección o decisión? No lo sé, lo que si tengo claro es que estar dentro de esta escuela me ha llenado de alegría y esperanza. ¿Podré dejar la misma huella en mis alumnos tal y como mis profesores la dejaron en mí? Tal vez, no lo sé, lo que sí sé es que desde el momento en que ingresé a la normal, la forma en que veo mi vida ha cambiado por completo. Ahora sé, que tengo que prepararme en algo que aún no logro comprender del todo: pedagogía e ideología, mis maestros y compañeros le llaman. Sí, una pedagogía que encuentra sentido en las escuelas y aulas, y una ideología que halla su razón de ser en la justicia, igualdad y democracia.

Las horas pasan, los aprendizajes fluyen y confluyen en un solo propósito: la formación del ser humano; ese ser tan imperfecto, pero con la capacidad suficiente para aprender y desaprender de nuevo.

La comida ha llegado y, como verdaderas almas que persigue el diablo, corrimos hacia el comedor. La sabiduría da hambre, mucha hambre, y mis compañeros y yo, fuimos una evidencia contundente de ello. De repente el murmullo crece; tenemos que prepararnos para las actividades del 2 de octubre. Fecha tan importante para nosotros porque a través de ella, se recuerda una de las agresiones más violentas de las que fueron objeto estudiantes en la Ciudad de México y en la que, como parece obvio, el grito de justicia no podía ahogarse en el silencio.

La consigna fue clara y contundente: ¡Salimos por la tarde a conseguir autobuses!

Temor, incertidumbre, inquietud y ansiedad, fueron las primeras reacciones que sintió mi cuerpo. Era natural, soy un ser humano que, a pesar de mis convicciones, siente todas estas cuestiones.

Partimos hacia un lugar conocido; el calor y la humedad eran intensos. La respiración se agitaba cada vez más, motivo de una evidente excitación aún desconocida hasta esos momentos. Comentarios por aquí, chascarrillos por allá; todo fluía sin contratiempos. El propósito estaba cumplido, aún y cuando tuvimos ciertas adversidades que propiciaron que el grupo tomara diferentes caminos.

Apenas habíamos avanzado unos cuantos metros y dos sonidos aparecieron: las sirenas de las patrullas y unos disparos al aire. Los gritos comenzaron, el desorden era elocuente; el rostro de mis compañeros cambió por completo. ¿Nos están disparando? – alguien preguntaba –. ¡Qué les pasa si somos estudiantes! – alguien más gritaba –. En mi mente no pudo dibujarse otra cosa más que aquella imagen de la matanza de los estudiantes en Tlatelolco. ¿Será que tendremos el mismo destino? – me cuestionaba –.

¡Tranquilos compañeros, no pasa nada! – alguien alzaba la voz esperando con ello darnos calma –. Sollozos, gritos, desesperación y el temor acrecentaba.

Hubo una pausa.

El camión se detuvo y varios de mis compañeros se bajaron a preguntar qué pasaba. ¿La respuesta? Una ráfaga de disparos que lesionaron a dos de ellos. Sollozos, gritos, desesperación y el temor nos controlaba. ¡No disparen, somos estudiantes! – de afuera se escuchaba –.

Fue una agresión directa, artera, desalmada. Lo que siguió después se quedó en mi memoria: mis compañeros tirados en el piso boca abajo, con las manos en la nuca y con un arma sobre su espalda.

De ellos, ya no supe nada. El silencio se hizo presente por un instante, la calma al parecer llegaba; sin embargo, tiempo después el infierno de nueva cuenta se desataba. ¿Mis padres, qué dirán mis padres?, ¿por qué pasa esto?, ¿por qué nos atacan? – en esos momentos me preguntaba –. Los balazos no cesaban; los gritos, la sangre y la locura se presentaba con su traje de gala.

El caos, como era de esperarse, fue una constante. Como pudimos, varios corrimos a refugiarnos, otros, no tuvieron la misma suerte y, con el transcurso de la noche y la llegada de otros compañeros que nos trasladaron a la escuela, caímos en cuenta que 43 nos faltaban.

Trago amargo; instantes que se quedan grabados en el corazón y el alma.

La respiración y sudoración no aminoraba, y de repente, pegué un salto en mi cama.

Giré rápidamente la cabeza y mis compañeros queridos ahí se encontraban.

¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!

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Plazas automáticas para los egresados de normales: el dilema

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385 Grados / Abelardo Carro Nava / De nueva cuenta el presidente de la república, Andrés Manuel López Obrador, puso en el centro del debate nacional a las escuelas normales; esto, después de haber declarado el 12 de septiembre, durante “la mañanera” a la que nos tiene acostumbrados desde el inicio de su mandato, que los egresados de las normales contarían con una plaza o base (Profelandia.com, 13/09/2019) al terminar sus estudios. Lo anterior, de conformidad a las vacantes disponibles en el Sistema Educativo Mexicano (SEM).

Dicha declaración, como parece obvio, generó opiniones divididas y encontradas; como es de esperarse, algunos se opusieron a tal propuesta porque ello, aseguran, generaría un “monopolio” de las normales con relación a los lugares disponibles en el Sistema Educativo, así como también, a la continuidad de un “clientelismo y/o corporativismo” que se fortalecería por la injerencia en la asignación de esas plazas por parte de los grupos sindicales, específicamente, del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) y/o de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE); sin embargo, otros más, estuvieron a favor de tal anuncio porque, como bien afirmó el mandatario en esa conferencia: “si estudias en una escuela normal y te formas para ser maestro, por qué no habría de otorgársele una plaza cuando el alumno haya concluido sus estudios”.

Desde mi perspectiva, este debate, tan necesario en nuestro país, se quedó corto de miras porque las exposiciones, muy válidas por parte de quienes están a favor o en contra, no profundizaron en algunas cuestiones que son parte de este análisis, y que deben de ser reflexionadas para comprender el ya de por sí complejo entramado de lo que significa y es el normalismo en México. Veamos.

Por principio de cuentas, tal y como lo señalé en un breve comentario en mi página de Facebook; al parecer, en la declaración que hizo López Obrador ese 12 de septiembre, no se observó ni se escuchó el voto de confianza que un Presidente de la República envío a las normales y a sus principales actores: los normalistas. Tal parece, repito, que el mensaje no se comprendió y, en lugar de eso, éste se diluyó en la lucha que, durante el sexenio de Peña Nieto, se hizo más que evidente: dar o no dar una plaza o base a los egresados de las normales. Digo, como bien se sabe, esa lucha se dio por aquella torpe declaración (que tiempo después se transformó en acción) que afirmaba que “cualquiera podría ser maestro” (Profelandia.com, 7/03/2016) pero bueno, como sabemos, ésta fue una pésima forma de expresarse porque a través de ella, se denostó y agredió la profesión docente y al trabajo que se realiza en las normales; en fin.

En segundo lugar, otro mensaje que puede leerse de las palabras expresadas por este Presidente, es aquel que le significa al normalismo mexicano: un reto o, de plano, quemar el barco antes de que llegue a buen puerto. Es decir, que ante sus ojos los normalistas tienen la posibilidad de tomar ese voto de confianza para mejorar aquello que puede ser mejorado o bien, de quedarse con los brazos cruzados esperando que todo les llegue a las manos.

Asunto nada menor porque tales acciones, sobre todo la primera, les significarían un profundo y amplio ejercicio de autocrítica que, más allá de la pasión con la que se pueda defender el normalismo en nuestro país, dicha autocrítica, se antoja y hace tan necesaria en momentos en que la coyuntura política parece favorecerles. ¿No acaso les enseñamos a nuestros alumnos que el diagnóstico es fundamental para conocer el estado que guardan las cosas en una escuela de nivel básico, por ejemplo?, ¿no acaso los datos que nos arroje ese diagnóstico permitirán fijar los objetivos, metas, acciones, etcétera que podrían desarrollarse para el cumplimiento del propósito que se persiga?

Y es que, tan necesario es comenzar por reconocer que, como le he mencionado en múltiples ocasiones, el normalismo mexicano estuvo en el olvido; pero también lo es, el hecho de que ese olvido no tiene porqué significar un lamento. Es obvio, por décadas, muchos políticos, autoridades educativas, investigadores, académicos, comentaristas y hasta los propios profesores de las normales, enviamos a ese normalismo al baúl de los recuerdos: ¿conveniencia o un simple y llano conformismo? Con relación a este cuestionamiento, el debate seguramente se tornaría muy interesante; sin embargo, hay otros tres cuestionamientos que es necesario tomar en cuenta y que son parte de ese análisis que necesita surgir en las normales, en la Secretarías de Educación de los Estados y en la propia Secretaría de Educación Pública (SEP) la cual incluye, por su puesto, a la Subsecretaría de Educación Superior (SES) y a la Dirección General de Educación Superior para Profesionales de la Educación (DGESPE): qué normalismo queremos, para qué lo queremos, y por qué lo queremos. Preguntas, si usted gusta, sencillas, pero que pueden dar esa luz tan necesaria en el camino hacia el fortalecimiento de la educación normal en México.

Mentiría si dijera que en las normales todo es miel sobre hojuelas. Recuerdo haber escrito varios artículos sobre ello en este y otros espacios (ver, por ejemplo: http://www.educacionfutura.org/la-manzana-de-la-discordia-en-las-normales/); no obstante, esa errónea concepción y el lastre que ha acompañado diversas prácticas que acontecen al interior del normalismo, no se ha dado por gusto propio; por el contrario, en ello, tanto la parte oficial como sindical han sacado mucho provecho (y que los propios normalistas han “aceptado”, insisto, más por una imposición desde “arriba” que por gusto propio); éste, sobra decirlo, es sólo uno de los lastres que tanto ha dañado a las normales en su conjunto.

Pensar y repensar el normalismo es necesario, pero también lo es, comenzar con prácticas que tiendan a mejorar lo que de por sí ya se hace bien en las normales. Evidencia existe de que se viene trabajando para que los alumnos y sus egresados, cuenten con los conocimientos y habilidades para desempeñarse con solvencia en su desempeño profesional en el servicio público. Ahí se tienen los resultados de los exámenes de oposición para el ingreso al servicio profesional docente, habría que revisarlos. Lo importante aquí, es entender esa complejidad que resulta de la heterogeneidad; implementar, no cien políticas que tiendan a mejorar lo que se viene haciendo, por el contrario, diseñar e implementar las menos que den paso al fortalecimiento del que tanto se ha hablado en las últimas décadas. Como diría aquel, desterrar la corrupción que permea en el medio, e insertar prácticas transparentes, democráticas, justas y equitativas, que atiendan y satisfagan las necesidades de ese quehacer docente y de su comunidad, ¿no es necesario? ¿O acaso no se siguen designando “desde arriba” directivos “a modo” en las normales?, ¿acaso no se desconoce de qué manera se distribuye el presupuesto asignado a estas escuelas por parte de la autoridad educativa federal y estatal?, ¿acaso la visión que pueda tener un Secretario de Educación del país no entorpece la vida académica al interior de estas instituciones educativas?

El reto ahí está, la pregunta en todo caso sería si las comunidades normalistas le entrarían a ese cambio, a esas prácticas de transparencia y de rendición de cuentas, y a ese trabajo tan necesario e indispensable en las normales. Ese, desde mi punto de vista, es el dilema. Un dilema que implica hacer a un lado todo lo malo que vive y sobrevive en las normales, para dar paso a una reforma que comience desde las propias escuelas y por los normalistas, que verdaderamente transforme, desde sus cimientos, repito, la educación normal en México. ¿Quedarse de brazos cruzados? No lo espero.

Con negritas:

Ciertamente, hay voces en las Cámaras de “Representantes” del pueblo, que señalan que el Artículo 3º Constitucional elimina la posibilidad de que se otorgue una plaza a los egresados de las normales de manera automática, y es cierto; sin embargo, si el interés supremo en la educación de los niños y jóvenes de nuestro país es primero, legislar para que se logre este propósito: ¿no es estar a favor de este interés supremo? Claro, habría que recordarles a esos legisladores cómo es que llegaron a ocupar ese puesto, y si no fueron educados por un maestro y si es maestro, no les enseñó a leer, escribir y contar. Vaya, habría que preguntarles si les preguntaron a sus maestros si habían egresado de una escuela normal y lo que en ésta se enseñaba.

Al tiempo.

Redacción Profelandia.com (13/09/2019). Así justificó AMLO el acuerdo con la CNTE de plaza automática para normalistas. Profelandia.com.

Recuperado de: https://profelandia.com/asi-justifico-amlo-el-acuerdo-con-la-cnte-de-plaza-automatica-para-normalistas/?fbclid=IwAR1EmyfGU0-Py3MtRu8yXnV03Kaqmm6kI5iIQSvoB4h89SFSr6PlCAw4GOs

Redacción Profelandia.com. (7/03/2019). Cualquiera con título de licenciatura podrá ser maestro: Nuño. Profelandia.com

Recuperado de: https://profelandia.com/cualquiera-con-titulo-de-licenciatura-podra-ser-maestro-nuno/

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