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El CNIV: ¿mismo traje, otros actores?

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385 Grados / Tlaxcala / Abelardo Carro Nava / Después de haber asistido al XV Congreso Nacional de Investigación Educativa (CNIV) del Consejo Mexicano de Investigación Educativa A.C., de regreso a casa, en alguna de las casetas de peaje que se encuentran en la autopista Acapulco-México, me encontré con los padres de familia de los 43 estudiantes desaparecidos de la Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa; como parece obvio, estos solicitaban una cooperación a los automovilistas para que les permitiera continuar con la búsqueda de sus hijos. Ello me llevó a modificar, de cierta manera, la serie de ideas que ya tenía en mente con la intención de exponer lo que, desde mi punto de vista, logré percibir en uno de los eventos que es de los más importantes en México.

Y es que mire, usted, tal parece que en nuestro país las realidades que vivimos a diario nos conducen a preguntarnos qué es lo que pasa con relación a tal o cual hecho y del que, por obvias razones, se desprende una serie de reflexiones como las que ahora le comparto.

Por un lado, tenemos lo que en cada sexenio se escucha decir hasta el hartazgo: con los cambios que habremos de implementar, ahora sí seremos un país moderno y desarrollado; con las políticas que implementaremos, ahora sí saldremos del “atolladero” en que nos metieron otros gobiernos; con las reformas a la Constitución que propondremos, ahora sí transitaremos de un estado corrupto a uno de derecho; con una nueva reforma educativa que impulsaremos, ahora sí en México habrá niños, jóvenes y adultos mejor formados, y maestros y maestras mejor pagados.

Vaya, que lindo se leen estas palabras que, como usted sabe, se repiten en diversos espacios hasta el cansancio; sin embargo, bien valdría preguntarnos si todo ello ya es una realidad “tangible o palpable” o si, como ha sucedido, es parte de ese discurso esperanzador y de cambio que se nos han prometido cada seis años pero que, lamentablemente, no ha llegado.

Digo, reza el refrán: del plato a la boca se cae la sopa; y es cierto. Más allá de filias y fobias –por aquello de las pasiones que mi comentario puede generar–, la verdad de las cosas es que estamos ante un escenario, particularmente educativo, que deja ver los mismos trajes, pero con diferentes actores. Me explico.

Después de la aprobación a las reformas a los artículos 3º, 31º y 73º constitucionales que propuso el gobierno lopezobradorista, así como también, de las leyes secundarias aprobadas en el legislativo hace unas semanas, tales como la Ley General de Educación (LGE), Ley General para el Sistema de Carrera de las Maestras y los Maestros (LGSCMyM) y la Ley General para la Mejora de la Educación (LGMCE); no olvidando, desde luego, las breves pinceladas sobre la Nueva Escuela Mexicana que, Esteban Moctezuma, Secretario de Educación Pública, nos regala a través de sus videos, pero también, de lo que se ha abordado sobre ésta en uno de los Consejos Técnicos Escolares (en el mes de agosto de este año, por ejemplo) es que puedo afirmar, que estamos, ante un rompecabezas educativo que, para acabar pronto, se explica a partir de la abrogación de una reforma laboral que le ha dado forma a otra de la misma naturaleza pero que, en los hechos, no resuelve (ni resolverá) los problemas (o grandes problemas) que enfrenta México.

Llegado a este momento de la lectura, con mucha seguridad usted se preguntará: ¿qué se puede hacer para revertir, gradualmente, los problemas educativos que conocemos? Desde hace más de quince años, diversos investigadores han realizado serios estudios con el propósito de generar conocimiento sobre y para la mejora del Sistema Educativo Nacional; sin embargo, los gobiernos o particularmente los representantes de esos gobiernos han hecho y deshecho lo que han querido.

De un Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica (ANMEB), hemos transitado a lo que hoy se ha llamado Nueva Escuela Mexicana (NEM); los resultados parecen obvios, y las condiciones en que se encuentra la educación en nuestro país, es una de las tantas realidades que palpamos los que a diario transitamos alguna de las calles y/o rincones de nuestra República Mexicana. ¿Qué hace falta para que logremos edificar una educación que satisfaga nuestras propias necesidades y demandas?, ¿mayores recursos económicos y financieros?, ¿mejores esquemas de formación inicial, capacitación, actualización y profesionalización docente?, ¿mejores diagnósticos que nos lleven a proponer formas de participación de los diferentes actores educativos y no educativos?, ¿mejores salarios y prestaciones para los maestros y maestras?, ¿mejoramiento de la infraestructura educativa de todos los niveles?, ¿mayores y mejores esquemas de participación social en el hecho educativo? Sí, con seguridad todo eso (y más) hace falta; no obstante, tal situación, me lleva a formular una interrogante más que, podría abarcar, las anteriores, ¿cómo cerrar la brecha de desigualdad que hoy enfrentamos ante un mundo que, a cada minuto, se convulsiona por diversos factores, particularmente, del económico? Sí, desafortunadamente todo se mueve y tienen que ver con el dinero: el capital, las inversiones, la tecnología y el medio ambiente (entre otros), pero específicamente, con el dinero. ¿Neoliberalismo le llaman algunos?

De esta forma, pregunto nuevamente, ¿qué ha hecho la investigación para aminorar estos males? Mi respuesta es inequívoca: generar conocimiento. ¿Qué tipo de conocimiento? Aquel que se desprende de la ciencia o del conocimiento científico. Los datos, las evidencias, los hechos verificables ahí están; corresponde a los tomadores de decisiones hacer lo conducente ¿Qué es lo que éstos han hecho? Los resultados los conocemos: 52.4 millones de mexicanos en pobreza y, de esos, 9.3 millones viven en extrema pobreza. Un dato que engloba TODO (valga la redundancia) y que explica TODO.

Esto último viene a colación porque en el CNIV tuve la maravillosa oportunidad de escuchar y observar el trabajo que presentaron unos estudiantes del Centro de Actualización del Magisterio de Chilpancingo; ahí, a través de sus historias de vida, pude constatar las grandes (o enormes) dificultades que muchos jóvenes guerrerenses enfrentan para acceder a una carrera profesional, por ejemplo; algunos de los factores que inciden en tal hecho son pobreza, inseguridad (ligada con la delincuencia del crimen organizado), discriminación y, en sentido estricto: exclusión social.

Sí, ésta fue una de las más de 1800 contribuciones aceptadas y que fueron presentadas por sus autores a lo largo de los 5 días en los que se desarrolló el evento que, dicho sea de paso, logró reunir a más de 4000 congresistas en esa entidad federativa. ¿Por qué aquellos tomadores de decisiones no acudieron a tal Congreso? Pregunta ingenua si usted gusta, pero que me permite responderla de la manera más sencilla posible: cada gobierno tiene su propia agenda y, en la que como parece obvio, la generación de conocimiento no forma parte de ella. ¿Menosprecio a la investigación educativa? No lo creo, más bien, creo se trata de una miopía disfrazada de un mismo traje, pero con diferentes actores que se dicen educativos.

Al tiempo.

Con negritas:

Desde este espacio envío una enorme felicitación a la expresidenta del COMIE, Angélica Buendía; su gestión inmejorable, pero su discurso inaugural, fue de lo mejor que he escuchado en los últimos años.

 

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Ley General de Educación Superior: ¿cambios insuficientes?

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385 Grados / Abelardo Carro Nava / Tlaxcala / Debo reconocer que, en materia educativa, el actual gobierno ha propuesto diversas formas de participación de los actores que son parte del Sistema Educativo Nacional, pero también de aquellos que no lo son o que no forman parte de éste. A mi juicio, este es un ejercicio que vale la pena rescatar, dado que los foros de consulta (y los parlamentos abiertos) que se han desarrollado en nuestro país, con la finalidad de que los ciudadanos presenten propuestas que pueden o no ser incluidas en las leyes secundarias o en un ordenamiento legal superior, ha permitido observar las múltiples realidades que vive México, repito, en el ámbito educativo.

Esto viene a colación, por los Foros Estatales de Consulta del Anteproyecto de la Ley General de Educación Superior que se vienen realizando en el país puesto que, como se sabe, en próximas fechas, se estarán sometiendo a consideración del legislativo, las propuestas que de éstos surjan. Hasta el momento en que cierro estas líneas se han realizado 25 foros, mismos que han contado con la participación, a decir de la Secretaría de Educación Pública (SEP), de 5 mil 890 actores, provenientes de mil 184 instituciones de educación superior (SEP, 2019).

Insisto, nada más interesante que este ejercicio; no obstante, vienen a mi mente algunas dudas que, desde el momento en que se realizaron los Foros de Consulta para lograr un Acuerdo Nacional sobre Educación, formulé y di a conocer en este y otros espacios: ¿cuál es el procedimiento analítico que se sigue para desmembrar todos los datos con la idea de agruparlos, clasificarlos o categorizarlos?, ¿quién es la instancia responsable de este procesamiento de la información?, ¿cuál es el criterio que se emplea para determinar qué propuesta se incorpora y cuál no? Entre otras. Interesantes cuestionamientos que, de nueva cuenta, dejo a ustedes con la intención de que, ojalá algún día, encuentren respuestas.

Ahora bien, por lo que respecta al Anteproyecto de la Ley General de Educación Superior (LGES) que se está consultando, observo varias insuficiencias. Destacaré dos: la conformación del Consejo Nacional de Autoridades de Educación Superior (CONAES) planteado en el artículo 37º; y la enorme y profunda contradicción que han sufrido, sufren y sufrirán las escuelas normales e instituciones formadoras de docentes, artículos 26º al 30º. Veamos.

En 2004 se creó el Consejo Nacional de Autoridades Educativas (CONAEDU); esto, con el propósito de fortalecer los esquemas de coordinación para la planeación y toma de decisiones por los gobiernos, federal y estatales, para el desarrollo del Sistema Educativo Nacional y, en particular, de la educación superior, buscando también incidir, en el mejoramiento de la educación media superior. Como se sabe, en dicho consejo participan (solamente) las autoridades, federal y estatales. De ahí que, de ese tiempo a la fecha, se supone, estos actores han tomado decisiones que, de alguna forma, han impactado en la educación que se imparte en nuestro país. En este sentido, habría que preguntarse si, como suele suceder, dichas autoridades, cumplen o han cumplido con ese propósito, es decir, tomar decisiones que puedan beneficiar todo aquello relacionado con la educación en sus respectivas entidades. Esto, porque como parece obvio, cada autoridad educativa (nombrada cada sexenio a nivel federal o estatal), obedece a políticas claramente definidas por el gobierno federal en turno, pero también, a las que le mandata el gobernador de su estado.

Así, desde la conformación del CONAEDU, ¿cómo estamos? Pregunta interesante porque, para acabar pronto, los resultados ahí están, a la vista de todos y, desafortunadamente, no son muy halagadores que digamos. Al respecto, ¿sabe usted lo que hacen las Comisiones Estatales para la Planeación de la Educación Superior (COEPES) que precisamente se constituyeron para apoyar este propósito? Y si lo sabe, ¿conoce usted sus propuestas en materia educativa y los resultados que han obtenido en cada una de las entidades federativas a las que pertenecen?

En consecuencia, pensar en la conformación de un CONAES, así como está propuesta en el Anteproyecto de la Ley General de Educación Superior, es insuficiente. La experiencia nos dice que, toda autoridad educativa obedece a interés políticos más que educativos y, en consecuencia, en dicho consejo deberían considerarse, además del Titular de la Subsecretaría de Educación Superior de la SEP y de los Secretarios de Educación de los estados, a rectores, académicos, investigadores, estudiantes; en fin, a diversos representantes de las comunidades de las IES que las integran. ¿Es útil, para los efectos que se piensa, tener una CONAEDU “pequeñita” en educación superior?

Por lo que respecta al tema de las normales e instituciones formadoras de docentes, el punto es muy claro: son IES pero sin que se les conciba como IES. Y es que mientras el artículo de 15º del referido anteproyecto no aparecen estas instituciones como parte del Sistema Nacional de Educación Superior (no así el Consejo Nacional de Autoridades Educativas de Educación Normal que sí aparece como tal), del artículo 26º al 30º, se les considera como Subsistema “de escuelas normales e instituciones de formación docente”. ¿La diferencia entre las universidades y éstas? Al parecer, tiene que ver con el tema de la autonomía. Menuda situación es ésta porque, independientemente de que las normales y las instituciones formadoras de docentes desarrollen las tres áreas sustantivas que como IES les compete desarrollar (docencia, investigación y extensión), la verdad de las cosas es que, derivado de la reforma a la reforma educativa (artículos 3º, 31º y 73º constitucionales) aprobada hace unos meses, y de lo que se lo aprobó en esta misma instancia en las Leyes Secundarias (Ley General de Educación, Ley General para el Sistema de Carrera de las Maestras y los Maestro y Ley Genera de Mejora Continua de la Educación), hoy por hoy, esas normales y esas instituciones formadoras de docentes, siguen perdidas en el limbo jurídico y administrativo, hecho que representa un desacierto por parte de la política educativa mexicana del gobierno en turno. Sí, otra insuficiencia.

Resta mencionar pues, que con estas breves pero concisas ideas, seguro estoy, en los próximos días, será aprobada la Ley General de Educación Superior. Desafortunadamente, aunque los tiempos y la coyuntura política nos permitía vislumbrar un escenario (horizontal) diferente para las IES, el verticalismo seguirá latente, aún y cuando sus resultados no han sido los esperados desde hace ya, varios años.

Referencias bibliográficas:

Aboites, H. (7/12/2019). Ley General de Educación Superior. La Jornada.

Recuperado de: https://www.jornada.com.mx/2019/12/07/opinion/018a2pol?fbclid=IwAR3C4cz1ika6dj30U-tIzcpABG5L19woHyfq3VrLjhWYeJjHVPktmXcwi1Y

Moreno, C. y Muñoz, C. (9/10/2019). Una ley de educación superior en México, ¿para qué? Nexos Educación.

Recuperado de: https://educacion.nexos.com.mx/?p=1959

Poy, L. (27/11/2019). Nueva ley de educación superior busca eliminar clientelismo. La Jornada.

Recuperado de: https://www.jornada.com.mx/2019/11/27/sociedad/035n2soc?fbclid=IwAR2Cc4-qFwgUywkcQ7LLACSRkxYSf6tkwh1AzTAv957ofenlMt_EIoBxNGo

Rodríguez, R. (4/12/2019). Hacia la Ley General de Educación Superior. Educación Futura.

Recuperado de: http://www.educacionfutura.org/hacia-la-ley-general-de-educacion-superior/

SEP (2019). Boletín No. 244. Continúan los foros de consulta del anteproyecto de la Ley General de Educación Superior.

Recuperado de: https://www.gob.mx/sep/articulos/boletin-no-244-continuan-los-foros-de-consulta-del-anteproyecto-de-la-ley-general-de-educacion-superior

Ley para la Coordinación de la Educación Superior

Recuperado de: http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/182.pdf

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Una lección para pensar y actuar…

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Con especial agradecimiento a las maestras:

Rocío Acosta, Lysseth Castellanos y Laura Muñoz, por sus comentarios. ¡Gracias!

385 Grados / Tlaxcala / Abelardo Carro NAVA / El día había llegado; y mi corazón no dejaba de latir apresuradamente, lleno de júbilo y algarabía. Todas, absolutamente, todas las emociones recorrían mi cuerpo. Y es que tales sensaciones no eran para menos; mis padres, justo el día en que cumplía 18 años, me habían permitido salir de fiesta por la noche con mis amigos. ¿El lugar? era lo de menos. En los pasillos de la escuela escuchaba decir que aquel “antro” era uno de los más concurridos y, por obvias razones, mi mente no dejaba de imaginar todos los momentos que pasaría con mis conocidos. ¡Sí, nos divertiremos!

¿Un poco de alcohol? ¡Desde luego! El festejo lo ameritaba, así como también, una sonrisa coqueta por acá, y una más por allá. ¿Qué podría pasar? ¡Nada! Todos, a esta edad, somos picaros y coquetos por naturaleza.

Recuerdo muy bien que los minutos pasaban muy lentos. Más que nunca, deseaba que las horas pasaran muy rápido; sin embargo, el maestro de matemáticas nos tenía ahí atorados, en el aula. ¡Caramba, por qué no se apura y termina de una vez su clase! – Mi mente expresaba –. Y es que, cómo no sentir cierto aire de desesperanza si mi ropa aún no me la probaba.

El timbre que anuncia el final de las clases sonó y, por primera vez, sentí que su sonido auguraba un viernes lleno de alegría y hermosos momentos.

Corrí como alma que lleva el diablo; vaya, ni de mis amigos me despedí, pero sabía bien que, a las nueve de la noche, pasarían por mí, a mi casa. ¿Llevará Carlos el carro de su papá? – Me preguntaba –. La verdad de las cosas es que no le di mucha importancia. El punto era llegar a mi cuarto y arreglarme lo mejor que pudiera.

¿Ya llegaste? – Inquirió mi madre, quien ya se encontraba poniendo la mesa con su ya conocido ramito de flores al centro, y sus “famosas” servilletas bordadas –. ¡No, soy un fantasma! – Le respondí irónicamente –. ¡Déjate de juegos y vente a comer! – Me reclamó con cierto aire de “enojada” –. ¡Ya voy mamá, solo no olvides que hoy es el día, mi día, y comeré lo más rápido que pueda porque tengo que arreglarme! – Respondí sin hacer mucho caso a su expresión y mueca en la cara –. Caray, ahora que lo pienso creo que, en ningún momento de mi corta vida, comí todo lo que mi madre nos había preparado en tan solo cinco minutos.

¡Listo! Ni un rastro de comida se podría hallar en mi plato; y de ahí, a mi cuarto.

El baño, fue de lo más relajante y estimulante. Las gotas “calientitas” que caían de la regadera hacían que mi piel se erizara. Claro, la emoción estaba al tope; ya me estaba imaginando bailando en el centro de la pista de aquel “famoso” antro. Tarareaba, claro que tarareaba. Mi felicidad era inmensa; no cabía en mi recámara.

La ropa, el calzado, el peinado, el perfume, todo estaba perfectamente alineado. Estaba al borde del delirio y la locura, contando los minutos para que mis amigos llegaran.

Quince minutos para las nueve de la noche, comenzó a latir con mayor fuerza mi corazón, creo yo, estaba a punto del infarto; y de repente, el “pitido” de un auto. Corrí hacia la puerta tan rápido como puede; vaya, creo que ni el mismo Usain Bolt me hubiera ganado.

¡Ya me voy má, le dices a mi papá que lo veo más tarde! – Expresé, o más bien, le grité desde el pórtico de la casa –. ¡No llegues tan tarde, por favor, nos tendrás con el pendiente! – Expresó mi mamá con ese dejo de preocupación que siempre la caracterizaba –. ¡No te preocupes Carlos, Andrea, Juan y Alicia, estarán conmigo todo el tiempo! – Unas palabras, y la seguridad de mi regreso a casa –.

Ya en el carro, recuerdo muy bien que Juan, viejo amigo de la secundaria, nos pidió que pasáramos a una de esas tiendas de conveniencia por un par de cervezas. ¡Claro, el motivo bien lo ameritaba! Así lo hicimos, compramos más que un par de latas y, ahí, fuera de la tienda, comenzaron los festejos. Risas, abrazos, felicitaciones, y la promesa de jamás separarnos. ¡Éramos amigos del alma!

Ya debidamente “animados” nos dirigimos al lugar reservado. Mis amigos y yo nos sentíamos los reyes del “antro”. La música, las luces, los chicos, las chicas, todos bailaban y brindaban por quién sabe qué cosas, pero ahí estaban.

La pequeña mesa que nos asignaron no podía haber sido la mejor. ¡Carlos, ahora si te luciste, mira nada más qué mesa nos reservaste! – Expresé con una gran sonrisa en la cara –.

Lo que siguió, fue lo que cualquiera pudiera haber esperado en una fiesta de cumpleaños. Mucho baile, muchas sonrisas, muchos abrazos; vaya, felicidad le llaman. De repente, sentí la mirada de un par de chicos en la cara, muy guapos, por cierto. ¿Y su sonrisa? Provocaron en mí un calor extraño. No le di mucha importancia, sino hasta el momento en que se me acercaron. ¡Vemos que están festejando!, ¿acaso es tu cumpleaños? – Me preguntaron –. Afirme con la cabeza mientras le daba un tremendo trago a mi vaso –. ¡Pues muchas felicidades, déjanos invitarte otro trago! No sé por qué lo acepté; sin embargo, recuerdo que de un solo golpe lo tomé.

La euforia crecía y la felicidad era verdaderamente apabullante. ¡Vamos a fumarnos un cigarro!, ¿quieres venir con nosotros? – Mis “nuevos amigos” me cuestionaron –. ¡Sí, vamos! Bien a bien no sé por qué los acompañe, de hecho, para ese momento de la noche, mi cuerpo ya lo sentía un poco mareado. Imaginé, era por el alcohol que había tomado. No había sido mucho, pero pensé que alguien que no toma una sola gota de alcohol, más que la que nuestros padres nos sirven cada fin de año, lo sentiría de esa manera.

La puerta por la que salimos daba a un oscuro callejón sin salida. Recuerdo que un frío intenso recorrió mi cuerpo. ¡Chicos, mejor me meto, aquí está muy oscuro y me da miedo! – Les expresé con cierto pánico y sintiendo una extraña sensación en mis adentros –. ¡No pasa nada!, ¿acaso no es tu cumpleaños?, ¡ven fuma un poco de hierba, vamos a festejarte como te lo mereces! – Me dijeron con cierto aire de ironía y sarcasmo –.

¡No, no quiero!

Lo que pasó después me dejó sin aliento. Un fuerte golpe en la cabeza, mientras la cara se me partía por los puñetazos que recibía, me dejo al borde de la inconsciencia. Grité estrepitosamente para que alguien me escuchara, mientras ellos, de mi ropa me despojaban.

Entre risas y valentonadas, desgarraron mi alma. Sí, aquella alma que, en sus 18 años de vida, no había conocido maldad alguna.

Entre gritos y llanto, me preguntaba, ¿por qué a mí?, ¿qué es lo que habré hecho para merecer esto?, ¿por qué? Sí, ¿por qué?

¡Dale duro, mételo más fuerte, que se trague todo! – Fueron algunos de los gritos que logré escuchar de mis atacantes –. Yo lloraba, gritaba, mientras el otro miraba y se carcajeaba.

Su aliento, alcohólico, y el olor que desprendía aquel cigarrillo, nauseas me causaba. Sin embargo, no podía hacer nada; mis manos estaban entumecidas y mis piernas, por una extraña razón, no podía cerrarlas.

¡Dios, dame fuerzas! ¡Qué ya acabe esto!

Y así fue; un piquete en mi vientre y un frío que recorría mi cuerpo, fue el anuncio de un final inesperado. Mis sueños, mis ilusiones, mi vida, ahí se iban quedando, entre cuatro paredes.

Sí, entre esas cuatro paredes que me recodaron, de golpe, lo corto de mi existencia y mi nombre.

Sí, mi nombre: Manuel; un chico que fue violado y asesinado por el simple hecho de ser hombre…

“De enero a septiembre de 2019, 2 mil 833 mujeres han sido asesinadas en México; sin embargo, de acuerdo con los datos del Observatorio Ciudadano Nacional de Feminicidios, solo 726 (25.6%) son investigados como feminicidios, mientras que los otros 2,107 asesinatos, como homicidios dolosos. ¿Ya te preguntaste qué pasaría si tales actos fueran una constante hacia los hombres?”

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¿Por qué las escuelas no construyen su propio Consejo Técnico?

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385 Grados / Tlaxcala / Abelardo Carro Nava / A escasas horas de que se realice la Segunda Sesión Ordinaria de los Consejos Técnicos Escolares (CTE) en los cientos de centros educativos del país, las redes sociales se han inundado de “memes” cuyo contenido, es por demás, una muestra palpable del ingenio y humor mexicano, pero también, de los tropiezos que la Secretaría de Educación Pública (SEP) viene dando, ahora, con Esteban Moctezuma, al frente de tan importante dependencia federal.

Y es que mire usted, en primera instancia en esta Segunda Sesión, además de considerarse, como sugerencia, la proyección del video con el mensaje del Secretario de Educación, también se propone, un diálogo entre los integrantes del “colectivo docente” de los diferentes niveles que integran la educación básica; ello, con el propósito de que éstos se reconozcan como un solo nivel educativo dentro del Sistema Educativo Mexicano (SEM), así como también, con miras a constituirse en comunidades de profesionales para no dejar a nadie atrás, no dejar a nadie fuera.

Pero, por si esto fuera poco, la guía para esta sesión también propone: compartir los Programas Escolares de Mejora Continua, y las “Buenas” prácticas para la Nueva Escuela Mexicana (NEM) donde, como parece obvio, el hecho de “compartir” experiencias puede resultar benéfico y, podría decirse, satisfactorio para fortalecer esa NEM. Lo malo de este asunto, desde luego, tiene que ver con la serie de indefiniciones sobre diversas cuestiones que, la propia SEP, no ha definido, ni para ella misma, ni para los colectivos docentes (como así les llaman). Veamos.

¿Qué entendemos por Nueva Escuela Mexicana? Ciertamente, en el mes de agosto de este año, como parte de la fase intensiva del Consejo Técnico Escolar, en las escuelas se abordaron algunas “pinceladas” de lo que podría significar la NEM; sin embargo, hasta la fecha, los profesores y profesoras no tienen en sus manos, un documento que refiera bajo qué principios pedagógicos (ya no digamos epistemológicos) está sustentada dicha escuela, salvo por lo que éstos han llegado a conocer, repito, del ámbito legal, es decir, del constitucional, y en el cual se expresan conceptos relacionados con la “excelencia, humanismo, democracia, integralidad, educación sexual y la perspectiva de género” (Milenio, 26/08/2019). Esto, desde mi perspectiva, aunque puede considerarse como un elemento importante en la conformación de una idea sobre la NEM, no es en sí, la NEM. De hecho, como bien sabemos, el modelo educativo que pretende echarse andar a partir del ciclo escolar 2021-2022, aún se encuentra en construcción, pero eso sí, en la SEP, ya “andan con todo” trayendo de aquí para allá un modelo que aún no es modelo. ¿Puede usted entenderlo? Por cierto, en este sentido, no debe olvidarse que en esto ciclo escolar los maestros de los diferentes niveles educativos, continúan operando los planes de estudio 2011 y 2018.

Ahora bien, por lo que respecta al “reconocimiento” de un solo nivel educativo que refiere dicha guía, usted ¿cree que los maestros no se reconocen como integrantes de un nivel educativo?, ¿acaso las profesoras y profesores de educación preescolar no tienen claro lo que su nivel les demanda?, ¿acaso los de educación primaria no saben el trabajo que tienen que realizar con sus alumnos y en sus respectivas escuelas?, ¿acaso los de secundaria desconocen sus funciones en sus propios ámbitos de competencia? Desde luego que los conocen; de hecho, haciendo una analogía con lo que planeta Tony Becher, ellos tienen claro lo que sus “tribus y territorios” les significan. En consecuencia, ¿habrá descubierto la SEP el hilo negro que une el intricado SEM? ¡Vaya genios resultaron entonces!

Por lo que se refiere al hecho de “compartir” los Programas de mejora continua, y las Buenas prácticas que se llevan a cabo en los distintos centros educativos, pareciera ser, nada malo tendría tal asunto; lo que es increíble, es la ambigüedad en cuanto a lo que puede o no significar esas “buenas” prácticas, pero también, lo que en cada escuela se diagnostica, se planea y se desarrolla para atender las múltiples problemáticas que en ella permean. En principio, como bien sabemos, la palabra (ya no digamos el concepto) “buenas” tiene y adquiere diversos significados; esto, a partir de la subjetividad y de los referentes con los que cuente tal o cual individuo, luego entonces, si a algún grupo de personas se le preguntara qué entiende por “buenas” y se le agregara “prácticas docentes”, las respuestas, seguro estoy, serán tan diversas que se podría contar con un amplio catálogo de definiciones. En segundo lugar, el hecho de poner en común los Programas de Mejora, aunque podría tener ciertas bondades, la realidad de las cosas es que los diseños, los planteamientos, las propuestas, podrían ser tan diversas porque, para acabar pronto, la capacitación que han recibido los directivos a través de sus instancias correspondientes, ha sido tan diversa y tan confusa que, vaya, es probable que cada uno haya entendido algo diferente. En consecuencia, la diversidad, tanto en el contenido como en el diseño de esos Programas, será tan amplia y compleja, que no verá los resultados que la SEP espera porque sencillamente, en esta dependencia, no se ha trabajado para ello. ¿Mayor estrés para los profesores y directores? Ya veremos.

Finalmente, por lo que respecta al asunto de la “constitución” de comunidades de profesionales de la educación debo decir, que esa es la mayor contradicción que plantea la SEP en estos momentos porque si, como es sabido, los maestros son profesionales de la educación, ¿por qué no se les brinda la posibilidad de construir y desarrollar sus propios consejos técnicos escolares?

El peor error que tuvo Aurelio Nuño, ex Secretario de Educación, fue pensar a los docentes como infantes de la educación (término acuñado por Manuel Gil Antón) y, tal parece que, en la SEP, su legado sigue latente en los pasillos y en las oficinas que piensa, diseñan y elaboran las “guías” para los CTE y en otras tantas más donde, como se ha visto hasta el momento, reina la indefinición de un política educativa que trascienda la política, y que ha dado paso a lo que supuestamente se le ha llamado desde Palacio Nacional: la cuarta transformación de México.

Insisto, ¿hasta cuándo se verá a los maestros y maestras como profesionales de la educación?

Al tiempo.

Con negritas:

Una pregunta, tal vez incómoda que espero responda la gente de la SEP: ¿qué pasó con el traspaso de esta Secretaría a Puebla?

Referencias:

Ibarra, A. (10/11/2019). Los desatinos de los Consejos Técnicos Escolares. Profelandia.com.

Recuperado de:

Los desatinos de los Consejos Técnicos Escolares.

Martínez, S. (2/10/2019). El Consejo Técnico sin escuela mexicana. Educación Futura.

Recuperado de: http://www.educacionfutura.org/47699-2/

Redacción. Profelandia.com. (30/10/2019). Guía para la segunda sesión ordinaria del Consejo Técnico Escolar 2019-2020. Profelandia.com

Recuperado de: https://profelandia.com/guia-para-la-segunda-sesion-ordinaria-del-consejo-tecnico-escolar-2019-2020/

Redacción. Profelandia.com. (30/10/2019). ¿Qué son las sesiones de interniveles educativos? Profelandia.com

Recuperado de: https://profelandia.com/que-son-las-sesiones-de-interniveles-educativos/?fbclid=IwAR11B9IOnOnbSUC6gGpRXL6CalrkM8qbOZqxUBrjLy-yxxeuSb9m91kgwgc

Yañez, L. (26/08/2019). Nueva Escuela Mexicana, nuevas formas de enseñanza y aprendizaje. Milenio.

Recuperado de: https://www.milenio.com/aula/conoce-que-es-la-nueva-escuela-mexicana-y-su-modelo-educativo

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