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Opinión

Crónica de una muerte anunciada: la estrategia para las normales.

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385 Grados / Abelardo Carro / Tlaxcala / La Estrategia para el Fortalecimiento y Transformación de las Escuelas Normales, anunciada por la Secretaría de Educación Pública en marzo de 2019, nació muerta. Varias razones existen para sostener este argumento. Vayamos por partes. Uno de los 10 puntos sobre la educación pública que el excandidato presidencial, y hoy Presidente de la República Mexicana, Andrés Manuel López Obrador, presentó en Guelatao, Oaxaca, al magisterio mexicano, particularmente el número 5, refería al fortalecimiento de las Escuelas Normales y a la Universidad Pedagógica Nacional para actualizar los métodos de enseñanza aprendizaje, y mejorar la educación del país (El Financiero, 12/05/2018).

De tal propuesta de campaña, y con el ánimo enardecido por la victoria electoral, la Secretaría de Educación Pública (SEP), a través de la Subsecretaría de Educación Superior (SES), la Dirección General de Educación Superior para Profesionales de la Educación (DGESPE), y el Mecanismo de Coordinación Nacional de Autoridades de Educación Normal (MCNAEN), publicaron en el mes de marzo de 2019, una convocatoria dirigida a la comunidad normalista de México, para que maestros, maestras y estudiantes normalistas, participaran en el Congreso Nacional para el Fortalecimiento y Transformación de las Escuelas Normales Públicas, que tendría lugar en la Ciudad de México el 6 y 7 de mayo. Hecho que, como se verá más adelante, cambió significativamente, por los acontecimientos que a continuación expongo.

Como sabemos, después de intensos jaloneos y debates sin muchos argumentos por parte de los legisladores de todos los partidos políticos, la noche del 24 y madrugada del 25 de abril, los Diputados aprobaron la reforma a los artículos 3º, 31º y 73º Constitucionales, y para esos mismos efectos, pasó al Senado (Expansión política, 25/04/2019); sin embargo, al no lograr los votos requeridos, ésta se regresó el 30 de abril a la cámara de origen, es decir, a la de Diputados, quienes el 8 de mayo la volvieron a votar y aprobar, y de inmediato, la turnaron a la de Senadores, para que, un día después, el 9 de mayo, ahora sí la aprobaran (Aristegui Noticias, 9/05/2019), siendo publicada en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el 15 de mayo, fecha en que se celebra el Día del Maestro en México.

De esta forma, con los ordenamientos generales ya aprobados y publicados en el DOF, el 16 y 17 de mayo, se desarrollaron los trabajos del Congreso referido, que, como se observa, cambió de sede y fechas a las planteadas originalmente (Ordenador periodismo digital, 17/05/2019). La razón se desconoce, aunque se supone. En éste, asistieron 255 delegados de las escuelas normales de todo el país para trabajar en la Estrategia de Fortalecimiento que la misma convocatoria señalaba. Al respecto, es importante mencionar que el secretario de Educación, Esteban Moctezuma, asistió al evento inaugural, quiero pensar, con el propósito de reafirmar el discurso presidencial: la mal llamada reforma educativa de 2013 había caído, y así fue.

No sé si hasta aquí haya usted percibido alguna pequeña ambigüedad en los hechos que voy describiendo, y es que, mientras por un lado, en diferentes etapas se desarrolló el congreso (escuela normal y estado), previas a la nacional, en las que se venía discutiendo sobre los 5 ejes propuestos: a) el docente que queremos formar; b) la escuela normal, proyección hacia el futuro; c) desarrollo profesional de los formadores; d) autonomía para las escuelas normales, ¿qué tipo de autonomía necesitamos?; e) ruta curricular, ¿qué hacer y hacia dónde ir?; por el otro lado, en el legislativo, la reforma educativa fue avanzando hasta ser aprobada y publicada en el DOF, ¿Hay congruencia en ello?

Sospecho que, por esa misma razón, al final de esa etapa del Congreso Nacional, se dijo que lo que Delegados Nacionales trabajarían, sería la base para el proyecto reglamentario de las Leyes Secundarias, mismas que se discutirían en 180 días, con la finalidad de que, ahora sí, se contara con las bases de un Proyecto Nacional de Escuelas Normales, vinculado a la transformación del país. Sin embargo, debo decirlo, esto no sucedió así.

De hecho, la mayoría de delegados exigió darle continuidad a los trabajos, puesto que, por la premura del tiempo, éstos no se concluyeron, y en razón de la tarea encomendada, que culminaría en un Proyecto Nacional, si se quería contar con un documento que atendiera a tal propósito, se tendría que declarar abierto y permanente dicho Congreso con la intención de seguir sesionando; hecho que se logró sin miramientos.

Dos etapas más vinieron en distintas fechas: la de San Luis Potosí, en julio; y la de Baja California Sur, en agosto. Se dijo de nueva cuenta que los tiempos apremiaban y que, por tales razones, los trabajos de cada una de las mesas en los que los Delegados se encontraban, tendrían que ser prácticamente exactos y perfectos, pues la fatídica fecha se acercaba para la discusión de las Leyes Secundarias, y por ello, habría que darle celeridad a tales cuestiones.

Así, el 29 de agosto, los delegados asistentes al Congreso cumplieron su parte, y entregaron lo que les fue requerido para que, se dijo, se integrara un documento que a su vez se entregaría a las instancias correspondientes para su consideración; sin embargo, debo decir que, en esa etapa del Congreso, se habló de la existencia de un “documento fantasma”, es decir, que existió porque fue elaborado por personal de Dgespe y especialistas de otras latitudes, pero que nadie vio ni conoció.

El argumento, también se dijo, es que aquel texto que los delegados iban construyendo tenía inconsistencias en la redacción, y que por estas razones, podría ser cotejado por personal de esa dependencia, para que, de ser el caso, se conformara un documento único (valga la redundancia), puesto que las visiones, con seguridad, serían las mismas. No obstante, repito, no se conoció el documento y es fecha que tampoco se conoce:

1) cuál documento fue entregado a la instancia correspondiente antes de la fecha señalada;

2) si sufrió cambio el documento elaborado y entregado por los Delegados Nacionales;

3) si de algo sirvió para el debate en las Cámaras de Representes lo que los mismos Delegados elaboraron.

Aspectos que, sin duda, cobran relevancia, porque de los trabajos de Baja California, se acordó que:

1) Se conocería el documento final (en la página de la DGESPE se halla un “documento final”, ver: https://www.siben.sep.gob.mx/congreso_nacionalen/uploads/Documento_final.pdf).), pero, irrisoriamente, ese no es el que se supone se entregaría, porque los diputados en comisiones “requerían” un texto más “ejecutivo”;

2) se asistiría (los Delegados Nacionales) a la Ciudad de México para hacer la entrega respectiva.

Dicho esto y, de nueva cuenta, si usted observa los acontecimientos que a la par se iban dando en otros terrenos (y por esas mismas fechas), las cosas no pintaban tal y como podría esperarse; por ejemplo, en la construcción de la Ley General de Educación (LGE), Ley General para el Sistema de Carrera de las Maestras y los Maestros (LGSCMyM), y Ley General para la Mejora Continua de la Educación (LGMCE), consideraban, entre otros aspectos, la incorporación de un artículo que señalaba que, para mejorar y garantizar la formación de los normalistas, el ingreso a estas instituciones correspondería a la demanda prevista en el proceso de planeación educativa de la autoridad competente, en cuanto a la demanda de profesores por región (Educación Futura, 18/07/2019), es decir, que a mayor demanda de profesores mayor sería la matrícula para las normales, y viceversa (Profelandia.com, 30/08/2019).

Curiosamente, repito, por esas mismas fechas, los Delegados del Congreso de Escuelas Normales debatían intensamente, y con todos los argumentos habidos y por haber, con la finalidad de entregar una propuesta que contemplara esa heterogeneidad normalista y, en consecuencia, se contara con un proyecto de gran envergadura, que no solo considerara el rubro de la matrícula en cuanto a su reducción sino en su ampliación y fortalecimiento (solo por citar un ejemplo); pero, lamentablemente, como se ha visto, del otro lado, en el de la arena política, la suerte de las escuelas normales estaba echada, y la estocada final estaba por ser clavada.

Esto último sucedió el pasado 20 de septiembre en la Cámara de Diputados (El Financiero, 19/09/2019), y el 26 de septiembre en la de Senadores (La Jornada, 26/09/2019); por primera vez en México, al aprobarse las Leyes Secundarias se cuenta ya con una carrera profesional con demanda controlada. Hecho por demás insólito e histórico, contrario a todas luces, a los planteamientos de los Delegados Nacionales, y a lo expresado en el discurso del Presidente López Obrador.

Y, por si fuera poco, días después (el 3 de octubre), el propio secretario de Educación, Esteban Moctezuma, se encargó de sepultar lo que en su inicio se conoció como la Estrategia Nacional de Fortalecimiento y Transformación de las Escuelas Normales, al anunciar en su comparecencia ante los diputados, por la glosa del informe, que en el mes de noviembre, dicha estrategia se presentaría (Milenio, 3/10/2019).

¿Cómo pensar que la estrategia que será anunciada por el secretario de Educación en el mes de noviembre contempla lo que los más de 200 Delegados estuvieron trabajando en las distintas etapas del Congreso si, por un lado, la reforma a los artículos 3º, 31º y 73º ya fue aprobada y publicada en el DOF, y por el otro, las Leyes Secundarias también fueron aprobadas, y en ambas, se manejan aspectos distintos a los que los propios Delegados plantearon en los distintos documentos?.

¿Cómo no pensar que el proceso democrático, plural y abierto, que se vivió al interior del Congreso Nacional para las Escuelas Normales, se tiró al cesto de basura, porque, como hemos visto, a la par en que ese ejercicio altamente democrático se desarrollaba, en el pleno de las mesas y por los Delegados Nacionales, en el otro, ya se fraguaba su muerte y sepelio?, ¿cómo pensar que México podrá avanzar si escuchamos de los políticos y funcionarios públicos discursos esperanzadores, pero en realidad siguen simulando y utilizando a sus principales actores, los maestros y estudiantes, para sus propios fines e intereses?.

¿Cómo pensar en un gran Proyecto Nacional para la Educación Normal, si, para acabar pronto, los acuerdos emanados de la última fase del Congreso Nacional de las Normales no se respetaron, y dudo mucho que hoy día se cumplan?, ¿cómo pensar que el recorte presupuestal afectará a las escuelas normales cuando se desconoce hacia qué rubros va dirigido dicho recorte, pero eso sí, la disputa política entre los integrantes del Mcnaen y algunos Delegados no es disputa, porque es la misma (al igual que la de los integrantes de Acción Nacional) en cuanto a pedir mayores recursos a la federación, pero sin que se conozca el destino final de éstos?.

¿Cómo no pensar que en las normales, con recurso y sin recurso, han salido avante durante los más de 50 o 60 años en que se mantuvo en el olvido? Sí, la estrategia nacional para el fortalecimiento y transformación de la educación normal, así con minúsculas, nació muerta, y hoy es su sepelio. ¿Una muerte anunciada? Aquí están los hechos.

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Bendito chasquido

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385 Grados / Adriana Dávila Fernández / Diputada federal / Las Cámaras de Diputados y Senadores tuvieron sus sesiones extraordinarias el pasado 29 de julio, en el marco de un ejercicio de gobierno desastroso -entre otros muchos aspectos- en materia de salud pública, debido al desabasto de medicamentos, equipos y materiales médicos, ya evidentes antes de la emergencia sanitaria por Covid-19. Morena y sus aliados, más los agregados del Revolucionario Institucional, conversos de último momento, aprobaron la modificación a la Ley de Adquisiciones, Arrendamientos y Servicios del Sector Público para dar facultades excesivas a la autoridad federal en la adquisición de suministros sanitarios en el extranjero de forma directa; es decir, sin una licitación internacional de por medio. El Poder Ejecutivo lo decidirá.

En nombre del combate a la corrupción, solo se busca enmascarar las graves omisiones de la administración pública que, con todo y las recetas de decálogos discursivos que no son funcionales para el personal médico y mucho menos para los pacientes que reclaman servicios y medicamentos de calidad, se sigue poniendo en juego la vida de las y los mexicanos.

Si bien hemos escuchado el compromiso presidencial de reactivar la economía, nunca pensamos que se refería a la economía internacional, a pesar de la fallida acción del gobierno para enfrentar la pandemia, que cuenta ya con alrededor de 46 mil defunciones. Con lo recién aprobado, la cadena productiva de la industria nacional de salud del país está en riesgo, sobre todo las aproximadamente 100 mil fuentes de trabajo de personas de este sector.

Llevamos ya un largo tiempo en el que las y los legisladores del presidente siguen en la dinámica de obedecerlo ciegamente: «Bendito chasquido. El presidente ha mandado esto, nosotros los de Morena, los de la coalición, en el Parlamento, estamos dispuestos totalmente para apoyar al presidente…¨, palabras del senador de Morena, Rubén Rocha.

Y esto es resultado del «reclamo fraterno» que la semana pasada hizo el primer mandatario a los coordinadores parlamentarios que no lograron imponer las leyes de su interés. Con esta aprobación, hemos sido testigos del sometimiento del poder legislativo solo por el chasquido del Ejecutivo. Lamentable.

Ante el caos que propiciaron la soberbia, ineptitud e indolencia, nada mejor que culpar al pasado en todo momento y modificar la ley para que entre por la puerta legal la discrecionalidad en la asignación de contratos y la posible reedición de historias engarzadas de corrupción, como «los respiradores de mi hijo», escrita por Manuel Bartlett, o «el tráfico de ligas», trama original de René Bejarano.

Distintas voces del oficialismo legislativo han buscado justificar lo injustificable de su decisión con el argumento de que en el pasado había falta de transparencia. Con lugares comunes en la defensa, resulta que ahora «sí hay claridad en lo que estamos aprobando, no vengan aquí a decir que no lo estamos haciendo, por eso la iniciativa pretende asegurar que las adquisiciones cumplan con los principios constitucionales», según la senadora Malú Micher. Además, se dijo que la medida es un golpe directo contra la corrupción, porque en las administraciones anteriores solo se buscaban negocios jugosos y el lucro con las necesidades de salud. Y como remate, el temerario juicio del «no somos iguales».

Si la queja era que antes no había seguimiento o se simulaba que la normatividad permitía el abuso y el lucro con las medicinas, pues hoy quítese lo que estorba, nada de reglas a seguir, nada de licitaciones internacionales. Viva la opacidad.

Cierto que en verdad no somos iguales. Son cínicos, descarados y deshonestos quienes buscan legalizar la opacidad, el conflicto de interés y las asignaciones directas. Olvidan que las decisiones tomadas por la incapacidad de la autoridad federal son formas corruptas de gobernar.

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Los Educadores en manos de las universidades, ¿y las normales? con Abelardo Carro Nava

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Para pocos es desconocido el menosprecio del que fueron objeto las escuelas normales durante el gobierno peñanietista. La mal llamada reforma educativa de 2013, trajo consigo una serie de ataques y denostaciones hacia el normalismo mexicano como nunca antes se había visto. En este tenor, el sueño de Aurelio Nuño, ex secretario de educación, de desaparecer a estas instituciones formadoras de docentes no se cumplió pues, aunque durante su “administración” fue notoria esta intención, la soberbia no le permitió observar la fortaleza de estas escuelas, pero también, lo que los tiempos electorales traerían consigo en 2018. ¿Torpeza?, ¿miopía?, ¿desconocimiento?, ¿errado asesoramiento? Con seguridad la respuesta a tales cuestionamientos las tendría este ex funcionario, por mi parte, considero que todo este cúmulo de cuestiones, además de los trágicos eventos ya conocidos de la noche del 26 y madrugada del 27 de septiembre de 2014, en Iguala, Gro., hicieron visible el abandono al que fueron sometidas las normales por mucho tiempo, pero también, una de sus características más importantes dado el encargo social impuesto en México: la formación de maestros.

Con este escenario, en mayo de 2018, fuimos testigos del lanzamiento de una sentida demanda histórica del normalismo mexicano: su fortalecimiento. Y es que, por esas fechas, el ex candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador, en Guelatao, Oax., había presentado los 10 compromisos que, a decir de él, serían la base para impulsar y fortalecer la educación en México; como parece obvio, destacaron en dichos compromisos: la cancelación de la mal llamada reforma educativa (compromiso 6), la entrega de becas mensuales a estudiantes (compromiso 4), y el fortalecimiento a las escuelas normales y a la Universidad Pedagógica Nacional (compromiso 5) (El Financiero, 12/05/2018).

Pasado el momento electoral, y una vez que los votos llevaron a la victoria a este político tabasqueño, el pasado 1 de diciembre de 2018, tomó posesión del encargo que los mexicanos le habían conferido. Con tal designación, algunos de esos compromisos anunciados en Guelatao no se hicieron esperar y, después de intensos jaloneos, tanto en la Cámara de Senadores y Diputados, el 9 de mayo de 2019 se aprobó la reforma a los artículos 3º, 31º y 73º constitucionales (Aristegui Noticias, 9/15/2019) publicándose éstos en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el 15 de mayo de ese mismo año.

Por lo respecta a las escuelas normales, y a su tan anunciado fortalecimiento, en el Transitorio Décimo Primero del Decreto por el que se reforman, adicionan y derogan diversas disposiciones de los artículos 3º, 31º y 73º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en materia educativa (DOF, 15/05/2019) quedó asentado que: “…para dar cumplimiento en el párrafo noveno del artículo 3º., el ejecutivo federal, en un plazo no mayor a 180 días contados a partir de la entrada en vigor de las presentes disposiciones, definirá una Estrategia nacional de Mejora de las Escuelas Normal, la cual establecerá acciones para su fortalecimiento”. Y, para este propósito, la Secretaría de Educación Pública (SEP), a través de la Subsecretaría de Educación Superior (SES), la Dirección General de Educación Superior para Profesionales de la Educación (DGESPE) y el entonces Mecanismo de Coordinación Nacional de Autoridades de Educación Normal (MCNAEN), lanzaron en el mes de marzo de 2019, una convocatoria para que la comunidad normalista de todo el país, participara en el Congreso Nacional para el Fortalecimiento y Transformación de las Escuelas Normales Públicas. Congreso que fue inaugurado por el Secretario de Educación, Esteban Moctezuma, el 16 de mayo de 2019, en el Estado de México (Voces Normalistas, 16/05/2019); esto, como puede usted observar, una vez que las reformas a la reforma educativa de 2013 se habían aprobado.

Al respecto es importante señalar que, dicho Congreso, se desarrolló en 4 etapas, la primera de ellas tuvo lugar en el Estado de México (mayo 2109), la segunda en San Luis Potosí (julio 2019), la tercera en Baja California Sur (agosto 2019) y, la última, en Puebla (octubre de 2019). De los trabajos que realizaron, durante esas etapas, poco más de 250 Delegados Nacionales Normalistas (directivos, profesores y alumnos) provenientes de todos los rincones del país, se obtuvo la Estrategia Nacional de Mejora de las Escuelas Normales (SEP, 2019). Para conocer un poco sobre el desarrollo de los trabajos de dichos delegados, le invito leer los artículos de opinión que, en distintas fechas y en diferentes espacios, publiqué en aquellos días: “El normalismo mexicano: entre el olvido y la 4T”, “Los resolutivos de San Luis Potosí para la transformación de las normales”, “El congreso de normales: la esperanza para el normalismo mexicano”, “Presupuesto para las normales: de prioridades a prioridades”, “Crónica de una muerte anunciada: la estrategia para las normales”, “Y dale con las normales”, “La estrategia para las escuelas normales: un réquiem y… ¿su entierro?” (Ver referencias).

Así pues, en el documento denominado Estrategia Nacional para la Mejora de las Escuelas Normales, específicamente, en el eje estratégico 2. “La escuela normal y su planeación hacia el futuro que permitirá impulsar procesos de enseñanza y aprendizaje; además se recuperará la formación inicial y reconocerá a las maestras y maestros como profesionales de la educación”, se estableció que: “La proyección al futuro de las Escuelas Normales requiere fortalecerlas e impulsar un proceso de transformación en función de las demandas actuales y futuras del entorno social (local, nacional y global), impulsando los valores para la convivencia en el marco de la diversidad y de las políticas públicas generadas por la colaboración con organismos internacionales. Su oferta educativa debe responder a las exigencias diferenciadas de formación en el campo de educación: inicial, preescolar, primaria, secundaria, media superior y superior; especial, inclusión educativa, educación física, artística, indígena e intercultural. Los objetivos de este sistema deberán articularse en un proyecto de país humanista, equitativo y democrático, con sustento en el ejercicio de los derechos humanos, responsabilidades y voluntades que atiendan el desarrollo personal y colectivo, y contribuyan a disminuir los índices de pobreza, discriminación y rezago social con el fin de lograr la excelencia educativa”.

Tal proyección se derivó, repito, de los trabajos que los Delegados Nacionales Normalistas realizaron durante las cuatro etapas referidas y, en las que me consta, se discutieron ampliamente estos temas con el objetivo de proponer una serie de acciones que llevaran a las escuelas normales, a brindar un servicio educativo conforme a las necesidades y demandas que el mundo actual impone día a día; no obstante, lo anterior, tal parece que a quienes se encargan de dirigir los destinos de la educación en nuestro país, me refiero al actual Secretario de Educación, y colaboradores, se les olvidó que: 1. esta Secretaría emitió una convocatoria para el congreso nacional referido en marzo de 2019, 2. que durante las 4 etapas en las que se desarrollaron los trabajos del congreso emanaron importantes acuerdos, producto de intensos debates que los Delegados Nacionales sostuvieron, 3. que esos acuerdos, fueron mayormente plasmados en la estrategia nacional de mejora ya referida, 4. que el fortalecimiento de estas instituciones, si bien es cierto que pasa por la oficina del Secretario, habría que recordarle que fue una promesa de campaña, luego un mandato constitucional y, ahora, una lejana realidad por lo que a continuación brevemente expongo.

El pasado 20 de julio, José Antonio Román, a través del periódico La Jornada, publicó una nota cuyo título dejó frío a más de uno: “Quince universidades públicas darán licenciatura en Educación Inicial” (La Jornada, 20/07/2020). En esta nota se especificó que, un total de 15 universidades públicas del país, impartirían desde el próximo ciclo escolar 2020-2021 la nueva licenciatura en educación inicial, con el objetivo de atender un déficit en la formación de profesionales que enfrenta el país para la atención y cobertura de la primera infancia porque, actualmente, existen más de 14 millones de niños y niñas sujetos a derecho a la educación inicial, de los cuales, el 86 por ciento está fuera de cobertura; asimismo en tal comunicado, cuya base se encuentra en el boletín No. 195 que emitió la SEP ese mismo día, se aseguró que, tanto los rectores de las universidades que impartirían la carrera y el propio Secretario de Educación, revisaron el plan previsto para cursarse entre tres a cinco años (SEP, 2020).

Al respecto me pregunto: ¿y las escuelas normales?, ¿y los acuerdos logrados por los Delegados Nacionales asistentes al congreso nacional para el fortalecimiento y transformación de las escuelas normales públicas?, ¿y la estrategia nacional de mejora de las escuelas normales?, ¿y la proyección planteada en el eje de análisis ya referido? Consecuentemente: ¿de qué manera se pretende fortalecer a las normales si a las universidades se les confiere la formación de educadores para la infancia?… ¿otra vez el menosprecio?

En este sentido, desde luego que es respetable el papel que juegan en estos tiempos las universidades del país dada la formación de profesionales en sus distintas áreas o disciplinas, pero ¿por qué menospreciar la formación de profesionales en educación inicial cuando en el país, al menos en tres estados, ya se oferta la licenciatura en educación inicial por diversas escuelas normales?, ¿no habría otra forma o mecanismo para que las universidades accedieran a mayores recursos por parte de la federación?, ¿por qué no trabajar para aperturar esta licenciatura en las escuelas normales de México?

Lo anterior sin olvidar que, en la Ley General del Sistema para la Carrera de las Maestras y Maestros se establece, en su artículo 40 párrafo segundo, que: “…los egresados de las escuelas normales públicas del país, de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN) y de los Centros de Actualización del Magisterio, tendrán prioridad para la admisión al servicio público educativo”. Entonces, ¿qué pasará con los egresados de estas 15 universidades?, ¿les será otorgada una plaza automática para que laboren en algún centro educativo lo cual violentaría la ley aprobada en mayo de 2019?, ¿será que la UPN pretende apropiarse de esta forma de participación para la formación de licenciados interinstitucionales en educación inicial y gestión de instituciones?, ¿por qué echar al olvido el plan de estudios 2013 para la licenciatura en educación inicial que se oferta en escuelas normales de Puebla, Yucatán y Durango?

En suma, considero que las escuelas normales no son nuevas en la formación de formadores para la educación inicial; si usted revisa los datos que proporciona el Sistema de Información Básica de la Educación Normal (SIBEN), podrá observar, que hay información que asegura la existencia de una matrícula importante en la Licenciatura en Educación Inicial 2013 en los tres estados que ya he referido (https://www.siben.sep.gob.mx/pages/estadisticas_recientes), entonces, ¿por qué de nueva cuenta el olvido?

Bendita campaña, benditos compromisos, bendita transformación.

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De reversa con el avión

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385 Grados / Adriana Dávila Fernández / Diputada federal / Dice un refranero popular que «prometer no empobrece, dar es lo que aniquila», y se diría que en términos políticos «cumplir» la palabra dada es lo que aniquila. Lo anterior viene a cuento porque el hoy presidente de México, durante mucho tiempo y como consigna de campaña, prometió, desde diciembre de 2108, que vendería el avión presidencial y que el dinero sería para el pueblo, porque era símbolo del lujo excesivo del poder público, opulencia y fruto de la corrupción, elementos característicos de la mafia del poder.

Uno de sus primeros actos simbólicos fue su decisión de enviarlo a un centro de mantenimiento de Boeing en Victorville, California, para venderlo. Al cumplirse el primer año de gobierno y ante las revelaciones periodísticas de que tenerlo estacionado costó a las y los mexicanos la nada despreciable suma de más de un millón trescientos mil pesos mensuales por concepto de «pensión», ya no fue posible mantener las mentiras, los pretextos y las justificaciones del por qué aún no se vendía, por lo que hace apenas unos días regresó a México.

Este fue un tema predilecto del titular del Ejecutivo, quien en sus conferencias matutinas dijo que había varios millonarios interesados en la «lujosa» aeronave. Incluso mencionó que, entre otras tantas personalidades, se le había ofrecido a Donald Trump, presidente de los Estados Unidos; difundió incluso la idea de que iba a ser muy fácil la venta, porque existían «compradores potenciales». Y dado que ninguno de estos supuestos se presentó, pues decidió entonces “rifarlo” en el sorteo del 15 de septiembre de la Lotería Nacional, por lo que comprometió -¿obligó?- a varios empresarios a comprar «cachitos».

En algún momento aseguró que se encontraba en la etapa final para cerrar la operación. Y todavía hace unas semanas, reiteró la versión de un posible comprador que aportaría una parte en efectivo y otra en equipo médico. En fin, el dinero se comprometió para distintos frentes, desde la Guardia Nacional hasta el apoyo a los países de Centroamérica, pero el tiempo pasó y ni apareció el Jeque árabe o multimillonario alguno dispuesto a pagar los 150 millones de dólares.

Resulta un tanto incongruente que mientras se pagaba tanto dinero por el avión en el extranjero, aquí vivimos en una crisis económica que, sin duda, se agravó por la pandemia, al no existir crecimiento, ni empleos, ni ingresos, tampoco hay forma de recaudar impuestos, además de que se han desmantelado instituciones y se ha recortado el 75 por ciento del presupuesto de las dependencias oficiales en nombre de la «austeridad republicana», por el obstinado afán de obtener recursos públicos a costa de lo que sea para mantener una política electorera. Este gobierno «austero» tendrá que dejar de lado este capricho de pagar un hangar para guardar el avión TP-01, además del mantenimiento, que eran alrededor de 67 mil dólares mensuales más.

La verdad de las cosas es que el próximo 15 de septiembre se va a rifar el «avión presidencial» y, aunque la aeronave ya está en nuestro país, no se va a entregar a la persona que tenga el boleto con el número ganador, lo que significa que tendremos un sorteo magno sin premio mayor. En términos prácticos, se rifará el avión, pero no se entregará. Acto mentiroso y manipulador de la esperanza de muchos que comprarán «un cachito» para sacarse el primer premio. También olvidó decirles a los habitantes de este país que el avión no se podía vender porque está sujeto a un crédito de financiamiento.

Todo este asunto del avión presidencial solo refleja las prioridades de este gobierno. En medio de las crisis sanitaria, de seguridad y económica, el presidente está empeñado en imponer su narrativa y no en atender los graves y complejos problemas que hoy enfrentamos por sus decisiones a modo.

Le importa más el «vamos a tener una mañanera en el hangar presidencial. Habíamos quedado de que lo iban a conocer, porque los compromisos se cumplen», que cumplir lo que prometió: generar riqueza, porque hoy hay crecimiento cero y una alta tasa de desempleo; seguridad pública, porque los índices de violencia, a pesar de la pandemia, son alarmantes.

Mientras no se entienda que necesitamos bienes y servicios públicos de calidad, y se pretenda de manera mañosa impulsar el circo político con actos de evidente manipulación, no lograremos salir de donde estamos.

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